{"id":84164,"date":"2008-10-01T00:00:00","date_gmt":"2008-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/10\/01\/relampaguea-en-las-pampas-2\/"},"modified":"2017-06-13T18:44:03","modified_gmt":"2017-06-13T21:44:03","slug":"relampaguea-en-las-pampas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/relampaguea-en-las-pampas-2\/","title":{"rendered":"Relampaguea en las pampas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/10\/01\/relampaguea-en-las-pampas-2\/relampago\/\" rel=\"attachment wp-att-86709\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-86709\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/relampago.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/relampago.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/relampago-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/relampago-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ELAT\/INPE<\/span><\/a>M\u00e1s raros y m\u00e1s destructivos, los rayos positivos responden por tan s\u00f3lo el 5% del total de descargas el\u00e9ctricas que salen de las nubes y alcanzan alg\u00fan punto de la Tierra. En el sudeste de Brasil, la regi\u00f3n del territorio nacional mejor monitoreada, tambi\u00e9n es \u00e9sa su prevalencia. Pero datos recabados durante los \u00faltimos tres a\u00f1os por los sensores de la Red Brasile\u00f1a de Descargas Atmosf\u00e9ricas (BrasilDat) y mediciones de campo realizadas durante los dos \u00faltimos veranos esbozan un cuadro bastante distinto y preocupante en otro rinc\u00f3n del pa\u00eds. En el oeste y norte del Rio Grande do Sul y en el oeste de Santa Catarina, la formaci\u00f3n de rayos positivos es hasta cinco veces m\u00e1s frecuente y las descargas de este tipo representan un 25% del total. &#8220;\u00cdndices similares se conocen \u00fanicamente en dos \u00e1reas del planeta, en el centro de Estados Unidos y en Jap\u00f3n&#8221;, compara Osmar Pinto Junior, coordinador del Grupo de Electricidad Atmosf\u00e9rica (Elat) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugu\u00e9s) con sede en la localidade de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, interior paulista, quien est\u00e1 al frente de los estudios sobre rayos. &#8220;Debemos prestar atenci\u00f3n a esta situaci\u00f3n distinta del sur&#8221;. Los incendios forestales y los da\u00f1os en la red de energ\u00eda el\u00e9ctrica causados por rayos son generalmente endilgados a las descargas positivas.<\/p>\n<p>Algunas particularidades vuelven a los rayos positivos potencialmente m\u00e1s peligrosos. Aunque \u00e9sta no sea una regla absoluta, la intensidad de su corriente el\u00e9ctrica tiende a ser m\u00e1s elevada que en las descargas negativas. En casos extremos, puede ser hasta diez veces mayor y llegar a 300 mil amperes. Si bien el valor de la corriente no necesariamente es mayor, el tiempo de duraci\u00f3n de la descarga sobre el piso es siempre m\u00e1s largo. &#8220;Los rayos positivos tocan el suelo y se mantienen conectados por centenas de milisegundos&#8221;, comenta el f\u00edsico Marcelo Saba, del Elat, quien participa en los trabajos de campo de caza a las descargas el\u00e9ctricas. En las localidades &#8220;ga\u00fachas&#8221; de Uruguayana y Santa Rosa, los investigadores captaron rayos positivos que permanecieron transfiriendo electricidad al ambiente terrestre durante m\u00e1s de 500 milisegundos, el doble que el tiempo promedio de un rayo negativo. Las descargas duraderas son m\u00e1s destructivas que las m\u00e1s breves, aunque ambos tipos presenten la misma corriente el\u00e9ctrica. El aire que rodea a un rayo de esa magnitud puede llegar durante fracciones de segundo a temperaturas cinco veces mayores que en la superficie del Sol.<\/p>\n<p>Compuestas de min\u00fasculas gotas de agua y part\u00edculas de hielo de varias dimensiones, las nubes de tormenta del tipo cumulonimbo originan la mayor\u00eda de los rel\u00e1mpagos y pueden compararse a una pila. En raz\u00f3n de la acci\u00f3n de corrientes ascendientes y descendientes de aire y tambi\u00e9n de la gravedad, esas\u00a0\u00a0 part\u00edculas se chocan, se cargan el\u00e9ctricamente y se separan en dos polos: en la cima quedan las part\u00edculas menores (cristales), de carga positiva, y en la base se encuentran las mayores (granizo), cargadas negativamente. Este sistema se encuentra en equilibrio, pues cabe recordar que las cargas el\u00e9ctricas de polaridad distinta se atraen. Las nubes de tormenta originan rayos cuando alg\u00fan desequilibrio en este sistema hace que el campo el\u00e9ctrico producido por todas esas\u00a0 cargas supere la capacidad aislante del aire en un dado punto dentro de la nube. En ese momento surge un rayo. Alrededor del 70% de los rayos queda dentro de la nube o en la propia atm\u00f3sfera y tan s\u00f3lo el 30% va al suelo. Si el rel\u00e1mpago que desciende a la Tierra es dotado de corriente negativa, ese rayo buscar\u00e1 el mejor camino en la atmosfera que lo conduzca a un punto del suelo cargado de corriente positiva \u2013\u00a0y viceversa. Como es sabido, los polos opuestos se atraen.<\/p>\n<p><strong>Sin ramificaciones<br \/>\n<\/strong>Dada esa breve explicaci\u00f3n sobre la distribuci\u00f3n de las cargas el\u00e9ctricas en las nubes del tipo cumulonimbos, es relativamente f\u00e1cil entender por qu\u00e9 la ocurrencia de rayos positivos que tocan el suelo se muestra en cualquier parte del globo mucho menos frecuente que la de los negativos. Como el sector inferior de las nubes se encuentra m\u00e1s cerca de la superficie de la Terra, las descargas con corriente negativa son m\u00e1s f\u00e1ciles de observar y se vuelven casi comunes en d\u00edas de fuerte lluvia. En tanto, buena parte de los rayos originados en la cima de las nubes, donde est\u00e1n las cargas positivas, permanece dentro de esas propias formaciones, entre 5 y 20 kil\u00f3metros arriba del nivel del suelo. Sin embargo, algunas de estas descargas originadas en el piso superior de las tormentas, escapan de la formaci\u00f3n lluviosa y llegan al suelo. En su descenso, los rayos positivos suelen quemar el aire como si fueran un solo hilo de luz y electricidad, casi siempre sin las ramificaciones com\u00fanmente observadas alrededor de las descargas negativas. Pueden recorrer trayectos relativamente largos en la atm\u00f3sfera y caer a m\u00e1s de diez kil\u00f3metros de distancia de la nube que los gener\u00f3.<\/p>\n<p>No existe ninguna evidencia cient\u00edfica de que la mayor incidencia de rayos positivos en el sur del pa\u00eds sea un fen\u00f3meno atmosf\u00e9rico reciente o \u00a0que est\u00e9 ligado a los tan decantados cambios clim\u00e1ticos aparentemente en marcha en la Tierra. &#8220;No contamos con una serie hist\u00f3rica de la ocurrencia de esas descargas en R\u00edo Grande do Sur, pero creo que no se trata de algo realmente nuevo&#8221;, comenta Pinto Junior, cuyos estudios fueron en parte financiados por un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP. Es probable que la regi\u00f3n exhiba esta peculiaridad desde hace d\u00e9cadas, o tal vez siglos, y sencillamente nadie se haya dado cuenta hasta ahora. No es de extra\u00f1arse que eso haya sucedido. Hasta el final de 2006, no exist\u00edan medios confiables de medir este tipo de eventos en la fracci\u00f3n meridional del pa\u00eds. Desde entonces, la cobertura de BrasilDat, que se limitaba a los estados del sudeste, pas\u00f3 a incluir todos a los estados del sur. Reci\u00e9n entonces las primeras informaciones m\u00e1s detalladas sobre los rayos de esa parte de Brasil comenzaron a generarse.<\/p>\n<p>Los investigadores sospechan que la mayor ocurrencia de descargas positivas en la regi\u00f3n de Uruguayana y Santa Rosa puede estar ligada a una caracter\u00edstica clim\u00e1tica local: all\u00ed se produce a menudo el choque de masas de aire fr\u00edas y secas provenientes de Argentina, y masas de aire c\u00e1lidas y h\u00famedas originadas en la Amazonia. El producto de tales colisiones, que tambi\u00e9n se producen en Argentina, Paraguay y Uruguay, son fuertes tormentas, que, en teor\u00eda, pueden originar un porcentaje anormal de descargas positivas. Existen algunos indicios que apuntan que durante los \u00faltimos diez a\u00f1os las tempestades en el sur est\u00e1n volvi\u00e9ndose m\u00e1s intensas, con gran cantidad de lluvia y rayos concentrados en pocas horas, pero ser\u00eda prematuro relacionar una cosa con la otra. Ahora, en plena primavera, provisto de sensores de campo el\u00e9ctrico y c\u00e1maras de video que producen 8 mil cuadros por segundo, un equipo del Elat lleva a cabo una campa\u00f1a en Santa Maria, localidad ubicada en el centro de R\u00edo Grande do Sul, para observar in situ m\u00e1s rayos positivos. &#8220;Desde 2003 hemos filmado alrededor de 1.500 rayos en el pa\u00eds&#8221;, afirma Saba. &#8220;Pero tan s\u00f3lo 50 eran positivos&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Programa nacional de monitoreo de rayos (Pronar) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/916\/programa-nacional-de-monitoramento-de-raios-pronar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 03\/08655-4<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Osmar Pinto Junior &#8211; Inpe; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 673.089,30<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los rayos positivos son cinco veces m\u00e1s frecuentes en el R\u00edo Grande do Sul","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286,296],"coauthors":[101],"class_list":["post-84164","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es","tag-energia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84164\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84164"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}