{"id":84157,"date":"2008-10-01T00:00:00","date_gmt":"2008-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/10\/01\/talentos-en-transito-2\/"},"modified":"2016-03-01T15:55:31","modified_gmt":"2016-03-01T18:55:31","slug":"talentos-en-transito-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/talentos-en-transito-2\/","title":{"rendered":"Talentos en tr\u00e1nsito"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/10\/01\/talentos-en-transito-2\/talentos-em-transito-4\/\" rel=\"attachment wp-att-86276\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-86276\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"293\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-120x118.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-250x245.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">JAIME PRADES<\/span><\/a>Ha adquirido nuevos contornos el debate sobre la &#8220;fuga de cerebros&#8221;, una expresi\u00f3n utilizada desde la d\u00e9cada de 1950 para describir el \u00e9xodo hacia las naciones ricas de los talentos formados a duras penas en los pa\u00edses pobres. En los \u00faltimos a\u00f1os, con la profundizaci\u00f3n de la integraci\u00f3n econ\u00f3mica entre los pa\u00edses y el abaratamiento de los medios de transporte y de comunicaci\u00f3n ligados al proceso de globalizaci\u00f3n, se ha acentuado de tal modo la movilidad internacional de profesionales bien formados que la academia ha pasado a comprender este fen\u00f3meno como algo mucho m\u00e1s complejo y multifacetado, capaz eventualmente de aportar compensaciones y beneficios para los pa\u00edses implicados. El t\u00e9rmino original se ha desplegado en otros, tales como &#8220;intercambio de cerebros&#8221; (<em>brain exchange<\/em>), para designar a aquello que sucede en pa\u00edses como Inglaterra, Alemania y Canad\u00e1, capaces de atraer personal cualificado pero tambi\u00e9n de perderlo, sobre todo a manos de Estados Unidos. O tambi\u00e9n &#8220;ganancia de cerebros&#8221; (<em>brain gain<\/em>), vinculado a los pa\u00edses que tuvieron \u00e9xito al atraer nuevamente a los profesionales perdidos a manos de otras naciones. En tanto, el concepto de &#8220;fuga de cerebros \u00f3ptima&#8221; (<em>optimal brain drain<\/em>) se refiere a naciones que lograron mantener la salida de talentos en niveles tolerables y, a largo plazo, tambi\u00e9n extrajeron alg\u00fan beneficio de la habilidad obtenida en el exterior por sus ciudadanos descarriados.<\/p>\n<p>La lista de expresiones derivadas es extensa. En un informe producido a pedido de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, el estadounidense Briant Lindsay Lowell, docente de la Universidad Georgetown, y el escoc\u00e9s Allan Findlay, de la Universidad de Dundee, describieron una colecci\u00f3n de subfen\u00f3menos. Uno ser\u00eda el <em>brain waste<\/em> (&#8220;desperdicio de cerebros&#8221;), la exportaci\u00f3n de profesionales para trabajar en ocupaciones bien remuneradas, pero poco cualificadas, que no explotan o no valoran la formaci\u00f3n obtenida en el pa\u00eds de origen. En tanto, la &#8220;exportaci\u00f3n de cerebros&#8221; (<em>brain export<\/em>) servir\u00eda para calificar al \u00e9xodo de talentos que logran compensar su ausencia de maneras variadas, ya sea haciendo giros de dinero a la familia, o promoviendo la transferencia de tecnolog\u00eda a su pa\u00eds de origen, como en el caso de la India, que cre\u00f3 una pujante industria de <em>software<\/em> gracias en buena medida a las legiones de estudiantes de computaci\u00f3n que fueron a estudiar a Estados Unidos. Las expresiones &#8220;globalizaci\u00f3n de cerebros&#8221; (<em>brain globalisation<\/em>) y &#8220;circulaci\u00f3n de cerebros&#8221; (<em>brain circulation<\/em>) ser\u00edan precisas para definir la movilidad internacional de talentos que se volvi\u00f3 parte natural de la vida de las grandes corporaciones, en particular la rotaci\u00f3n de ejecutivos destinada a garantizar ventajas competitivas en los mercados globales.<\/p>\n<p>En tanto, la fuga de cerebros en su sentido tradicional afectar\u00eda a pa\u00edses en desarrollo del sur y del este de Asia, como Indonesia, Pakist\u00e1n, Bangladesh y Sri Lanka, de \u00c1frica y de Am\u00e9rica Latina \u00a0\u2013\u00a0Argentina es el caso m\u00e1s recordado \u00a0\u2013, que siguen perdiendo gente bien formada sin lograr recuperarla ni beneficiarse con su circulaci\u00f3n internacional. &#8220;Como muchos procesos sociales, el impacto de la salida de talentos de los pa\u00edses en desarrollo depende de efectos directos e indirectos&#8221;, escribieron Lowell y Findlay. &#8220;Un efecto directo e inmediato es la reducci\u00f3n del n\u00famero de trabajadores bien formados, una p\u00e9rdida dif\u00edcil de reparar en el corto plazo, pero tambi\u00e9n existen efectos indirectos con fuerza para incentivar el crecimiento econ\u00f3mico.&#8221;<\/p>\n<p>Varias estrategias fueron concebidas o probadas para enfrentar la fuga de cerebros. Curiosamente, \u00e9stas poco tienen en com\u00fan adem\u00e1s de sus nombres que, en ingl\u00e9s, comienzan con la letra R. Una de ellas, la &#8220;reparaci\u00f3n&#8221;, fue abandonada. Consist\u00eda en la idea, planteada en la d\u00e9cada de 1970 por el economista indiano Jagdish Bhagwati (1934- ), de crear un impuesto cobrado a los pa\u00edses ricos para compensar la predaci\u00f3n de talentos del mundo en desarrollo. Otra que cay\u00f3 en desuso es la que establece una &#8220;restricci\u00f3n&#8221; a la salida de personal calificado, por la incompatibilidad de este tipo de iniciativa con el respeto a los derechos civiles en los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos. Existen tambi\u00e9n las pol\u00edticas de &#8220;reclutamiento&#8221;, en las cuales un pa\u00eds procura oxigenar su ambiente acad\u00e9mico y productivo atrayendo talentos de afuera; y las de &#8220;retenci\u00f3n&#8221;, volcada a desestimular la evasi\u00f3n mediante el fortalecimiento de los sectores cient\u00edfico y productivo o del desarrollo econ\u00f3mico. Por \u00faltimo, existen las opciones de &#8220;regreso&#8221;, que apuntan a atraer de vuelta a parte de los profesionales perdidos, y la resourcing option, tambi\u00e9n conocida como &#8220;opci\u00f3n de di\u00e1spora&#8221;, que apunta a movilizar a los investigadores radicados en el exterior para que ayuden a fortalecer conexiones de la academia y de la industria de su pa\u00eds de origen con el mundo desarrollado.<\/p>\n<p>Brasil, que en el pasado recurri\u00f3 a la opci\u00f3n de reclutamiento para dar solidez a su comunidad cient\u00edfica \u00a0\u2013\u00a0la fundaci\u00f3n de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), en 1934, es el principal ejemplo de esa estrategia \u00a0\u2013, sigui\u00f3 durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas una opci\u00f3n de retenci\u00f3n, al patrocinar el desarrollo de un fuerte sistema nacional de posgrado. Las investigaciones sobre la movilidad internacional de talentos brasile\u00f1os, aunque son escasas, muestran que el pa\u00eds no sufri\u00f3 perjuicios significativos. Un estudio liderado por el soci\u00f3logo Simon Schwartzman en 1972 constat\u00f3 que Brasil ten\u00eda una fuga de cerebros peque\u00f1a: solamente el 5% de los brasile\u00f1os de su muestra se qued\u00f3 trabajando en el exterior despu\u00e9s de completar sus estudios. Una investigaci\u00f3n llevada a cabo en 2002 por Reinaldo Guimar\u00e3es, docente del Instituto de Medicina Social de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), lleg\u00f3 a resultados similares. Su an\u00e1lisis abarc\u00f3 el per\u00edodo de 1993 a 1999 e implic\u00f3 la consulta a 2.769 l\u00edderes de grupos de investigaci\u00f3n en todo Brasil. Constat\u00f3 que 966 cient\u00edficos brasile\u00f1os migraron al exterior en esos a\u00f1os, siendo 443 para trabajar y 523 para estudiar. Ese resultado representa tambi\u00e9n un 5% del total de 18.180 doctores involucrados en actividades de investigaci\u00f3n que se recibieron en el per\u00edodo.<\/p>\n<p>El pa\u00eds tambi\u00e9n ostenta una capacidad apreciable de atraer cient\u00edficos de otros pa\u00edses. Un estudio llevado a cabo por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) en 2005 demostr\u00f3 que hab\u00eda 2.145 extranjeros con v\u00ednculos permanentes en las universidades brasile\u00f1as. Eso no significa, con todo, que la aparente inmunidad de Brasil al problema no pueda revertirse. Existe una tendencia del mundo desarrollado a recurrir crecientemente a los pa\u00edses del Sur y del Este Europeo para suplir sus carencias de profesionales de alto nivel. En 2000, Alemania ofreci\u00f3 20 mil visas de permanencia para expertos en tecnolog\u00eda de informaci\u00f3n y en poco m\u00e1s de un a\u00f1o logr\u00f3 reclutar la mitad de ese contingente, principalmente del Este Europeo.<br \/>\nUna acentuada tendencia de regreso al pa\u00eds separa a los investigadores brasile\u00f1os en el exterior de sus colegas de otras nacionalidades. Maria Luiza Lombas, que en 1999 defendi\u00f3 una tesina de maestr\u00eda en la Universidad de Brasilia sobre las expectativas de regreso de doctorandos brasile\u00f1os en cuatro pa\u00edses, recuerda que las agencias de fomento tienen pol\u00edticas rigurosas tendientes a exigir el retorno de sus becarios a Brasil, so pena de devolver el dinero invertido en su formaci\u00f3n. En su investigaci\u00f3n, constat\u00f3 que el 84% de los 346 doctorandos entrevistados planeaba regresar a Brasil inmediatamente despu\u00e9s de finalizar la carrera. De los 16% restantes, la inmensa mayor\u00eda deseaba quedarse solamente algunos meses, para complementar su capacitaci\u00f3n en investigaci\u00f3n. De ese conjunto, tan s\u00f3lo el 2% declar\u00f3 la intenci\u00f3n de extender su permanencia en el exterior por m\u00e1s de un a\u00f1o, para ejercer incluso alguna actividad profesional. La investigadora, quien actualmente es coordinadora general de becas en el exterior de la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel\u00a0 Superior (Capes), sostiene tambi\u00e9n que la consolidaci\u00f3n del posgrado brasile\u00f1o hizo que las agencias repensasen la oferta de becas de doctorado en el exterior. Empezaron a priorizar modalidades tales como el doctorado s\u00e1ndwich o el posdoctorado, de permanencia mucho m\u00e1s corta, que exponen menos a los becarios a las invitaciones para permanecer en el exterior, aunque la intenci\u00f3n de la estrategia no sea \u00e9sa. &#8220;Las becas estimulan la interacci\u00f3n de nuestros investigadores con el ambiente acad\u00e9mico internacional. Y ellos, cuando vuelven a Brasil, retroalimentan nuestro sistema con su experiencia&#8221;, afirma.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/10\/01\/talentos-en-transito-2\/talentos-em-transito-2-2\/\" rel=\"attachment wp-att-86274\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-86274\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-2.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-2.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-2-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-2-250x165.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> JAIME PRADES<\/span><\/a>L\u00e9a Velho, profesora del Departamento de Pol\u00edtica Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica del Instituto de Geociencias de la Unicamp, cree que otros factores influyen en la tendencia al regreso. &#8220;Brasil, pese a las dificultades, a\u00fan brinda posibilidades de trabajo en el \u00e1rea acad\u00e9mica a estos investigadores. Ellos tienen adonde volver, y eso marca la diferencia&#8221;, afirma. L\u00e9a a\u00f1ade algunos datos culturales. Dice que los brasile\u00f1os son reacios a la movilidad, incluso dentro del territorio nacional y, cuando dicen que quieren volver a Brasil, se refieren a los grandes centros, como S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro. Y agrega: &#8220;Los becarios en el exterior pertenecen a un estrato social que dispone ac\u00e1 en Brasil de regal\u00edas inexistentes en los pa\u00edses desarrollados, tales como la posibilidad de tener empleados o familias que ayudan en la educaci\u00f3n de los hijos. El choque cultural es fuerte y creo que es natural que muchos de ellos no quieran quedarse en el exterior definitivamente&#8221;, afirma. La bi\u00f3loga Marcia Triunfol, quien regres\u00f3 a Brasil hace dos a\u00f1os despu\u00e9s de trabajar por m\u00e1s de una d\u00e9cada en Estados Unidos, coincide con el an\u00e1lisis de L\u00e9a Velho. &#8220;La cultura es muy diferente. Sent\u00ed que aquel compromiso con el trabajo que los\u00a0 brasile\u00f1os tienen en el exterior se hace m\u00e1s relajado cuando regresan a Brasil, a lo mejor por las condiciones no siempre favorables o por vivir bajo el ala del financiamiento p\u00fablico&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Marcia hab\u00eda trabajado en la revista Science y en los Institutos Nacionales de Salud. Una raz\u00f3n personal sign\u00f3 su decisi\u00f3n: ella, que se casara en Estados Unidos, se qued\u00f3 viuda. &#8220;Ten\u00eda un buen empleo y pod\u00eda seguir all\u00e1 durante muchos a\u00f1os, pues probablemente nadie me iba a despedir. Pero quer\u00eda hacer cosas que no estaban a mi alcance en Estados Unidos&#8221;. Actualmente ella vive en Itaipava, regi\u00f3n serrana del estado de R\u00edo de Janeiro, donde abri\u00f3 una empresa de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, y peregrina por el pa\u00eds haciendo workshops que orientan a los investigadores a escribir trabajos cient\u00edficos \u00a0\u2013\u00a0en ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Para Elizabeth Balbachevsky, docente del Departamento de Ciencia Pol\u00edtica de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) de la USP, la opci\u00f3n brasile\u00f1a de invertir en el fortalecimiento de su sistema de posgrado, aunque ha sido exitosa, produjo un efecto colateral importante, que es la baja inserci\u00f3n internacional de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a. Ella participa en una red que estudia la profesi\u00f3n acad\u00e9mica en 19 pa\u00edses. Seg\u00fan los datos que recab\u00f3 en Brasil, solamente el 21,8% de los profesionales brasile\u00f1os entrevistados declar\u00f3 haber participado de colaboraciones en investigaciones internacionales durante los \u00faltimos tres a\u00f1os, un \u00edndice considerado bajo. Dicho \u00edndice se eleva al 37,6% entre los profesores ligados a las grandes universidades de investigaci\u00f3n, donde el posgrado es fuerte, pero responde por tan s\u00f3lo por 18 instituciones en Brasil. &#8220;Si bien un n\u00famero creciente de art\u00edculos de investigadores brasile\u00f1os es publicado en revistas indexadas internacionalmente, el trabajo en red es todav\u00eda restringido. Si hubiera una movilidad de talentos m\u00e1s acentuada, probablemente eso ser\u00eda distinto&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Uno de esos efectos ben\u00e9ficos registrados en algunos pa\u00edses tradicionalmente afectados por la fuga de cerebros es la ampliaci\u00f3n de la inversi\u00f3n de las familias en la educaci\u00f3n. Existen indicios de que la perspectiva de la obtenci\u00f3n de una visa de permanencia en un pa\u00eds desarrollado estimula a m\u00e1s personas en pa\u00edses pobres a invertir en educaci\u00f3n. Como no todos los aspirantes efectivamente se van, el saldo final es positivo para el pa\u00eds. En un art\u00edculo publicado en 2006 en una revista de la brit\u00e1nica Royal Economic Society, el tr\u00edo de economistas Michel Beine, Frederic Docquier y Hillel Rapoport present\u00f3 los resultados de un modelo matem\u00e1tico abastecido por tasas de inmigraci\u00f3n y por el nivel educativo de varios pa\u00edses. Hicieron las cuentas y llegaron a la conclusi\u00f3n de que, cuando se duplica la propensi\u00f3n de migraci\u00f3n de personas bien formadas en un determinado pa\u00eds, se observa un incremento del 5% en la proporci\u00f3n con elevado nivel\u00a0 de escolaridad entre la poblaci\u00f3n nativa. En el caso de la India, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en 2007 por los economistas Chengze Fan, de la Universidad Lingnan, en Hong Kong, y Oded Stark, la posibilidad de migrar a Estados Unidos para estudiar ingenier\u00eda de computaci\u00f3n habr\u00eda llevado a muchos j\u00f3venes indios a aprender programaci\u00f3n, creando una plataforma de aptitudes que permiti\u00f3 al pa\u00eds desarrollar un fuerte sector de <em>software<\/em>. Pero ese efecto depender\u00eda de un nivel\u00a0 de inmigraci\u00f3n &#8220;\u00f3ptimo&#8221;, m\u00e1s all\u00e1 del cual las p\u00e9rdidas causan perjuicios dif\u00edciles de compensar y por debajo del cual no se generar\u00eda el est\u00edmulo a ampliar la formaci\u00f3n general de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La idea de que la fuga de cerebros ser\u00eda inapelablemente perjudicial part\u00eda de la premisa de que cada talento representa un activo de capital humano, cuya formaci\u00f3n y calificaciones son el resultado de las inversiones hechas por un pa\u00eds. La migraci\u00f3n, desde dicha perspectiva, aborta irremediablemente la expectativa de recuperaci\u00f3n de la inversi\u00f3n realizada. De acuerdo con el soci\u00f3logo franc\u00e9s Jean-Baptiste Meyer, un destacado especialista en movilidad de talentos, el abordaje del capital humano comete un equ\u00edvoco al contemplar tan s\u00f3lo una de las variables del fen\u00f3meno. Recuerda que la sociolog\u00eda de la ciencia desarroll\u00f3 una concepci\u00f3n de los procesos de creaci\u00f3n, transmisi\u00f3n y aplicaci\u00f3n del conocimiento que es calcada en el trabajo colectivo, con \u00e9nfasis en el papel de las redes y de las comunidades cient\u00edficas. &#8220;Las actividades y habilidades individuales tienen sentido o generan resultados solamente cuando est\u00e1n vinculadas a las comunidades a las cuales se relacionan&#8221;, dice Meyer. De acuerdo con \u00e9l, eso es f\u00e1cilmente observado en los ejemplos de cient\u00edficos que vuelven a los pa\u00edses de origen para sufrir la subutilizaci\u00f3n de sus competencias, pues sus habilidades est\u00e1n desconectadas del ambiente en el que obtuvieron su desempe\u00f1o m\u00e1ximo. C\u00e1lculos llevados a cabo por Meyer y por la soci\u00f3loga sudafricana Mercy Brown muestran que la productividad del sector de investigaci\u00f3n y desarrollo de la llamada Tr\u00edada (Estados Unidos, Europa Occidental y Jap\u00f3n) era 4,5 veces mayor en t\u00e9rminos de art\u00edculos publicados y diez veces mayor en t\u00e9rminos de patentes que la del mismo sector en el mundo en desarrollo. &#8220;\u00c9se es un grande problema del concepto de fuga de cerebros&#8221;, dice Elizabeth Balbachevsky, de la USP. &#8220;El mismo parte del principio de que la formaci\u00f3n de un doctor es una adquisici\u00f3n est\u00e1tica, que el profesional conquist\u00f3 un paquete fijo de conocimientos y de competencias. A decir verdad, ese patrimonio es din\u00e1mico. Para mantenerlo y perfeccionarlo, es preciso estar en un ambiente de investigaci\u00f3n favorable, de lo contrario dicha competencia se perder\u00e1&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Jean-Baptiste Meyer se convirti\u00f3 en uno de los principales defensores de las potencialidades de las opciones de retorno, que busca atraer de regreso a profesionales emigrados, y de di\u00e1spora, que intenta comprometer a distancia a los investigadores dispersos en el exterior con el sistema de ciencia y tecnolog\u00eda de su pa\u00eds de origen. &#8220;Como la capacidad de los emigrados es privilegiada, ellos representan un enorme potencial de aportar recursos al pa\u00eds de origen&#8221;, concluye Meyer. &#8220;Eso en caso de que se logre traerlos de regreso en condiciones favorables o aprovecharlos de alguna otra manera. En dichos casos, la p\u00e9rdida de cerebros se convertir\u00eda en ganancia, pues el pa\u00eds en desarrollo se apropiar\u00eda de un capital humano cuya capacitaci\u00f3n se hizo y se financi\u00f3 en otro pa\u00eds, que ser\u00eda capaz, eventualmente, de convertirse en un multiplicador del conocimiento de punta que obtuvo en el exterior&#8221;, afirma.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/10\/01\/talentos-en-transito-2\/talentos-em-transito-3\/\" rel=\"attachment wp-att-86275\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-86275\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-3.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-3.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-3-120x85.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/Talentos-em-tr\u00e2nsito-3-250x176.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> JAIME PRADES<\/span><\/a>Pa\u00edses como Singapur, Corea del Sur e India lograron atraer nuevamente a una parte de los cerebros perdidos. Programas de repatriaci\u00f3n de talentos fueron puestos en marcha desde los a\u00f1os 1980, que crearon redes locales en las cuales los egresados pudieron efectivamente encontrar un lugar y volverse operativos. Los ejemplos de mayor \u00e9xito son de naciones que invierten sumas significativas en ciencia y tecnolog\u00eda y disponen de una infraestructura capaz de dar cabida a los egresados. El problema es que tales requisitos no se reproducen en los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Para \u00e9stos, quedar\u00eda la opci\u00f3n de la di\u00e1spora, basada en la estrategia de comprometer a investigadores radicados en el exterior en redes volcadas a ayudar en el desarrollo de la ciencia y de la econom\u00eda de su tierra natal.<\/p>\n<p>Las redes de di\u00e1spora se basan en la premisa seg\u00fan la cual es posible aprovechar, aunque en forma remota, el capital humano de los profesionales que emigraron. La ventaja es que \u00e9stas no dependen de una inversi\u00f3n en infraestructura, sino de utilizar recursos ya existentes. Su objetivo es crear nexos a trav\u00e9s de los cuales logren conectarse con el pa\u00eds de origen\u00a0 sin\u00a0 que precisen volver de modo temporal o permanente. Este tipo de asociaci\u00f3n a distancia es hoy en d\u00eda posible, tal como lo demuestra la proliferaci\u00f3n de proyectos de investigaci\u00f3n colaborativa transnacionales, que abarcan tanto a instituciones acad\u00e9micas como a corporaciones industriales. South African Network of Skills Abroad (Sansa), creada en 1998, es un ejemplo de red activa. Su objetivo es conectar a sudafricanos altamente calificados radicados en el exterior con sus coterr\u00e1neos con el fin de crear un ambiente para la colaboraci\u00f3n y la transferencia de conocimiento. Tiene m\u00e1s de 2,2 mil miembros dispersos por 60 pa\u00edses. La red fue creada por el Science and Technology Policy Centre en la Universidad de Cape Town y es actualmente gestionada por la National Research Foundation, organizaci\u00f3n de investigaci\u00f3n solventada por el gobierno.<\/p>\n<p>Existen diversos otros ejemplos, como la Chinese Scholars Abroad (Chisa), la Red Caldas, una red colombiana de cient\u00edficos y profesionales de investigaci\u00f3n, la Arab Scientists and Technologists Abroad (Asta) y la Silicon Valley Indian Professionals Association (Sipa). Si bien generalmente se presentan como independientes, muchas de ellas tienen ligaciones con instituciones del gobierno. Pero Meyer y Brown advierten que existen pocos ejemplos de redes remotas creadas por pa\u00edses en desarrollo que hayan logrado su consolidaci\u00f3n. La hip\u00f3tesis m\u00e1s probable es que los investigadores y cient\u00edficos, ya sea actuando lado a lado en un mismo laboratorio o trabajando remotamente por medio de una red internacional, precisan ver relevancia en la investigaci\u00f3n colaborativa para comenzar a interactuar, cosa que no siempre sucede con\u00a0 las heterog\u00e9neas redes de di\u00e1spora. Por eso, los pa\u00edses en desarrollo deben ser realistas con relaci\u00f3n a su impacto y valerse de esta opci\u00f3n de di\u00e1spora en forma combinada con otras pol\u00edticas.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, la distinci\u00f3n entre las opciones de regreso y de di\u00e1spora no siempre respeta los l\u00edmites trazados por la teor\u00eda y aparecen en formas combinadas. En el marco de un art\u00edculo publicado a comienzos de este a\u00f1o, Anna Lee Saxenian, profesora de la Universidad de California, Berkeley, explora el ejemplo de los investigadores formados en el Valle del Silicio, en Estados Unidos, y muestra que es posible, a trav\u00e9s de la movilidad de talentos, transferir know how t\u00e9cnico e institucional entre econom\u00edas distantes de manera r\u00e1pida y flexible. En 2000, alrededor de la mitad de los cient\u00edficos e ingenieros del Valle del Silicio estaba constituida por extranjeros \u00a0\u2013\u00a0juntos, sumaban 40 mil profesionales en 2000, seg\u00fan el censo norteamericano de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Anna, existen ejemplos de investigadores formados en el Valle del Silicio que fueron responsables de contribuciones notables para el estrechamiento de lazos tecnol\u00f3gicos entre sus pa\u00edses y las econom\u00edas m\u00e1s avanzadas. Muchos de esos talentos viajan regularmente de Estados Unidos a su tierra natal y est\u00e1n incluso aqu\u00e9llos que se volvieron &#8220;transnacionales&#8221;, y mantienen direcciones en m\u00e1s de un lugar. A comienzos de los a\u00f1os 1980, israel\u00edes y taiwaneses que se formaron en el Valle del Silicio regresaron a sus pa\u00edses y comenzaron a transferir el modelo norteamericano de inversi\u00f3n de riesgo en empresas nacientes. Ellos ten\u00edan experiencia t\u00e9cnica, conocimiento en modelos de negocios y redes de contactos \u00a0\u2013\u00a0que se sumaron a la ventaja de conocer la cultura de esos mercados.<\/p>\n<p>Israel se volvi\u00f3 conocido por crear empresas de <em>software<\/em> y de internet. Taiw\u00e1n se transform\u00f3 en un centro de producci\u00f3n de computadoras personales y de circuitos integrados. No por casualidad, ese proceso fue m\u00e1s r\u00e1pido en pa\u00edses peque\u00f1os que en econom\u00edas m\u00e1s complejas como las de China e India. Con todo, seg\u00fan la investigadora, a partir de 2004, los fondos de <em>venture capital<\/em> y private equity comenzaron a invertir m\u00e1s de mil millones de d\u00f3lares anualmente en empresas ubicadas en los dos grandes pa\u00edses emergentes. &#8220;Aunque sea solamente una fracci\u00f3n del capital de riesgo invertido anualmente en EE.UU., esto fomenta el emprendedorismo local y ha venido dise\u00f1ando una trayectoria competitiva para empresas dom\u00e9sticas y corporaciones multinacionales&#8221;, dice la profesora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La circulaci\u00f3n de cerebros puede beneficiar a los pa\u00edses en desarrollo","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[294,295],"coauthors":[98],"class_list":["post-84157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-economia-es","tag-educacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84157\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84157"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}