{"id":84239,"date":"2009-01-01T00:00:00","date_gmt":"2009-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/01\/01\/libertad-melenuda\/"},"modified":"2017-01-19T17:17:08","modified_gmt":"2017-01-19T19:17:08","slug":"libertad-melenuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/libertad-melenuda\/","title":{"rendered":"Libertad melenuda"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Contra_hippies.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230387\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-230387\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Contra_hippies-680x1024.jpg\" alt=\"Contra_hippies\" width=\"300\" height=\"452\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Eurico Dantas<\/span><\/a>Hubo una vez un verano. Era el verano del llamado desbunde, de la locura, cuando miles de hippies de todo el pa\u00eds migraron a pie, a dedo o en auto como una romer\u00eda hacia la peque\u00f1a playa de Arembepe, en el litoral bahiano, en diciembre de 1970. Como si all\u00ed fuera la meca y hubiera la necesidad de estar en ella como una forma de bautismo para aquel nuevo estilo de encarar la vida y el mundo. Eran los hippies que se propagaban por el pa\u00eds, para disgusto de la dictadura y de la moral vigente. Por eso, muchos no lograron llegar. Fueron arrestados en ciudades como Salvador, donde la represi\u00f3n a los melenudos era una prioridad para la polic\u00eda local, que los consideraba meros vagos, seg\u00fan registraron los diarios de la \u00e9poca. Para la izquierda y dem\u00e1s comprometidos en la lucha contra el r\u00e9gimen, esas chicas y muchachos que no se preocupaban en ba\u00f1arse, pregonaban el sexo libre y el consumo de marihuana no pasaban de unos alienados. Pero, \u00bflo eran realmente?<\/p>\n<p>\u00bfEsa visi\u00f3n habr\u00eda ayudado a la academia a mantener en el limbo al rico movimiento que se volvi\u00f3 conocido como contracultura o underground udigrudi?, en\u00a0 buen portugu\u00e9s, mientras se dedic\u00f3 exhaustivamente a estudiar el movimiento estudiantil y la lucha armada? Es probable que s\u00ed. Doctor en historia social egresado de la USP, Marcos Alexandre Capellari dice que se pueden esgrimir inicialmente algunas razones sobre escaso inter\u00e9s de la universidad en el tema. La primera, explica, tiene que ver con el hecho de que se trata de un fen\u00f3meno reciente en el que muchas de sus heridas (decepciones, malentendidos, etc.) a\u00fan no se han cicatrizado. No es agradable lidiar con un movimiento cuyas figuras implicadas, en su gran mayor\u00eda, est\u00e1n vivos y activos, y cuyo ideario todav\u00eda repercute culturalmente, dividiendo opiniones, sostiene el historiador, que defendi\u00f3 recientemente la tesis intitulada El discurso de la contracultura en Brasil: el underground a trav\u00e9s de Luiz Carlos Maciel, bajo direcci\u00f3n de Raquel Glezer. Otra explicaci\u00f3n se refiere a las tradiciones de investigaci\u00f3n en las universidades, en el interior de las cuales determinados temas son o no considerados leg\u00edtimos objetos de estudio.<\/p>\n<p>Capellari concentr\u00f3 su investigaci\u00f3n en la represi\u00f3n impuesta por el r\u00e9gimen militar, sobre todo a partir del AI-5, de diciembre de 1968, para investigar el ideario libertario de la contracultura, propagado por el periodista Luiz Carlos Maciel en la columna Underground, del semanario O Pasquim, lanzado en junio de 1969. Maciel ser\u00eda apodado el gur\u00fa de la contracultura debido a la importancia que tuvo en la difusi\u00f3n de sus ideas en el pa\u00eds. El an\u00e1lisis de Capellari apunta a identificar las motivaciones del movimiento contracultural internacional y su introducci\u00f3n en Brasil en un per\u00edodo signado por fuertes rivalidades pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. A partir del discurso del periodista, \u00e9l cuestiona si la concepci\u00f3n de libertad planteada por el movimiento fue, como defiende la cr\u00edtica, una mera expresi\u00f3n de escapismo hedonista o efectivamente fue revolucionaria. El trabajo procura tambi\u00e9n apuntar sus or\u00edgenes hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Para elaborar su proyecto de doctorado, Capellari ley\u00f3 en forma m\u00e1s sistem\u00e1tica desde obras de divulgaci\u00f3n sobre el tema hasta te\u00f3ricos evocados por el movimiento, tales como Theodore Roszak, Wilhelm Reich, Herbert Marcase y David Cooper, entre varios otros. Con la ayuda de mi directora, evalu\u00e9 posibles rumos de la investigaci\u00f3n y surgi\u00f3 la decisi\u00f3n de abordar la columna de Luiz Carlos Maciel. Al trabajar con esa documentaci\u00f3n, el historiador not\u00f3 que era posible, analizando los elementos de su discurso, componer una interpretaci\u00f3n no solamente de la difusi\u00f3n durante el per\u00edodo (1969-1972) del ideario contracultural en Brasil, sino tambi\u00e9n su contenido, compuesto de elementos provenientes de diversas tradiciones del saber. En tal contexto, la dictadura, de alguna manera, al reprimir la libertad sexual y otras manifestaciones, como el movimiento hippie, intent\u00f3 contener la llegada de la contracultura a Brasil. En ese sentido, el autor observa que, adem\u00e1s de los aspectos pol\u00edticos y econ\u00f3micos implicados en el concepto, el t\u00e9rmino dictadura puede considerarse para el per\u00edodo como una representaci\u00f3n sint\u00e9tica del conservadorismo en la esfera de las costumbres. No restan dudas de que se opuso de forma contundente al ingreso de la contracultura al escenario nacional, al considerarla como un elemento subversivo m\u00e1s deb\u00eda ser combatido.<\/p>\n<p>Para eso, la censura, de un lado, y la represi\u00f3n, atestiguada por testimonios de \u00e9poca, del otro, fueron utilizadas como medio de impedir la liberaci\u00f3n de las costumbres. Creo que no solamente el r\u00e9gimen, sino y por sobre todo la cultura conservadora que \u00e9l representaba fue vencedora, pero no solamente en Brasil. Sucede que, sigue Capellari, desde el ponto de vista de gran parte de los que se involucraron en la contracultura, qued\u00f3 de la sensaci\u00f3n de que los ideales libertarios que acompa\u00f1aban la liberaci\u00f3n de las costumbres menguaron a medida en que, en su lugar, la industria cultural transformaba las banderas del movimiento en mercader\u00eda, vaci\u00e1ndose de sus connotaciones pol\u00edticas y filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p><strong>Juventud<br \/>\n<\/strong>Sobre ese aspecto, afirma el investigador, existe otra consideraci\u00f3n que debe hacerse y que se relaciona con las disputas que ocurr\u00edan en Brasil en el \u00e1mbito pol\u00edtico y cultural. De un lado, al contrario que en EE.UU., se viv\u00eda en el pa\u00eds un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n, contra el cual parte de la juventud estudiantil y de otros segmentos sociales se manifest\u00f3 hasta diciembre de 1968, cuando vino la represi\u00f3n con el AI-5. Por otro lado, en la arena cultural, hab\u00eda una fuerte disputa entre los defensores de una cultura nacional y pol\u00edticamente comprometida, simbolizada por las propuestas del CPC (Centro Popular de Cultura), y los tropicalistas abiertos a las vanguardias est\u00e9ticas nacionales e internacionales. Entiendo que no interesaba al r\u00e9gimen militar la introducci\u00f3n de elementos culturales alien\u00edgenas cuando los mismos tuvieran alguna connotaci\u00f3n subversiva, y realmente hubo represi\u00f3n a ellos; pero yo creo que la contracultura tambi\u00e9n encontr\u00f3 obst\u00e1culos a su difusi\u00f3n en la propia coyuntura brasile\u00f1a del per\u00edodo.<\/p>\n<p>Capellari cree que hasta 1968, la juventud comprometida ten\u00eda como objetivo com\u00fan la ca\u00edda de la dictadura, y otras preocupaciones relacionadas con la subjetividad en general quedaban relegadas en segundo plano. Cuando fue que el sem\u00e1foro se cerr\u00f3 con el AI-5, la juventud se trifurc\u00f3 (como dijo Alfredo Syrkis), y una parte de ella adhiri\u00f3 a la lucha armada, la otra a la sociedad de consumo y una tercera, ya abierta a las influencias culturales internacionales y desconfiada con relaci\u00f3n a la lucha pol\u00edtica tradicional, desbund\u00f3.<\/p>\n<p>Maciel, cree \u00e9l, ayud\u00f3 y mucho en la difusi\u00f3n de la contracultura en Brasil. O <em>Pasquim<\/em> fue muy le\u00eddo por la juventud de la \u00e9poca, vendiendo m\u00e1s de 200 mil ejemplares semanalmente, y la coluna Underground, responsabilidad suya, adem\u00e1s de divulgar qu\u00e9 pasaba en el universo contracultural, discut\u00eda de forma sint\u00e9tica ideas que permeaban el imaginario de los implicados, en mayor o menor grado. Pero claro que la contracultura lleg\u00f3 de una forma m\u00e1s amplia por intermedio del rock y de la industria cultural como un todo. Y tambi\u00e9n de publicaciones similares, pero de menor repercusi\u00f3n, como <em>A pausa<\/em>, <em>Rolling Stone<\/em>, el tabloide paulistano <em>O Bondinho<\/em> y la revista <em>Grilo<\/em>, ambos editados por un grupo de periodistas provenientes de la revista <em>Realidade<\/em>.<\/p>\n<p>El desbunde brasile\u00f1o ten\u00eda motivaciones internacionales tales como el rechazo con relaci\u00f3n al modelo occidental de cultura, entendido por los implicados como opresivo. Capellari observa que el no a la familia burguesa y a la contenci\u00f3n sexual, al servicio militar, al trabajo y a la acumulaci\u00f3n, a la religi\u00f3n institucionalizada y a sus dogmas, al conocimiento leg\u00edtimo dictado en las escuelas, entre otros, alud\u00eda con claridad a un otro no. Es decir, al proceso civilizador que caracteriza a la modernidad occidental, sobre todo desde la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVII, el Iluminismo y, por supuesto, el capitalismo industrial.<\/p>\n<p><strong>Represi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Para el investigador, se trata por lo tanto de una cuesti\u00f3n compleja, que \u00e9l discute en la tesis. En el caso de Brasil, como ya he dicho, su introducci\u00f3n se dio en una coyuntura signada por la represi\u00f3n de extrema derecha de un lado y, del otro, por una oposici\u00f3n que termin\u00f3 dividi\u00e9ndose no solamente en la esfera pol\u00edtica (el caso de los diversos frentes de izquierda), sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito cultural. En ese caso hab\u00eda por parte de una de las vertientes, la nacional y popular, una cierta desconfianza con relaci\u00f3n al movimiento contracultural. Por esa raz\u00f3n, la contracultura sufri\u00f3 la oposici\u00f3n en Brasil tanto de la derecha como de la izquierda tradicional, que la consideraba una forma de escapismo.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de libertad contracultural fue el objeto de an\u00e1lisis de Capellari. \u00c9l observa que sobre ello hay autores que entienden que no pasa de una forma de escapismo, toda vez que es una libertad que apunta solamente a la propia subjetividad. Habr\u00eda entonces, como defiende Luciano Martins, una especie de negaci\u00f3n de la condici\u00f3n de sujeto hist\u00f3rico por parte de los implicados. A pesar de que su an\u00e1lisis es pertinente desde el \u00e1ngulo sociol\u00f3gico, creo que el ideal de libertad en la contracultura es un poco m\u00e1s refinado que eso, pues apunta efectivamente a una ruptura en el universo social, pero por un camino distinto, all\u00ed s\u00ed a partir de la subjetividad.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Contra_pasquim.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230388\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-230388\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/Contra_pasquim-665x1024.jpg\" alt=\"O Pasquim\" width=\"300\" height=\"462\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARCHIVO\/AE<\/span><\/a>En lugar de la acci\u00f3n positiva, en los moldes convencionales de la pol\u00edtica, explica el autor, la contracultura defiende la ruptura a partir de dentro, del n\u00facleo en el interior del cual la red cultural se cierra sobre el sujeto, su subjetividad, pues \u00e9sta conserva, como un nudo, la red como un\u00a0 todo. Si hay un rompimiento de un\u00a0 punto, la red tiende a deshilacharse, siendo \u00e9sa entonces la propia ruptura en la esfera social. Se trata pues de un ideal de libertad que exige en primer lugar la liberaci\u00f3n del sujeto, para que de ella surja la liberaci\u00f3n social como un todo. De all\u00ed la atracci\u00f3n ejercida por las drogas psicod\u00e9licas, por algunas vertientes del psicoan\u00e1lisis y por las corrientes filos\u00f3fico-religiosas orientales.<\/p>\n<p>Brasil, en ese per\u00edodo, afirma Capellari, pasaba por un proceso de modernizaci\u00f3n autoritaria. La sociedad se urbanizaba y en virtud de la expansi\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n masivos se volv\u00eda permeable a las transformaciones que estaban ocurriendo all\u00e1 afuera en la esfera de las costumbres, de los comportamientos, etc. Era inevitable que la contracultura se introdujera en el pa\u00eds. Y al introducirse sufri\u00f3 la represi\u00f3n del r\u00e9gimen debido a su car\u00e1cter subversivo, pero no solamente por eso. Sufri\u00f3 tambi\u00e9n la oposici\u00f3n de sectores pol\u00edticos y culturales de izquierda, para quienes la contracultura era considerada una forma de escapismo introducido junto con otros elementos alienantes producidos por el imperialismo cultural.<\/p>\n<p>El investigador dedica buena parte del primero cap\u00edtulo de la tesis a la discusi\u00f3n de \u00e9sta y de otras cuestiones. Coteja testimonios y opiniones favorables y desfavorables con relaci\u00f3n a la introducci\u00f3n de la contracultura en Brasil. M\u00e1s all\u00e1 de la esfera nacional, discut\u00ed en profundidad la idea de libertad contracultural en el segundo cap\u00edtulo de la tesis, dedicada al an\u00e1lisis de art\u00edculos de la columna Underground?. En ese cap\u00edtulo analiza ciertas vertientes del psicoan\u00e1lisis (Reich, Marcuse, Brown, etc.) y conceptos provenientes del universo filos\u00f3fico y religioso oriental. Y compone un cuadro que puede aclarar ciertos comportamientos contraculturales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El inusitado car\u00e1cter pol\u00edtico de la contracultura brasile\u00f1a","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[289],"coauthors":[337],"class_list":["post-84239","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-comunicacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84239","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84239"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84239\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84239"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84239"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84239"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84239"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}