{"id":84175,"date":"2008-11-01T00:00:00","date_gmt":"2008-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/11\/01\/en-la-raiz-del-alzheimer-2\/"},"modified":"2016-09-19T15:08:53","modified_gmt":"2016-09-19T18:08:53","slug":"en-la-raiz-del-alzheimer-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-la-raiz-del-alzheimer-2\/","title":{"rendered":"En la ra\u00edz del Alzheimer"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_ibere-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224529\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-224529\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_ibere-2-300x257.jpg\" alt=\"cerebro_ibere\" width=\"300\" height=\"257\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del cuadro <em>Tudo te \u00e9 falso e in\u00fatil IV<\/em>, de Iber\u00ea Camargo, 1992<\/span><\/a>Uno de los desaf\u00edos de la neurolog\u00eda del envejecimiento consiste en descubrir precozmente las alteraciones en el cerebro que pueden indicar el inicio del mal de Alzheimer, la principal causa de demencia entre los ancianos. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FMUSP) creen haber identificado la primera regi\u00f3n cerebral que presenta una de las lesiones m\u00e1s caracter\u00edsticas de la enfermedad, los llamados enmara\u00f1ados neurofibrilares. El Alzheimer comienza en el tronco cerebral, m\u00e1s espec\u00edficamente en un \u00e1rea denominada n\u00facleo dorsal del rafe, y no en la corteza, que es el centro del procesamiento de informaci\u00f3n y almacenamiento de la memoria, como tradicionalmente postula la medicina. Esta idea es defendida por los cient\u00edficos brasile\u00f1os, en asociaci\u00f3n con colegas de tres universidades alemanas, en un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado en los pr\u00f3ximos d\u00edas en la\u00a0 revista cient\u00edfica Neuropathology and Applied Neurobiology.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n del trabajo se basa en la\u00a0 autopsia de cerebros de 118 personas, con edad promedio de 75 a\u00f1os en el momento de su muerte. Los investigadores constataron la existencia de lesiones en el n\u00facleo dorsal del rafe de ocho ancianos que no presentaban enmara\u00f1ados en ninguna otra parte del cerebro y en los 80 individuos que ya ten\u00edan al menos un enmara\u00f1ado en la corteza transentorrinal, la regi\u00f3n cl\u00e1sicamente apuntada como la primera en ser afectada por el Alzheimer. Los 88 individuos que ten\u00edan\u00a0 marcas anat\u00f3micas en el cerebro asociadas a este tipo de demencia presentaban grados variados de manifestaci\u00f3n cl\u00ednica de la enfermedad y algunos pod\u00edan incluso ser asintom\u00e1ticos. El trabajo de los brasile\u00f1os y los europeos cont\u00f3 con m\u00faltiplas fuentes de financiamiento: dinero de instituciones alemanas, del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), del Instituto Israelita de Ense\u00f1anza e Investigaci\u00f3n Albert Einstein de S\u00e3o Paulo y de la FAPESP, que financia un l\u00ednea de estudios del neur\u00f3logo Ricardo Nitrini, de la FMUSP, sobre la incidencia de demencias en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Encargada de conectar la corteza a la m\u00e9dula espinal, el tronco en rigor no forma parte del cerebro, sino del enc\u00e9falo, que abarca el cerebro, o cerebelo y el tronco. De una manera sencilla, echando mando de la sin\u00e9cdoque, figura de lenguaje mediante la cual se puede usar la parte para designar el todo, los legos utilizan la palabra cerebro casi como sin\u00f3nimo de enc\u00e9falo, aunque t\u00e9cnicamente la misma no\u00a0 lo sea. Definiciones t\u00e9cnicas aparte, el tronco cerebral es una importante estructura del sistema nervioso: controla funciones involuntarias cruciales para la supervivencia, como la respiraci\u00f3n, los movimientos card\u00edacos, la presi\u00f3n sangu\u00ednea, el dormir e incluso los sue\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_224527\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_1_2-3.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224527\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-224527\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_1_2-3-300x204.jpg\" alt=\"Tomograf\u00edas de un cerebro con Alzheimer (a la izquierda) y de otro normal\" width=\"300\" height=\"204\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NIH<\/span><\/a> Tomograf\u00edas de un cerebro con Alzheimer (<em>a la izquierda<\/em>) y de otro normal<span class=\"media-credits\">NIH<\/span><\/p><\/div>\n<p>Si lo confirman nuevos estudios, el descubrimiento de que la enfermedad de Alzheimer empieza en el tronco cerebral, la menor de las tres grandes partes del enc\u00e9falo, y desde all\u00ed se propaga hacia \u00e1reas interconectadas de la corteza,\u00a0 ser\u00e1 una informaci\u00f3n importante en la b\u00fasqueda de tratamientos destinados a frenar el desarrollo de la enfermedad en su estadio inicial. Este dato puede llevar a esa regi\u00f3n del sistema nervioso a la condici\u00f3n de blanco preferencial de la acci\u00f3n de nuevas drogas y tratamientos contra la enfermedad. &#8220;Precisamos saber d\u00f3nde aparecen las lesiones iniciales, para intentar descubrir formas eficientes de retrasar el desarrollo del Alzheimer desde sus comienzos&#8221;, dice la pat\u00f3loga Lea Grinberg, coordinadora del banco de enc\u00e9falos humanos de la FMUSP, la fuente de las muestras de cerebros del estudio y la primera autora del art\u00edculo. &#8220;Nuestro estudio confirma que el tronco cerebral es obviamente la primera regi\u00f3n vulnerable al Alzheimer y el punto de propagaci\u00f3n de esa enfermedad devastadora&#8221;, afirma Helmut Heinsen, del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la Universidad de W\u00fcrzburg, uno de los investigadores alemanes que comparten la autor\u00eda del trabajo con los brasile\u00f1os. &#8220;Esperamos que estos resultados obtenidos con modelos humanos den nuevos br\u00edos al desarrollo de estrategias de prevenci\u00f3n y tratamiento del Alzheimer&#8221;. Inyecciones de c\u00e9lulas madre, transplantes de c\u00e9lulas cerebrales reprogramadas, inmunoterapia guiada por im\u00e1genes \u2014\u00a0todas estas t\u00e9cnicas que a\u00fan se encuentran en gestaci\u00f3n es posible que alg\u00fan d\u00eda puedan probarse en el n\u00facleo dorsal del rafe con finalidad terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Los enmara\u00f1ados neurofibrilares aparecen debido a una alteraci\u00f3n qu\u00edmica en la estructura de la prote\u00edna tau, responsable de la formaci\u00f3n de microtubos que transportan nutrientes e informaciones desde los prolongamientos de las neuronas hasta su cuerpo celular y viceversa. Modificada, la prote\u00edna desestabiliza a los microtubos, llevando al colapso de ese sistema y a la muerte neuronal. Junto al surgimiento de placas extracelulares producto de la acumulaci\u00f3n anormal de la prote\u00edna beta-amiloide, un segundo tipo de lesi\u00f3n tambi\u00e9n \u00edntimamente asociada a la aparici\u00f3n del Alzheimer, la presencia de enmara\u00f1ados constituye una marca registrada en el cerebro de la progresi\u00f3n de la enfermedad. No existe un consenso entre los especialistas acerca de cu\u00e1l de las dos alteraciones anat\u00f3micas, los enmara\u00f1ados o las placas, es m\u00e1s importante para el desarrollo de esa forma de demencia. &#8220;Pero existen evidencias de que la progresi\u00f3n de los enmara\u00f1ados es m\u00e1s crucial que el de las placas de la prote\u00edna beta-amiloide para determinar la gravedad cl\u00ednica del Alzheimer&#8221;, afirma Lea.<\/p>\n<div id=\"attachment_224528\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_fundo-2-e1474308343748.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224528\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-224528\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_fundo-2-e1474308343748-625x1024.jpg\" alt=\"Dos tipos de lesiones asociadas con el Alzheimer: enmara\u00f1ados neurofibrilares\u2026 \" width=\"290\" height=\"475\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NIH<\/span><\/a> Dos tipos de lesiones asociadas con el Alzheimer: enmara\u00f1ados neurofibrilares\u2026<span class=\"media-credits\">NIH<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Una regi\u00f3n olvidada<br \/>\n<\/strong>No es nueva la constataci\u00f3n de que el n\u00facleo dorsal del rafe presenta enmara\u00f1ados neurofibrilares en el Alzheimer. Con todo, la ciencia cre\u00eda que las lesiones en este punto del tronco cerebral surg\u00edan despu\u00e9s, y no antes que sectores de la corteza hubieran sido acometidos por las alteraciones t\u00edpicas de la enfermedad. A decir verdad, no se daba mucha importancia a esta parte del cerebro en los ex\u00e1menes patol\u00f3gicos tendientes a buscar alteraciones anat\u00f3micas asociadas a las demencias. &#8220;Hasta este nuevo trabajo de brasile\u00f1os y alemanes, nadie que trabajase con Alzheimer miraba hacia el tronco cerebral&#8221;, comenta el bioqu\u00edmico S\u00e9rgio Teixeira Ferreira, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), estudioso de la enfermedad. &#8220;El haber echado luz sobre esa regi\u00f3n es el gran m\u00e9rito de este estudio.&#8221;<\/p>\n<p>En el llamado sistema Braak y Braak, que clasifica en seis estadios a las lesiones del Alzheimer, en funci\u00f3n de \u00e1rea cerebral tomada por los enmara\u00f1ados, todo el foco est\u00e1 en las \u00e1reas de la corteza, \u00edntimamente ligada a la cuesti\u00f3n de la memoria.\u00a0 Alteraciones de grado 1, el m\u00e1s bajo en la escala, son aqu\u00e9llas que se restringen a la corteza\u00a0 transentorrinal, el punto cerebral usualmente descrito como el sitio donde empieza el Alzheimer. Por medio de ese sistema, no se tiene en cuenta la existencia de lesi\u00f3n en el tronco cerebral \u2014\u00a0ni tampoco en el n\u00facleo dorsal del rafe, ubicado m\u00e1s o menos a tres cent\u00edmetros de la corteza\u00a0 transentorrinal \u2014\u00a0para atribuir el eventual grado de extensi\u00f3n del Alzheimer. &#8220;Planteamos incluir las lesiones en esa regi\u00f3n del tronco cerebral como un estadio neuropatol\u00f3gico anterior al actual estadio 1 del sistema Braak y Braak&#8221;, escriben los autores del art\u00edculo cient\u00edfico en Neuropathology and Applied Neurobiology. &#8220;Realmente este hallazgo [del que se habla en el art\u00edculo] constituye una novedad en su campo y est\u00e1 muy bien fundamentado&#8221;, comenta el neurocient\u00edfico Iv\u00e1n Izquierdo, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul (PUC-RS), una de las autoridades mundiales en el estudio de los mecanismos de formaci\u00f3n y extinci\u00f3n de la memoria. &#8220;Los autores del estudio est\u00e1n de parabienes.&#8221;<\/p>\n<p>El Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa de origen a\u00fan misterioso y sin cura, cuyas lesiones cerebrales llevan a la muerte progresiva de neuronas y a la p\u00e9rdida creciente de la memoria, y posteriormente de otras funciones cognitivas, a punto tal de comprometer la ejecuci\u00f3n de tareas triviales, tales como atravesar la calle, reconocer a un pariente o cepillarse los dientes, afecta principalmente a personas de m\u00e1s de 60 a\u00f1os.\u00a0 El envejecimiento de la poblaci\u00f3n mundial \u2014\u00a0una tendencia tambi\u00e9n verificada en Brasil, donde la cantidad de ancianos, actualmente en una cifra de 19 millones de personas, se duplicar\u00e1 en las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas \u2014\u00a0 hizo que la enfermedad sea actualmente vista como una de las prioridades de la investigaci\u00f3n m\u00e9dica. Es dif\u00edcil la lucha contra el Alzheimer, habida cuenta de que su progresi\u00f3n puede ser silenciosa. Desde el momento en que surgen las lesiones iniciales en el cerebro hasta la aparici\u00f3n de los primeros s\u00edntomas cl\u00ednicos de p\u00e9rdida de cognici\u00f3n, puede haber transcurrido m\u00e1s de una d\u00e9cada. Existe una sola forma de diagnosticar sin errores la enfermedad: haciendo una autopsia del cerebro para buscar las alteraciones anat\u00f3micas t\u00edpicas de la enfermedad. Cl\u00ednicamente, antes de la realizaci\u00f3n de la autopsia, es imposible tener un 100% de certeza de que un anciano sufre de Alzheimer, sobre todo si el mismo se encuentra en el comienzo del proceso de p\u00e9rdida de cognici\u00f3n. Al fin y al cabo, no todos aqu\u00e9llos que se olvidan cosas, ya sean ancianos o no, necesariamente padecen Alzheimer o alg\u00fan otro tipo de demencia.<\/p>\n<div id=\"attachment_224531\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-224531\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/CerebroB-2-300x207.jpg\" alt=\"\u2026y placas de la prote\u00edna beta amiloide\" width=\"300\" height=\"207\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NIH<\/span>\u2026y placas de la prote\u00edna beta amiloide<span class=\"media-credits\">NIH<\/span><\/p><\/div>\n<p>La b\u00fasqueda de la cura de la enfermedad de Alzheimer es una ambici\u00f3n m\u00e1s que v\u00e1lida para la investigaci\u00f3n m\u00e9dica. Sin embargo, a corto plazo, tal vez sea m\u00e1s realista pensar en formas de retrasar la progresi\u00f3n de las lesiones cerebrales que llevan al Alzheimer y de postergar lo m\u00e1ximo posible la aparici\u00f3n de los problemas cognitivos que paulatinamente reducen la calidad de vida de los pacientes. De esa forma, la medicina reducir\u00eda el per\u00edodo de morbidez de la enfermedad. &#8220;Si logramos atrasar diez a\u00f1os la aparici\u00f3n de los s\u00edntomas cl\u00ednicos de la enfermedad de Alzheimer, eso equivaldr\u00e1 pr\u00e1cticamente a no tener la enfermedad para muchos ancianos&#8221;, explica el neur\u00f3logo Ricardo Nitrini, de la FMUSP, otro autor del estudio.<\/p>\n<p>\u00danico en el pa\u00eds, el banco de enc\u00e9falos humanos de la FMUSP empez\u00f3 a montarse en 2004, b\u00e1sicamente con recursos de la propia Facultad de Medicina, del Ministerio de Salud y del Instituto Israelita de Ense\u00f1anza e Investigaci\u00f3n Albert Einstein. En la actualidad cuenta con alrededor de dos mil muestras de tejido nervioso de personas que ten\u00edan al menos 50 a\u00f1os cuando murieron de causa natural, y por eso pasaron por autopsia en el Servicio de Verificaci\u00f3n de \u00d3bitos (SVO) de la ciudad de S\u00e3o Paulo, ligado a la FMUSP. Anualmente, el SVO realiza alrededor de 13 mil autopsias. Se usan en estudios cient\u00edficos \u00fanicamente los cerebros que los familiares de los muertos donan para investigaciones. Adem\u00e1s de autorizar la cesi\u00f3n de los enc\u00e9falos, los parientes deben consentir en responder a algunas cuestiones destinadas a determinar si el familiar fallecido exhib\u00eda alguna p\u00e9rdida de cognici\u00f3n o manifestaci\u00f3n cl\u00ednica que pudiera asociarse a alg\u00fan cuadro de demencia. &#8220;La buena receptividad de las personas a nuestros estudios fue sorprendente&#8221;, comenta Lea, que pasa la mayor parte del a\u00f1o en Alemania, donde realiza su posdoctorado en la Universidad de W\u00fcrzburg, con beca de la Fundaci\u00f3n Humboldt. Con los datos recabados con los familiares, los investigadores cotejan el diagn\u00f3stico cl\u00ednico del donador con los resultados de los ex\u00e1menes histopatol\u00f3gicos realizados en su cerebro. Y as\u00ed arriban a un veredicto final sobre la condici\u00f3n del donador: si era normal o si ten\u00eda alguna forma de demencia, solamente con s\u00edntomas cl\u00ednicos o tambi\u00e9n con lesiones anat\u00f3micas.<\/p>\n<p>A medida que fue creciendo y estructur\u00e1ndose, el banco de enc\u00e9falos, que forma parte del Proyecto Envejecimiento Cerebral de la FMUSP, empez\u00f3 a suministrar muestras de tejido nervioso a diversos grupos de investigaci\u00f3n, de la propia universidad y de otras instituciones. Uno de los primeros trabajos llevados a cabo con ese material es precisamente el que puede haber descubierto d\u00f3nde surgen las lesiones del Alzheimer en el cerebro humano. Pero existen otros estudios en marcha, algunos con resultados palpables, otros todav\u00eda en fase inicial. Se extrajo el ADN de los cerebros se lo envi\u00f3 al Centro de Estudios del Genoma Humano de la USP, que procurar\u00e1 encontrar genes ligados al surgimiento de demencias. Helena Brentani, del Hospital del C\u00e1ncer A.C. Camargo, estudia la expresi\u00f3n de la mol\u00e9cula ARN en los cerebros de pacientes con Alzheimer. En otra l\u00ednea de investigaci\u00f3n, con miras a evaluar las alteraciones cerebrales decurrentes del envejecimiento, el equipo de Roberto Lent, de la UFRJ, realiz\u00f3 un interesante trabajo con muestras suministradas por la USP. &#8220;El banco de cerebros es ejemplar y muy bien organizado&#8221;, dice Lent. Con la ayuda de una metodolog\u00eda propia, los investigadores cariocas estimaron la cantidad de neuronas y de otros tipos de c\u00e9lulas en cerebros de individuos sanos desde el punto de vista cognitivo. Algunos resultados son sorprendentes (lea en el recuadro al lado).<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/16-21_Cerebro_153-5.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224532\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-224532\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/16-21_Cerebro_153-5-300x290.jpg\" alt=\"16-21_Cerebro_153\" width=\"300\" height=\"290\" \/><\/a>La demencia m\u00e1s com\u00fan<br \/>\n<\/strong>Con una rica muestra de tejidos nerviosos a su disposici\u00f3n, los propios investigadores del Proyecto Envejecimiento Cerebral est\u00e1n teniendo la posibilidad de confirmar, ahora con la ayuda de ex\u00e1menes modernos y precisos, informaciones epidemiol\u00f3gicas sobre la incidencia de demencias en la\u00a0 poblaci\u00f3n brasile\u00f1a. Al contar con banco muy grande de cerebros, que representan tanto a individuos que eran sanos en t\u00e9rminos de enfermedades cognitivas como a\u00a0 personas que ten\u00edan variados tipos de problemas neurol\u00f3gicos, ellos pueden dise\u00f1ar estudios con las m\u00e1s diversas finalidades. Datos preliminares de estos trabajos confirman que el Alzheimer es efectivamente la enfermedad cognitiva m\u00e1s com\u00fan entre los ancianos, y responde de alrededor del 60% de los casos, un \u00edndice similar al normalmente pregonado por los estudios cl\u00ednicos. Luego se ubicaron las demencias vasculares (25%), la enfermedad del corp\u00fasculo de Lewy (10%) y otros des\u00f3rdenes cognitivos. &#8220;Estas otras demencias son en general subdiagnosticadas desde el punto de vista cl\u00ednico&#8221;, explica Lea.<\/p>\n<p>La hipertensi\u00f3n y la diabetes son enfermedades asociadas fundamentalmente a los problemas del coraz\u00f3n. Pero tambi\u00e9n deber\u00edan ser m\u00e1s frecuentemente vistas como factores de riesgo para la demencia. En una muestra de cerebros con alg\u00fan compromiso cognitivo, el grupo de la USP constat\u00f3 la existencia de alteraciones microvasculares en la mitad de ellos \u2014\u00a0un \u00edndice alto. &#8220;Estas alteraciones tienen impacto directo en la reducci\u00f3n de la cognici\u00f3n, teniendo o no Alzheimer&#8221;, comenta Nitrini. Otro dato intrigante que surge de esos estudios: alrededor de 40 personas de m\u00e1s de 80 a\u00f1os que desde el punto de vista neuropatol\u00f3gico presentaban lesiones t\u00edpicas del Alzheimer en el cerebro, no ten\u00edan, de acuerdo con el relato de sus familiares, ninguna manifestaci\u00f3n cl\u00ednica de demencia. Esto puede indicar que dichos individuos ten\u00edan algo que neutralizaba los efectos delet\u00e9reos de las lesiones, tal vez alg\u00fan factor de protecci\u00f3n, con probable implicaci\u00f3n en el tratamiento de la enfermedad. &#8220;Estamos intentando entender por qu\u00e9 esas personas no se enfermaron&#8221;, explica Wilson Jacob-Filho, profesor de geriatr\u00eda de la FMUSP y gerente general del Laboratorio de Fisiopatolog\u00eda en el Envejecimiento. &#8220;Eso puede ser producto\u00a0 de alguna caracter\u00edstica gen\u00e9tica o de determinantes de comportamiento y ambientales en el transcurso de su vida&#8221;. Como puede verse, misterios por revelarse con relaci\u00f3n al Alzheimer es lo que no faltan.<\/p>\n<div id=\"attachment_224530\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-224530 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/cerebro_Neuron_cor-2-300x225.jpg\" alt=\"Representaci\u00f3n de una neurona\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NIH<\/span>Representaci\u00f3n de una neurona<span class=\"media-credits\">NIH<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La geograf\u00eda de las c\u00e9lulas nerviosas<br \/>\n<\/strong><em>Tres de cada cuatro neuronas humanas se encuentran en el cerebelo, y no en la corteza, de acuerdo con un trabajo de cient\u00edficos brasile\u00f1os<\/em><\/p>\n<p>Entre los animales, el cerebro humano es el m\u00e1s complejo porque tiene m\u00e1s neuronas en la corteza, \u00bfno es cierto? Los neurocient\u00edficos Suzana Herculano Houzel y Roberto Lent, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), que ha concluido el conteo de neuronas en muestras de cerebros humanos cedidos por el banco de enc\u00e9falos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), no\u00a0 coinciden con este dogma de la ciencia. Para ellos, que publicar\u00e1n pronto un estudio sobre el tema, la gran diferencia del Homo sapiens est\u00e1 en la\u00a0 cantidad de c\u00e9lulas nerviosas alojadas en el cerebelo. Encargada de mantener el equilibrio y la coordinaci\u00f3n motriz, esa parte del cerebro representa poco m\u00e1s del 10% del tama\u00f1o del enc\u00e9falo, pero, seg\u00fan los c\u00e1lculos de estos investigadores, alberga aproximadamente el 75% de todas las neuronas humanas. \u00a0&#8220;La corteza no representa m\u00e1s que el 20% de nuestras neuronas&#8221;, dice Lent. Con todo, su peso equivale al 70% del enc\u00e9falo. &#8220;Desde esta \u00f3ptica, el cerebelo, y no\u00a0 la corteza, representar\u00eda el pin\u00e1culo de la evoluci\u00f3n humana&#8221;. El resto de las neuronas humanas se distribuye en estructuras menores, como el bulbo.<\/p>\n<p>Para los neurocient\u00edficos, el descubrimiento no fue totalmente inesperado. Al contrario. La pareja de la\u00a0 UFRJ, que desarroll\u00f3 un m\u00e9todo propio de contar neuronas, public\u00f3 trabajos cient\u00edficos en los \u00faltimos tres a\u00f1os que muestran que en 13 especies distintas de mam\u00edferos (seis roedores, seis primates y una tupaya), la cantidad de neuronas existentes en el cerebelo aumenta en funci\u00f3n del tama\u00f1o del cerebro, mientras que la cantidad de c\u00e9lulas nerviosas de la corteza var\u00eda proporcionalmente mucho menos en relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n del enc\u00e9falo. En los roedores, la corteza ten\u00eda en promedio tan s\u00f3lo el 18% del total de las neuronas y el grueso de las c\u00e9lulas nerviosas estaba en el cerebelo. En los primates no humanos, el porcentaje de neuronas presentes en la corteza vari\u00f3 entre el 19% (g\u00e1lago) y el 42% (mono ardilla com\u00fan) del total, \u00edndices siempre menores que los hallados en el cerebelo.<\/p>\n<p>De acuerdo con el trabajo de los investigadores, la cantidad total de neuronas en el cerebro humano no es muy diferente de lo que se preconiza normalmente. Ellos contabilizaron alrededor de 90 mil millones de c\u00e9lulas nerviosas. El n\u00famero cl\u00e1sico dice que el enc\u00e9falo de nuestra especie alberga alrededor de 100 mil millones de neuronas. La peque\u00f1a diferencia tal vez se deba a la particularidad de que ellos contaron las neuronas de individuos ancianos, que pueden haber perdido una parte de sus c\u00e9lulas nerviosas con el correr del tiempo. Si la cantidad total de neuronas se mantuvo dentro de lo esperado, lo propio no se puede decir del n\u00famero de c\u00e9lulas gliales, que sirven sost\u00e9n y nutrici\u00f3n a las neuronas: el equipo de la UFRJ encontr\u00f3 alrededor de 90 mil millones de c\u00e9lulas gliales, m\u00e1s o menos una por cada neurona. &#8220;Los libros cient\u00edficos afirman que hay diez c\u00e9lulas gliales por cada neurona&#8221;, comenta Lent. &#8220;Pero encontramos una cantidad mucho menor.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Diagn\u00f3stico nosol\u00f3gico de demencia en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/22505\/diagnostico-nosologico-de-demencia-em-populacao-brasileira\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a006\/55318-1<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea regular de ayuda a la investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador <\/strong>Ricardo Nitrini \u2014\u00a0FMUSP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 125.595,45 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>GRINBERG, L.T. <em>et al.\u00a0<\/em><a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/19508444\" target=\"_blank\">The dorsal raphe nucleus shows phospho-tau neurofibrillary changes before the transentorhinal region in AD. A precocious onset<\/a> \u2014\u00a0<strong>Neuropathology and Applied Neurobiology<\/strong>, que ser\u00e1 publicado online.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Identifican la regi\u00f3n en la cual surgen las primeras lesiones del Alzheimer","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[316,319],"coauthors":[101],"class_list":["post-84175","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84175"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84175\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84175"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}