{"id":84170,"date":"2008-10-01T00:00:00","date_gmt":"2008-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/10\/01\/una-redentora-en-busca-de-redencion-2\/"},"modified":"2017-06-14T15:54:43","modified_gmt":"2017-06-14T18:54:43","slug":"una-redentora-en-busca-de-redencion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-redentora-en-busca-de-redencion-2\/","title":{"rendered":"Una &#8220;Redentora&#8221; en busca de redenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_240078\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-240078\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_1-2-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/a> Isabel observa el experimento de Santos-Dumont con globos aerost\u00e1ticos&#8230;<span class=\"media-credits\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/p><\/div>\n<p>En <em>A m\u00e3o e a luva<\/em> [La mano y el guante] (1874), de Machado de Assis, la hero\u00edna, Guiomar, en contramano del comportamiento esperable en una buena muchachita de novelas rom\u00e1nticas, &#8220;prueba&#8221; al novio antes de pensar aceptarlo. Mientras tanto, Lu\u00eds Estev\u00e3o, el muchachito, sufr\u00eda horrores, retorci\u00e9ndose en el lecho y suspirando el nombre de su amada entre l\u00e1grimas y rechinar de dientes. Guiomar, no obstante, pensaba pragm\u00e1ticamente, o, en palabras de Machado, hac\u00eda un &#8220;c\u00e1lculo, un buen c\u00e1lculo, en ese caso, de todo coraz\u00f3n&#8221;. En eso, ella se aproxima mucho a otra figura del siglo XIX, que igualmente represent\u00f3, durante toda su vida, el papel de &#8220;hero\u00edna&#8221; (o, en su caso, de &#8220;redentora&#8221;), que viv\u00eda seg\u00fan los dictados de su coraz\u00f3n; empero sin abstraerse del c\u00e1lculo. Isabel Cristina Augusta Miguela Gabriela Rafaela Gonzaga de Bragan\u00e7a y Bourbon, la princesa Isabel (1846-1921), heredera del trono de Don Pedro II, pas\u00f3 a la historia como la &#8220;libertadora&#8221; de los esclavos, fascinaci\u00f3n de los monarquistas del pasado y de siempre y terror de los republicanos de primera hora, quienes penaron para disociar su imagen din\u00e1stica de la abolici\u00f3n de la esclavitud en 1888.<\/p>\n<p>&#8220;Ella fue una mujer del siglo XIX, marcada por una visi\u00f3n cat\u00f3lica aristocr\u00e1tica-reaccionaria que, en alguna forma, contribuy\u00f3 para la modificaci\u00f3n del escenario imperial brasile\u00f1o. No fue tan abnegadamente altruista en su pol\u00edtica, ni tan responsable de la farsa de una abolici\u00f3n incompleta de la miseria, ni tan aprisionada por las estructuras patriarcales machistas, ni tan rebelde ni revolucionaria. Ella siempre procur\u00f3 allanarse el camino hacia el trono mediante lo que denomin\u00e9 como &#8216;la pol\u00edtica del coraz\u00f3n'&#8221;, explica Robert Daibert J\u00fanior, autor de la tesis doctoral &#8220;<em>La princesa Isabel: la &#8216;pol\u00edtica del coraz\u00f3n&#8217; entre el trono y el altar&#8221;<\/em>, defendida recientemente en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro bajo la direcci\u00f3n de Jos\u00e9 Murilo de Carvalho. &#8220;Su lucha antiesclavista es la punta de un iceberg cuyas bases giraban en torno de un abolicionismo cat\u00f3lico, af\u00edn con la visi\u00f3n del papa y de los obispos. O sea, se basaban en un abolicionismo redentor, donante de la libertad, previdente, previsible, pac\u00edfico. Y, por encima de todo, ese abolicionismo deber\u00eda garantizar la formaci\u00f3n de libertos respetuosos del orden, cat\u00f3licamente civilizados y fieles a la Iglesia y a su concepci\u00f3n de sociedad y de pol\u00edtica&#8221;, analiza. Seg\u00fan el investigador, mantuvo siempre la mirada fija en Brasil, que, durante d\u00e9cadas, en el exilio, planific\u00f3 gobernar. &#8220;Pero siempre observ\u00f3 el pa\u00eds asomada desde la ventana del Vaticano&#8221;. Su fama de &#8220;princesa beata&#8221;, que enfurec\u00eda a los liberales y republicanos, sin embargo, no debe ser entendida sino como un sentimiento sincero de religiosidad y de obediencia conservadora a la Iglesia, sino como &#8220;un c\u00e1lculo&#8221;, aunque &#8220;emanado del coraz\u00f3n&#8221;. Incluso as\u00ed, un &#8220;c\u00e1lculo&#8221; que ser\u00eda la base de un futuro tercer reinado, que sabr\u00eda aprovechar las ventajas de la modernidad en nombre de un pasado reaccionario y cat\u00f3lico al que ella gustar\u00eda de hacer presente.<\/p>\n<div id=\"attachment_240079\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-240079\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_2-2-300x211.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"211\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/a> &#8230;la familia imperial en el exilio, en 1920<span class=\"media-credits\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una met\u00e1fora notable de ello se encuentra en su pasi\u00f3n por la fotograf\u00eda, heredada del padre, due\u00f1o de m\u00e1s de 2.500 im\u00e1genes. Durante el exilio, cuenta Daibert, echaba mano de un &#8220;recurso iconogr\u00e1fico&#8221;, siempre pidiendo que le enviasen fotos en las que aparec\u00eda con sus hijos y el emperador. &#8220;Probablemente, quer\u00eda demarcar la legitimidad de la l\u00ednea sucesoria que proven\u00eda del padre, pasaba por ella y alcanzaba al hijo. As\u00ed marcaba su territorio, enviaba su mensaje y tej\u00eda alianzas en favor de s\u00ed misma y de su hijo y contra los sobrinos que quer\u00edan usurpar la sucesi\u00f3n&#8221;. La modernidad al servicio del m\u00e1s antiguo de los deseos de poder. Su amor por la imagen, por cierto, acaba de ser homenajeado con un bell\u00edsimo libro, &#8220;<em>Cole\u00e7\u00e3o princesa Isabel&#8221;<\/em>\u00a0(Editora Capivara, 423 p\u00e1ginas, R$ 190), con m\u00e1s de 1.200 fotograf\u00edas de nombres tales como Ferrez, Stahl, Henschel, Leuzinger, Malta, entre otros (<em>algunos de ellos ilustran este art\u00edculo<\/em>). Adem\u00e1s de la belleza est\u00e9tica, existen fotos de valor hist\u00f3rico y period\u00edstico, tal como la serie de 13 im\u00e1genes, hasta entonces desconocidas, que revelan el 13 de Mayo &#8220;en vivo&#8221;, desde la votaci\u00f3n en el Senado hasta la celebraci\u00f3n en las calles. O tambi\u00e9n, el Tedeum en la Catedral de R\u00edo de Janeiro, de Ferrez, cuando la princesa fue proclamada regente, en 1887, por tercera y \u00faltima vez.<\/p>\n<div id=\"attachment_240080\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_3-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-240080\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_3-2-300x228.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"228\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/a> Aprobaci\u00f3n de la Ley \u00c1urea, 1888 (Luiz Ferreira)<span class=\"media-credits\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Revelaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Las fotos estaban guardadas en un ba\u00fal en poder de Thereza Maria de Orleans y Bragan\u00e7a, la \u00faltima nieta viva de do\u00f1a Isabel, y fueron rescatadas por Pedro y Bia Corr\u00eaa do Lago. &#8220;El descubrimiento y la revelaci\u00f3n de la colecci\u00f3n operan una revoluci\u00f3n en el campo de la fotograf\u00eda decimon\u00f3nica. La princesa y el conde d&#8217;Eu prepararon un fest\u00edn iconogr\u00e1fico y p\u00f3stumo para historiadores de Brasil y de la fotograf\u00eda&#8221;, asevera el historiador Jos\u00e9 Murilo de Carvalho. Se trata de paisajes, retratos \u00edntimos de la nobleza, aunque sintom\u00e1ticamente, hay poqu\u00edsimas im\u00e1genes de negros. &#8220;A pesar de que la imagen de la princesa ha permanecido ligada con la Abolici\u00f3n, son pocas las fotos de negros, salvo una foto de Ruy Santos, &#8216;Congada [danza que representa la coronaci\u00f3n de un rey del Congo] en Minas Gerais&#8217;, y el retrato in\u00e9dito de Don Ob\u00e1 II de \u00c1frica, a decir verdad, el bahiano C\u00e2ndido da Fonseca Galv\u00e3o, nieto de un soberano africano que era reverenciado como pr\u00edncipe real por los esclavos y que participaba de las audiencias con Pedro II vistiendo frac, sombrero de copa y lentillas&#8221;, cuenta Corr\u00eaa do Lago.<\/p>\n<p>Ese amor por la imagen es una de las pocas caracter\u00edsticas del padre que Isabel parece haber heredado, pese a los cuidados del emperador en criarla en condiciones de ser la futura heredera del reinado. &#8220;El car\u00e1cter de las princesas debe formarse tal cual conviene a se\u00f1oras que podr\u00e1n tener que dirigir el gobierno constitucional de un imperio como el de Brasil&#8221;, escribi\u00f3 Pedro II, para reglamentar el estudio de sus hijas. No todo funcion\u00f3 tal lo esperado. &#8220;A diferencia del padre, Isabel consideraba a los inventos y las tecnolog\u00edas como bendiciones divinas ofrecidas a los hombres. Mientras que el emperador recomendaba a su hija que honrara a quienes se dedicaban a las ciencias naturales, la princesa atribu\u00eda responsabilidad, honor y valor a Dios por haber permitido a los hombres tal conocimiento&#8221;, acota Daibert. Su perspectiva acerca del modelo de &#8220;pr\u00edncipe virtuoso&#8221;, difer\u00eda bastante de la que le era ofrecida por el padre y por sus maestros, casi todos, antiguos profesores de don Pedro. &#8220;Los gobernantes ejemplares para Do\u00f1a Isabel eran aqu\u00e9llos que practicaban la caridad y trabajaban en favor de la expansi\u00f3n del cristianismo, y mostraban respeto por la Iglesia y sus ministros, esforz\u00e1ndose por favorecer la esfera de acci\u00f3n del clero cat\u00f3lico en la sociedad. Sus santos de devoci\u00f3n eran aqu\u00e9llos que ocupaban una posici\u00f3n pol\u00edtica, tal como los reyes y reinas. Era de esa manera que entend\u00eda el rol de los gobernantes y conceb\u00eda su propia posici\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<div id=\"attachment_240081\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_4-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-240081\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_4-2-736x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"417\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/a> <em>Te Deum<\/em>, 1887 (Marc Ferrez)<span class=\"media-credits\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/p><\/div>\n<p>Frente a una sociedad cada vez m\u00e1s secular, signada por los problemas sociales modernos y las disputas pol\u00edticas, Isabel imaginaba que una sociedad mejor ser\u00eda alcanzada mediante la re-adopci\u00f3n de valores cristianos cat\u00f3licos. Por eso se reflejaba en gobernantes devotos para encontrar aportes que, a su modo de ver, eran lo bastante estables como para mantenerla, en un futuro, al frente del gobierno mon\u00e1rquico. &#8220;Debido a su propia condici\u00f3n de heredera del trono, ella probablemente ambicionaba convertirse en instrumento de la propagaci\u00f3n de las prerrogativas cat\u00f3licas dentro de los cuadros del Estado imperial brasilero&#8221;, explica. Ese &#8220;c\u00e1lculo del coraz\u00f3n&#8221;, se reforz\u00f3 con su casamiento, en 1864, con Gaston de Orleans, el conde d&#8217;Eu, un pr\u00edncipe cat\u00f3lico y franc\u00e9s de 22 a\u00f1os, exiliado en Inglaterra desde la revoluci\u00f3n de 1848. &#8220;El catolicismo de Isabel evocaba recuerdos de su madre, fallecida cuando ella era adolescente. Su preparaci\u00f3n y educaci\u00f3n, a partir del casamiento, pasaron a ser asumidas por Gaston, quien procur\u00f3 ubicarla dentro del escenario decimon\u00f3nico en el cual ella necesitaba actuar. Le\u00eda libros recomendados por su marido y se interiorizaba sobre los conflictos entre el capital y el trabajo que asolaban a Europa, en especial respecto a las &#8216;peligrosas ambiciones&#8217; de las clases trabajadoras&#8221;. El conde, por su parte, comenz\u00f3 a atraer la simpat\u00eda de los liberales que, en ocasi\u00f3n de la Guerra del Paraguay, lo contaban como aliado, visionando en \u00e9l, un posible representante de sus intereses, capaz de sacarlos del ostracismo en que viv\u00edan en las disputas dentro del gabinete. &#8220;Do\u00f1a Isabel no encontraba seguridad en la postura liberal del marido y esas supuestas posturas hab\u00edan ocasionado serios problemas. Ella no pod\u00eda transformarse en fantoche de los partidos si quer\u00eda mantener la cuestionada neutralidad del poder moderador, la base del r\u00e9gimen&#8221;.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la politizaci\u00f3n la apartaba m\u00e1s del trono, pues no era \u00e9sa la pol\u00edtica que aprendiera y que anhelaba, no encontrando en la realidad expresiones de sus santos h\u00e9roes y hero\u00ednas medievales. &#8220;No se identificaba con aquel mundo y, para peor, cuanto m\u00e1s invert\u00eda en la adquisici\u00f3n de una cierta notoriedad, m\u00e1s era intimada a revelar su juego, a posicionarse, a mostrar su pol\u00edtica&#8221;, analiza el investigador. Los diarios liberales, que defend\u00edan una mayor secularizaci\u00f3n de la sociedad, informaban, con desconfianza, de su estrecha relaci\u00f3n con el Vaticano, y el conde aparec\u00eda, cada d\u00eda m\u00e1s, como una apuesta frustrada. Para peor, durante la Cuesti\u00f3n Religiosa, un conflicto entre la masoner\u00eda y la Iglesia, que culmin\u00f3 con la prisi\u00f3n de dos obispos por mandato de Pedro II, la princesa traslad\u00f3 los reclamos eclesi\u00e1sticos al padre. &#8220;Debemos defender los derechos de los ciudadanos brasile\u00f1os, los de la Constituci\u00f3n, pero \u00bfcu\u00e1l es la seguridad de todo eso si no obedecemos en primer lugar a la Iglesia?&#8221;, cuestion\u00f3 al padre, en una carta, solicitando al emperador que el Estado favoreciese a la Iglesia. &#8220;El pensamiento de Isabel parec\u00eda preocupar al propio emperador, quien, antes de ausentarse, dejaba registradas las directrices que deb\u00edan seguirse, aunque posteriormente intentara negar interferencias en el gobierno regente de la hija&#8221;. Isabel llega al extremo de condenar la visita del padre, en Europa, a una sinagoga, como as\u00ed tambi\u00e9n su visita al rey italiano Vittorio Emanuelle, a quien no perdona haber unificado el pa\u00eds con la sumisi\u00f3n del Vaticano y del papa al nuevo Estado. &#8220;Ella comienza a ser descalificada en su capacidad para gobernar el pa\u00eds en el futuro. Preocupada, comenz\u00f3 a ir a misa solamente los domingos y dej\u00f3 de contar con un confesor efectivo. Infructuosamente. Las cr\u00edticas arreciaron&#8221;, comenta Daibert. La carta guardada en la manga en ese momento era su abolicionismo &#8220;caritativo&#8221; y con fuerte cu\u00f1o cat\u00f3lico.<\/p>\n<div id=\"attachment_240082\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_5-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-240082\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_5-2-937x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"328\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/a> Congada en Minas Gerais, 1876 (Ruy Santos)<span class=\"media-credits\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Vestidos<br \/>\n<\/strong>Al encontrarse con un sacerdote negro, en Recife, el conde d&#8217;Eu proporcion\u00f3 a su esposa mayores argumentos. &#8220;\u00c9l vio en aquello una soluci\u00f3n a la brasile\u00f1a: los blancos podr\u00edan contribuir para que los miembros de las razas &#8216;inferiores&#8217; superasen su condici\u00f3n. El cura representaba eso, un negro con nuevas vestiduras concedidas por los blancos, t\u00edpicas de la civilizaci\u00f3n europea representada por el catolicismo&#8221;. Viviendo en el mundo de las elites deslumbradas con Europa, un modelo para copiar en los tr\u00f3picos, Isabel percibi\u00f3 que el combate contra la esclavitud en el &#8220;mundo civilizado&#8221; cobraba fuerza, informando de ello al emperador, un monarca preocupado por su imagen en el exterior. Con motivo de un baile de disfraces organizado por la reina Victoria, Isabel se visti\u00f3 de negra bahiana y su marido, de moro. &#8220;En la fiesta, Isabel naturaliza para s\u00ed misma y para los otros la posici\u00f3n de su pa\u00eds criollo [crioulo], ante las luces de lo viejo, una declaraci\u00f3n de un principio no racista&#8221;, eval\u00faa el autor. &#8220;Cu\u00e1nto me gustar\u00eda\u00a0 que nuestro buen Brasil estuviese tan adelantado como Inglaterra. \u00c9l a\u00fan es un pa\u00eds muy joven, y el mundo no se hizo en un d\u00eda. Aunque ya ha hecho bastante y espero que a\u00fan haga m\u00e1s&#8221;, le escribi\u00f3 a su padre, revelando su confianza en la superaci\u00f3n del atraso nacional. En cuanto a eso, las creencias de Isabel la ayudaban para ir m\u00e1s all\u00e1 de muchos de sus contempor\u00e1neos. &#8220;El pesimismo cient\u00edfico del conde Gobineau, amigo de Pedro II y adepto a las teor\u00edas sobre la degeneraci\u00f3n de las razas en los tr\u00f3picos, refiri\u00e9ndose a los negros brasile\u00f1os, no convenc\u00eda a Do\u00f1a Isabel. Su catolicismo, en ese caso, le serv\u00eda como argumento en la creencia de que podr\u00eda favorecer la integraci\u00f3n del negro libre en la sociedad&#8221;.<\/p>\n<div id=\"attachment_240083\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_6-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-240083\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/isabel_6-2-909x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"338\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/a> Ouro Preto, 1880 (Marc Ferrez)<span class=\"media-credits\">Reproducciones del libro <em>\u201cCole\u00e7\u00e3o princesa Isabel\u201d<\/em>, Editora Capivara<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Eficienci<br \/>\n<\/strong>En el a\u00f1o 1887, con su padre gravemente enfermo, asumi\u00f3 por tercera vez la regencia del Imperio y ya se mencionaba un Tercer Reinado pr\u00f3ximo. La acci\u00f3n abolicionista, consideraba, hab\u00eda sido una &#8220;pol\u00edtica del coraz\u00f3n&#8221; eficiente. &#8220;Esa actitud la pon\u00eda en sinton\u00eda con las expectativas generales de la poblaci\u00f3n, desvinculada de una minor\u00eda de propietarios agrarios. Ese peque\u00f1o pero poderoso segmento, se sent\u00eda cada vez m\u00e1s insatisfecho con la corona, que her\u00eda sus intereses. Al apartarse de ellos, la Monarqu\u00eda tuvo la necesidad de construir una nueva base de legitimidad aliada con los nuevos grupos econ\u00f3micos emergentes&#8221;, eval\u00faa el investigador. Aproximarse a los abolicionistas fue un buen camino. &#8220;Se trataba de emprender la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds sin adherirse a los radicales. El abolicionismo de Isabel y el tenor liberal, ambos moderados y pragm\u00e1ticos, ten\u00edan elementos en com\u00fan que permitieron, a partir de una cierta afinidad pragm\u00e1tica, un mayor fortalecimiento de sus propuestas y una relativa unidad de acci\u00f3n&#8221;. Lo que la princesa quer\u00eda evitar era la soluci\u00f3n violenta de la cuesti\u00f3n servil, el temor de una &#8220;oleada negra&#8221; de venganza generalizada contra los blancos. Por ello la buena aceptaci\u00f3n de su abolicionismo paternalista, pac\u00edfico, moderado y enfocado en garantizar los intereses materiales de los grandes propietarios. &#8220;La soluci\u00f3n so\u00f1ada por ella era fruto de un acto de caridad, una d\u00e1diva ofrecida por un gobernante benefactor, con las motivaciones religiosas destacadas como fundamento de su actitud. Esa fue al menos la forma con que Isabel intent\u00f3 registrar para la posteridad su acci\u00f3n&#8221;. El papa Le\u00f3n XIII, m\u00e1s astuto, comprendi\u00f3 de mejor modo la actitud de la princesa, vista por \u00e9l como una expresi\u00f3n de dedicaci\u00f3n a las orientaciones de la Sana Sede: lo que hizo con la Ley \u00c1urea proclamaba la obediencia del Tercer Reinado a las incumbencias cat\u00f3licas. Eso no la ayud\u00f3 en nada con relaci\u00f3n a los republicanos.<\/p>\n<p>En el exilio, luego de la muerte de Pedro II, y ya convertida en emperatriz, vivi\u00f3 la fantas\u00eda de que ser\u00eda llamada de regreso a Brasil en cualquier momento para asumir el poder, dividi\u00e9ndose en articulaciones con monarquistas y enemigos de la Rep\u00fablica. Hubo un curioso doble intercambio de correspondencia que brinda una visi\u00f3n acerca de c\u00f3mo actuaba Isabel. En una carta enviada a la c\u00fapula monarquista carioca, Isabel afirmaba: &#8220;Me repugna la idea de la guerra civil&#8221; como medio para regresar a Brasil, un modelo de virtud del poder moderador imparcial. En otra carta, fechada el mismo d\u00eda, pero destinada a un amigo, el tono es otro, m\u00e1s sutil y revelador: &#8220;Lamento siempre las circunstancias que enfrentan hermanos contra hermanos. En forma alguna deseo animar tal guerra, m\u00e1xime, que no veo en ella una base segura ni un \u00e9xito probable. Con todo, usted conoce mis sentimientos de cat\u00f3lica y brasile\u00f1a. No dudar\u00e9, pues, que una vez que la naci\u00f3n se pronuncie por convicci\u00f3n general a favor de la monarqu\u00eda, volveremos all\u00e1&#8221;. De ah\u00ed la necesidad, sostiene Daibert, de entender la religiosidad y el sentimiento humano y piadoso de Isabel dentro del contexto de su \u00e9poca y clase social, tanto como de sus planes futuros en el poder. &#8220;Las pr\u00e1cticas de piedad, aparentemente restringidas a la esfera privada, cobraban significaci\u00f3n pol\u00edtica en la medida en que se constitu\u00edan espacios de gestaci\u00f3n de identidades, acciones y reacciones en el mundo que la rodeaba&#8221;. Su pr\u00e1ctica estaba acompa\u00f1ada por una visi\u00f3n intransigente, que rechazaba al mundo moderno en cuanto a sus expresiones de secularizaci\u00f3n. &#8220;De manera reaccionaria, consideraba que el retorno a los antiguos valores ser\u00eda la garant\u00eda de soportes estables para su gobierno&#8221;, afirma el investigador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La pol\u00e9mica &#8220;pol\u00edtica del coraz\u00f3n&#8221; de la princesa Isabel","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[117],"class_list":["post-84170","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84170","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84170"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84170\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84170"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84170"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84170"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84170"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}