{"id":84190,"date":"2008-11-01T00:00:00","date_gmt":"2008-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/11\/01\/con-un-ojo-en-el-pescado-y-otro-en-el-gato-2\/"},"modified":"2016-09-20T15:36:38","modified_gmt":"2016-09-20T18:36:38","slug":"con-un-ojo-en-el-pescado-y-otro-en-el-gato-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-un-ojo-en-el-pescado-y-otro-en-el-gato-2\/","title":{"rendered":"Con un ojo en el pescado&#8230; y otro en el gato"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-224721\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Intituicoes-1-e1474396216672-300x213.jpg\" alt=\"Intituicoes\" width=\"300\" height=\"213\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span>Nunca desconf\u00ede de un texto que empieza con un clich\u00e9, pues en el caso de la relaci\u00f3n entre los brasile\u00f1os y la democracia, la mejor definici\u00f3n es una remanida cita de Churchill: &#8220;Nadie pretende que la democracia sea perfecta u omnisciente. En verdad, se ha dicho que es la peor forma de gobierno excepto todas las dem\u00e1s formas que han sido probadas en su oportunidad&#8221;. Es cada vez m\u00e1s raro encontrar a alguien que suspire de nostalgia de un &#8220;gobierno militar fuerte&#8221;, pero es igualmente complejo encontrar a alguien que conf\u00ede en pol\u00edticos, jueces, polic\u00edas u otros representantes del Estado. &#8220;La democracia brasile\u00f1a est\u00e1 relativamente consolidada, pero enfrenta una paradoja: pese al apoyo mayoritario al r\u00e9gimen democr\u00e1tico, casi dos tercios de los brasile\u00f1os no conf\u00edan en parlamentos, partidos, gobiernos, tribunales de justicia, polic\u00eda y servicios de salud y educaci\u00f3n&#8221;, afirma el cientista pol\u00edtico Jos\u00e9 \u00c1lvaro Mois\u00e9s (USP), quien junto a Rachel Meneguello (Unicamp), es uno de los coordinadores del Proyecto Tem\u00e1tico intitulado <em>La desconfianza de los ciudadanos en las instituciones democr\u00e1ticas<\/em>, apoyado por la FAPESP.<\/p>\n<p>&#8220;Datos hist\u00f3ricos sugieren que los brasile\u00f1os aceptan el modelo de democracia de Churchill: una preferencia creciente por el r\u00e9gimen democr\u00e1tico es acompa\u00f1ada de una desconfianza en las instituciones representativas, lo que lleva a un falta general de inter\u00e9s y a un escaso compromiso en la\u00a0 pol\u00edtica convencional&#8221;, sostiene Rachel. Entre 1989, la primera elecci\u00f3n directa, y 2006, la \u00faltima, la valoraci\u00f3n de la democracia creci\u00f3 un 21% (del 43,6% al 64,8%) entre la poblaci\u00f3n, al tiempo que cay\u00f3 m\u00e1s del 13% (del 38,6% al 25,5%) la cantidad de ciudadanos incapaces de definir qu\u00e9 es la democracia. Al mismo tiempo, la percepci\u00f3n negativa de las instituciones creci\u00f3, atravesando a todos los segmentos de ingreso, escolaridad y edad, influyendo cada vez m\u00e1s en las ganas de los ciudadanos de participar en procesos de elecci\u00f3n de gobiernos. &#8220;La gente adhiere a la democracia, pero no conf\u00eda en la\u00a0 pr\u00e1ctica en que sus instituciones puedan o quieran cambiar sus vidas. Podemos incluso habernos convertido en una democracia electoral, ya que los estudios muestran que la adhesi\u00f3n democr\u00e1tica est\u00e1 fundada sobre todo en la idea de elecci\u00f3n pol\u00edtica, voto: elecciones. Pero estamos lejos de ser una democracia efectiva, en donde predominen temas tales como la ley, los derechos civiles y el equilibrio pol\u00edtico&#8221;, sostiene Mois\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Erosi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>&#8220;A decir verdad, la erosi\u00f3n de la confianza en el sistema representativo es un fen\u00f3meno que afecta a varias sociedades desde hace al menos dos d\u00e9cadas. Aunque la democracia mantiene el estatuto de mejor forma de r\u00e9gimen existente, la p\u00e9rdida de credibilidad en el parlamento, en los partidos y en los pol\u00edticos es una tendencia creciente&#8221;, sostiene la investigadora. Seg\u00fan Mois\u00e9s, una cierta dosis de desconfianza es aceptable y puede ser una se\u00f1al de sano distanciamiento de los ciudadanos de una dimensi\u00f3n de la vida social sobre la cual ellos tienen poco control. &#8220;Son los ciudadanos cr\u00edticos, es decir, aqu\u00e9llos que, pese a su severa evaluaci\u00f3n del desempe\u00f1o de las instituciones de la representaci\u00f3n, no le dieron la espalda al r\u00e9gimen democr\u00e1tico o a sus principios. Son siglos de perfeccionamiento que crearon una reserva de legitimidad que, en los per\u00edodos de crisis de las instituciones, desencaden\u00f3 una profundizaci\u00f3n de la democracia, y no su fallecimiento&#8221;. La situaci\u00f3n es diversa en pa\u00edses recientemente democratizados en Am\u00e9rica Latina, Asia, Europa Oriental y \u00c1frica. &#8220;Las instituciones democr\u00e1ticas creadas para ocupar el lugar de las autoritarias surgieron asociadas con la expectativa de una nueva fase de vida de las sociedades. Pero la cultura pol\u00edtica tradicional, en varios casos, cambi\u00f3 m\u00e1s despacio o perdur\u00f3. As\u00ed, ante estos d\u00e9ficits, surgieron olas de actitudes ambiguas, descreencia y desconfianza&#8221;. En pa\u00edses como Brasil, esa desconfianza en lugar de generar una ola de mayor participaci\u00f3n y de presi\u00f3n en pro de reformas, produjo alienaci\u00f3n, cinismo, desinter\u00e9s, baja participaci\u00f3n pol\u00edtica e incluso preferencia por modelos de democracia sin partidos y sin Congreso.<\/p>\n<p>&#8220;La desconfianza en exceso, en especial asociada a la insatisfacci\u00f3n con el desempe\u00f1o del r\u00e9gimen, puede significar que, teniendo en vista sus expectativas y experiencias, los ciudadanos perciben a las instituciones como algo diferente de aquello para lo cual se supone que se las ha creado&#8221;. En el l\u00edmite, agrega, indiferencia o ineficiencia institucional ante demandas sociales, corrupci\u00f3n, fraude o falta de respeto a los derechos de ciudadan\u00eda generan sospechas, descr\u00e9dito y desesperanza, comprometiendo la aquiescencia, la obediencia y la sumisi\u00f3n de los ciudadanos a la ley y a las estructuras que regulan la vida social. &#8220;La desconfianza generalizada y continua puede causar dificultades en el funcionamiento del r\u00e9gimen democr\u00e1tico, comprometiendo la capacidad de coordinaci\u00f3n y de cooperaci\u00f3n social de gobiernos y del Estado. Existe el riesgo de que se cree un menosprecio en relaci\u00f3n con instituciones fundamentales, como los parlamentos y los partidos pol\u00edticos&#8221;. Mois\u00e9s advierte que el conocimiento sobre las consecuencias que estos fen\u00f3menos pueden generar todav\u00eda es limitado. &#8220;\u00bfLevar\u00e1n al deseo de perfeccionar el sistema o al contrario, servir\u00e1n para formar una base social potencialmente movilizable por parte de fuerzas antidemocr\u00e1ticas en situaciones de riesgo? No podemos decirlo todav\u00eda con seguridad.&#8221;<\/p>\n<p>Una l\u00ednea de investigaci\u00f3n que se mostr\u00f3 productiva para entender la desconfianza de instituciones ser\u00eda, seg\u00fan Mois\u00e9s, la confianza interpersonal, es decir, la confianza de los individuos con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s ciudadanos de la comunidad. &#8220;Cuando los \u00edndices de confianza interpersonal son bajos, como en Brasil y en casi todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, es dif\u00edcil encontrar fundamentos para la existencia de lazos entre los ciudadanos, las autoridades y las propias instituciones. Investigaciones tambi\u00e9n muestran que cuando las instituciones funcionan bien, esto puede estimular la confianza interpersonal. Es decir, son dos fen\u00f3menos interactivos y mutuamente influyentes&#8221;, analiza. La confianza en las instituciones se basar\u00eda en el hecho de que los ciudadanos compartan una perspectiva com\u00fan relativa a su pertenencia a una comunidad pol\u00edtica, una circunstancia impl\u00edcita en la justificaci\u00f3n normativa de las instituciones. Al fin y al cabo, la propia democracia moderna, acota, naci\u00f3 de la desconfianza liberal de que quien tiene poder no es confiable y que es necesario vigilarlo para evitar abusos. De all\u00ed la adopci\u00f3n de reglas, ya que la democracia implica supervisi\u00f3n del ejercicio del poder.<\/p>\n<p><strong>Reglas<br \/>\n<\/strong>&#8220;La desconfianza debe ser &#8216;institucionalizada&#8217; por las reglas; pero, para que eso suceda, es necesario que todos acepten que las reglas garantizan su derecho de controlar las circunstancias que generan desconfianza. Es decir, la institucionalizaci\u00f3n de la desconfianza supone la existencia de una cultura de confianza para funcionar&#8221;. En el caso espec\u00edfico de Brasil, la historia reciente no ha ayudado mucho en esa creaci\u00f3n de una &#8220;confianza b\u00e1sica&#8221;. &#8220;La democratizaci\u00f3n result\u00f3 de iniciativas de liberalizaci\u00f3n de dirigentes del antiguo r\u00e9gimen militar seguidas de negociaciones con los l\u00edderes democr\u00e1ticos, pero el primer presidente civil fue elegido por el Congreso Nacional siguiendo reglas de los gobiernos militares&#8221;, explica el investigador. La Constituci\u00f3n de 1988 aport\u00f3 tambi\u00e9n un factor m\u00e1s de complicaci\u00f3n: el presidencialismo de coalici\u00f3n, es decir, la gobernabilidad depender\u00eda de la delegaci\u00f3n de poder que el presidente recebe de la mayor\u00eda parlamentaria integrante de las coaliciones gobernativas. &#8220;Basta con que recordemos sucesos recientes con intercambios espurios de favores, para percatarnos de c\u00f3mo eso puede afectar la percepci\u00f3n de los ciudadanos sobre el sistema democr\u00e1tico, profundizando el descr\u00e9dito de la opini\u00f3n p\u00fablica con relaci\u00f3n a los partidos y al Congreso, reforzando la tradici\u00f3n brasile\u00f1a de personalizaci\u00f3n de las relaciones pol\u00edticas, en la cual liderazgos individuales se superponen a las instituciones de representaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>\u00c9ste fue un proceso gradual. &#8220;Al cabo de dos d\u00e9cadas de r\u00e9gimen militar se observa que la nueva Rep\u00fablica no ha sido capaz de redimensionar la relaci\u00f3n de los ciudadanos con la pol\u00edtica representativa. Se cre\u00f3 una conciencia de que el significado de la democracia estaba ligado a la idea de decisi\u00f3n electoral y a soluciones para demandas sociales&#8221;, sostiene Rachel. &#8220;La ret\u00f3rica de la transici\u00f3n privilegi\u00f3 las elecciones presidenciales directas como la herramienta central para redimir a la democracia brasile\u00f1a, al mismo tiempo que relegaba a segundo plano a las estructuras representativas, que pasaron a verse como mecanismos secundarios&#8221;. Paralelamente, la democratizaci\u00f3n deb\u00eda enfrentar serias cuestiones econ\u00f3micas, que se volvieron referencia de lo que ser\u00eda un gobierno exitoso, es decir, capaz de dar cuenta de las mismas y de los problemas sociales. &#8220;Para el ciudadano com\u00fan, el cotidiano, la actuaci\u00f3n del gobierno, el sistema democr\u00e1tico y las instituciones no ten\u00edan ninguna ligaz\u00f3n entre s\u00ed&#8221;. Al fin y al cabo, sostienen los investigadores, las elecciones son indispensables para el sistema, pero por s\u00ed solas no\u00a0 aseguran una democracia funcionando en todo su potencial. &#8220;Las democracias electorales no necesariamente dan cuenta de todos los criterios seg\u00fan los cuales un sistema pol\u00edtico autoritario se transforma en democr\u00e1tico. Es una cuesti\u00f3n de calidad de la democracia&#8221;, sostiene Mois\u00e9s, que llama la atenci\u00f3n sobre varios casos actuales de &#8220;falacia electoralista&#8221;, es decir, la tendencia a privilegiar las elecciones por sobre otras dimensiones de la democracia. &#8220;Datos indican que el proceso democr\u00e1tico brasile\u00f1o parece limitado por sus formas de avance: las elecciones concentran su capital de apoyo y es el desempe\u00f1o de los l\u00edderes electos y de las bases institucionales que concentran la satisfacci\u00f3n con el sistema&#8221;, sostiene Rachel.<\/p>\n<p>De esta forma, m\u00e1s que una identificaci\u00f3n estrecha con el sistema democr\u00e1tico y sus estructuras, ese abrazar la democracia surge como algo relacionado con el valor universal de la elecci\u00f3n libre que genera una din\u00e1mica electoral solamente cada dos a\u00f1os. &#8220;Referencias institucionales relacionadas con el sistema representativo no emergen en asociaci\u00f3n directa con la preferencia por el r\u00e9gimen democr\u00e1tico o con la evaluaci\u00f3n de su desempe\u00f1o. La satisfacci\u00f3n se revela en c\u00f3mo se da la percepci\u00f3n de la eficiencia del gobierno actual&#8221;, explica la autora. Seg\u00fan ella, la evaluaci\u00f3n del desempe\u00f1o de la democracia es menos asociada a la dimensi\u00f3n institucional y a la gesti\u00f3n del sistema. &#8220;La evaluaci\u00f3n prioriza la percepci\u00f3n y la evaluaci\u00f3n del gobierno federal elegido. La significativa identidad con el gobierno de Lula da Silva es un buen ejemplo de ello. Para los ciudadanos existe una distinci\u00f3n clara entre la dimensi\u00f3n de la adhesi\u00f3n democr\u00e1tica y la satisfacci\u00f3n con la democracia tal como la misma funciona&#8221;. Estudios ya realizados revelan una particularidad nacional. &#8220;Los referentes que para los ciudadanos hacen el &#8216;puente&#8217; con la evaluaci\u00f3n del sistema est\u00e1n m\u00e1s asociados a su cotidiano y a las experiencias de su relaci\u00f3n con el Estado, los servicios p\u00fablicos&#8221;. Pero, seg\u00fan advierten los investigadores, existen sutilezas en el proceso.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-224722\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Intituicoes2-e1474396403300-720x1024.jpg\" alt=\"Intituicoes2\" width=\"290\" height=\"413\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span>Eficacia<br \/>\n<\/strong>En los a\u00f1os 1970 y 1980, el paso de la desconfianza a la confianza era visto exclusivamente como funci\u00f3n del buen desempe\u00f1o econ\u00f3mico de los gobiernos, como si solamente la eficacia instrumental contase. &#8220;Sin embargo, eso poco ayud\u00f3 para explicar por qu\u00e9 incluso pa\u00edses con un buen desarrollo econ\u00f3mico tambi\u00e9n conviven con la desconfianza en las instituciones. Hoy en d\u00eda sabemos por las investigaciones que el desempe\u00f1o econ\u00f3mico es importante, pero el universalismo, la impersonalidad, el sentido de justicia y la probidad con que las instituciones tratan a los ciudadanos son factores decisivos&#8221;, analiza Mois\u00e9s. As\u00ed, ciertos eventos pol\u00edticos recientes constituyeron factores de movilizaci\u00f3n democr\u00e1tica de la gente, como el Plan Real y las pol\u00edticas sociales del actual gobierno. &#8220;Son factores que estimularon la adhesi\u00f3n a la democracia. Es bastante probable que eventos de esa naturaleza resulten a mediano y largo plazo en factores favorables a la disminuci\u00f3n de la desconfianza&#8221;. Esas dimensiones normativas (socioculturales) pueden dar motivos para que las personas conf\u00eden o no en las instituciones y para asegurarse que las mismas pueden funcionar en su beneficio. Si eso no sucede, los n\u00fameros podr\u00e1n traer sorpresas desagradables. Seg\u00fan el estudio, alrededor del 30% de los electores cree que la democracia puede funcionar perfectamente sin el Congreso o sin los partidos pol\u00edticos, cosa que, seg\u00fan Mois\u00e9s, es un mensaje fuerte a las agrupaciones y al Legislativo. En el caso de los partidos, los \u00edndices de reprobaci\u00f3n llegan al 80,6% en 2006; el Congreso se granje\u00f3 un porcentaje de cr\u00edtica del 71,9%. Diputados y senadores recibieron una reprobaci\u00f3n del 59,7% de los entrevistados, que consideran que su desempe\u00f1o malo o p\u00e9simo.<\/p>\n<p><strong>Bomberos<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan la investigaci\u00f3n del proyecto, el ciudadano medio brasile\u00f1o desconf\u00eda activamente de cuatro de las m\u00e1s importantes instituciones pol\u00edticas del r\u00e9gimen democr\u00e1tico (partidos, Congreso, gobierno y presidente) y tampoco conf\u00eda en las leyes. Al mismo tiempo, \u00e9l es esc\u00e9ptico en relaci\u00f3n con las otras tres: polic\u00eda (s\u00f3lo el 8,7% conf\u00eda mucho), Poder Judicial (solamente el 10,9%) y Ej\u00e9rcito (el 21,1%). Solamente existe una gran confianza en los bomberos (53,2%), hecho que se explica por su pasado de eficiencia y por la disociaci\u00f3n, en el imaginario popular, del servicio con las instituciones democr\u00e1ticas. La televisi\u00f3n genera expectativas dispares: el 7,9% no conf\u00eda en nada que salga de ella, mientras que el 11,9% conf\u00eda mucho en la pantalla chica. La satisfacci\u00f3n total con la democracia solamente re\u00fane un menguado 2,7% de los encuestados. As\u00ed, en Brasil, ninguna instituci\u00f3n pol\u00edtica tiene la confianza total e inequ\u00edvoca de m\u00e1s de un tercio de los ciudadanos (con excepci\u00f3n de los bomberos, el Ej\u00e9rcito e instituciones privadas como la Iglesia y la televisi\u00f3n). &#8220;Los brasile\u00f1os expresan una confianza relativa en el presidente, pero esa confianza es probablemente confundida con el apoyo personal a presidentes recientes como Fernando Henrique Cardoso y Lula, los mejor evaluados desde el fin de la dictadura&#8221;, afirma Mois\u00e9s. &#8220;Por ende, pese a que la democracia nacional tiene ya m\u00e1s de 20 a\u00f1os, las instituciones democr\u00e1ticas no han alcanzado a\u00fan un nivel de respuesta satisfactoria a las aspiraciones de los ciudadanos&#8221;, sigue. Incluso modernizaciones y avances recientes no afectaron eso: la confianza en extra\u00f1os, por ejemplo, sigue siendo mayor que la fe en los partidos y algo menor que la confianza depositada en el Congreso Nacional.<\/p>\n<p>Un dato curioso: al contrario de lo que se verific\u00f3 en los pa\u00edses vecinos, sexo y religi\u00f3n no tienen ninguna influencia en la confianza pol\u00edtica. &#8220;En contramano de las previsiones que afirmaban que Brasil pertenec\u00eda a una categor\u00eda cultural basada en la jerarqu\u00eda religiosa ib\u00e9rica y en las tradiciones autoritarias, los brasile\u00f1os mostraron que tienden a definir sus actitudes de confianza basados en sus experiencias y en el juicio pol\u00edtico que surge de ellas&#8221;, sostiene el investigador. Los resultados confirman que los individuos mezclaron valoraciones racionales sobre el desempe\u00f1o de las instituciones con valores pol\u00edticos con los cuales ellos juzgan sus experiencias dentro del r\u00e9gimen democr\u00e1tico existente. Cuando las instituciones prueban ser dignas de su confianza, los brasile\u00f1os no aceptan m\u00e1s que es posible funcionar sin un Congreso. A su vez, la desconfianza pol\u00edtica afecta negativamente los sentimientos de nacionalidad, la confiabilidad en las elecciones, la satisfacci\u00f3n con el r\u00e9gimen democr\u00e1tico y tanto la tendencia a participar en contiendas como el sentimiento de que la democracia puede funcionar sin partidos pol\u00edticos. Otro punto importante del estudio es que el nivel educativo puede ser relevante en la participaci\u00f3n pol\u00edtica, pero no es una garant\u00eda de mayor apoyo a las instituciones representativas. &#8220;Los que tienen mayor nivel educativo participan m\u00e1s, pero son mucho m\u00e1s cr\u00edticos, desvalorizan a los partidos porque eval\u00faan negativamente el rol que \u00e9stos est\u00e1n efectivamente desempe\u00f1ando. Pero, en ese caso, esta visi\u00f3n cr\u00edtica, m\u00e1s de solapar la legitimidad del sistema democr\u00e1tico, representa una demanda de perfeccionamiento&#8221;, eval\u00faa el autor. En la misma categor\u00eda de &#8220;ciudadanos cr\u00edticos&#8221; se encuentran los individuos que se autoposicionam a la izquierda. Ellos tambi\u00e9n son desconfiados con las instituciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, sostiene Mois\u00e9s, resulta interesante notar que en Brasil la probabilidad de apoyo a una democracia sin partidos pol\u00edticos y sin Congreso Nacional es mayor que en Am\u00e9rica Latina en general. &#8220;En otras palabras, los resultados de la insatisfacci\u00f3n con la democracia y la desconfianza del modo de funcionamiento de las instituciones afectan, en el caso de los brasile\u00f1os, sus percepciones y convicciones al respecto del r\u00e9gimen democr\u00e1tico&#8221;, eval\u00faa el investigador. El modelo resultante de la investigaci\u00f3n demostr\u00f3 que \u00fanicamente los colombianos, ecuatorianos, paname\u00f1os, paraguayos y venezolanos tienen mayor raz\u00f3n de probabilidad de optar por el modelo de &#8220;democracia sin Congreso&#8221;, mientras que la elecci\u00f3n de una &#8220;democracia sin partidos&#8221; es mayor entre bolivianos, colombianos, ecuatorianos, guatemaltecos, paname\u00f1os y paraguayos. &#8220;El caso de Brasil apunta que existe una mayor probabilidad de que los brasile\u00f1os se definan como ambivalentes, es decir, existen m\u00e1s riesgos de que sus ciudadanos elijan alternativas de reg\u00edmenes que excluyan el parlamento y los partidos pol\u00edticos&#8221;. Eso ser\u00eda una evidencia m\u00e1s, sostiene el investigador, de que ni siquiera el desempe\u00f1o de los gobiernos, ni el de las instituciones parece capaz de asegurar a los ciudadanos que sus expectativas en cuanto al r\u00e9gimen son realizables. Las elites pol\u00edticas parecen tener dificultades para notar la gravedad de la situaci\u00f3n o no se sienten con ganas de resolver los problemas con miras a que la oferta democr\u00e1tica satisfaga las demandas de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>&#8220;Al contrario de un cierto consenso que se estableci\u00f3 en la ciencia pol\u00edtica, en el caso brasile\u00f1o, la cuesti\u00f3n remite a la actualidad de la reforma pol\u00edtica&#8221;. Seg\u00fan el cientista pol\u00edtico, existe en Am\u00e9rica Latina una ola de neopopulismo, es decir, de gobiernos con apoyo de las masas y que, al mismo tiempo, tienden a dar poca importancia a las instituciones de la democracia representativa, tal es el caso de pa\u00edses como Venezuela, Bolivia y Ecuador. En ellos, analiza, gobiernos personalistas ampl\u00edan su legitimidad no solamente con pol\u00edticas p\u00fablicas populares, sino con ataques directos contra los partidos, el parlamento y las cortes supremas. &#8220;Eso representa un claro peligro para la democracia, porque en lugar &#8217;empoderar&#8217; a los ciudadanos, \u00e9stos se vuelven dependientes de l\u00edderes carism\u00e1ticos y plebiscitarios; se exacerba el poder de los mismos y se impide a distribuci\u00f3n del poder entre los ciudadanos.&#8221;<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-224723\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/Intituicoes4-1-e1474396470209-300x231.jpg\" alt=\"Intituicoes4\" width=\"300\" height=\"231\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span>Igualdad<br \/>\n<\/strong>Sea como sea, los datos confirman que las experiencias de los ciudadanos influyen en la cuesti\u00f3n de la confianza pol\u00edtica, y sugieren que la misma est\u00e1 asociada con la vivencia de reglas, normas y procedimientos que resultan del principio de igualdad de todos ante la ley. &#8220;Pero los datos tambi\u00e9n sugieren que esa actitud depende del impacto del funcionamiento concreto tanto de las instituciones como de gobiernos&#8221;, recuerda Mois\u00e9s. No se trata de un comportamiento gratuito o irracional, sino pautado en c\u00f3mo el ciudadano se siente tratado por las instituciones que pueden llevarlo a valorarlas o despreciarlas. A ning\u00fan brasile\u00f1o le agrada faltarle el respeto a las leyes y reglas si siente que sus intereses son tenidos en cuenta en el proceso pol\u00edtico. &#8220;La atm\u00f3sfera de desconfianza, de descr\u00e9dito, compromete la aquiescencia de los individuos a las leyes.&#8221;<\/p>\n<p>Sin embargo, existen dos puntos fundamentales extra\u00eddos de esta investigaci\u00f3n sobre la desconfianza nacional. &#8220;El s\u00edndrome de la desconfianza est\u00e1 m\u00e1s asociado a la indiferencia de cara a las alternativas al respecto del r\u00e9gimen pol\u00edtico y, con menor intensidad, a la preferencia por el autoritarismo. Es decir, la desconfianza y la insatisfacci\u00f3n generan distanciamiento, cinismo y alienaci\u00f3n en relaci\u00f3n con el r\u00e9gimen&#8221;, apunta Mois\u00e9s. &#8220;Pero esos ciudadanos desconfiados y al mismo tiempo insatisfechos con el funcionamiento de la democracia, son aqu\u00e9llos que, puestos ante alternativas antiinstitucionales, prefieren un r\u00e9gimen democr\u00e1tico para el cual los partidos y el parlamento tienen poca importancia&#8221;. Para el cientista pol\u00edtico, es como si los encuestados confirmasen la permanencia de aspectos notorios de la tradici\u00f3n pol\u00edtica latinoamericana, como el populismo. &#8220;La mediaci\u00f3n de las instituciones t\u00edpicamente democr\u00e1ticas es poco valorada. Las nuevas democracias latinoamericanas mezclan ingredientes democr\u00e1ticos con rasgos de supervivencia autoritaria&#8221;, acota. &#8220;Es una naturaleza &#8216;delegativa&#8217;, asociada a la hipervaloraci\u00f3n del Ejecutivo y de los l\u00edderes personalistas y carism\u00e1ticos, de las cuales los electores esperan casi todo, en detrimento de su expectativa sobre el rol de las instituciones cuya funci\u00f3n es permitir que ellos se representen y hablen con voz propia en la vida p\u00fablica. Acontecimientos recientes en varios pa\u00edses del continente parecen confirmar estas conclusiones&#8221;, recuerda el cientista pol\u00edtico. El lado bueno es que Brasil, para los investigadores, no se encuadra enteramente en este escenario. &#8220;En nuestro caso, la corrupci\u00f3n es el ejemplo m\u00e1s claro del funcionamiento deficitario de los mecanismos de accountability. Mi diagn\u00f3stico es que eso afecta la calidad de la democracia brasile\u00f1a, como as\u00ed tambi\u00e9n el precario desempe\u00f1o del parlamento.&#8221;<\/p>\n<p>Para Mois\u00e9s, si bien el horizonte nacional no indica la presencia de vientos autoritarios, se requiere cautela y, reforzando, una reforma pol\u00edtica. Seg\u00fan \u00e9l, la fidelidad partidaria y el financiamiento de las campa\u00f1as ser\u00edan medidas que ayudar\u00edan a disminuir los riesgos de esos \u00edndices de desconfianza. &#8220;La experiencia de pr\u00e1cticas de corrupci\u00f3n abarcando gobiernos, partidos pol\u00edticos y miembros del Congreso Nacional, sin que los medios institucionales de control sean considerados efectivos, ayuda a explicar la elecci\u00f3n que tantos hacen por modelos de democracia &#8216;sin partidos ni parlamento'&#8221;. Para el investigador, resta saber si este proceso de progresiva deslegitimaci\u00f3n de las instituciones b\u00e1sicas de la democracia representativa podr\u00e1 usarse, a mediano o largo plazo, para alimentar alternativas antidemocr\u00e1ticas. Cabe entender la frase de Bernard Shaw, &#8220;la democracia es un sistema que asegura que nunca tengamos un gobierno mejor que el que merecemos&#8221;, en su debida y justa proporci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La desconfianza de los brasile\u00f1os en las instituciones democr\u00e1ticas\r\n","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[283,330],"coauthors":[684],"class_list":["post-84190","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-ciencia-politica-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84190"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84190\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84190"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}