{"id":84215,"date":"2008-12-01T00:00:00","date_gmt":"2008-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/12\/01\/domingos-el-cautivo-que-cautivo-a-bahia-2\/"},"modified":"2017-01-18T18:29:29","modified_gmt":"2017-01-18T20:29:29","slug":"domingos-el-cautivo-que-cautivo-a-bahia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/domingos-el-cautivo-que-cautivo-a-bahia-2\/","title":{"rendered":"Domingos, el cautivo que cautiv\u00f3 a Bah\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_230288\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/reis1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230288\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-230288\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/reis1-300x237.jpg\" alt=\"Cargadores en Bah\u00eda\" width=\"300\" height=\"237\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FOT\u00d3GRAFO NO IDENTIFICADO\/ reproducci\u00f3n del libro \"eO NEGRO NA FOTOGRAFIA BRASILEIRA DO S\u00c9CULO XIX\"<\/span><\/a> Cargadores en Bah\u00eda<span class=\"media-credits\">FOT\u00d3GRAFO NO IDENTIFICADO\/ reproducci\u00f3n del libro \"eO NEGRO NA FOTOGRAFIA BRASILEIRA DO S\u00c9CULO XIX\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>En su poema O navio negreiro (1869), Castro Alves (1847-1871), iracundo, inquiere a Dios sobre los africanos cautivos: \u00bfQui\u00e9nes son estos desgraciados?. Sin embargo, el propio poeta s\u00f3lo logra dar una respuesta vaga: Son los hijos del deserto donde la tierra desposa a la luz, donde vive en campo abierto la tribu de los desnudos. La generalizaci\u00f3n de la figura del esclavo todav\u00eda permanece fuerte entre nosotros. De all\u00ed la importancia de Domingos Sodr\u00e9: um sacerdote africano (Companhia das Letras, 446 p\u00e1ginas., 58 reales), del historiador bahiano Jo\u00e3o Jos\u00e9 Reis, quien a partir de la trayectoria de un individuo construye un amplio panel del cotidiano de los antes simples, fuertes, bravos, hoy m\u00edseros esclavos, como los defin\u00eda el poeta. Las biograf\u00edas de africanos y sus descendientes permiten percibir de manera m\u00e1s humana el movimiento de la historia, y es posible hacer de dichas historias personales una estrategia para entender el proceso que constituy\u00f3 el mundo moderno y especialmente las sociedades plantadas en la esclavitud que de \u00e9l brotaron, dice Reis.<\/p>\n<p>Aunque no tuviera un proyecto de rebeld\u00eda colectiva, Domingos trabaj\u00f3 por la libertad individual de los esclavos mediante el control de la voluntad de sus amos. Su religi\u00f3n fue un instrumento de resistencia, analiza. Ex esclavo due\u00f1o de esclavos, su desenvoltura social (y religiosa pues, siendo adepto al candombl\u00e9, tambi\u00e9n fue cat\u00f3lico fervoroso) revela las sutilezas necesarias en la delicada relaci\u00f3n entre cautivos, libertos y amos. Aprendi\u00f3 a negociar posiciones y relaciones dentro y fuera de la comunidad africana. Era un mediador cultural, un perfecto ladino. Nacido se estima en 1797, en Lagos, Nigeria, punto de tr\u00e1fico transatl\u00e1ntico de esclavos, lleg\u00f3 a Bah\u00eda cautivo en 1815, y fue a trabajar en el ingenio del Francisco Sodr\u00e9 Pereira en Santo Amaro, regi\u00f3n conocida como Rec\u00f4ncavo, escenario de varias revueltas esclavas. En 1835, al mismo tiempo que mor\u00eda su amo, la Bah\u00eda blanca se aterrorizaba con la Revuelta de los Mal\u00eas, llevada adelante africanos nag\u00f4 como Domingos. Liberto por el hijo de su amo, que viv\u00eda amancebado con varias negras, el ex cautivo, astuto, fue bautizado y tom\u00f3 el sobrenombre de la familia a la cual perteneciera. Se cas\u00f3, compr\u00f3 esclavos, amas\u00f3 dinero y, en 1862, a los 70 a\u00f1os, cay\u00f3 preso acusado de recibir por sus adivinaciones\u00a0 y hechicer\u00edas objetos robados por esclavos a sus amos. Escap\u00f3 de la pena de deportaci\u00f3n, a la que estaban sujetos los adeptos al candombl\u00e9, forma generalizada que usaban las autoridades para evocar cualquier religi\u00f3n africana. En 1887, a los 90 a\u00f1os, muri\u00f3 con las bendiciones de la Iglesia. En su casa, en la sala, se encontraron im\u00e1genes de santos cat\u00f3licos. En tanto, en su dormitorio hab\u00eda una profusi\u00f3n de orishas africanos. Se mov\u00eda entre el candombl\u00e9 y el catolicismo sin empacho, aunque con cuidado para no mezclar santos con orishas. En eso no difiri\u00f3 de muchos otros africanos, sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Si la vida de negro es dif\u00edcil, como dice Caymmi, la vida de africano liberto era peor todav\u00eda. Tra\u00eddos a la fuerza como esclavos, una vez libertos, africanos como Domingos se convert\u00edan en extranjeros, sin siquiera los derechos de los libertos nacidos en el pa\u00eds. La Constituci\u00f3n imperial no les permit\u00eda tener vida pol\u00edtica, hab\u00eda leyes que restring\u00edan la libertad de circulaci\u00f3n entre las provincias (eran obligados a portar pasaporte, incluso yendo junto con sus amos) y hab\u00eda restricciones hasta para andar por las calles a la noche. Tampoco pod\u00edan participar de varios ramos del comercio (de all\u00ed que muchos invirtieran en esclavos). Cuando se les permit\u00eda trabajar, eran sometidos a una verdadera persecuci\u00f3n fiscal que apuntaba a dificultarles la vida y presionarlos a desistir de vivir en Bah\u00eda y regresar espont\u00e1neamente a \u00c1frica. As\u00ed, pese a las bellas palabras de las cartas de ahorr\u00eda, esos africanos libres ten\u00edan su vida cotidiana limitada. No sin raz\u00f3n, buscaban protecci\u00f3n de sus ex amos, ahora tratados como patronos \u00a0y a quienes deb\u00edan lealtad a punto tal de tomar para s\u00ed el nombre familiar de \u00e9stos. Incluso sus casas alquiladas, miserables, eran estigmatizadas por la prensa como siendo quilombos [en portugu\u00e9s, lugar de agrupaci\u00f3n de esclavos fugitivos, voz africana], una comprensi\u00f3n contempor\u00e1nea de que se trataba de un espacio de resistencia africana a la concepci\u00f3n burguesa de organizaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n en los moldes europeos, entonces en boga entre los ilustrados de Bah\u00eda. La civilidad igualmente se ve\u00eda comprometida por medio de las perniciosas ideas presentes en el candombl\u00e9 y que llevar\u00edan a las pr\u00e1cticas perniciosas.<\/p>\n<div id=\"attachment_230287\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/reis.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230287\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-230287\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/reis-300x217.jpg\" alt=\"Mercado en el puerto de Bah\u00eda, C. 1887, Otto Karl Schonwald\" width=\"300\" height=\"217\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">reproducci\u00f3n del libro \"eO NEGRO NA FOTOGRAFIA BRASILEIRA DO S\u00c9CULO XIX\"<\/span><\/a> Mercado en el puerto de Bah\u00eda, C. 1887, Otto Karl Schonwald<span class=\"media-credits\">reproducci\u00f3n del libro \"eO NEGRO NA FOTOGRAFIA BRASILEIRA DO S\u00c9CULO XIX\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>Era un pensamiento que, sin dejar de ser una defensa del sistema social, privilegiaba la defensa de un modo de vida civilizado. Era com\u00fan en la Bah\u00eda de la \u00e9poca la opini\u00f3n de que el candombl\u00e9 y la esclavitud no hac\u00edan una buena mezcla: hab\u00eda una preocupaci\u00f3n de que la religi\u00f3n se transformase en una organizaci\u00f3n capaz de promover la revuelta esclava, sostiene Reis. Domingos, apodado por la comunidad papai, deber\u00eda ser un babal\u00fa, cree el investigador, que en yoruba significa padre del secreto. Hab\u00eda otro agravante para las autoridades: era com\u00fan que gente de la elite blanca usara servicios de sacerdotes africanos como Domingos. Aun no profesando regularmente la religi\u00f3n africana, muchos blancos cre\u00edan en la fuerza m\u00edstica\u00a0 y en los poderes curadores y adivinatorios de los sacerdotes. Algunos blancos llegaron a integrar terreros como og\u00e1s y m\u00e9diums y hab\u00eda hasta madres de santo blancas, cuenta Reis. \u00c9ste es un asunto grave, que debe merecer seria atenci\u00f3n por la infiltraci\u00f3n de ideas tan perniciosas en la poblaci\u00f3n, afirmaba un informe policial de la \u00e9poca. Definida por viajeros extranjeros como la metr\u00f3polis negra, Salvador era fuente de preocupaci\u00f3n para la elite blanca, que lleg\u00f3 pensar en un proyecto de pagar para traer inmigrantes para intentar disminuir la diferencia \u00e9tnica\u00a0 y blanquear la capital. Las diversas revueltas esclavas no hicieron sino exacerbar esos miedos.<\/p>\n<p>Fue en esa atm\u00f3sfera que Domingos fue liberto, lo que, acota Reis, revela su habilidad en granjearse la confianza de su amo. Para ello no bastaba con la lealtad. Deb\u00eda ser astuto y demostrar ciertas habilidades, como la capacidad de entender y apropiarse de la cultura se\u00f1orial para manipularla en busca de mayor espacio de respiraci\u00f3n y ascensi\u00f3n a los mejores puestos en cautiverio. O tambi\u00e9n lograr ejercer su sacerdocio africano sin caer v\u00edctima de la represi\u00f3n. Al fin y al cabo, a pesar de que la Constituci\u00f3n de 1824 daba al catolicismo el status de religi\u00f3n oficial, hab\u00eda espacio para todas las otras. Si bien la letra de la ley no defin\u00eda qu\u00e9 religi\u00f3n ser\u00eda tolerada, el esp\u00edritu de la ley proteg\u00eda solamente a los europeos no cat\u00f3licos. Las pr\u00e1cticas religiosas africanas exist\u00edan en un limbo jur\u00eddico, pues no eran consideradas una religi\u00f3n por las autoridades como para ser pasibles de ser toleradas, sostiene el autor. Por ende, rotular a los sacerdotes africanos de hechiceros, promotores de supersticiones\u00a0 y maleficios, aunque eso no tuviera efecto legal positivo, era un discurso de descalificaci\u00f3n social, cultural\u00a0 y \u00e9tnica. Eso se reflejaba en la prohibici\u00f3n de los batuques, vistos como antesala de revueltas esclavas, aunque hubiera voces discordantes que ve\u00edan en esas manifestaciones una v\u00e1lvula de escape importante en una sociedad permeada por la presencia de esclavos en todos sus espacios, dando margen para lo que Reis denomina negociaci\u00f3n de la tolerancia.<\/p>\n<p>Para los africanos, el candombl\u00e9 era una forma de resistencia, sostiene el investigador, por medio de recursos rituales, una forma de amansar amos. Existe el caso de la esclava acusada de intentar envenenar a la familia se\u00f1orial al mezclar con el caf\u00e9 una mixtura de b\u00fazios (conchas de gran funci\u00f3n ritual) rallados. Domingos promet\u00eda a los cautivos trabajar para conseguir su libertad, o al menos aliviarlos de la esclavitud, amansando se\u00f1ores con f\u00f3rmulas medicinales, abland\u00e1ndoles tambi\u00e9n el sentimiento para que favorecieran a sus esclavos en su demanda de libertad, eval\u00faa Reis. Al fin y al cabo, no raramente los amos negociaban los valores de la libertad de sus cautivos usando los m\u00e1s variados argumentos racionales, econ\u00f3micos\u00a0 y sociales. En su investigaci\u00f3n sobre Domingos, el historiador se depar\u00f3 con la poco conocida instituci\u00f3n de las juntas de ahorr\u00eda de Bah\u00eda. Era una caja de ahorro de la cual cada miembro retiraba, en un sistema rotativo, una suma que invertir\u00eda en su ahorr\u00eda [libertad], pero ten\u00eda otros fines estrictamente rentables. El sacador segu\u00eda pagando para saldar el valor principal, m\u00e1s intereses, que pod\u00edan llegar al 20%, revela Reis. Por ende, no se trataba de filantrop\u00eda o solidaridad colectiva.<\/p>\n<p>Lo propio pod\u00eda observarse en la compra de esclavos por parte de ex esclavos, como Domingos. Hasta la primera mitad del siglo XIX era la inversi\u00f3n que daba mayor retorno para el peque\u00f1o inversor urbano. Despu\u00e9s de la prohibici\u00f3n del tr\u00e1fico, en 1850, la inversi\u00f3n en ese sector se vio poco a poco reducida a los grandes negociantes a causa del aumento del precio de la mano de obra cautiva. Por eso hubo una mayor concentraci\u00f3n de la propiedad de esclavos. En la segunda mitad del siglo, los peque\u00f1os inversores pasaron a invertir sus capitales en inmuebles y vivir de alquileres y no de esclavos. Con todo, la relaci\u00f3n costo-beneficio no era favorable y no se ganaba tanto dinero como en el tiempo de la inversi\u00f3n en cautivos. La conclusi\u00f3n es terrible. El tr\u00e1fico transatl\u00e1ntico, uno de los aspectos m\u00e1s crueles de la esclavitud, hab\u00eda permitido un r\u00e9gimen m\u00e1s distributivo de la propiedad esclavista, que beneficiaba incluso a ex esclavos esclavistas, de los cuales Domingos fue un ejemplo. Su trayectoria no estuvo exenta de deslices morales. Para ascender individualmente, dejar la condici\u00f3n de esclavos y una vez libertos establecerse en el mundo de los libres, sobrevivir en \u00e9l\u00a0 y prosperar, muchos africanos tuvieron que pisar sobre unos al mismo tiempo que, como en el caso de las juntas, daban la mano a otros.<\/p>\n<p>Poco antes de morir, Domingos deposit\u00f3 dinero en la Caixa Econ\u00f4mica de la ciudad de Bah\u00eda: 1 conto de r\u00e9is, en nombre de la esposa, Maria Delfina. La instituci\u00f3n financiera privada hab\u00eda sido fundada en 1834 para funcionar como un banco de cr\u00e9dito, donde los clientes pod\u00edan guardar sus ahorros por seguridad para ganar intereses. Pod\u00edan incluso ser gente en una posici\u00f3n holgada como Domingos o pobres\u00a0 y esclavos, que invert\u00edan el peculio para lograr su libertad. De esta forma, las Caixas se convirtieron en rivales de las juntas y pueden incluso haberlas sofocado, sostiene el investigador. As\u00ed se perdi\u00f3 tambi\u00e9n un factor cultural importante. En la ley de los prietos, la palabra del africano val\u00eda, y as\u00ed se hac\u00edan, oralmente, los negocios de la junta. Hab\u00eda inter\u00e9s por parte de los africanos en que ambos universos legales se mantuvieran separados, porque eso imped\u00eda que los amos metieran la nariz. El mecanismo igualmente inclu\u00eda la condici\u00f3n de sacerdote de Domingos. Como sacerdote, estaba bien entrenado en negociaciones complicadas en el campo de lo sagrado, que deben haber contribuido a reproducirlas en el terreno secular. El juego adivinatorio y la hechicer\u00eda ten\u00edan algo de procedimiento judicial, incluso una moralidad extra\u00f1a para los legos.<\/p>\n<p>As\u00ed, el candombl\u00e9, la justicia de los blancos, las juntas y las ahorr\u00edas andaban juntas. \u00c9l despunt\u00f3 entre la mayor\u00eda de los africanos de su \u00e9poca en diversas medidas, al mismo tiempo que fue representativo de muchos de ellos. Seguramente form\u00f3 parte de una elite de libertos que gozaba de alg\u00fan prestigio en el Brasil decimon\u00f3nico. Lo que le permiti\u00f3 mantener su templo devocional ritualmente separado. La presencia en su casa de santos y orishas fue vista por las autoridades como prueba de la supuesta falsedad de su catolicismo de fachada. El no mezclar santos y orishas revela que, en vez de sincretista, \u00e9l ten\u00eda con ambas religiones una relaci\u00f3n de complementariedad. Aunque no coincida con Nina Rodrigues, cuando escribi\u00f3 que las creencias\u00a0 y pr\u00e1cticas de los africanos en nada se modificaron en contacto con el catolicismo, coincido en que ellos conceb\u00edan a orishas y santos como distintos. Para el investigador, no hubo efectivamente una conversi\u00f3n del africano al catolicismo, sino una incorporaci\u00f3n de dos sistemas religiosos a la compleja religiosidad africana. As\u00ed, ser devoto del candombl\u00e9 no era rechazar el catolicismo, sino el modelo de catolicismo que gente como Nina ten\u00eda en mente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La vida de ese africano liberto constituye un retrato del Brasil esclavista","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[684],"class_list":["post-84215","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84215"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84215\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84215"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}