{"id":84228,"date":"2009-01-01T10:10:00","date_gmt":"2009-01-01T12:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/01\/01\/a-orillas-de-los-rios\/"},"modified":"2016-05-06T17:30:57","modified_gmt":"2016-05-06T20:30:57","slug":"a-orillas-de-los-rios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-orillas-de-los-rios\/","title":{"rendered":"A orillas de los r\u00edos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_217085\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217085\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_capivara.jpg\" alt=\"Sociables y acu\u00e1ticas: El modo de vida promueve la transmisi\u00f3n de enfermedades transmitidas por garrapatas\" width=\"290\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_capivara.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_capivara-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_capivara-250x165.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fabio Colombini <\/span>Sociables y acu\u00e1ticas: El modo de vida promueve la transmisi\u00f3n de enfermedades transmitidas por garrapatas<span class=\"media-credits\">Fabio Colombini <\/span><\/p><\/div>\n<p>En las orillas del r\u00edo Pinheiros, que atraviesa la ciudad de S\u00e3o Paulo y se encuentra tan contaminado que mal puede llam\u00e1rselo r\u00edo, una familia de capibaras, o carpinchos, descansaba en un atardecer de diciembre. Eran cuatro ejemplares adultos y tres cr\u00edas, separados mediante un vallado del intenso tr\u00e1fico de autom\u00f3viles y camiones de la avenida conocida como marginal. La presencia de carpinchos en ese lugar puede deberse al aumento de la poblaci\u00f3n de esos roedores, los mayores del mundo, que, seg\u00fan Marcelo Labruna, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), se encuentran \u00edntimamente relacionados con el rebrote de la fiebre maculosa [tifus exantem\u00e1tico] en el estado de S\u00e3o Paulo,\u00a0 causada por la bacteria <em>Rickettsia rickettsii<\/em>. Fue esa enfermedad la que en diciembre mat\u00f3 al sudafricano William Charles Erasmus en R\u00edo de Janeiro, sin que los m\u00e9dicos hubiesen descubierto lo que causaba la fiebre, dolor de cabeza, dolor corporal y postraci\u00f3n en el paciente. La bacteria del g\u00e9nero <em>Rickettsia<\/em>, probablemente adquirida estando a\u00fan en \u00c1frica, reci\u00e9n fue identificada luego de su muerte mediante un an\u00e1lisis gen\u00e9tico realizado en el Instituto Oswaldo Cruz. Seg\u00fan Labruna, los laboratorios cl\u00ednicos brasile\u00f1os no se encuentran equipados para detectar la bacteria, que aparte, nunca representa la primera sospecha de los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>En Brasil, la principal especie de bacteria que provoca la fiebre maculosa es la <em>Rickettsia rickettsii<\/em>, la m\u00e1s agresiva de su tipo, que provoca la muerte del 40% de las personas infectadas. Si no representa un problema m\u00e1s serio de salud p\u00fablica es porque la enfermedad es relativamente rara, pero el aumento del n\u00famero de casos es preocupante. Luego de los reportes de la enfermedad entre los a\u00f1os 1920 y 1940, en los que la mortalidad alcanz\u00f3 un 80% en S\u00e3o Paulo y Minas Gerais, pasaron tres d\u00e9cadas durante las cuales la afecci\u00f3n pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3. Pero entre 1988 y 1997 fueron confirmados 25 casos en seis de los municipios de S\u00e3o Paulo, y entre 1998 y 2007 ese n\u00famero creci\u00f3 diez veces, totalizando 255 casos en 54 municipios. Este crecimiento se explica en parte, porque en 2001 la Secretar\u00eda de Salud declar\u00f3 obligatoria la notificaci\u00f3n de los diagn\u00f3sticos de fiebre maculosa, aunque, seg\u00fan el veterinario de la USP, los cambios ambientales tienen gran incidencia en la propagaci\u00f3n de la enfermedad. Entre las alteraciones, las m\u00e1s importantes son las que propician el crecimiento de la poblaci\u00f3n de carpinchos (<em>Hydrochoerus hydrochaeris<\/em>), que en los a\u00f1os 1950 se cre\u00eda amenazados de extinci\u00f3n en el estado de S\u00e3o Paulo y hoy son cada vez m\u00e1s abundantes.<\/p>\n<p>El reservorio principal de la bacteria es la garrapata estrella (<em>Amblyomma cajennense<\/em>), muy com\u00fan en zonas de vegetaci\u00f3n poco densa como el Cerrado [sabana] y los bosques en galer\u00eda de las orillas de los r\u00edos. Es la garrapata que ataca al mayor n\u00famero de personas en el sudeste brasile\u00f1o. En el caso del micuim [larva], la fase inicial de la vida de la garrapata, hasta centenares de ellas se esparcen como una nube de polvo por el cuerpo de quien por casualidad tropieza con una hoja repleta de esos par\u00e1sitos. Las picaduras causan un escozor terrible, pero raramente transmiten la enfermedad, aunque las garrapatas ya nacen con la bacteria si la madre estuviera infectada. Siempre que vamos al campo somos picados, y hasta ahora nadie contrajo la enfermedad, cuenta Labruna. Esto sucede porque la garrapata estrella no es muy susceptible a la bacteria, y como las garrapatas infectadas viven y se reproducen en menor escala, ella s\u00f3lo se mantiene en el ambiente si hubiera animales mayores que sirven como hospedadores.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo que ser\u00e1 publicado en la revista <em>Annals of the New York Academy of Sciences<\/em>, Labruna expone los requisitos para que un vertebrado se convierta en amplificador de la poblaci\u00f3n de <em>Rickettsia<\/em>: vivir en el mismo ambiente que la bacteria, atraer garrapatas, ser susceptible a la infecci\u00f3n, mantenerla durante el tiempo suficiente para infectar garrapatas y reproducirse lo suficiente como para que existan animales sin inmunidad. Y quienes re\u00fanen todas esas caracter\u00edsticas son los carpinchos: en colaboraci\u00f3n con investigadores de la Superintendencia de Control de Endemias (Sucen), el grupo de Labruna demuestra en un art\u00edculo aceptado para su publicaci\u00f3n en <em>Veterinary Parasitology<\/em> que la infecci\u00f3n con la bacteria de la fiebre maculosa en capibaras dura alrededor de diez d\u00edas. Un experimento con cuatro carpinchos infectados en laboratorio, demostr\u00f3 que, durante ese per\u00edodo,\u00a0 pueden transmitir la bacteria a un porcentaje de entre 20% y 35% de las garrapatas que se alimentan con su sangre, un nivel de contagio mucho m\u00e1s elevado que el observado en otros estados.<\/p>\n<p>La explosi\u00f3n demogr\u00e1fica de capibaras, seg\u00fan Labruna, se debe sobre todo a la reforestaci\u00f3n de las selvas que costean los cursos de agua y a la expansi\u00f3n de los cultivos de ca\u00f1a de az\u00facar en el estado, am\u00e9n de las restricciones a la caza. Se refugian en el monte, que tambi\u00e9n es el h\u00e1bitat natural de las garrapatas, y se alimentan con ca\u00f1a, explica. Dado que en esa regi\u00f3n no tienen predadores jaguares, anacondas y yacar\u00e9s-, no es porque s\u00ed que junto a los extensos ca\u00f1averales que ocupan el interior de S\u00e3o Paulo, la densidad poblacional de capibaras es 60 veces mayor que en el ambiente natural del gran roedor, tal como es el Pantanal.<\/p>\n<p>Asados de capibara, as\u00ed y todo, no ser\u00edan la soluci\u00f3n m\u00e1s adecuada ni legal- para controlar la expansi\u00f3n de la fiebre maculosa. Tal como sucede con otros roedores, los carpinchos se reproducen siempre que el ambiente posea la capacidad de sustentarlos, explica Labruna. De esa manera, si alguien mata la mitad de la poblaci\u00f3n, las hembras simplemente tendr\u00e1n m\u00e1s cr\u00edas. Un plato servido para la fiebre maculosa, ya que las cr\u00edas no cuentan con defensas contra la bacteria. Para el investigador, la \u00fanica manera inmediata de reducir el riesgo de transmisi\u00f3n de la enfermedad ser\u00eda limitar el acceso de los animales al alimento, por ejemplo construyendo cercos entre los ca\u00f1averales y las selvas ribere\u00f1as, lo cual impedir\u00eda el acceso a las abundantes plantaciones. M\u00e1s all\u00e1 de contener a la poblaci\u00f3n con la menor cantidad de alimento, los l\u00edmites a la circulaci\u00f3n reducir\u00edan las posibilidades de que las personas sean infectadas.<\/p>\n<p>Labruna revel\u00f3 tambi\u00e9n, en un art\u00edculo disponible en el sitio electr\u00f3nico de la <em>Vector-Borne and Zoonotic Diseases<\/em>, que un animal m\u00e1s com\u00fan en las \u00e1reas urbanas la zarig\u00fceya <em>Didelphis aurita<\/em>&#8211; tambi\u00e9n es hospedador amplificador de la bacteria. Mediante un experimento, su equipo comprob\u00f3 que las zarig\u00fceyas se enferman durante un tiempo m\u00e1s largo que otras especies que desarrollan la dolencia entre tres y cuatro semanas- e infectaron a entre el 5% y el 20% de las garrapatas durante ese per\u00edodo.<\/p>\n<div id=\"attachment_217087\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217087\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_antricola.jpg\" alt=\"Garrapata estrella: desde la fase larval, n\u00famero 1 de la moneda, hasta la forma alimentada \" width=\"290\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_antricola.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_antricola-120x84.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Febre_antricola-250x174.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marcelo Labruna\/USP <\/span>Garrapata estrella: desde la fase larval, n\u00famero 1 de la moneda, hasta la forma alimentada<span class=\"media-credits\">Marcelo Labruna\/USP <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>En el hogar<br \/>\n<\/strong>Aunque una persona no se halle en contacto con un carpincho o con una zarig\u00fceya, puede infectarse indirectamente si apareciera una garrapata portadora de la bacteria. Y no es necesario pasear por el monte. Personas ancianas, que nunca salen del hogar pueden llegar a contraer la enfermedad si poseen un perro que merodea el bosque y vuelve con garrapatas, cuenta Labruna. De ah\u00ed la importancia de evitar infecciones de garrapatas en los canes que, seg\u00fan el art\u00edculo que ser\u00e1 publicado en la <em>Emerging Infectious Diseases<\/em>, tambi\u00e9n desarrollan la fiebre maculosa. Los s\u00edntomas son fiebre, falta de apetito y postraci\u00f3n, los mismos que causa la bacteria <em>Ehrlichia canis<\/em>, que las garrapatas transmiten con mayor frecuencia a los perros. Los dos perros diagnosticados con fiebre maculosa en la USP fueron derivados a un veterinario en la regi\u00f3n de Jardins, un barrio de clase media alta de la ciudad de S\u00e3o Paulo, para extraer las garrapatas recuerdo de un viaje a It\u00fa, en el interior del estado. Cuando comenz\u00f3 la fiebre, el veterinario, quien se graduara en la USP, desconfi\u00f3 y le envi\u00f3 muestras de sangre a Labruna, conocido en la Facultad de Veterinaria como Marcelo de las garrapatas. Era <em>Rickettsia<\/em>. es posible que la enfermedad sea m\u00e1s com\u00fan en los perros de lo que se supone, pondera el investigador, y que sea confundida con erliquiosis, ya que los laboratorios no tienen c\u00f3mo detectarla.<\/p>\n<p>El descubrimiento cuenta con mayor peso frente a otro hallazgo de Labruna: la garrapata amarilla del perro (<em>Amblyomma aureolatum<\/em>), muy frecuente y en verdad m\u00e1s susceptible a contraer <em>Rickettsia<\/em> que la garrapata estrella. En un experimento descrito en noviembre en el Journal of <em>Medical Entomology<\/em>, el grupo de la USP adhiri\u00f3 peque\u00f1as c\u00e1maras repletas de garrapatas en cobayos infectados con fiebre maculosa y verific\u00f3 que, mientras que un porcentaje que iba del 10% al 60% de las garrapatas estrella contrajeron la bacteria, entre el 80% y el 100% de las garrapatas amarillas fueron infectadas. En la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo, las garrapatas amarillas son los mayores responsables de transmitir la enfermedad a los seres humanos. Y no resulta m\u00e1s grave porque esas garrapatas no presentan gran aprecio por las personas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en Brasil, la garrapata <em>Rhipicephalus sanguineus<\/em>, tambi\u00e9n com\u00fan en perros, puede hallarse en el mapa de la epidemiolog\u00eda de la fiebre maculosa. El riesgo ser\u00eda grande, porque el ciclo de vida de esas garrapatas se encuentra m\u00e1s cercano a las personas: pasan toda su vida en perros y, en su fase libre, pueden aparecer caminando por las paredes y cercas de las casas. Los resultados se encuentran en un art\u00edculo en el sitio electr\u00f3nico de <em>Vector-Borne and Zoonotic Diseases<\/em>. En 2005, el grupo recolect\u00f3 481 garrapatas en perros de la comunidad Recreio da Borda do Campo en el municipio de Santo Andr\u00e9, Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo, y verific\u00f3 que el 1,3% de ellos conten\u00eda <em>R. rickettsii<\/em>, el mismo nivel de infecci\u00f3n que otros estudios hab\u00edan encontrado para la garrapata estrella.<\/p>\n<p>Los veterinarios de la USP tambi\u00e9n han ampliado la b\u00fasqueda por otros agentes de la enfermedad. La bacteria <em>Rickettsia parkeri<\/em>, por ejemplo, que causa una versi\u00f3n m\u00e1s benigna de la fiebre maculosa y es posible que escape al diagn\u00f3stico. Mediante an\u00e1lisis gen\u00e9ticos, recientemente descubrieron otra especie de <em>Rickettsia<\/em>, que presentaron en septiembre en la Conferencia Internacional sobre Garrapatas y Pat\u00f3genos Transmitidos por\u00a0 Garrapatas, en Argentina. Se trata de la <em>Rickettsia monteiroi<\/em>, bautizada en homenaje a Jos\u00e9 Lemos Monteiro, investigador del Instituto Butantan que falleci\u00f3 de fiebre maculosa cuando trabajaba en el desarrollo de una vacuna contra la enfermedad en 1935. En el estado de Santa Catarina tambi\u00e9n parece haber fiebre maculosa, pero en una versi\u00f3n m\u00e1s benigna, que no ocasiona la muerte probablemente otra especie de <em>Rickettsia<\/em>. Para Labruna, es preciso comprender mejor la ecolog\u00eda de la bacteria para hacer frente a la enfermedad. Mientras tanto, se trata de extraer las garrapatas luego de los paseos silvestres y no ahorrar en garrapaticidas para perros.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Evaluaci\u00f3n del rol de los carpinchos, las zarig\u00fceyas y los perros dom\u00e9sticos en la epidemiolog\u00eda de la fiebre maculosa brasile\u00f1a\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/22253\/avaliacao-do-papel-das-capivaras-hydrochaeris-hydrochaeris-gambas-didelphis-aurita-e-caes-domes\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a006\/50918-0<\/a>); <strong style=\"line-height: 1.5;\">Modalidad <\/strong>Apoyo Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador <\/strong>Marcelo Bahia Labruna &#8211; FMVZ-USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 135.809,00 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nLABRUNA, M.B. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1749-6632.2009.04516.x\/full\" target=\"_blank\">Ecology of Rickettsia in South America<\/a>. <strong>Annals of the New York Academy of Sciences<\/strong>. En prensa.<br \/>\nSOUZA, C.E. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0304401708007085\" target=\"_blank\">Experimental infection of capybaras by Rickettsia rickettsii and evaluation of the transmission of the infection to ticks Amblyomma cajennense<\/a>. <strong>Veterinary Parasitology<\/strong>. En prensa.<br \/>\n<strong>Vector-Borne and Zoonotic Diseases<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.liebertonline.com\/vbz\">http:\/\/www.liebertonline.com\/vbz<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Carpinchos y perros diseminan la fiebre maculosa en Brasil","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-84228","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84228\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84228"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}