{"id":84206,"date":"2008-12-01T10:00:00","date_gmt":"2008-12-01T12:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/12\/01\/una-poblacion-sofocada-2\/"},"modified":"2017-01-18T17:35:54","modified_gmt":"2017-01-18T19:35:54","slug":"una-poblacion-sofocada-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-poblacion-sofocada-2\/","title":{"rendered":"Una poblaci\u00f3n sofocada"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_230262\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/poluicao1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230262\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-230262\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/poluicao1-300x200.jpg\" alt=\"Coches contaminantes saturan el aire paulistano\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> JOSE LUIS DA CONCEICAO\/AE<\/span><\/a> Coches contaminantes saturan el aire paulistano<span class=\"media-credits\"> JOSE LUIS DA CONCEICAO\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p>De poder elegir d\u00f3nde vivir en metr\u00f3polis como S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro o incluso Porto Alegre, es mejor optar por una casa o un departamento lo m\u00e1s apartado posible a dos cuadras por lo menos de las calles y avenidas m\u00e1s agitadas. Eso ser\u00e1 bueno para su salud y la de sus hijos. Sucede que los contaminantes que emiten los motores de los autom\u00f3viles, autobuses y camiones generalmente se esparcen en un radio de hasta 150 metros desde el punto en que han sido arrojados al aire y transforman a las grandes avenidas, a ejemplo de la Paulista o la 23 de Maio en S\u00e3o Paulo, por donde \ufb02uyen decenas de miles de veh\u00edculos por d\u00eda, en inmensas chimeneas, que lanzan sobre la ciudad toneladas de part\u00edculas y gases t\u00f3xicos.<\/p>\n<p>Las consecuencias m\u00e1s inmediatas \u00a0y moderadas de llenar los pulmones todos los d\u00edas con el aire casi irrespirable de las metr\u00f3polis se sienten enseguida: irritaci\u00f3n en los ojos y las v\u00edas respiratorias, malestar y crisis de asma. Otras m\u00e1s graves, que se instalan lentamente en el organismo, tales como el aumento de la presi\u00f3n arterial y la ocurrencia de paros card\u00edacos, pueden pasar desapercibidas, pues no siempre exhiben una relaci\u00f3n tan clara y directa con ese factor ambiental.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, en los \u00faltimos tiempos se ha vuelto evidente que la contaminaci\u00f3n del aire no afecta solamente a quienes lo respiran. A\u00f1os atr\u00e1s, el m\u00e9dico Nelson Gouveia, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), analiz\u00f3 datos de 214 mil ni\u00f1os nacidos en la capital paulista y arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la exposici\u00f3n de las embarazadas a la contaminaci\u00f3n, especialmente durante los primeros tres meses, lleva a una disminuci\u00f3n del peso de los beb\u00e9s al nacer, uno de los principales determinantes de la salud infantil. Ahora Gouveia ha estimado, si bien que indirectamente, otro impacto de la contaminaci\u00f3n inhalada por las gestantes sobre los reci\u00e9n nacidos: el incremento del riesgo de muerte durante los primeros d\u00edas despu\u00e9s del parto.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta el \ufb02ujo de veh\u00edculos en las calles de S\u00e3o Paulo medido por la Compa\u00f1\u00eda de Ingenier\u00eda de Tr\u00e1nsito (CET) en los horarios pico y la distancia a la que esas mujeres viv\u00edan de las calles y avenidas m\u00e1s agitadas, Gouveia y la m\u00e9dica Andr\u00e9a Peneluppi de Medeiros, de la Universidad de Taubat\u00e9, interior de S\u00e3o Paulo, crearon un indicador de la exposici\u00f3n materna a los contaminantes del aire. Luego fueron en busca de informaciones sobre 631 ni\u00f1os que nacieron en hospitales de 14 barrios de la zona sur paulistana entre agosto de 2000 y enero de 2001.<\/p>\n<p>Andr\u00e9a\u00a0 y Gouveia hallaron se\u00f1ales de humo detr\u00e1s de la historia de los 318 beb\u00e9s que hab\u00edan muerto durante la primera semana de vida. Claro que la contaminaci\u00f3n no fue la causa directa de las muertes. Pero hab\u00eda contribuido de alg\u00fan modo. Descontados otros factores que elevan el riesgo de muerte durante ese per\u00edodo tales como el bajo peso al nacer, la edad materna y la no realizaci\u00f3n de ex\u00e1menes prenatales, entre otros, emergi\u00f3 el impacto de la contaminaci\u00f3n: los beb\u00e9s de mujeres que hab\u00edan inhalado m\u00e1s gases y humo durante la gestaci\u00f3n corr\u00edan un riesgo un 50% mayor de morir durante los primeros d\u00edas despu\u00e9s del parto. Existen factores m\u00e1s importantes para la muerte neonatal, pero este dato indica que los contaminantes del aire ejercen un efecto perjudicial importante sobre la salud de las gestantes y sus hijos, a\ufb01rma Gouveia.<\/p>\n<p>No fue necesario un tr\u00e1nsito intenso para que surgiera el efecto. Los hijos de mujeres que viv\u00edan en un \u00e1rea de unas pocas cuadras por donde pasaban entre 6\u00a0 y 45 veh\u00edculos por hora durante los horarios pico es decir, una regi\u00f3n bastante tranquila presentaron un riesgo un 46% mayor de morir durante la primera semana de vida, de acuerdo con un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado pronto en Environmental Health Perspectives.<\/p>\n<p>No es la primera vez que la contaminaci\u00f3n aparece asociada a la mortalidad perinatal, per\u00edodo que incluye la gestaci\u00f3n y la primera semana despu\u00e9s del parto. A\u00f1os atr\u00e1s, el equipo del m\u00e9dico Paulo Hilario Saldiva, tambi\u00e9n de la USP, que desde hace casi dos d\u00e9cadas estudia los efectos de la contaminaci\u00f3n sobre la salud, hab\u00eda demostrado que en los d\u00edas m\u00e1s contaminados mueren m\u00e1s beb\u00e9s a\u00fan en gestaci\u00f3n en la capital paulista. Saldiva y el m\u00e9dico Luiz Amador Pereira detectaron tambi\u00e9n que el contaminante asociado a la mayor probabilidad de muerte de los fetos fue el mon\u00f3xido de carbono (CO), gas incoloro e inodoro que resulta de la quema incompleta de los combustibles en los autom\u00f3viles, como detallaron en 1998 en Environmental Health Perspectives.<\/p>\n<p>Del trabajo de Andr\u00e9a\u00a0 y Gouveia se desprende un alerta y dudas, al fin y al cabo, \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan las alteraciones que la contaminaci\u00f3n provoca en el organismo elevando el riesgo de muerte de los beb\u00e9s? A\u00fan no existe una idea precisa acerca del mecanismo biol\u00f3gico inherente a este efecto, comenta Gouveia, quien recientemente constat\u00f3 que la contaminaci\u00f3n es responsable del 5% de las muertes por problemas respiratorios en ni\u00f1os y ancianos en siete capitales (S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro, Belo Horizonte, Vit\u00f3ria, Curitiba, Fortaleza y Porto Alegre).<\/p>\n<p>La respuesta a esta cuesti\u00f3n parece surgir del piso inmediatamente inferior al de la sala de Gouveia en la Facultad de Medicina de la USP. En el Laboratorio de Contaminaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica Experimental, el equipo coordinado por Saldiva y por la pat\u00f3loga Thais Mauad concluy\u00f3 recientemente una bater\u00eda de pruebas en las que fue posible comparar el impacto sobre la salud de vivir en ambientes contaminados como las calles de S\u00e3o Paulo con el de vivir en un lugar con aire puro y limpio.<\/p>\n<div id=\"attachment_230263\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/poluicao2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230263\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-230263\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/poluicao2-683x1024.jpg\" alt=\"Corredor de humo: avenida 23 de Mayo, en Sao Paulo, en las horas pico\" width=\"300\" height=\"450\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> TIAGO QUEIROZ\/AE<\/span><\/a> Corredor de humo: avenida 23 de Mayo, en Sao Paulo, en las horas pico<span class=\"media-credits\"> TIAGO QUEIROZ\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un laboratorio en el jard\u00edn<br \/>\n<\/strong>Un hallazgo importante es que la contaminaci\u00f3n altera la estructura de la placenta, el \u00f3rgano responsable de transportar el ox\u00edgeno\u00a0 y los nutrientes al feto. Thais, Saldiva y la bi\u00f3loga Mariana Matera Veras mantuvieron durante meses varias generaciones de ratones en dos tipos de ambiente con calidad de aire controlada con y sin contaminantes, lo que ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible con seres humanos.<\/p>\n<p>Ellos instalaron en los jardines de la Facultad de Medicina, a 20 metros de la esquina de la avenida Dr. Arnaldo y calle Teodoro Sampaio, un cruzamiento de intenso tr\u00e1nsito durante la mayor parte del d\u00eda, dos c\u00e1maras con jaulas de ratones. Una recib\u00eda el aire contaminado de las calles, el mismo que respiran quienes frecuentan los alrededores del Hospital de Cl\u00ednicas, mientras que a la otra llegaba aire \ufb01ltrado.<\/p>\n<p>En cada c\u00e1mara, los investigadores mantuvieron grupos id\u00e9nticos de roedores en diversas fases del ciclo reproductivo: antes de la concepci\u00f3n, durante la gestaci\u00f3n\u00a0 y despu\u00e9s del nacimiento de las cr\u00edas. Para aislar los efectos sufridos por los machos de los sentidos por las hembras, Saldiva y Mariana repitieron el experimento, formando parejas con los machos que hab\u00edan sido criados en un ambiente con aire puro y las hembras en atm\u00f3sfera contaminada y viceversa.<\/p>\n<p>Al final de cada gestaci\u00f3n, Mariana evalu\u00f3 la estructura de la placenta y el peso de las cr\u00edas. En la placenta de las roedoras criadas en ambiente contaminado, los canales que llevan la sangre materna al embri\u00f3n eran m\u00e1s estrechos. Y el tejido a trav\u00e9s del cual se produce el intercambio de ox\u00edgeno y de nutrientes, m\u00e1s delgado. Responsables por absorber alimento y ox\u00edgeno, los capilares del feto se distribuyeron por una superficie mayor, en una probable reacci\u00f3n a la dificultad de obtener nutrientes, describen los investigadores en un art\u00edculo publicado en Biology of Reproduction de septiembre. Es una indicaci\u00f3n de que la placenta intenta adaptarse al m\u00e1ximo para superar esa situaci\u00f3n adversa?, comenta Mariana.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, las cr\u00edas de las hembras que respiraron aire contaminado eran menores\u00a0 y m\u00e1s livianas que las de las que recibieron aire limpio la p\u00e9rdida de peso fue mayor en la prole de las roedoras expuestas a la contaminaci\u00f3n antes y durante la gestaci\u00f3n. No import\u00f3 el per\u00edodo en el cual la exposici\u00f3n a los contaminantes se dio. El resultado fue el mismo: cr\u00edas de bajo peso, lo que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes y problemas cardiovasculares en la vida adulta, explica Mariana. Las alteraciones en la placenta indican que incluso hubo un aumento de transporte de ox\u00edgeno, pero el paso de nutrientes pod\u00eda estar comprometido.<\/p>\n<p>Pero los perjuicios empezaron en un estadio muy anterior del ciclo reproductivo. Las roedoras que viv\u00edan en ambiente contaminado eran menos f\u00e9rtiles produc\u00edan 36% menos c\u00e9lulas germinativas y sufr\u00edan abortos espont\u00e1neos con mayor frecuencia que las de la c\u00e1mara de aire filtrado, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en Environmental Research. Curiosamente, el per\u00edodo f\u00e9rtil de las hembras que crecieron respirando aire contaminado dur\u00f3 en promedio tres veces m\u00e1s que el de las criadas en aire puro. Incluso esa alteraci\u00f3n fisiol\u00f3gica no favoreci\u00f3 la reproducci\u00f3n. Pese a ser f\u00e9rtiles por m\u00e1s tiempo, tardaban m\u00e1s de lo normal para aceptar la c\u00f3pula con el macho, comenta la bi\u00f3loga.<\/p>\n<p>De los test surgieron tambi\u00e9n evidencias experimentales de c\u00f3mo la exposici\u00f3n prolongada a los contaminantes especialmente las part\u00edculas m\u00e1s finas, con di\u00e1metro inferior a 2,5 micrones perjudica el desarrollo de los pulmones. En el 15\u00ba d\u00eda y en el 90\u00ba d\u00eda despu\u00e9s del nacimiento, Thais evalu\u00f3 la estructura y la capacidad de los pulmones de cuatro grupos de ratones hijos de padres que hab\u00edan pasado la vida en ambiente contaminado o en la c\u00e1mara con aire limpio ?esos per\u00edodos corresponden respectivamente a la infancia y al comienzo de la edad adulta de los seres humanos.<\/p>\n<p><strong>Una cancha en el pecho &#8211;<\/strong> Las cr\u00edas que crecieron en ambiente contaminado cuyos padres tambi\u00e9n hab\u00edan respirado aire cargado de part\u00edculas durante toda la vida ten\u00edan pulmones menos desarrollados y una capacidad respiratoria menor que los animales que solamente tuvieron contacto con la contaminaci\u00f3n en el interior del \u00fatero materno o despu\u00e9s del nacimiento. Obviamente, los roedores que siempre recibieron aire puro, cuyos padres tambi\u00e9n respiraron aire filtrado, exhibieron el mejor desempe\u00f1o. A\u00fan no sabemos si los da\u00f1os observados en los roedores son definitivos, comenta Thais.<\/p>\n<p>De ser posible trasladar a los seres humanos estos resultados, presentados en octubre de este a\u00f1o en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, equivaldr\u00eda a decir que los paulistanos hijos de padres tambi\u00e9n paulistanos, adem\u00e1s de \u00a0y tambi\u00e9n por vivir en una ciudad con aire de calidad que dista mucho de ser la deseable, correr\u00edan m\u00e1s riesgos de tener una capacidad respiratoria reducida.<\/p>\n<p>La mayor parte de los da\u00f1os sucedi\u00f3 durante la formaci\u00f3n de los alv\u00e9olos, bolsas microsc\u00f3picas en cuyo interior se producen los intercambios gaseosos de la respiraci\u00f3n el ox\u00edgeno del aire inhalado se difunde a la sangre\u00a0 y el gas carb\u00f3nico es eliminado a la atm\u00f3sfera. Lo que sucede en esta fase puede ser determinante para la capacidad respiratoria del adulto. Sucede que desde la infancia hasta el fin de la pubertad se forma el 85% de los 300 millones de alv\u00e9olos de los pulmones humanos, que suman una superficie de intercambio de gases equivalente a la de una cancha de tenis.<\/p>\n<p>Como son muy delgadas, las part\u00edculas de menos de 2,5 micrones de di\u00e1metro no son retenidas por los cilios microsc\u00f3picos que revisten las v\u00edas respiratorias y filtran el aire inalado. Y al llegar a los alv\u00e9olos, los da\u00f1an y alteran su desarrollo, comenta Thais. Con menos alv\u00e9olos, la superficie de intercambio de gases disminuye.<\/p>\n<p>La salida para reducir los efectos de la contaminaci\u00f3n y mejorar la calidad de vida de las personas y disminuir tambi\u00e9n los gastos p\u00fablicos con internaciones y tratamientos (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2006\/11\/01\/la-cortina-de-humo\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP n\u00ba<\/em>\u00a0129<\/a>) \u00a0todos saben cu\u00e1l es: ampliar la malla de transporte p\u00fablico y mejorar su calidad; reducir el uso de autom\u00f3viles; inspeccionar la emisi\u00f3n de contaminantes; modernizar el parque de \u00f3mnibus y camiones y mejorar la calidad del combustible comercializado en el pa\u00eds. Como en cualquier cuesti\u00f3n ambiental, estas medidas demandan la actuaci\u00f3n del poder p\u00fablico y tambi\u00e9n la participaci\u00f3n de la sociedad, dice Gouveia. Los ciudadanos no podemos ser omisos en lo que se refiere a nuestro rol en la historia.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Impacto de la exposici\u00f3n intrauterina y en las fases iniciales del desarrollo post natal a los contaminantes atmosf\u00e9ricos en el desarrollo de alteraciones adversas en la vida adulta\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1027\/o-impacto-das-exposicoes-intrauterina-e-nas-fases-iniciais-do-desenvolvimento-pos-natal-aos-poluente\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a003\/10772-9<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Paulo Hilario Saldiva &#8211; FMUSP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 528.826,84 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nMEDEIROS, A.P.P. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.producao.usp.br\/bitstream\/handle\/BDPI\/15185\/art_MEDEIROS_Traffic-Related_Air_Pollution_and_Perinatal_Mortality_A_2009.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\">Traffic-related air pollution and perinatal mortality: a case-control study<\/a>. <strong>Environmental Health Perspectives<\/strong>. v. 116. n.12. dic. 2008.<br \/>\nVERAS, M.M. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.biolreprod.org\/content\/79\/3\/578.short\" target=\"_blank\">Particulate urbana ir pollution affects the functional morphology of mouse placenta<\/a>. <strong>Biology of Reproduction<\/strong>. v. 79. p. 578-584. sep. 2008.<br \/>\nMAUAD, T. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.atsjournals.org\/doi\/abs\/10.1164\/rccm.200803-436OC\" target=\"_blank\">Chronic exposure to ambient levels of urban particles affects mouse lung development<\/a>. <strong>American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine<\/strong>. v.178. p. 721-728. oct. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La contaminaci\u00f3n del aire aumenta el riesgo de muerte de los reci\u00e9n nacidos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,269,329,1170],"coauthors":[105],"class_list":["post-84206","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-ambiente-es","tag-salud-publica","tag-urbanismo-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84206\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84206"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}