{"id":84150,"date":"2008-09-01T00:00:00","date_gmt":"2008-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/09\/01\/la-tierra-de-la-ciencia-naciente-2\/"},"modified":"2015-05-11T14:05:37","modified_gmt":"2015-05-11T17:05:37","slug":"la-tierra-de-la-ciencia-naciente-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-tierra-de-la-ciencia-naciente-2\/","title":{"rendered":"La tierra de la ciencia naciente"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-96821\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img12.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"167\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img12.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img12-120x67.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img12-250x140.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCI\u00d3N LIBRO \"CEM ANOS DA IMIGRA\u00c7\u00c3O JAPONESA NO BRASIL ATRAV\u00c9S DE FOTOGRAFIAS\"<\/span>Un antiguo refr\u00e1n japon\u00e9s ense\u00f1a: &#8220;Escuche una palabra, entienda diez&#8221;. No sin raz\u00f3n, la palabra que empleada para decir &#8220;ciencia&#8221; en japon\u00e9s, kagaku, es la uni\u00f3n de dos ideogramas que significan &#8220;estudio, aprendizaje&#8221; y &#8220;categor\u00eda, distinci\u00f3n&#8221;. Si bien durante d\u00e9cadas despu\u00e9s de su arribo a Brasil, en 1908, ellos se mantuvieron &#8220;aferrados&#8221; a la tierra y a la agricultura, en el momento en que los nikkei (los descendientes nacidos fuera de Jap\u00f3n) descubrieron que su estada tropical no era temporal, sino efectiva, muchos entre ellos dejaron el campo y fueron hacia las ciudades. &#8220;Los agricultores abandonaron las tierras para que sus hijos estudiasen, viendo en ello su camino para continuar el proceso de ascenso social. En la ciudad se acentu\u00f3 la valoraci\u00f3n de la escolaridad, \u00fanico canal de ascensi\u00f3n abierto a los japoneses&#8221;, escribi\u00f3 Ruth Cardoso en su doctorado intitulado Estructura familiar y movilidad social: estudios de los japoneses en el estado de S\u00e3o Paulo. La ciencia y el saber pasaron a significar, en un pa\u00eds que tard\u00f3 en aceptarlos, una forma de distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Las familias nikkeis valoran m\u00e1s la formaci\u00f3n escolar que la adquisici\u00f3n de bienes materiales de ostentaci\u00f3n econ\u00f3mica y social. La educaci\u00f3n es un\u00a0\u00a0 valor al cual aspiran varias familias de nikkeis desde la era Meiji, cuando Jap\u00f3n ya hab\u00eda resuelto el problema del analfabetismo antes que Europa y que Estados Unidos&#8221;, explic\u00f3 en el libro O nikkei no Brasil el soci\u00f3logo Sedi Hirano. &#8220;Pese a ello, las personas dec\u00edan, en tono jocoso: &#8216;\u00bfUsted ya mat\u00f3 a un japon\u00e9s para poder entrar en medicina o en ingenier\u00eda de la USP?&#8217; Es un\u00a0\u00a0 s\u00edntoma claro de discriminaci\u00f3n&#8221;. Que la notable sabidur\u00eda oriental supo desde\u00f1ar. &#8220;Por la propia caracter\u00edstica de los inmigrantes nipones (un 68% en el caso del Kasato-Maru), las actividades culturales de la llamada colonia japonesa empezaron tempranamente y las investigaciones cient\u00edficas no escaparon a la regla. Con todo, mucha gente duda cuando se afirma que los japoneses inmigrantes se ocuparon de las ciencias exactas y naturales ya en la d\u00e9cada del &#8211; 30 del siglo pasado, antes incluso del surgimiento de la USP, como, por ejemplo, el Instituto Kurihara de Ciencia Natural Brasile\u00f1a, fundado en 1931, autointitulado el &#8216;menor observatorio astron\u00f3mico del mundo'&#8221;, sostiene Ana Maria Kazue Miyadahira, docente titular de la Escuela de Enfermer\u00eda de la USP y coordinadora del proyecto Encuentros y memorias: la inserci\u00f3n nikkei en la USP y en la sociedad brasile\u00f1a, que saldr\u00e1 publicado en libro.<\/p>\n<p>Al comienzo, el intercambio cient\u00edfico entre ambos pa\u00edses era naturalmente peque\u00f1o. &#8220;Siendo un pa\u00eds primario exportador, de parca industrializaci\u00f3n, se hac\u00eda poca ciencia en Brasil, y Jap\u00f3n, a su vez, no era a\u00fan una potencia en el \u00e1rea cient\u00edfica, ya que su desarrollo fue apresurado y se bas\u00f3 en la importaci\u00f3n de <em>know-how<\/em>&#8220;, explica el historiador Shozo Motoyama, de la USP. Los investigadores brasile\u00f1os prefer\u00edan mantener contactos con la comunidad cient\u00edfica europea, en particular la francesa. Para complicar las cosas, en las d\u00e9cadas de 1920 y 1930 recrudecieron las campa\u00f1as antiniponas en Brasil, cuya comunidad cient\u00edfica, en buena parte, estaba comprometida con el ideal de la eugenesia. De all\u00ed el fen\u00f3meno notable del Instituto Kurihara, creado en Mirand\u00f3polis por el labrador Shihishi Kamiya y un grupo de amateurs, que desarroll\u00f3 estudios nada desde\u00f1ables en las \u00e1reas de astronom\u00eda, meteorolog\u00eda, zoolog\u00eda, bot\u00e1nica, arqueolog\u00eda, antropolog\u00eda e historia. Kamyia y sus amigos transformaron\u00a0 un viejo gallinero en un observatorio astron\u00f3mico, enviando datos al Observatorio de Kwazan, en Jap\u00f3n, y al Observatorio Nacional de Brasil.<\/p>\n<p>El final del conflicto permiti\u00f3 la reanudaci\u00f3n de las actividades cient\u00edficas entre japoneses y brasile\u00f1os, en especial en el campo de la f\u00edsica, \u00e1rea que tuvo un\u00a0\u00a0 progreso notable gracias a la inversi\u00f3n militarista del imperio nip\u00f3n, teniendo como figuras centrales a Hideki Yukawa y Sin-Itiro Tomonaga, interesados en la f\u00edsica cu\u00e1ntica, en ese entonces vista con poco inter\u00e9s en Jap\u00f3n. &#8220;En 1934, contrariando a esa corriente mayoritaria, Yukawa postul\u00f3 la existencia de una part\u00edcula llamada mes\u00f3n, pero sus descubrimientos fueron recibidas con frialdad en el seno de la comunidad de los f\u00edsicos&#8221;, comenta Shozo. En 1947, C\u00e9sar Lattes fue uno de los cient\u00edficos que observ\u00f3 emp\u00edricamente la part\u00edcula at\u00f3mica mes\u00f3n pi, y ayud\u00f3 as\u00ed a Yukawa a conquistar el reconocimiento de sus teor\u00edas. Sin embargo, en Brasil, la colonia nipona pasaba por momentos delicados con la derrota japonesa en la guerra, que enterr\u00f3 sus sue\u00f1os los inmigrantes en regresar al Jap\u00f3n. La comunidad se divid\u00eda entre los katigumis, que confiaban en la victoria imperial y quer\u00edan volver a casa, y los makegumis, vistos como &#8220;derrotistas&#8221;, una minor\u00eda (el 20%) que reconoc\u00eda la derrota contra los aliados. Interesados en mantener la verdad y, al mismo tiempo, mantener la moral de los conterr\u00e1neos, los makegumis decidieron traer a Brasil a Yukawa, el primero Nobel japon\u00e9s, en 1949, para que hablase del fin del imperio. Recaudaron casi un mill\u00f3n de yenes, pero el f\u00edsico, enfermo, no pudo venir (s\u00ed lo hizo posteriormente, en 1958). El dinero fue entonces donado a la Universidad Kioto, que atravesaba serias dificultades en la posguerra.<\/p>\n<p>&#8220;El dinero proveniente de Brasil estimul\u00f3 la formaci\u00f3n de un grupo de Investigaciones experimentales pioneras con emulsi\u00f3n nuclear. Ese grupo, formado por Yukawa, Sin-Itiro Tomonaga y Masatoshi Koshiba (ganadores del Nobel de F\u00edsica en 1949, 1965 y 2002, respectivamente), adem\u00e1s de Mituo Taketani, m\u00e1s tarde propuso al cient\u00edfico brasile\u00f1o C\u00e9sar Lattes la colaboraci\u00f3n entre f\u00edsicos te\u00f3ricos y experimentales de ambos pa\u00edses&#8221;, explica el f\u00edsico Edison Shibuya, de la Unicamp, quien trabaj\u00f3 con Lattes. &#8220;El gesto de la colonia, al invitar a Yukawa a ayudar en los problemas enfrentados en Brasil, contribuy\u00f3 directamente para la creaci\u00f3n de la CBJ, e indirectamente, para la consolidaci\u00f3n de la f\u00edsica de las part\u00edculas elementales&#8221;. En 1958, los f\u00edsicos Roberto Salmeron y Paulo Leal Ferreira se encontraban en busca de un\u00a0\u00a0 director para el Instituto de F\u00edsica Te\u00f3rica (IFT) creado en 1952, en S\u00e3o Paulo, en los moldes del Instituto Max Planck, de Alemania. &#8220;Me acord\u00e9 de las charlas con un amigo, Hiroomi Umezawa, un joven f\u00edsico japon\u00e9s de la Universidad Tokio, quien me hab\u00eda contado que despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, hab\u00eda pocos empleos para los f\u00edsicos en las universidades japonesas. Le ped\u00ed una recomendaci\u00f3n y semanas despu\u00e9s tuve la sorpresa de saber acerca del inter\u00e9s de Taketani, uno de los big four de la f\u00edsica japonesa, en dirigir el IFT&#8221;, comenta Salmeron en un reciente artigo sobre el instituto. &#8220;\u00c9l afirm\u00f3 p\u00fablicamente que hab\u00eda venido a Brasil en agradecimiento por la donaci\u00f3n realizada diez a\u00f1os antes por la colonia japonesa al Grupo de Part\u00edculas Elementales&#8221;, explica Shibuya.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-96819\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img22.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img22.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img22-120x85.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3641img22-250x177.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">GILBERTO PAULO ARRUDA\/FT<\/span>Si la f\u00edsica fue un campo importante para la colaboraci\u00f3n entre los nikkeis y los brasile\u00f1os, no se puede negar la presencia masiva de japoneses en las conquistas m\u00e9dicas. En 1923, el Ministerio del Interior de Jap\u00f3n concedi\u00f3 un\u00a0\u00a0 subsidio de 23 mil yenes para la instalaci\u00f3n de servicios de asistencia m\u00e9dica. &#8220;Las dificultades de comunicaci\u00f3n (a causa de los problemas de idiom\u00e1ticos) entre los inmigrantes y los servicios m\u00e9dicos de la comunidad llev\u00f3 a las autoridades a establecer un convenio entre ambos pa\u00edses para que m\u00e9dicos japoneses pudieran atender en Brasil. Eran los llamados haken-i, facultativos que pod\u00edan atender solamente a japoneses&#8221;, comente el m\u00e9dico Renato Yamada, docente de la Facultad de Medicina de la USP. &#8220;La carencia de m\u00e9dicos hizo que se congregase un alto porcentaje de nisseis en medicina, pues muchos padres japoneses quer\u00edan que al menos uno de sus hijos fuese m\u00e9dico, prueba de la situaci\u00f3n terrible vivida por los inmigrantes. As\u00ed fue como a partir de 1939, se reciben muchos nisseis en la USP&#8221;. Y desde entonces el 20% de los alumnos que ingresan a las mejores facultades de medicina del pa\u00eds son nikkeis. Adem\u00e1s de ayudar sus compatriotas, muchos de ellos victimados por el paludismo, la tuberculosis y otras enfermedades tropicales y por afecciones causadas por el cambio de h\u00e1bitos alimentarios, ser m\u00e9dico era parte del proyecto de ascensi\u00f3n social que, en los a\u00f1os1950 y 1960, privilegiaba profesiones tales como la medicina y la ingenier\u00eda. En 1926 se crea la Dojinkai, una sociedad japonesa de beneficencia que trajo al pa\u00eds m\u00e9dicos japoneses y tuvo entre sus conquistas la detecci\u00f3n y el tratamiento del tracoma y de helmintiasis (particularmente la anquilostomosis, llamada en Brasil <em>amarel\u00e3o<\/em>), la investigaci\u00f3n para el control de la malaria y la difusi\u00f3n de conocimientos sobre la leishmaniasis americana, la tuberculosis, etc.<\/p>\n<p>Pero la gran contribuci\u00f3n tecnol\u00f3gica y t\u00e9cnica de la venida de los inmigrantes nipones hasta la Segunda Guerra Mundial se dio en el campo de la agricultura, donde los nikkeis revolucionaron la producci\u00f3n agr\u00edcola brasile\u00f1a, contando de entrada con la asistencia t\u00e9cnica del gobierno japon\u00e9s, que puso agr\u00f3nomos, t\u00e9cnicos y maquinarias a disposici\u00f3n de los inmigrantes. Digno de nota es que, en dicho per\u00edodo, la agricultura era uno de los dominios prioritarios de nuestra econom\u00eda, y los inmigrantes fueron los responsables de la introducci\u00f3n de la tecnolog\u00eda y el mejoramiento gen\u00e9tico, como as\u00ed tambi\u00e9n de nuevas especies de frutas y vegetales (en Brasil, en los a\u00f1os 1900, los productos agr\u00edcolas cultivados no pasaban de 20); nuevas t\u00e9cnicas de comercializaci\u00f3n, perfeccionamiento de t\u00e9cnicas de cultivo, difusi\u00f3n e importaci\u00f3n y, lo m\u00e1s importante, fueron los responsables de la creaci\u00f3n en tierras brasile\u00f1as de una cultura de &#8220;asociativismo&#8221; mediante la formaci\u00f3n de cooperativas, la primera de ellas creada en 1913, en la regi\u00f3n conocida como Tri\u00e2ngulo Mineiro (Minas Gerais), mucho antes de la existencia de la ley de cooperativismo. Posteriormente, la experiencia de la Cooperativa de Cotia ser\u00eda un hito en la \u00e9poca, como una tentativa de desarrollar la comercializaci\u00f3n de productos. &#8220;Los productores sent\u00edan que eran explotados por los mayoristas y los vendedores de insumos y equipamientos, por eso iniciaron un movimiento para organizarse como productores y hacer ventas y compras en com\u00fan&#8221;, analiza el ingeniero agr\u00f3nomo Isidoro Yamanaka, asesor especial del Ministerio de Agricultura.<\/p>\n<p>Una importante contribuci\u00f3n de los agricultores japoneses fue la diversificaci\u00f3n de los cultivos, en especial a partir de la d\u00e9cada de 1930, y son obra de esos pioneros, entre muchos otros, la pi\u00f1a sin espinas, el caqui y la papaya. La sericultura se inici\u00f3, aunque sin \u00e9xito, en 1912 , con Ikutaro Aouagui, fundador de la colonia de Iguape y un pasajero del Kasato Maru, quien intent\u00f3 implementar la creaci\u00f3n del gusano de seda. Tras varios esfuerzos, en 1938 surgi\u00f3 la Bratac (Sociedad Colonizadora de Brasil), que dio el impulso necesario en la tecnolog\u00eda para la cr\u00eda del gusano de seda. Incluso el desarrollo de la matriz de huevos blancos se debi\u00f3 al esfuerzo de nikkeis, tambi\u00e9n los responsables en 1926 de la comercializaci\u00f3n de huevos, antes restringida a la cr\u00eda en fondos de casas de familia. La modernizaci\u00f3n de la avicultura nacional es fruto de los t\u00e9cnicos egresados en el Instituto de Pr\u00e1cticas Agr\u00edcolas, administrado por la KKKK, que recibi\u00f3 del consulado de Jap\u00f3n de S\u00e3o Paulo las primeras matrices de aves.<\/p>\n<p>En las diversas embajadas y consulados de todo Brasil, agregados agr\u00edcolas, del cuadro del Ministerio de Agricultura del gobierno japon\u00e9s, atend\u00edan a los inmigrantes en la supervisi\u00f3n t\u00e9cnica de sus cultivos, como as\u00ed tambi\u00e9n en el beneficiado y procesamiento de productos agropecuarios. En 1927, el comienzo de la Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada de Productores de Batata de Cotia, la futura CAC, trajo pr\u00e1cticas de correcci\u00f3n del suelo para la mejora de la calidad y la productividad in\u00e9ditas en el pa\u00eds, con la utilizaci\u00f3n de abonos qu\u00edmicos y org\u00e1nicos. Durante sus 70 a\u00f1os de existencia, la CAC perfeccion\u00f3 la agricultura con su cuerpo t\u00e9cnico, mediante investigaciones internas y la importaci\u00f3n de conocimiento de otros pa\u00edses. Debemos a ellos la plantaci\u00f3n de hortalizas en invernaderos, los injertos para la mejora de la calidad, la creaci\u00f3n de nuevas variedades, etc. La colaboraci\u00f3n tecnol\u00f3gica y cient\u00edfica se mantuvo en los a\u00f1os siguientes, generando programas tales como el Cedaval (Centro de Desarrollo del Vale do Ribeira), el Centro de Investigaci\u00f3n del Cerrado (a partir de 1975, en sociedad con Embrapa), el Prodecer (Programa de Cooperaci\u00f3n Nipo-Brasile\u00f1a para el\u00a0 Desarrollo de la Agricultura de los Cerrados) y la instalaci\u00f3n del Laboratorio de Hidrolog\u00eda Forestal, en Cunha, entre otros.<\/p>\n<p>En la actualidad, el agronegocio es responsable del 33% de nuestro PBI, un 42% de nuestras exportaciones y el 37% de los empleos en el pa\u00eds. &#8220;Parte de ese \u00e9xito es m\u00e9rito de nuestros inmigrantes. Fue con su llegada que Brasil y Jap\u00f3n sellaron convenios de cooperaci\u00f3n agr\u00edcola y pudimos usufructuar la alta tecnolog\u00eda y experiencias sumamente valederas, que tienen un gran importancia para que la agricultura brasile\u00f1a sea lo que es hoy&#8221;, afirma Bonif\u00e1cio Nakasu, ex director ejecutivo de Embrapa. &#8220;La lecci\u00f3n que legaron los inmigrantes japoneses, de respeto a la naturaleza y de sacrificio en pro de los j\u00f3venes no puede olvidarse. Al actuar como int\u00e9rpretes y como elementos de ligaz\u00f3n, ellos facilitaron la ejecuci\u00f3n de una filosof\u00eda basada en el esp\u00edritu japon\u00e9s cuyos frutos son innegables&#8221;, asevera Ana Miyadahira. Al fin y al cabo, la palabra <em>kagaku<\/em>, &#8220;ciencia&#8221; en japon\u00e9s, tambi\u00e9n puede significar poes\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El aporte nip\u00f3n en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica brasile\u00f1a","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[117],"class_list":["post-84150","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84150"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84150\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84150"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}