{"id":84216,"date":"2008-12-01T00:00:00","date_gmt":"2008-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/12\/01\/el-teatral-idioma-carioca-2\/"},"modified":"2017-01-18T18:36:19","modified_gmt":"2017-01-18T20:36:19","slug":"el-teatral-idioma-carioca-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-teatral-idioma-carioca-2\/","title":{"rendered":"El teatral idioma carioca"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/nrodrigues2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230293\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-230293\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/nrodrigues2-678x1024.jpg\" alt=\"nrodrigues2\" width=\"300\" height=\"453\" \/><span class=\"media-credits-inline\">LEWY MORAES\/FOLHA IMAGEM<\/span><\/a>No fueron pocas las ocasiones en que el dramaturgo y cronista Nelson Rodrigues (1912-1980) afirm\u00f3 que su teatro y \u00e9l mismo no ser\u00edan lo que eran si no hubiera sufrido en la carne y en el alma, si no hubiera llorado hasta la \u00faltima l\u00e1grima de pasi\u00f3n por el asesinato de su hermano Roberto Rodrigues muerto en 1929 en la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico de la familia. Dec\u00eda eso para justificar la intensa dramaticidad sus tragedias, que transport\u00f3 al universo popular de R\u00edo de Janeiro y de ese modo revolucion\u00f3 el teatro brasile\u00f1o. Sin embargo, ese abordaje no ser\u00eda tan abarcador si no se hubiera inspirado en la oralidad de las calles para construir sus di\u00e1logos llenos de argot y algunas palabrotas una forma de expresar que hiri\u00f3 tanto a los puristas como a los moralistas y le rindi\u00f3 insultos p\u00fablicos de porn\u00f3grafo.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas despu\u00e9s una discusi\u00f3n parece pertinente: \u00bflas obras de Nelson corren riesgo de desgastarse en su mayor virtud, la innovaci\u00f3n del lenguaje, toda vez que, en el decurso de generaciones, expresiones y argot tienden a abandonarse y olvidarse? Con absoluta convicci\u00f3n, la investigadora Wilma Terezinha Liberato Gerab cree que no. Autora del doctorado El discurso como \u00e9l es&#8230; en las tragedias cariocas de Nelson Rodrigues, orientado por Marli Quadros Leite y defendido en la USP, eval\u00faa que la palabra desgaste no se adecua para discutir el tema. Lo que hay es una evoluci\u00f3n natural de la lengua. Seg\u00fan ella, el lenguaje coloquial que Nelson utilizaba para sus personajes mostraba que el dramaturgo no pose\u00eda una visi\u00f3n purista del lenguaje. Los di\u00e1logos de las tragedias cariocas muestran personajes que se relacionan con el lenguaje efectivamente practicado y no con el idealizado.<\/p>\n<p>La innovaci\u00f3n, o la modernidad del lenguaje del autor, afirma Wilma, se basa en algo m\u00e1s que el mero aprovechamiento de caracter\u00edsticas estil\u00edstico-gramaticales del lenguaje com\u00fan o popular. El discurso de los personajes de esas tragedias cariocas, prosigue, fue considerado innovador para la \u00e9poca, porque no se bas\u00f3 \u00fanicamente en la utilizaci\u00f3n de un vocabulario t\u00edpico del lenguaje practicado corrientemente, sino tambi\u00e9n en el aprovechamiento de estrategias discursivas, conversacionales y de los recursos gramaticales de los di\u00e1logos reales. En otros t\u00e9rminos, podemos afirmar que el autor construy\u00f3 sus di\u00e1logos bas\u00e1ndose en la imitaci\u00f3n\/ representaci\u00f3n del discurso que ocasiona los enunciados en la realidad discursiva, teniendo como base la conversaci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>Un ejemplo del uso de una estrategia discursiva, en una situaci\u00f3n real que tambi\u00e9n fue muy utilizada en los di\u00e1logos rodrigueanos, cita la investigadora en entrevista concedida a Pesquisa FAPESP, sucedi\u00f3 en las elecciones municipales de la ciudad de S\u00e3o Paulo de 2008. Presenciamos en la campa\u00f1a televisiva de la entonces candidata Marta Suplicy el uso del metalenguaje que consiste en enunciar algo sin por ello afirmarlo expl\u00edcitamente. El locutor de la campa\u00f1a pregunta al telespectador: \u00bfUstedes saben si Kassab es casado o soltero?. Hay en ese enunciado, dice ella, la insinuaci\u00f3n de homosexualidad del candidato. Eso representa una estrategia discursiva ampliamente utilizada por los personajes rodrigueanos, que hablan sin comprometerse con lo que fue dicho, d\u00e1ndoles a los di\u00e1logos del dramaturgo una verosimilitud como los producidos en interacciones naturales.<\/p>\n<p>En su tesis, este aspecto aparece precisamente en el di\u00e1logo en el g\u00e9nero discursivo del teatro, espec\u00edficamente en las tragedias cariocas de Nelson, cuyo lenguaje es analizado en la tentativa de comprender c\u00f3mo se procesa la producci\u00f3n de sentido en los textos. La autora pone de relieve c\u00f3mo el autor resuelve el problema de transformar la conversaci\u00f3n natural en conversaci\u00f3n literaria, teniendo en cuenta tanto el perfil socioling\u00fc\u00edstico de los personajes como fundamentalmente los problemas interaccionales. A tal efecto, Wilma analiz\u00f3 las obras A falecida, Perdoa-me por me tra\u00edres, Os sete gatinhos, Boca de Ouro, O beijo no asfalto, Otto Lara Resende ou Bonitinha, mas ordinaria, Toda nudez ser\u00e1 castigada y A serpente. Mi investigaci\u00f3n hizo hincapi\u00e9 en los di\u00e1logos de Nelson Rodrigues, que suenan como si fueran efectivamente creados en el momento de la interacci\u00f3n. Esos di\u00e1logos son recreaciones de conversaciones naturales, producidos en interacciones espont\u00e1neas.<\/p>\n<p>En las tragedias cariocas, concluy\u00f3, hay di\u00e1logos repletos de incompletud sint\u00e1ctica acompa\u00f1ada de completud sem\u00e1ntica discursiva. En su opini\u00f3n, eso es propio de conversaciones espont\u00e1neas. Los personajes conversan entre s\u00ed con di\u00e1logos concisos, cargados de elipsis, subentendidos, metamensajes y supuestos, lo que recrea la agilidad de los di\u00e1logos naturales. Wilma resalta que ese discurso \u00e1gil y conciso no era com\u00fan en el teatro brasile\u00f1o antes de Nelson, ya que los personajes tend\u00edan a entablar di\u00e1logos m\u00e1s artificiales, porque los autores a menudo idealizaban decires rebuscados que, tendencialmente, se acercar\u00edan m\u00e1s a la modalidad escrita y menos a la modalidad hablada.<\/p>\n<p>Por ende, el lenguaje rodrigueano era diferente que el que se practicaba. Es del sentido com\u00fan que eso se debe a la utilizaci\u00f3n de vocabulario t\u00edpico del lenguaje usado corrientemente y tambi\u00e9n a la estructura gramatical corriente, caracterizada por el empleo de estructuras que pueden presentar desv\u00edos gramaticales. Wilma recuerda que el dramaturgo comenz\u00f3 a escribir teatro en un Brasil acostumbrado a presenciar obras que en general se montaban con la finalidad de divertir al p\u00fablico. Por eso, si no eran comedias, eran dramas de autores extranjeros, traducidos al portugu\u00e9s con un lenguaje pomposo, desconectado de la realidad ling\u00fc\u00edstica. Su lenguaje (el de Nelson) fue innovador pues se construy\u00f3 no solamente sobre la representaci\u00f3n de la lengua corrientemente practicada, en t\u00e9rminos de l\u00e9xico y sintaxis, sino tambi\u00e9n sobre la imitaci\u00f3n del discurso que ocasiona los enunciados practicados.<\/p>\n<p>Significa, afirma Wilma, que el mayor trabajo del autor recay\u00f3 en la representaci\u00f3n de estrategias discursivas y que el l\u00e9xico y la sintaxis resultan de ese trabajo. Tal uso creativo del lenguaje hace que Nelson Rodrigues sea considerado innovador, porque en su \u00e9poca el teatro, como as\u00ed tambi\u00e9n la literatura en general, era considerado como par\u00e1metro del buen lenguaje. No hab\u00eda por lo tanto por parte de los lectores, de la cr\u00edtica y del p\u00fablico en general expectativa de encontrar en los libros y en el teatro el uso ling\u00fc\u00edstico de los hablantes de la \u00e9poca, sino la expectativa de encontrar un lenguaje acorde con la tradici\u00f3n gramatical. Wilma estudia el efecto de sentido de naturalidad que el lenguaje teatral de Nelson Rodrigues crea, con di\u00e1logos \u00e1giles\u00a0 y din\u00e1micos, que representan el discurso vivo.<\/p>\n<p>El estilo de lenguaje en las obras de Nelson no fue algo que \u00e9l estableci\u00f3 de inmediato. La autora sostiene que las piezas que precedieron a las tragedias cariocas A mujer sem pecado, Vestido de noiva, Valsa n\u00ba 6, Vi\u00fava, por\u00e9m honesta, Anti-Nelson Rodrigues, \u00c1lbum de fam\u00edlia, Anjo negro, Dorot\u00e9ia\u00a0 y Senhora dos afogados retrataban personajes inmersos en situaciones complejas\u00a0 y distantes de la realidad, que por eso conversaban entre s\u00ed utilizando un discurso que tend\u00eda a ser m\u00e1s elaborado. La fase siguiente, la de las tragedias cariocas, iniciada con la obra A falecida, insert\u00f3 los personajes, personas comunes, en una realidad cercana al cotidiano carioca. El dramaturgo no se limit\u00f3 a copiar la vida real, sino que recre\u00f3 la vida como ella es&#8230;, de all\u00ed que sus personajes utilicen discursos m\u00e1s r\u00e1pidos\u00a0 y \u00e1giles.<\/p>\n<p>El hecho de que Nelson Rodrigues haya empezado a trabajar siendo muy joven en el diario paterno A Manh\u00e3 influy\u00f3 en su trabajo de dramaturgo. Lo cotidiano de la vida era transformado por \u00e9l en historias creativas. ?En aquella \u00e9poca, el periodismo tend\u00eda a la subjetividad de la noticia. As\u00ed, Nelson creaba sus historias sobre hechos sencillos de la vida, sin focalizar solamente el compromiso con la verdad propiamente dicha. Esa vivencia period\u00edstica, asociada a los acontecimientos tr\u00e1gicos de su vida, como por ejemplo el asesinato de su hermano Roberto, fue de una influencia determinante para su obra. \u00c9l, con su experiencia de hablante de la lengua portuguesa, intu\u00eda al elaborar el discurso utilizado por cada personaje, produciendo di\u00e1logos que transmit\u00edan la idea de naturalidad del habla espont\u00e1nea. El discurso de los personajes, de manera general, muestra por consiguiente un hablar distendido, con uso de giros, expresiones populares, dichos y alguna que otra palabrota.<\/p>\n<p>Otro estudioso de Nelson Rodrigues, Adriano de Paula Rabelo, tampoco coincide en que las obras del dramaturgo vayan a perder la virtud de la revoluci\u00f3n del lenguaje. Sucede que en ellas el lenguaje del cotidiano es recreado est\u00e9ticamente. La lengua que se desgasta es aqu\u00e9lla que hablamos aqu\u00ed, fuera de la literatura, en nuestro cotidiano. Tampoco hablamos m\u00e1s como los personajes de Machado de Assis, pero el lenguaje utilizado por ellos est\u00e1 viv\u00edsimo y es muy expresivo en sus historias. Ninguno de nosotros, ciudadanos urbanos de Brasil y seguramente ni siquiera ning\u00fan habitante del sert\u00f3n de Minas Gerais de hoy, habla como los personajes de Guimar\u00e3es Rosa, pero cu\u00e1nta virtud ling\u00fc\u00edstica hay en sus obras.<\/p>\n<p>Por otro lado, afirma Rabelo, Nelson ten\u00eda tama\u00f1o sentimiento \u00edntimo de la lengua brasile\u00f1a que muchos argot\u00a0 y coloquialismos que empleaba en sus piezas, cuentos, novelas y cr\u00f3nicas se incorporaron a la lengua actual y est\u00e1n viv\u00edsimos en nuestro lenguaje cotidiano. Incluso la parte que envejeci\u00f3 de sus giros\u00a0 y coloquialismos es perfectamente comprensible, por formar parte de la memoria ling\u00fc\u00edstica incluso de las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes. Eso se da, ejemplifica, con expresiones como \u00e9 batata [es una fija], carambolas, papagaio (exclamaciones), uma pin\u00f3ia [un carajo], ih, meu filho [qu\u00e9 se le va a hacer], sossega, le\u00e3o [tranquilo], gaita, erva (dinero), chispa [tom\u00e1telas].<\/p>\n<p>Rabelo se aboc\u00f3 sobre el teatro del dramaturgo brasile\u00f1o en la tesis Formas de lo tr\u00e1gico moderno en las obras teatrales de Eugene O&#8217;Neill\u00a0 y\u00a0 Nelson Rodrigues, dirigida por Jo\u00e3o Roberto Gomes de Faria, defendida en la USP el a\u00f1o pasado. Para \u00e9l, los estudios sobre el teatro de Nelson sin duda enfocan mucho m\u00e1s los temas que el lenguaje utilizado por el autor. Es una gran laguna que a\u00fan no completada por trabajos de mayor fuste por parte de la cr\u00edtica literaria. El lenguaje de Nelson Rodrigues, no solamente en los di\u00e1logos de sus piezas, sino tambi\u00e9n en otros g\u00e9neros en que escribi\u00f3, es tan importante como los temas abordados por \u00e9l. \u00c9stos cobraron siempre gran relevancia a causa de su contenido pol\u00e9mico, las posiciones pol\u00edticos asumidas por el autor en la coyuntura de los a\u00f1os 1960\u00a0 y 1970 y la persona p\u00fablica que \u00e9l mismo construy\u00f3 para s\u00ed. El lenguaje de Nelson en sus obras es con todo indisociable de la propia tem\u00e1tica de sus textos.<\/p>\n<p>En cuanto a la importancia del lenguaje empleado en los di\u00e1logos de las piezas de Nelson en el proceso de modernizaci\u00f3n del teatro brasile\u00f1o, Rabelo dice que es evidente que \u00e9ste es uno de los aspectos fundamentales de la verdadera revoluci\u00f3n impulsada por \u00e9l en el teatro nacional. Antes del \u00e9xito de sus primeras obras, la escena brasile\u00f1a era dominada en sus vertientes m\u00e1s populares por el vaudeville, pieza hecha exclusivamente para provocar la carcajada f\u00e1cil en el p\u00fablico, y por el teatro de revista, con sus paneles plenos de musicalidad\u00a0 y humor tambi\u00e9n f\u00e1ciles y superficiales. En su vertiente m\u00e1s elitizada, hab\u00eda cierto teatro serio, volcado a puestas de los cl\u00e1sicos del teatro extranjero. No solamente el lenguaje brasile\u00f1o era desvalorizado en este teatro sino que hab\u00eda en \u00e9l muchos actores portugueses, y la dicci\u00f3n portuguesa era considerada la m\u00e1s adecuada en nuestros escenarios.<\/p>\n<p>\u00bfNelson ten\u00eda conciencia de que pretend\u00eda aportar innovaciones al teatro al cambiar el lenguaje rebuscado de la representaci\u00f3n por la forma de hablar viva del d\u00eda a d\u00eda? Rabelo cree en un t\u00e9rmino medio entre algo conciente y algo instintivo. A comienzos de los a\u00f1os 1940, recuerda el investigador, Nelson era un talento literario latente a la espera de una direcci\u00f3n. Tal vez su gran vocaci\u00f3n fuese para novelista. No solamente era un lector vorac\u00edsimo de todo tipo de novela de escritores eternos como Dostoyevski y Flaubert a la subliteratura de folletinistas como Ponson du Terrail\u00a0 y Eug\u00e8ne Sue, sino que era tallado para los profundos an\u00e1lisis psicol\u00f3gicos. Sin embargo, considera, la vida lo llev\u00f3 a empe\u00f1ar m\u00e1s sus potencialidades como dramaturgo. Sucede que, en uno de sus per\u00edodos de penuria econ\u00f3mica, Nelson pas\u00f3 por la entrada de un teatro donde se aglomeraba una grande cantidad de gente para ver una obra. Entonces pens\u00f3 que podr\u00eda ganar dinero escribiendo para el teatro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio analiza el lenguaje de las obras de Nelson Rodrigues","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502,330],"coauthors":[337],"class_list":["post-84216","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84216"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84216\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84216"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}