{"id":84198,"date":"2008-12-01T00:00:00","date_gmt":"2008-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/12\/01\/la-agenda-secreta-de-la-quimica-2\/"},"modified":"2017-01-18T16:31:23","modified_gmt":"2017-01-18T18:31:23","slug":"la-agenda-secreta-de-la-quimica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-agenda-secreta-de-la-quimica-2\/","title":{"rendered":"La agenda secreta de la qu\u00edmica"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/Alka_Nova-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230236\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-230236\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/Alka_Nova-1-601x1024.jpg\" alt=\"Alka_Nova\" width=\"300\" height=\"511\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro: ALQUIMIA Y MISTICA: EL MUSEO HERMETICO, de Alexander Roob<\/span><\/a>En La b\u00fasqueda del absoluto, de La comedia humana, Balzac narra la tr\u00e1gica obsesi\u00f3n de Balthazar Cla\u00ebs, disc\u00edpulo de Lavoisier enfrascado en su laboratorio para descubrir el proceso de transmutaci\u00f3n del carbono en diamantes puros, que para ello abandona a la familia\u00a0 y dilapida su fortuna en productos qu\u00edmicos. La historia contiene una curiosa incoherencia al mostrar a un seguidor del padre de la qu\u00edmica moderna, un digno representante de la ciencia racionalista, maculando su reputaci\u00f3n en nebulosos saberes medievales, n\u00edtidamente alqu\u00edmicos. Sin querer, Balzac, por medio de la ficci\u00f3n, toc\u00f3 un nervio a\u00fan hoy en d\u00eda sensible para la historia de la ciencia: el saber alqu\u00edmico y la tradici\u00f3n herm\u00e9tica medieval no fueron tan f\u00e1cilmente eliminados por la revoluci\u00f3n cient\u00edfica, sino que convivieron durante largos siglos, de maneras diversas y en diferentes niveles. La m\u00e1s reciente prueba documental de esos paralelos y permanencias entre momentos tan distintos como aqu\u00e9llos en los que se gener\u00f3 la herm\u00e9tica medieval y el que dio nacimiento a la ciencia moderna acaba de ser hallada en Londres, en los archivos de la Royal Society, por Ana Maria Alfonso-Goldfarb y M\u00e1rcia Ferraz, ambas del Centro Sim\u00e3o Mathias de Estudios en Historia de la Ciencia (Cesima), de la PUC-SP. Se trata de una serie de documentos del siglo XVII dados como perdidos, en los cuales miembros de la venerable instituci\u00f3n brit\u00e1nica, una pionera en la promoci\u00f3n del saber cient\u00edfico moderno, discuten el legendario alkahest (y su receta), el hipot\u00e9tico solvente universal alqu\u00edmico que podr\u00eda disolver cualquier sustancia y reducirla a sus componentes primarios.<\/p>\n<p>Ana es coordinadora del Proyecto Tem\u00e1tico apoyado por la FAPESP intitulado Las complejas transformaciones de la ciencia de la materia: entre el compuesto del saber antiguo y la especializaci\u00f3n moderna. Fue precisamente haciendo investigaciones en el marco de ese proyecto en Londres que las investigadoras, al cabo de un intenso trabajo de b\u00fasqueda, encontraron los documentos. Hicimos hincapi\u00e9 en compartir el hallazgo con la Royal Society, y a mediados del a\u00f1o que viene, junto al profesor Piyo Rattansi, del University College London, quien nos ayud\u00f3 a transcribir y analizar la documentaci\u00f3n, presentaremos los manuscritos redescubiertos, y tambi\u00e9n publicaremos un art\u00edculo sobre el hallazgo en la revista Notes and Records of the Royal Society, comenta Ana. Los textos ya han sido pr\u00e1cticamente traducidos completos por las historiadoras, pero los originales quedar\u00e1n en el archivo de la sociedad cient\u00edfica brit\u00e1nica. Cuando presentamos nuestros descubrimientos ante la direcci\u00f3n de la Royal Society, el entusiasmo de ellos fue inmenso, pues se dieron cuenta de la importancia de esos papeles para la historia de la ciencia, y que as\u00ed y todo no hab\u00edan sido encontrados y estudiados, dice. Esta es la \u00fanica receta completa (con tan solo una u otra palabra cifrada) encontrada del alkahest, y con base en estos documentos conoceremos a\u00fan m\u00e1s los s\u00f3tanos de lo que era la gran ciencia de aquella \u00e9poca. El Cesima pose\u00eda ya la colecci\u00f3n digitalizada de los documentos de la sociedad inglesa, cosa que facilit\u00f3 sobremanera el trabajo in situ. Con todo, eso no hab\u00eda tra\u00eddo a la luz a los ahora hallados.<\/p>\n<p>Las investigadoras no llevan al pie de la letra la idea de un solvente universal. En t\u00e9rminos modernos no es realmente un solvente, pero para las mejores cabezas cient\u00edficas de la \u00e9poca era el punto culminante de lo que se podr\u00eda entender como un solvente universal?, afirma M\u00e1rcia. Ellas tampoco est\u00e1n interesadas en probar el descubrimiento en un laboratorio y ni siquiera creen que sea realmente posible hacerlo, ya que muchos de los materiales pueden tener los mismos nombres hasta hoy, pero no son los mismos prescritos en la receta. Los intentos modernos de poner en pr\u00e1ctica recetas alqu\u00edmicas en general fracasan porque una serie de factores debe tenerse en cuenta. Cuando una receta solicita por ejemplo excremento de murci\u00e9lago de las cavernas de la Mesopotamia, \u00bfcon qu\u00e9 se lo puede reemplazar? Seg\u00fan las historiadoras, la real importancia de la existencia de eso papeles radica en repensar todav\u00eda m\u00e1s y de manera documental la creencia de que la alquimia, basada en una cadena de misterios, no resisti\u00f3 al paso a un universo racional, mecanicista, donde el misterio es inadmisible; y desapareci\u00f3 por completo entre los siglos XVI y XVIII, dando lugar a la qu\u00edmica moderna, transform\u00e1ndose en mera figura po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Las llamadas ideas alqu\u00edmicas, bajo otro nombre, siguieron intrigando a grandes figuras que conocemos como representantes de la ciencia moderna. Aun cuando \u00e9stos se dec\u00edan contrarios a esos procesos antiguos entre sus pares, a\u00fan los aplicaban en sus trabajos, acota la investigadora. Lo lindo en la historia de la ciencia es precisamente que no existe una raz\u00f3n \u00fanica, sino varias razones a lo largo del tiempo, y muchas veces conviven juntas. La convivencia entre la alquimia\u00a0 y la qu\u00edmica perdur\u00f3 hasta mediados del siglo XIX, como una segunda agenda secreta de figuras importantes como Newton, Boyle, Pascal y Boerhaave, entre otros. La idea del alkahest, o de que ser\u00eda posible obtener un solvente universal que disolviera materiales y no fuera a su vez marcado por esas sustancias, cobr\u00f3 cuerpo a partir de una menci\u00f3n vaga hecha por Paracelso (1493-1541), en De viribus membrorum, donde, en el cap\u00edtulo sobre c\u00f3mo curar las enfermedades del h\u00edgado, se refiere al solvente universal que preservar\u00eda el h\u00edgado e incluso podr\u00eda asumir sus funciones si el mismo estuviera comprometido. Durante los siglos XVII\u00a0 y XVIII, la busca del alkahest se transform\u00f3 en una fiebre entre los seguidores del m\u00e9dico suizo. Su poder curativo interes\u00f3 vivamente al m\u00e9dico belga Joan van Helmont (1579-1644), quien con base en la cita de Paracelso procur\u00f3 obtener la f\u00f3rmula del solvente. Para \u00e9l, el alkahest ser\u00eda mejor que el fuego, ya que al contrario de \u00e9ste, que al final de la combusti\u00f3n siempre retendr\u00eda materia en las cenizas, el alkahest separar\u00eda sustancias sin ser afectado por las mismas. El inter\u00e9s del belga era medicinal: un solvente capaz de retener el prima entia de los cuerpos tendr\u00eda grandes poderes curativos, pues era un modo seguro y no destructivo de obtener las virtudes m\u00e9dicas de los simples. Para Van Helmont ser\u00eda el remedio contra todas las enfermedades, pero solamente podr\u00eda obten\u00e9rselo como un presente de Dios dado a alguien que mereciera tal gracia. Incesantes y infructuosas b\u00fasquedas hicieron que cayera en el olvido e incluso que se convirtiese en motivo chacota entre los qu\u00edmicos, que lo ve\u00edan como una quimera alqu\u00edmica. Pese a ello, nombres de la ciencia como Starkey, Glauber y el propio Robert Boyle (The sceptical chymist) se interesaron en el concepto de solvente universal del belga y consideraron que podr\u00eda obten\u00e9rselo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/ALKA_2-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230229\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-230229\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/ALKA_2-1-612x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"502\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro: ALQUIMIA Y MISTICA: EL MUSEO HERMETICO, de Alexander Roob<\/span><\/a><\/p>\n<p>De all\u00ed la relevancia de descubrir tales documentos y discusiones en una instituci\u00f3n como la Royal Society, cuyo lema, Nullius in verba, pone de relieve la voluntad de establecer la verdad en el dominio de los hechos, bas\u00e1ndose \u00fanicamente en la expe\u00acriencia cient\u00edfica. La prueba documental de que hubo un debate serio sobre el solvente universal de los alquimistas, que involucraba a sus miembros m\u00e1s notables, como el primer secretario de la sociedad, Henry Oldenburg (1619-1677), y Jonathan Goddard, uno de sus miembros m\u00e1s prominentes, pone nuevamente en el tapete la continuidad de la alquimia en plena edad de la raz\u00f3n. De cierta forma, eso incluso se refleja en la historia fant\u00e1stica de c\u00f3mo se hallaron esos manuscritos que, lejos de ser cosa de magia, fue, como sostiene Ana, fue fruto de una buena hip\u00f3tesis y persistencia canina por parte de ambas investigadoras. La buena hip\u00f3tesis eran los diversos lugares en el Minute book de 1661 de la Royal Society en que se hac\u00eda referencia al inter\u00e9s de sus miembros en la b\u00fasqueda del solvente universal. Eso no era una novedad, ya que a tales observaciones pod\u00edan leerlas cualquiera en los microfilmes digitalizados de la biblioteca de la sociedad. Pero faltaba hallar los documentos a los cuales hac\u00edan referencia. Y nadie logr\u00f3 descubrirlos. Esto no hace sino reforzar la importancia hoy en d\u00eda poco reconocida del trabajo directo sobre los documentos originales de las grandes bibliotecas, no cediendo a la tentaci\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda provocada por la ilusi\u00f3n de la tecnolog\u00eda, que puede llevar a muchos investigadores a pensar \u00fanicamente en la existencia de aquello que ha sido digitalizado.<\/p>\n<p>Para estudiosos anteriores, lo que no estuviera en el cat\u00e1logo digital no merec\u00eda o no deb\u00eda investigarse. Ana\u00a0 y M\u00e1rcia, que no estaban en busca de la mentada receta, sino interesadas en analizar los papeles de Goddard, sintieron que hab\u00eda algo curioso en los escritos, en especial en los llamados fondos cerrados del archivo. Hay memorias que parecen tratados de qu\u00edmica moderna, pero existen recetarios con cosas extra\u00f1as que contrar\u00edan el tino de la ciencia moderna, como la plata que no es plata y otras. Fuimos entonces en busca de los documentos no publicados, comentan. Para complicar la b\u00fasqueda, en el cat\u00e1logo online se hab\u00eda escrito err\u00f3neamente el nombre del compuesto como alchahert, lo que imped\u00eda hallarlo en una b\u00fasqueda digital. Las investigadoras tambi\u00e9n notaron que en la clasificaci\u00f3n de los archivos hab\u00eda una l\u00f3gica especial, que era coherente con el pensamiento del siglo XVII, pero que, por tal raz\u00f3n, podr\u00eda enga\u00f1ar al observador moderno. Pasamos entonces a pensar en buscar de acuerdo con los criterios que alguien de aquel tiempo usar\u00eda para guardar y catalogar sus informaciones.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/ALKA_3-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230230\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230230\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/ALKA_3-1-300x232.jpg\" alt=\"ALKA_3.tif\" width=\"300\" height=\"232\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro: ALQUIMIA Y MISTICA: EL MUSEO HERMETICO, de Alexander Roob<\/span><\/a>La pista estaba en una de las minutas digitalizadas, que conten\u00eda una observaci\u00f3n intrigante: Que se transcriba el texto de Goddard para su mejor lectura y que se guarde con sumo cuidado la receta del alkahest. Las historiadoras se concentraron entonces en la b\u00fasqueda de los registros perdidos de la serie de cuatro reuniones que tuvieron lugar en la sociedad entre octubre y noviembre de 1661. Resolvieron que valdr\u00eda la pena tambi\u00e9n ver los papeles de Oldenburg. Los bibliotecarios ingleses estaban curiosos y desconfiados con aquellas dos brasile\u00f1as que ped\u00edan cada vez m\u00e1s y m\u00e1s documentos y archivos, recuerda Ana. En aquel archivo, ambas investigadoras se depararon con un manuscrito en lat\u00edn que tratar\u00eda acerca de un l\u00edquido animal an\u00e1logo al alkahest \u00a0y que, seg\u00fan afirman las minutas, habr\u00eda sido le\u00eddo por el secretario en la audiencia de m\u00e9dicos de la Royal Society. Oldenburg, siguen los registros, design\u00f3 a Goddard para analizarlo y hacer las observaciones necesarias sobre el texto presentado. \u00c9ste cumpli\u00f3 su tarea, observando los pros\u00a0 y contra de la posibilidad de que aquel l\u00edquido fuera el solvente universal y llev\u00f3 su trabajo a una nueva reuni\u00f3n. Y para el asombro general, en esa misma reuni\u00f3n se menciona una receta, \u00e9sta s\u00ed del propio alkahest, un documento que las investigadoras tambi\u00e9n encontraron. La respuesta de Oldenburg al dictamen de Goddard, llevada a una siguiente reuni\u00f3n, sigue desaparecida,\u00a0 y las investigadoras creen que a\u00fan ser\u00e1 encontrada en nuevas b\u00fasquedas en los archivos. Pero ellas ya hab\u00edan encontrado, con un arduo trabajo e inteligencia, lo que tantos investigadores durante siglos no se hab\u00edan dado el trabajo de buscar, pese a su importancia.<\/p>\n<p>En el centro de todo se ubicaba una discusi\u00f3n fisiol\u00f3gica ligada a los descubrimientos recientes e incipientes realizados en 1653 por Thomas Bartholin (y al mismo tiempo por Olaus Rudbeck) sobre la existencia del sistema linf\u00e1tico. No se sab\u00eda bien en aquella \u00e9poca c\u00f3mo entender la linfa y se pensaba que quiz\u00e1 funcionase como un solvente universal, capaz de disolver lo que no interesaba al cuerpo sin adquirir los rasgos de lo que consumiera. Ese desconocimiento era perfectamente natural: el sistema linf\u00e1tico reci\u00e9n dejar\u00eda de ser precariamente comprendido en 1746, cuando William Hunter analiz\u00f3 a fondo el papel y la funci\u00f3n de los vasos linf\u00e1ticos. Se cre\u00eda que el sistema linf\u00e1tico ten\u00eda esa funci\u00f3n solvente, pero, como la hip\u00f3tesis no podr\u00eda corroborarse en el interior del cuerpo humano, se necesitaba una receta para poder experimentar in vitro en un laboratorio, explica M\u00e1rcia. Ellos cre\u00edan piamente encontrarse ante un principio universal, muy en los moldes del ideal universalista del siglo XVII. En ese entonces media Europa buscaba un solvente universal, en tanto que la otra mitad procuraba entender el sistema en t\u00e9rminos m\u00e9dicos. Por lo tanto, ellos habr\u00edan reunido todo en aquellos documentos. Pero, \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda obtenido Oldenburg una receta del alkahest.<\/p>\n<p>Era un nexo importante de una cadena de figuras geniales que, en aquella \u00e9poca, discut\u00edan entre s\u00ed y en secreto temas como \u00e9sos, personas como Spinoza, Huygens, entre otras, concentradas especialmente en los Pa\u00edses Bajos y en lo que ser\u00eda m\u00e1s tarde Alemania. Oldenburg, alem\u00e1n de nacimiento, era la figura ideal para funcionar como la conexi\u00f3n brit\u00e1nica, dice Ana. Fue en un viaje al continente que el secretario se encontr\u00f3 con un m\u00e9dico amigo suyo llamado Colhans, un hom\u00f3nimo del astr\u00f3nomo Johann Christopher Colhans. Eso dificult\u00f3 a\u00fan m\u00e1s y gener\u00f3 m\u00e1s confusi\u00f3n para encontrar los manuscritos, porque investigadores siempre pensaron que las referencias hechas por Oldenburg a Colhans se refiriesen \u00fanicamente al astr\u00f3nomo. Sin embargo el escribi\u00f3 el nombre del m\u00e9dico con C \u00a0y el del colega con K, comenta M\u00e1rcia. El detalle importante que se les escamote\u00f3 a muchos a causa de ese enga\u00f1o es que Colhans, un m\u00e9dico, era amigo fraternal de Franciscus-Mercurius, hijo de Joan van Helmont y editor p\u00f3stumo de sus obras, nada menos que el incansable investigador de la f\u00f3rmula del alkahest de Paracelso.<\/p>\n<p>Para las historiadoras, es posible establecer una teor\u00eda\u00a0 y de esa forma cerrar el c\u00edrculo y entender qu\u00e9 sucedi\u00f3: Joan van Helmont habr\u00eda hecho una receta de un solvente universal, y su hijo quiz\u00e1 se la haya entregado a Colhans, quien a su vez reprodujo un segundo documento ligando el alkahest al reciente descubrimiento del sistema linf\u00e1tico. Tanto uno como otro documento parecen haber sido entregados a Oldenburg. El secretario, de regreso a Inglaterra, reuni\u00f3 a un grupo selecto e hizo la lectura de ambos, incluyendo la receta del famoso alkahest, y le pidi\u00f3 al respetable Goddard que emitiera su dictamen sobre la real posibilidad del solvente. Goddard entreg\u00f3 sus consideraciones al grupo, con su terrible letra de m\u00e9dico: de all\u00ed la recomendaci\u00f3n de transcribir el documento para su mejor lectura y guardar con cuidado la receta del alkahest. La persistencia canina logr\u00f3 unirse a la buena hip\u00f3tesis. Pero, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la raz\u00f3n de tanto secreto? Al contrario de lo que se imagina, el motivo no ser\u00eda la verg\u00fcenza de investigar con ah\u00ednco misterios de la alquimia. Tratados y recetarios herm\u00e9ticos de ese porte eran vistos tambi\u00e9n en aquellos tiempos mecanicistas como secretos de Estado, ya que conten\u00edan conocimientos sobre c\u00f3mo manipular metales y otros materiales con fines militares, medicinales o incluso para la producci\u00f3n de objetos superfluos caros, como vitrales, analiza Ana. De all\u00ed la existencia de los llamados libros de secretos, porque guardaban literalmente bajo siete llaves secretos de oficios. Oldenburg, por ejemplo, era reconocido por su talento en mantener tales secretos y arranc\u00e1rselos a otros siempre que le fuese posible.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/ALKA_Ok.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230238\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-230238\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/ALKA_Ok-1024x391.jpg\" alt=\"ALKA_4.tif\" width=\"580\" height=\"221\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro: ALQUIMIA Y MISTICA: EL MUSEO HERMETICO, de Alexander Roob<\/span><\/a><\/p>\n<p>Resulta importante recordar que la invenci\u00f3n de la prensa no asegur\u00f3 por s\u00ed sola la difusi\u00f3n masiva del conocimiento cient\u00edfico, cosa que solamente suceder\u00e1 en el siglo XIX. Estamos hablando de un saber que era dividido entre pocos, hecho por pocos y para pocos. Se trataba de una segunda agenda en la pauta de los nuevos\u00a0 cient\u00edficos, entre los cuales se encontraba Isaac Newton. Por cierto, sir Isaac es un caso ejemplar que ha incomodado a muchos historiadores de la ciencia desde que John Maynard Keynes, como reza la leyenda, habr\u00eda comprado su escritorio en una subasta y hallado en \u00e9l, en un fondo falso, escritos sobre alquimia, magia\u00a0 y religi\u00f3n. La reacci\u00f3n fue inmediata. La historia de la ciencia privilegiaba \u00fanicamente el conocimiento que ten\u00eda alguna relaci\u00f3n con la ciencia moderna y que, por haber evolucionado, formaba parte de lo que merec\u00eda ser contado e investigado. La idea de ciencia estaba estrechamente ligada a la idea de progreso, lo que implicar\u00eda que, en el transcurso del tiempo, los antiguos conocieran peor que los medievales, y estos peor que los modernos, analiza la investigadora. De acuerdo con esta visi\u00f3n, sigue, no habr\u00eda espacio para entender los distintos modos de conocer de distintos autores en diferentes \u00e9pocas, todos muy diversos de los nuestros, pero de cualquier modo v\u00e1lidos en su propio contexto.<\/p>\n<p>En efecto, muchas de las obras que generaron la ciencia moderna parecen estar en un umbral. Por un lado captaban mucho de esa l\u00f3gica totalizadora de los saberes de voces surgidas del pasado. Por otro, iniciaban un contacto con la nueva cosmolog\u00eda y las nuevas ideas que seguramente sustituir\u00edan al antiguo proyecto de saber. He ah\u00ed la l\u00f3gica de la c\u00e9lebre frase de Keynes: Newton no fue el primero de la edad de la raz\u00f3n, sino el \u00faltimo de los magos. Pero eso no debe entenderse literalmente, ni de manera sensacionalista, subrayan las historiadoras, como si descubri\u00e9semos pecadillos de cient\u00edficos. Newton, por ejemplo, transit\u00f3 por las ciencias tenidas como ocultas, pero con objetivos pragm\u00e1ticos e instrumentos de investigador serio. Ten\u00eda un pie en la alquimia y el otro en la ciencia, y as\u00ed abri\u00f3 posibilidades que los cient\u00edficos m\u00e1s racionales no lograban vislumbrar, sostiene Piyo Rattansi. Pensamos en los par\u00e1metros de la ultra especializaci\u00f3n de nuestra cultura. Newton echaba mano de todos los medios disponibles en busca de la verdad y del saber. El estudio de la alquimia le permiti\u00f3 elaborar conceptos revolucionarios de la ciencia. Para el investigador, que ayud\u00f3 a las historiadoras brasile\u00f1as, el descubrimiento de los manuscritos revela un nuevo aspecto del debate acaecido a mediados del siglo XVII sobre el nexo entre el alkahest y el fluido linf\u00e1tico estudiado por los anatomistas de la \u00e9poca, una evidencia m\u00e1s de que era posible asociar ideas tan diversas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la documentaci\u00f3n del al\u00ackahest reafirma la necesidad de tener en cuenta la continuidad de un pensamiento alqu\u00edmico que se cre\u00eda muerto y listo para cederle el lugar a la qu\u00edmica moderna. Incluso porque el solvente universal, pese a ser importante, no es el \u00fanico caso de superposici\u00f3n de ideas que se haya presentado en la Royal Society. Pocos fueron aqu\u00e9llos que, en el siglo XVIII, realizaron un trabajo de experimentaci\u00f3n qu\u00edmica tan vigoroso como Hermann Boerhaave, quien ayudar\u00eda a establecer un modelo experimental moderno, recuerda Ana. Tal vez por eso pocas veces los estudiosos lo vieron a no ser bajo la \u00f3ptica exclusiva del Iluminismo. Pero \u00e9l asent\u00f3 investigaciones importantes sobre bases alqu\u00edmicas tradicional\u00edsimas, aunque sin perder de vista los par\u00e1metros de su propio tiempo. En las palabras del propio Boerhaave: Los alquimistas de \u00e9pocas pasadas, en contraposici\u00f3n con los qu\u00edmicos de ahora, obraron mucho m\u00e1s sabia\u00a0 y correctamente. Como acotan las investigadoras, \u00e9l es un caso ejemplar, pero no aislado, de c\u00f3mo los experimentos alqu\u00edmicos fueron traducidos por muchas figuras importantes del tiempo de las luces en un nuevo modelo experimental, pero, as\u00ed y todo, en el marco de supuestos muy cercanos a los de los antiguos alquimistas, que conviv\u00edan bajo la forma de una segunda agenda con la creaci\u00f3n de la nueva ciencia moderna. Esto explica la permanencia de antiguas fuentes en la ciencia del seiscientos y del setecientos en textos considerados hasta hace poco radicalmente modernos, sostiene Ana. Los alquimistas siguen llegando.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Las complejas transformaciones de la ciencia de la materia: entre el compuesto del saber antiguo y la especializaci\u00f3n moderna (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1285\/as-complexas-transformacoes-da-ciencia-da-materia-entre-o-composito-do-saber-antigo-e-a-especializa\/\" target=\"_blank\">99\/12791-3<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Ana Maria Alfonso-Goldfarb &#8211; PUC-SP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 678.511,91 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>ALFONSO-GOLDFARB, A. M.; JUBRAN, S. A. C. <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/19048971\" target=\"_blank\">Listening to the whispers of matter through Arabic hermeticism: New studies on the Book of the Treasure of Alexander.<\/a> <strong>Ambix<\/strong> (Cambridge). v. 55, p. 99-121, 2008.<br \/>\nALFONSO-GOLDFARB, A. M.; FERRAZ, M. H. M. Experi\u00eancias e experimentos alqu\u00edmicos\u00a0 e a experimentaci\u00f3n de Hermann Boerhaave. In: Ana Maria Alfonso-Goldfarb; Maria Helena Roxo Beltran. (Orgs.). <em>O saber fazer e seus muitos saberes: experimentos, experi\u00eancias e experimenta\u00e7\u00f5es<\/em>. S\u00e3o Paulo: Educ\/ Editora Livraria da F\u00edsica, 2006, p. 11-42.<br \/>\nPorto, P. A.; <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/11875242\" target=\"_blank\"><em>Summus atque felicissimus salium<\/em>: The medical relevance of the<em> Liquor Alkahest<\/em><\/a>, <strong>Bulletin of the History of Medicine<\/strong>. v.76, p. 1-29. 2002.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La alquimia sobrevivi\u00f3 a la revoluci\u00f3n cient\u00edfica moderna","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[328],"coauthors":[684],"class_list":["post-84198","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84198"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84198\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84198"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}