{"id":84210,"date":"2008-12-01T10:50:00","date_gmt":"2008-12-01T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/12\/01\/a-los-pies-de-los-dinosaurios-2\/"},"modified":"2016-05-06T18:00:53","modified_gmt":"2016-05-06T21:00:53","slug":"a-los-pies-de-los-dinosaurios-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-los-pies-de-los-dinosaurios-2\/","title":{"rendered":"A los pies de los dinosaurios"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_32649\" style=\"max-width: 309px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-32649 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/art3715img1.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/art3715img1.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/art3715img1-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/art3715img1-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> GABRIEL SKUK SUGLIANO\/UFAL E MIGUEL TREFAUT RODRIGUES\/USP<\/span><em>Coleodactilus septentrionalis, C. meridionalis e C. amazonicus<\/em><span class=\"media-credits\"> GABRIEL SKUK SUGLIANO\/UFAL E MIGUEL TREFAUT RODRIGUES\/USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Lagartos un poco mayores que la u\u00f1a del pulgar encontrados en 16 estados del norte, nordeste y centro-oeste de Brasil demuestran que el territorio nacional alberga especies todav\u00eda vivas de animales cuyos antepasados convivieron con los dinosaurios. Tambi\u00e9n sugieren que la diversidad biol\u00f3gica del pa\u00eds puede ser mucho mayor de lo que se imaginaba y que los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos pueden poner patas arriba un conocimiento que parec\u00eda de dif\u00edcil cuestionamiento. Los zo\u00f3logos\u00a0 y los genetistas no imaginaban que llegar\u00edan a tanto estudiando cinco especies de lagartos del g\u00e9nero <em>Coleodactylus<\/em> provenientes de la Amazonia, la Caatinga, el Cerrado y el Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>A simple vista, las cinco especies se parecen entre s\u00ed, pero gen\u00e9ticamente son distintas. An\u00e1lisis de ADN realizados en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP)\u00a0 y en la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, revelaron diferencias incluso dentro de una misma especie e indicaron que los primeros representantes del g\u00e9nero <em>Coleodactylus<\/em> habr\u00edan surgido hace 72 millones de a\u00f1os. Este resultado remite a una \u00e9poca mucho m\u00e1s remota que las estimaciones anteriores, que llegaban a lo sumo a los dos millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los grandes dinosaurios deben haber aplastado a centenas de <em>Coleodactylus<\/em>, dice el zo\u00f3logo de la USP Miguel Trefaut Rodrigues. \u00c9ste firma junto a Silvia Geurgas, de la USP, y Craig Moritz, de Berkeley, un art\u00edculo reciente en <em>Molecular Phylogenetics and Evolution<\/em> con estos resultados. Los <em>Coleodactylus<\/em>, que forman el grupo de los menores lagartos del mundo, que miden cuatro cent\u00edmetros de la cabeza a la cola, sobrevivieron en los bosques hasta que sus descendientes, billones de generaciones despu\u00e9s, llegaron a los d\u00edas actuales, probablemente sin modificaciones corporales durante los \u00faltimos 40 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>El tiempo de origen y diferenciaci\u00f3n de las especies a las que llegamos echa por tierra todo lo que sab\u00edamos sobre los <em>Coleodactylus<\/em>, reconoce Rodrigues. La clasificaci\u00f3n que hasta ahora serv\u00eda sin problemas hab\u00eda sido planteada hace 40 a\u00f1os por el zo\u00f3logo de la USP Paulo Vanzolini con base en caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas. Para Vanzolini, la <em>Coleodactylus meridionalis<\/em>, encontrada actualmente en el Bosque Atl\u00e1ntico y en la Caatinga, ser\u00eda una especie hermana (muy cercana) de la <em>C. septentrionalis<\/em>, hallada en las sabanas de Roraima, Venezuela, Surinam\u00a0 y Guyana. Debido a que esas dos especies viv\u00edan muy lejos entre s\u00ed, separadas por la Selva Amaz\u00f3nica, que albergar\u00eda a una especie m\u00e1s reciente, la <em>C. amazonicus<\/em>, Vanzolini imagin\u00f3 que un bosque continuo podr\u00eda haber ocupado toda la regi\u00f3n por donde actualmente se esparcen la Amazonia, el Cerrado, la Caatinga y el Bosque Atl\u00e1ntico. Las poblaciones de una especie ancestral de <em>Coleodactylus<\/em> se habr\u00edan propagado por esa selva gigantesca y tambi\u00e9n se habr\u00edan diversificado a medida que la vegetaci\u00f3n se fragment\u00f3, en respuesta a las variaciones c\u00edclicas de temperatura.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos confirmaran que la especie <em>Coleodactylus amazonicus<\/em> realmente es distinta a las otras ?diferente a punto tal de constituir un linaje evolutivo pr\u00e1cticamente independiente de las dem\u00e1s especies de <em>Coleodactylus<\/em>, que habr\u00eda cobrado forma inmediatamente despu\u00e9s del surgimiento del grupo, hace alrededor de 70 millones de a\u00f1os, en la misma \u00e9poca en que otros g\u00e9neros de esa familia de lagartos de Am\u00e9rica del Sur y de Am\u00e9rica Central comenzaron a ramificarse. Sin embargo, a partir de entonces la historia es otra. Gen\u00e9ticamente, la <em>C. meridionalis<\/em>, del Bosque Atl\u00e1ntico y de \u00e1reas forestales de la Caatinga, es m\u00e1s cercana a la <em>C. brachystoma<\/em> del Cerrado que a la <em>C. septentrionalis<\/em> de las sabanas amaz\u00f3nicas. En t\u00e9rminos m\u00e1s abarcadores, especies m\u00e1s cercanas geogr\u00e1ficamente \u00a0y no las m\u00e1s parecidas morfol\u00f3gicamente son tambi\u00e9n las m\u00e1s emparentadas.<\/p>\n<p>El parentesco entre estos lagartos debe enredarse m\u00e1s a medida que los bi\u00f3logos vayan asociando cada especie con las peculiaridades geogr\u00e1ficas de los ambientes en que viven. Las cinco especies deben multiplicarse en al menos 17. No existe una especie \u00fanica para toda la Amazonia o para todo el Bosque Atl\u00e1ntico o para todo el Cerrado, asegura Silvia. Para la Amazonia, sugiero cinco, porque los datos moleculares arrojan que se trata de entidades evolutivas separadas, que no se cruzan m\u00e1s. Los estudios moleculares indican que la mayor\u00eda de las especies tendr\u00eda una distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica mucho m\u00e1s restringida, aunque m\u00e1s de una pueda eventualmente compartir el mismo territorio.<\/p>\n<p>Una hip\u00f3tesis que debe corroborarse con los <em>Coleodactylus<\/em> es si los r\u00edos funcionar\u00edan como barreras a la diferenciaci\u00f3n de especies. A\u00f1os atr\u00e1s, K\u00e1tia Pellegrino, actualmente en la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo, junto a Rodrigues y otros bi\u00f3logos demostraron la validez de esa idea con una especie de lagartija del Bosque Atl\u00e1ntico, la <em>Gymnodactylus darwinii<\/em>. Las poblaciones de esa especie halladas al norte y al sur del r\u00edo Doce, que drena \u00e1reas de Minas Gerais y de Esp\u00edrito Santo, antes consideradas cercanas, no se mostraron ya tan pr\u00f3ximas: una tiene 38 y la otra 40 cromosomas.<\/p>\n<p><strong>Un r\u00edo, varias especies<br \/>\n<\/strong>Rodrigues verific\u00f3 junto a su equipo hace m\u00e1s tiempo que el S\u00e3o Francisco aisl\u00f3 poblaciones y favoreci\u00f3 el surgimiento de nuevas especies, ya que en las arenas c\u00e1lidas de la orilla derecha y tambi\u00e9n de la izquierda, separadas por no m\u00e1s de 300 metros en el norte de Bah\u00eda, viven lagartos con sutiles diferencias entre s\u00ed. Son las llamadas especies hermanas, que se hab\u00edan aislado y pasado por una historia evolutiva propia, reci\u00e9n ahora esclarecida. Comparando tramos del ADN de diez poblaciones de lagartos del g\u00e9nero <em>Eurolophosaurus<\/em>, Jos\u00e9 Carlos Passoni, Maria L\u00facia Benozzati y Rodrigues, todos de la USP, demostraron este a\u00f1o en<em> Molecular Phylogenetics and Evolution<\/em> que estos animales tambi\u00e9n deben haber aparecido hace m\u00e1s tiempo de lo que imaginaban, aunque su origen no se remonta tan atr\u00e1s como el de los <em>Coleodactylus<\/em>. De acuerdo con los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos, una de las especies, la <em>Eurolophosaurus divaricatus<\/em>, un lagarto de 25 cent\u00edmetros de longitud que vive en la orilla izquierda del S\u00e3o Francisco, habr\u00eda surgido hace 5,5 millones de a\u00f1os. Los habitantes de la orilla opuesta ser\u00edan m\u00e1s recientes: el E. nanuzae, con 3,5 millones de a\u00f1os, y el <em>E. amathites<\/em> con al menos con 1,5 mill\u00f3n de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, el origen estimado de esos lagartos es m\u00e1s remoto que los modestos 15 mil a\u00f1os antes calculados con base en datos geomorfol\u00f3gicos. Habr\u00eda sido en esa \u00e9poca que el r\u00edo, a medida que el relieve se modificaba, se habr\u00eda desviado en su cauce del interior hacia el mar. Las lagunas internas en cuyas orillas los lagartos tomaban sol pueden haber desaparecido o el r\u00edo haber incorporado parte de la margen izquierda al seguir rumbo al este y no m\u00e1s al oeste. Los bi\u00f3logos esperan que un d\u00eda las historias del r\u00edo\u00a0 y de los lagartos puedan confluir.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Sistem\u00e1tica y evoluci\u00f3n de la herpetofauna neotropical\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1335\/sistematica-e-evolucao-da-herpetofauna-neotropical\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a003\/10335-8<\/a>); <strong style=\"line-height: 1.5;\">Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Miguel Trefaut Rodrigues &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 900.191,26<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Peque\u00f1os lagartos se esconden en las selvas brasile\u00f1as","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-84210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84210"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}