{"id":84187,"date":"2008-11-01T10:10:00","date_gmt":"2008-11-01T12:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/11\/01\/un-parasito-versatil-2\/"},"modified":"2016-09-19T17:29:02","modified_gmt":"2016-09-19T20:29:02","slug":"un-parasito-versatil-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-parasito-versatil-2\/","title":{"rendered":"Un par\u00e1sito vers\u00e1til"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_224594\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-224594\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_mosquito-2.jpg\" alt=\"Anopheles: combatido en Brasil desde hace casi un siglo, sobrevive en la Amazonia\" width=\"290\" height=\"433\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_mosquito-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_mosquito-2-120x179.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_mosquito-2-250x373.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Sinclair Stammers\/ Science Photo Library<\/span><em>Anopheles<\/em>: combatido en Brasil desde hace casi un siglo, sobrevive en la Amazonia<span class=\"media-credits\">Sinclair Stammers\/ Science Photo Library<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>Par\u00eds y S\u00e3o Paulo<\/em><\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del 2 de abril de este a\u00f1o, el biom\u00e9dico brasile\u00f1o Rogerio Amino atraves\u00f3 la calle Dr. Roux y camin\u00f3 presuroso rumbo a un edificio de fachada moderna del 15\u00ba arrondissement, un barrio de clase media de Par\u00eds. Pas\u00f3 por una puerta de seguridad y entr\u00f3 a un laberinto de pasillos antes de entrar en la sala oscura donde dos investigadoras operaban un microscopio confocal de l\u00e1ser que permite observar y reconstruir im\u00e1genes en tres dimensiones de tejidos vivos. En una pantalla similar a la de una computadora, \u00e9stas segu\u00edan el movimiento de peque\u00f1os globos verdes fluorescentes. Eran ejemplares del par\u00e1sito causante de la malaria, que se desarrollaban en el interior de c\u00e9lulas de la piel. En una r\u00e1pida conversaci\u00f3n, Amino constat\u00f3 que el experimento segu\u00eda seg\u00fan la planificaci\u00f3n y entonces regres\u00f3 a su laboratorio, del otro lado de la calle, a menos de 300 metros de all\u00ed. Bajo la jefatura del m\u00e9dico franc\u00e9s Robert M\u00e9nard, el grupo que el biom\u00e9dico brasile\u00f1o integra desde enero como investigador contratado en la Unidad de Biolog\u00eda y Gen\u00e9tica de la Malaria del Instituto Pasteur de Par\u00eds, trabajaba con atenci\u00f3n redoblada, repitiendo cada etapa del experimento.<\/p>\n<p>El equipo sab\u00eda que se encontraba ante un descubrimiento importante sobre el ciclo de vida del plasmodio, un organismo unicelular que infecta anualmente a unas 250 millones de personas en el mundo \u2014\u00a0en especial en \u00c1frica, Asia y en Latinoam\u00e9rica \u2014\u00a0y mata a casi un mill\u00f3n, en su mayor\u00eda ni\u00f1os de menos de 5 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La novedad que buscan Amino y parte del equipo de M\u00e9nard indica que en el organismo de ratones \u2014\u00a0y posiblemente del ser humano \u2014\u00a0el par\u00e1sito de la malaria no se desarrolla ni madura exclusivamente en las c\u00e9lulas del h\u00edgado, donde en dos d\u00edas cada protozoo genera miles de copias capaces de invadir los gl\u00f3bulos rojos, causando los escalofr\u00edos, la fiebre alta y los dores musculares intensos t\u00edpicos del paludismo. Inyectados en la piel mediante la picadura de hembras de mosquitos del g\u00e9nero <em>Anopheles<\/em>, algunos ejemplares del plasmodio se quedan all\u00ed, donde se reproducen y alcanzan el estadio en que se vuelve capaces de penetrar en las c\u00e9lulas sangu\u00edneas.<\/p>\n<p>Presentado en mayo en el marco de un seminario para investigadores de la comunidad europea en el Pasteur y que pronto ser\u00e1 publicado en una revista cient\u00edfica internacional, el descubrimiento est\u00e1 lejos de representar la cura de la malaria, un mal que posiblemente acompa\u00f1a a la especie humana desde su surgimiento en \u00c1frica hace 200 mil a\u00f1os. Pero la identificaci\u00f3n de esta fase hasta ahora no imaginada del ciclo del protozoario contribuir\u00e1 a la b\u00fasqueda de formas m\u00e1s eficientes de combatirlo. Sucede que los compuestos empleados para eliminar al plasmodio \u2014\u00a0como por ejemplo la cloroquina o las artemisinas \u2014\u00a0act\u00faan solamente en la fase sangu\u00ednea de la infestaci\u00f3n, en la cual un solo protozoario genera decenas de copias cada 24 horas en el interior de los hemat\u00edes, los gl\u00f3bulos rojos de la sangre. &#8220;Incluso la primaquina, un compuesto capaz de eliminar los par\u00e1sitos en el h\u00edgado, no afecta a los que se desarrollan en la piel&#8221;, explica Amino. As\u00ed, el mismo \u00f3rgano que mantiene a los mam\u00edferos en contacto con el ambiente y los protege contra las contaminaciones, puede funcionar como reservorio de par\u00e1sitos de la malaria. &#8220;Hay que hallar una forma de atacarlos all\u00ed&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Y no son pocos los protozoarios que se instalan en la piel, donde pueden permanecer vivos durante semanas. En los experimentos llevados a cabo el Pasteur, hembras del mosquito <em>Anopheles stephensi<\/em>, transmisor de la malaria humana en Asia, se alimentaron en las orejas de ratones. En las picaduras, los insectos inyectaron decenas de par\u00e1sitos marcados con una prote\u00edna verde fluorescente en la piel de los animales. Alrededor del 10% dos protozoarios de la especie Plasmodium berghei, que causa la enfermedad en roedores, se aloj\u00f3 a pocos mil\u00edmetros de la picadura \u2014\u00a0una parte migr\u00f3 hacia los fol\u00edculos pilosos, la estructura que envuelve los pelos, sin respuesta inmune activa. &#8220;Existen pocos lugares tan privilegiados para que un par\u00e1sito sobreviva en el organismo de los mam\u00edferos&#8221;, dice Amino.<\/p>\n<p>Estos protozoarios siguieron en los fol\u00edculos al menos durante dos semanas \u2014\u00a0no se sabe si adormecidos o en crecimiento lento. Una vez extra\u00eddos de los fol\u00edculos, fueron capaces de infectar c\u00e9lulas de piel in vitro y alcanzar el estadio en el cual invaden los gl\u00f3bulos rojos. Cuando los investigadores los inyectaron en ratones sanos, estos roedores se enfermaron. Ahora, el grupo procura repetir las pruebas con ratones que recibieron implantes de piel humana, lo que permitir\u00eda trabajar con las especies del protozoario que contaminan a las personas \u2014\u00a0y ver si el desarrollo en la piel es com\u00fan en seres humanos.<\/p>\n<p>Antes de estos experimentos, no se le prestaba mucha atenci\u00f3n a lo que suced\u00eda en la\u00a0 piel. Se cre\u00eda que las formas del protozoo inoculadas en la\u00a0 picadura del mosquito llegaban al torrente sangu\u00edneo y migraban al h\u00edgado, donde maduraban antes de regresar a la sangre. Trabajando durante los \u00faltimos a\u00f1os en el equipo de M\u00e9nard, Amino ha demostrado que la cosa no es tan sencilla. \u00c9ste, por cierto, no es el primer dogma sobre la biolog\u00eda del plasmodio que el grupo del Pasteur echa por tierra en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, manteniendo una tradici\u00f3n pionera de la instituci\u00f3n creada por el qu\u00edmico Louis Pasteur y por el m\u00e9dico Pierre \u00c9mile Roux hace 120 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante su anterior per\u00edodo de trabajo en el Pasteur, Amino y el parasit\u00f3logo alem\u00e1n Friedrich Frischknecht hab\u00edan descubierto que el mosquito no inyectaba los protozoarios directamente en el interior de los vasos sangu\u00edneos, tal como se cre\u00eda. En lugar de ello, algunas decenas de par\u00e1sitos eran depositados en una capa profunda de la piel desde donde prosegu\u00edan en movimientos circulares como los de un sacacorchos hasta el vaso sangu\u00edneo m\u00e1s cercano, tal como lo describieron en 2006 en un art\u00edculo publicado en Nature Medicine (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2006\/02\/01\/escenas-de-un-parasito\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em> n\u00ba 120<\/em><\/a>). &#8220;La gente toma lo no dicho como dicho. Es muy f\u00e1cil extrapolar una idea que tiene sentido desde el punto de vista l\u00f3gico para la cual no existen prueba experimentales ni evidencias directas&#8221;, afirma Amino.<\/p>\n<div id=\"attachment_224597\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_engenharia-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224597\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-224597\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_engenharia-2-673x1024.jpg\" alt=\"Drenaje: una obra destinada a eliminar criaderos del mosquito en la d\u00e9cada de 1940\" width=\"290\" height=\"441\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Rostam Soares, Casa de Oswaldo Cruz\/ FIOCRUZ<\/span><\/a> Drenaje: una obra destinada a eliminar criaderos del mosquito en la d\u00e9cada de 1940<span class=\"media-credits\">Archivo Rostam Soares, Casa de Oswaldo Cruz\/ FIOCRUZ<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Hepatocito de Troya<br \/>\n<\/strong>Aquel mismo a\u00f1o, Amino y M\u00e9nard, en asociaci\u00f3n con alemanes del Instituto de Medicina Tropical Bernhard Nocht, revelaron detalles de la maduraci\u00f3n del plasmodio en las c\u00e9lulas del h\u00edgado (hepatocitos) que ayudaban a comprender por qu\u00e9 el organismo tiene dificultades para identificar el plasmodio como invasor y eliminarlo. Se imaginaba que, una vez instalado en los hepatocitos algunos d\u00edas despu\u00e9s de la picadura, el protozoario se multiplicaba generando miles de copias hasta que la c\u00e9lula hospedadora explotase, liberando par\u00e1sitos en el torrente sangu\u00edneo. Los experimentos con los roedores revelaron una estrategia mucho m\u00e1s sutil y eficaz.<\/p>\n<p>A medida que se multiplicaban y maduraban, los par\u00e1sitos eran eliminados paulatinamente de los hepatocitos en el interior de ves\u00edculas formadas por el revestimiento de la c\u00e9lula del propio hospedador. En un art\u00edculo de <em>Science<\/em>, los investigadores le asignaron a esta estrategia el mote de hepatocito de Troya, en referencia a la artima\u00f1a que habr\u00eda sido usada por los griegos en la Guerra de Troya. En esta astuta fuga, los par\u00e1sitos tambi\u00e9n evitaban que el hepatocito en agon\u00eda le se\u00f1alizase al sistema de defensas que era hora de entrar en acci\u00f3n. &#8220;Esta protecci\u00f3n permite entender por qu\u00e9 los par\u00e1sitos escapaban a las c\u00e9lulas del sistema inmunol\u00f3gico en el h\u00edgado&#8221;, explica Amino.<\/p>\n<p>Pero no es \u00fanicamente del Pasteur que surgen novedades. En centros de investigaci\u00f3n brasile\u00f1os distribuidos por S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro, Minas Gerais, Acre y otros estados, los investigadores tambi\u00e9n trabajan para develar el ciclo de vida del plasmodio y el comportamiento de los insectos que lo transmiten.<\/p>\n<p>En el Instituto de Biociencias (IB) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), el equipo de la bioqu\u00edmica Celia Garcia investiga qu\u00e9 pasa con el plasmodio despu\u00e9s que se instala en los gl\u00f3bulos rojos de la sangre. Celia y sus colaboradores identificaron en la \u00faltima d\u00e9cada al menos cuatro importantes mecanismos que explican c\u00f3mo el par\u00e1sito sobrevive y madura en el interior de los hemat\u00edes, un ambiente que deber\u00eda serle extremadamente inh\u00f3spito.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de calcio en los hemat\u00edes es 10 mil veces menor que en el plasma, el medio en que se encuentran diluidos. La carencia de este elemento qu\u00edmico regulador de diferentes funciones celulares \u2014\u00a0entre ellas la muerte programada \u2014\u00a0deber\u00eda impedir que el protozoario se refugiase en los hemat\u00edes. Pero no es as\u00ed. Celia y Marcos Gazarini observaron que el secreto de la supervivencia en ese ambiente es el modo de invasi\u00f3n de los hemat\u00edes. En lugar de abrir un peque\u00f1o agujero en la membrana de la c\u00e9lula sangu\u00ednea, el par\u00e1sito empuja la membrana formando una bolsa a su alrededor. En el interior de esa bolsa el tenor de calcio es el mismo del plasma sangu\u00edneo.<\/p>\n<p>En colaboraci\u00f3n con la farmac\u00f3loga Regina Markus, tambi\u00e9n de la USP, Celia logr\u00f3 develar otro comportamiento curioso del plasmodio. Una vez en el interior de los hemat\u00edes, el par\u00e1sito se multiplica y pasa por tres fases distintas de desarrollo. Al final de ese per\u00edodo de transformaciones, que dura alrededor de 48 horas, miles de copias del plasmodio llegan simult\u00e1neamente al mismo grado de madurez y rompen el gl\u00f3bulo rojo para luego invadir otras c\u00e9lulas sanas. Celia, Regina y el bioqu\u00edmico Carlos Hotta comprobaron que el ritmo de maduraci\u00f3n del protozoario es regulado por una hormona producida por el organismo del hospedador \u2014\u00a0la melatonina, fabricada por una gl\u00e1ndula ubicada en la base del cerebro y responsable del ajuste de ritmos biol\u00f3gicos tales como el sue\u00f1o y la vigilia. Sin melatonina, los par\u00e1sitos dejan de evolucionar al mismo tiempo, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en 2000 en <em>Nature Cell Biology<\/em>. En 2005, el bi\u00f3logo Flavio Beraldo y Celia descubrieron de qu\u00e9 manera la melatonina regula el desarrollo coordinado de los par\u00e1sitos: la hormona activa una cadena de mensajeros celulares que controlan a los genes ligados a la multiplicaci\u00f3n del plasmodio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de curiosidad, esa maduraci\u00f3n orquestada suscita inter\u00e9s cl\u00ednico. En el marco de un estudio que saldr\u00e1 publicado en <em>Open Parasitology Journal<\/em>, Piero Bagnaresi, del equipo del IBUSP, demuestra que es m\u00e1s f\u00e1cil matar a los par\u00e1sitos cuando maduran fuera de sincron\u00eda: una dosis menor del medicamento cloroquina \u2014\u00a0cuyo mecanismo de acci\u00f3n contra el par\u00e1sito Celia y Gazarini explicaron recientemente \u2014\u00a0se vuelve tan eficaz como las normalmente prescritas en el tratamiento de la malaria.<\/p>\n<div id=\"attachment_224598\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_veneno-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224598\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-224598\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_veneno-2-300x196.jpg\" alt=\"Un problema nacional: fumigaci\u00f3n con insecticida en una residencia, en el estado de Cear\u00e1\" width=\"300\" height=\"196\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo de la Fundaci\u00f3n Rockefeller, Casa de Oswaldo Cruz\/ Fiocruz<\/span><\/a> Un problema nacional: fumigaci\u00f3n con insecticida en una residencia, en el estado de Cear\u00e1<span class=\"media-credits\">Archivo de la Fundaci\u00f3n Rockefeller, Casa de Oswaldo Cruz\/ Fiocruz<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Nuevos blancos<br \/>\n<\/strong>Analizando el genoma del <em>Plasmodium falciparum<\/em>, la forma m\u00e1s letal del protozoario, responsable del 30% de los casos de malaria en Brasil, Celia y Luciana Madeira identificaron los genes que codifican cuatro prote\u00ednas de la superficie del Plasmodium a las cuales aparentemente se conectan compuestos tales como la melatonina, la serotonina y otras mol\u00e9culas derivadas del amino\u00e1cido triptofano, esenciales para el par\u00e1sito, y que pueden convertirse en base de compuestos contra la malaria.<\/p>\n<p>Mientras que no llegan los nuevos medicamentos y no se arriba a una formulaci\u00f3n de vacuna eficiente, la salida sigue siendo la eliminaci\u00f3n del principal transmisor de la malaria: en Brasil, el mosquito <em>Anopheles darlingi<\/em>, que contamina anualmente \u2014\u00a0con el <em>Plasmodium falciparum<\/em>, el m\u00e1s letal, o el <em>Plasmodium vivax<\/em>, el m\u00e1s com\u00fan \u2014\u00a0a 500 mil personas, casi todas en la Amazonia.<\/p>\n<p>De acuerdo con los expertos, las campa\u00f1as de combate contra el <em>Anopheles<\/em> con obras de ingenier\u00eda (drenaje de pantanos y manglares) y el uso de insecticidas redundaron en una reducci\u00f3n importante de la malaria en el pa\u00eds y en el mundo durante el \u00faltimo siglo.<\/p>\n<p>En Brasil, la cantidad de infecciones cay\u00f3 de 4 millones por a\u00f1o en las d\u00e9cadas de 1930 y 1940 a aproximadamente 50 mil en los a\u00f1os 1960. Pero volvi\u00f3 a subir en la d\u00e9cada siguiente con el comienzo de la ocupaci\u00f3n de la Amazonia, y se estabiliz\u00f3 en la franja de los 500 mil. &#8220;Hubo un \u00e9xito razonable, pr\u00e1cticamente se extingui\u00f3 la malaria fuera de la Amazonia, pero todav\u00eda hay mucho por hacerse&#8221;, comenta el parasit\u00f3logo Marcelo Urbano Ferreira, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB) de la USP.<\/p>\n<div id=\"attachment_224595\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_barco-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224595\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-224595\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_barco-2-300x212.jpg\" alt=\"En la selva: distribuci\u00f3n de cloroquina en el estado de Par\u00e1 durante la d\u00e9cada de 1950\" width=\"300\" height=\"212\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Rostam Soares, Casa de Oswaldo Cruz\/ FIOCRUZ<\/span><\/a> En la selva: distribuci\u00f3n de cloroquina en el estado de Par\u00e1 durante la d\u00e9cada de 1950<span class=\"media-credits\">Archivo Rostam Soares, Casa de Oswaldo Cruz\/ FIOCRUZ<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El hombre y el verde<br \/>\n<\/strong>Esta situaci\u00f3n puede no mejorar si nada se hace con relaci\u00f3n a la forma de ocupaci\u00f3n de las tierras donde crece la Selva Amaz\u00f3nica. A\u00f1os atr\u00e1s, la ge\u00f3grafa M\u00e1rcia Caldas de Castro, investigadora de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, evalu\u00f3 el patr\u00f3n de diseminaci\u00f3n de la malaria en un asentamiento de colonos en Machadinho, estado de Rond\u00f4nia, y constat\u00f3 que la transmisi\u00f3n de la enfermedad es mucho m\u00e1s elevada al comenzar el asentamiento, que es cuando se empieza a derribar la selva. A medida que la tierra se desnuda, los casos disminuyen.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo en que describen los resultados en 2005 en <em>Proceedings of the National Academy of Sciences<\/em>, Castro y sus colaboradores presentan una propuesta pol\u00e9mica para reducir el brote inicial de transmisi\u00f3n: seleccionar \u00fanicamente tierras adecuadas para la agricultura para la instalaci\u00f3n de colonos y ofrecerles las condiciones necesarias para derribar la selva lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. &#8220;En una fase inicial, el desmonte favorece la transmisi\u00f3n, pero despu\u00e9s contribuye a impedirla&#8221;, explica Ferreira.<\/p>\n<p>Al seguir la din\u00e1mica de transmisi\u00f3n de la malaria en otro asentamiento \u2014\u00a0en la localidad de Acrel\u00e2ndia, estado de Acre, cerca del l\u00edmite con Rond\u00f4nia \u2014, Ferreira, la m\u00e9dica M\u00f4nica da Silva Nunes, de la USP, y Pascoal Muniz, de la Universidad Federal de Acre, observaron tambi\u00e9n que el riesgo de contraer malaria es m\u00e1s elevado entre las personas que viven en casas cercanas a la selva y trabajan en actividades que exigen incursiones en el bosque, tal como lo describen en un art\u00edculo reciente publicado en <em>American Journal of Tropical Medicine and Hygiene<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_224596\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_coqueiros-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-224596\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-224596\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Malaria_coqueiros-2-300x205.jpg\" alt=\"R\u00edgido control: aplicaci\u00f3n de larvicida en focos del Anopheles\" width=\"300\" height=\"205\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo de la Fundaci\u00f3n Rockefeller, Casa de Oswaldo Cruz\/ Fiocruz<\/span><\/a> R\u00edgido control: aplicaci\u00f3n de larvicida en focos del <em>Anopheles<\/em><span class=\"media-credits\">Archivo de la Fundaci\u00f3n Rockefeller, Casa de Oswaldo Cruz\/ Fiocruz<\/span><\/p><\/div>\n<p>En Acrel\u00e2ndia, M\u00f4nica constat\u00f3 tambi\u00e9n que casi la mitad de los casos de malaria se concentraba en tan s\u00f3lo el 20% de las casas, en una clara se\u00f1al de que el control de la transmisi\u00f3n es posible en caso de que se adopten medidas adecuadas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay que hacer para poder reducir los casos de malaria en Brasil? En la opini\u00f3n de Ferreira, falta restablecer la comunicaci\u00f3n entre los investigadores y la gente que trabaja en el control de la enfermedad.<\/p>\n<p>&#8220;Existe un foso entre la producci\u00f3n de conocimiento sobre la malaria y la aplicaci\u00f3n de tal conocimiento&#8221;, dice el parasit\u00f3logo de la USP. &#8220;Los que hacen investigaci\u00f3n no siempre producen informaci\u00f3n relevante para la prevenci\u00f3n y el control; y los que trabajan en prevenci\u00f3n y control muchas veces no ven lo que los investigadores hacen&#8221;, dice Ferreira, quien en octubre particip\u00f3 en una reuni\u00f3n en la cual ambos grupos se encontraron. Sin di\u00e1logo, es probable que la malaria siga siendo un obst\u00e1culo para el desarrollo, tal como pensaba el m\u00e9dico Carlos Chagas.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong> 1. <\/strong>Diversidad gen\u00e9tica, estructura poblacional y din\u00e1mica de transmisi\u00f3n del <em>Plasmodium vivax<\/em> en la Amazonia rural brasile\u00f1a\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/23714\/diversidade-genetica-estrutura-populacional-e-dinamica-de-transmissao-de-plasmodium-vivax-na-amazon\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a007\/51199-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong>\u00a0L\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador <\/strong>Marcelo Urbano Ferreira \u2014\u00a0ICBUSP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 197.040,00 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Bases moleculares de la transducci\u00f3n de la se\u00f1al del ciclo celular de los par\u00e1sitos de la malaria\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1518\/bases-moleculares-da-transducao-de-sinal-do-ciclo-celular-de-parasitas-de-malaria\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 02\/06194-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto tem\u00e1tico; <strong>Coordinadora<\/strong>\u00a0Celia Regina Garcia \u2014\u00a0IBUSP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.082.371,51 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nAMINO, R.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nm\/journal\/v12\/n2\/abs\/nm1350.html\" target=\"_blank\">Cuantitative imaging of <em>Plasmodium<\/em> transmission from mosquito to mammal<\/a>. <strong>Nature Medicine<\/strong>. v. 12. p. 220-224. 2006.<br \/>\nSILVA-NUNES, M. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.ajtmh.org\/content\/79\/4\/624.full\" target=\"_blank\">Malaria on the Amazonian frontier: transmission, dynamics, risk factors, spatial distribution and prospects for control<\/a>. <strong>American Journal of Tropical Medicine and Hygiene<\/strong>. v. 79. p. 624-635. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El protozoo causante de la malaria se desarrolla tambi\u00e9n en la piel\r\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298],"coauthors":[105],"class_list":["post-84187","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84187"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84187\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84187"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}