{"id":84251,"date":"2009-02-01T00:00:00","date_gmt":"2009-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/02\/01\/el-cerebro-y-las-infecciones\/"},"modified":"2016-05-05T17:50:14","modified_gmt":"2016-05-05T20:50:14","slug":"el-cerebro-y-las-infecciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-cerebro-y-las-infecciones\/","title":{"rendered":"El cerebro y las infecciones"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216964\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/PesoB.jpg\" alt=\"PesoB\" width=\"290\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/PesoB.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/PesoB-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/PesoB-250x171.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">H\u00c9LIO DE ALMEIDA<\/span>En experimentos realizados en animales, algunos medicamentos empleados para tratar la ansiedad en seres humanos retardaron el combate contra las infecciones. Algunos antidepresivos, incluso la fluoxetina, uno de los m\u00e1s usados en el mundo, presentaron efectos similares y debilitaron las defensas del organismo contra virus y bacterias, mientras que un antipsic\u00f3tico, el haloperidol, empleado en el tratamiento de la esquizofrenia, activ\u00f3 c\u00e9lulas de defensa, aun cuando no hubiera ning\u00fan problema inminente por resolver. Medicamentos planeados para actuar en el sistema nervioso act\u00faan tambi\u00e9n sobre el sistema inmunol\u00f3gico, pero no se trata de una relaci\u00f3n de mano \u00fanica: los est\u00edmulos sobre el sistema inmunol\u00f3gico tambi\u00e9n pueden tener reflejos sobre el sistema nervioso, en un juego de interferencias rec\u00edprocas en que, ora uno, ora otro asume el comando del organismo. Las conclusiones de estos estudios, realizados en Brasil y en otros pa\u00edses, no pueden sin embargo aplicarse de manera directa e inmediata la realidad humana, por falta de estudios amplios que asocien el uso de medicamentos contra trastornos mentales a una eventual mayor incidencia de infecciones e incluso del c\u00e1ncer. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, al menos por ahora, las personas que toman antidepresivos en Brasil (alrededor de 17 millones) o ansiol\u00edticos (20 millones) no deben pensar en cambiar de tratamiento.<\/p>\n<p>En mayo del a\u00f1o pasado, la m\u00e9dica veterinaria Monica Sakai confirm\u00f3 un efecto adicional del diazepam, un medicamento bastante usado para contener la ansiedad. En uno de los experimentos que realiz\u00f3 en la Universidad McGill, en Montreal, Canad\u00e1, como parte de su doctorado en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Sakai not\u00f3 que el diazepam se ligaba a prote\u00ednas espec\u00edficas (receptores) del n\u00facleo de las c\u00e9lulas del tumor de Ehrlich, un tumor experimental de ratones similar a los de mama y pr\u00f3stata en seres humanos. Esa afinidad indic\u00f3 dos cosas: la primera es que los medicamentos de ese grupo, los benzodiazep\u00ednicos, podr\u00edan favorecer el desarrollo de ese tipo de tumor; la segunda es que esa ligaz\u00f3n, &#8220;si bien es indeseable a primera vista, abre amplias oportunidades para la b\u00fasqueda de medicamentos que se conecten a esos mismos receptores, pero que combatan el tumor&#8221;, afirma el m\u00e9dico veterinario de la USP Jo\u00e3o Palermo-Neto, coordinador de la investigaci\u00f3n, realizada en colaboraci\u00f3n con Vassilios Papadopoulos, de la Universidad McGill. Seg\u00fan Palermo-Neto, esos efectos sobre el tumor de Ehrlich fueron notados con una dosificaci\u00f3n de medicamento equivalente a la usada para tratar la ansiedad en seres humanos.<\/p>\n<p>&#8220;Como psiquiatra, no veo implicaciones cl\u00ednicas inmediatas&#8221;, dice Luiz Dratcu, m\u00e9dico brasile\u00f1o y especialista jefe de la divisi\u00f3n de psiquiatr\u00eda del Guy&#8217;s Hospital, en Londres, uno de los principales hospitales de ense\u00f1anza del servicio de salud p\u00fablica brit\u00e1nico. Dratcu sugiere mucha cautela con las extrapolaciones de los resultados obtenidos en laboratorio para los seres humanos. Su argumento es que no existen registros de casos de c\u00e1ncer o de infecciones asociados al uso de benzodiazep\u00ednicos, recetados a millones en el mundo desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, en dosis variables y frecuentemente durante largos per\u00edodos. &#8220;Prescritos correctamente, los benzodiazep\u00ednicos y los antidepresivos son drogas seguras&#8221;, dice. &#8220;Si realmente existiera una asociaci\u00f3n cr\u00edtica entre esas drogas y el desarrollo de tumores, ya habr\u00eda emergido&#8221;. El psiquiatra Jair Mari, profesor de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), sugiera la realizaci\u00f3n de estudios epidemiol\u00f3gicos amplios para verificar si realmente lo que se observ\u00f3 en ratones sucede tambi\u00e9n con seres humanos.<\/p>\n<p>Los estudios que examinan los posibles impactos de los medicamentos contra trastornos mentales m\u00e1s all\u00e1 del sistema nervioso son todav\u00eda raros, principalmente en Brasil. El grupo de psiconeuroinmunolog\u00eda de la Universidad Estadual de Londrina (UEL), Paran\u00e1, evalu\u00f3 posibles alteraciones del sistema inmunol\u00f3gico y del sistema endocrino de 34 personas sanas y 40 portadoras de depresi\u00f3n que tomaban antidepresivos y eran atendidas en el ambulatorio del hospital de la universidad.\u00a0 Una de las conclusiones: &#8220;Personas con depresi\u00f3n severa pueden presentar alteraciones en la producci\u00f3n de hormonas como el cortisol y en la respuesta inflamatoria&#8221;, afirma Edna Reiche, farmac\u00e9utica\u00a0 y bioqu\u00edmica y una de las autoras de este trabajo, publicado en 2002 en Brazilian Journal of Medical and Biological Research.<\/p>\n<p>A\u00fan no est\u00e1 claro si estas alteraciones son producto del uso de antidepresivos, pero las implicaciones de estos fen\u00f3menos pueden ser amplias. &#8220;Las c\u00e9lulas de defensa se multiplican m\u00e1s intensamente y las c\u00e9lulas de tumores incipientes, en especial de tejidos inflamados, pueden camuflarse m\u00e1s f\u00e1cilmente&#8221;. Seg\u00fan ella, esa inflamaci\u00f3n intensa y a veces cr\u00f3nica puede dejar al organismo m\u00e1s vulnerable al c\u00e1ncer, a enfermedades card\u00edacas y autoinmunes de origen inflamatorio como la artritis reumatoide, principalmente si se suman a una predisposici\u00f3n gen\u00e9tica y a factores ambientales desfavorables.<\/p>\n<p>No solamente los medicamentos pueden minar la resistencia a enfermedades. El estr\u00e9s emocional intenso tambi\u00e9n puede desregular las respuestas del sistema inmunol\u00f3gico y contribuir al desarrollo del c\u00e1ncer, plantearon Edna y las otras dos cofundadoras del grupo de psiconeuroinmunolog\u00eda de la UEL, la psiquiatra Sandra Vargas Nunes y la biom\u00e9dica Helena Morimoto, en Lancet Oncology, en 2004. Ahora, un grupo de la University College London confirma la relaci\u00f3n directa entre estr\u00e9s psicosocial y la mayor incidencia, la disminuci\u00f3n de la sobrevida y el incremento de la mortalidad de personas con c\u00e1ncer luego de analizar 414 estudios que investigaban esa interacci\u00f3n. En ese trabajo, publicado en Nature Oncology en 2008, la depresi\u00f3n, examinada aisladamente, aument\u00f3 la incidencia en un 29% y la mortalidad en un 34%. De manera general, los efectos var\u00edan de acuerdo con la intensidad del estr\u00e9s y el tipo de c\u00e1ncer y del temperamento de cada persona. Claudius Galeno, un m\u00e9dico de la Roma Antigua, ya hab\u00eda observado hace casi dos mil a\u00f1os que mujeres en ese entonces calificadas como melanc\u00f3licas -actualmente como deprimidas-\u00a0eran m\u00e1s susceptibles a padecer tumores de mama que las de temperamento extrovertido, a la saz\u00f3n llamadas sangu\u00edneas.<\/p>\n<p>Quien ha pasado por una gripe fuerte sabe de esas interferencias rec\u00edprocas entre los sistemas nervioso, hormonal e inmunol\u00f3gico, pues siente no solamente el cuerpo pesado, sino tambi\u00e9n una depresi\u00f3n emocional pasajera -en ese caso, o sistema de defensas influye sobre el nervioso y sobre el hormonal. Otro ejemplo, tambi\u00e9n recordado por Palermo-Neto, refleja una situaci\u00f3n opuesta, de influencia del sistema nervioso sobre el sistema inmunitario: el agravamiento de la infecci\u00f3n por acci\u00f3n del virus causante del herpes, que es cuando brotan heridas dolorosas generalmente en los labios y en los \u00f3rganos genitales, luego de desgastes emocionales intensos como la muerte de un familiar.<\/p>\n<p>Una de las causas de esta conversaci\u00f3n cruzada es una familia de 12 prote\u00ednas llamadas TLR, sigla de toll like receptors, encontradas en la superficie de c\u00e9lulas de defensa y de las neuronas. Especializadas en el reconocimiento de agentes causantes de enfermedades como virus y bacterias, dichas prote\u00ednas pueden ser accionadas por los propios microorganismos invasores, por medicamentos y por mol\u00e9culas producidas por el propio organismo. Una vez accionadas, las TLR inducen la producci\u00f3n de mol\u00e9culas conocidas como citocinas, que estimulan la producci\u00f3n de anticuerpos y de c\u00e9lulas que combatir\u00e1n virus y bacterias. Las citocinas pueden tambi\u00e9n actuar sobre el llamado eje HPA: H de hipot\u00e1lamo, una regi\u00f3n del cerebro; P de pituitaria, una gl\u00e1ndula ubicada en la base del cerebro tambi\u00e9n conocida como hip\u00f3fisis, y A de adrenal, una gl\u00e1ndula localizada encima de los ri\u00f1ones. Estas prote\u00ednas, las citocinas, pueden incluso eliminar neuronas que controlan el apetito y accionar la obesidad (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/02\/01\/las-grasas-atraen-grasas\/?\" target=\"_blank\">lea m\u00e1s<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>&#8220;Algunas citocinas pueden llevar a la producci\u00f3n de hormonas como el cortisol cuando estamos engripados&#8221;, ejemplifica Palermo-Neto, quien comenz\u00f3 a estudiar esas conexiones hace alrededor de diez a\u00f1os. Sin embargo, no existe un efecto \u00fanico. Algunas de las alrededor de 30 citocinas producidas por el organismo pueden estimular el sistema nervioso y el hormonal, mientras que otras pueden inhibirlo. El organismo gana con esa flexibilidad del eje HPA, explica el investigador. Una infecci\u00f3n que active el eje HPA puede volverse aunque m\u00e1s no sea que moment\u00e1neamente tan importante como el estado de alerta desencadenado por ciertas hormonas en situaciones de peligro. En la pr\u00e1ctica, cualquiera de los tres sistemas puede activarse con base en los mismos est\u00edmulos. &#8220;Las c\u00e9lulas del sistema inmunol\u00f3gico no logran transmitir impulsos el\u00e9ctricos como las neuronas, pero tienen receptores (prote\u00ednas de superficie) para neurotransmisores como la adrenalina y la acetilcolina&#8221;, dice. &#8220;De la misma manera, las neuronas tienen receptores que son activados por citocinas, que pueden cambiar su actividad el\u00e9ctrica.&#8221;<\/p>\n<p>Vistas en conjunto, estas investigaciones sugieren que enfermedades que se manifiestan en el sistema nervioso pueden originarse en el sistema inmunol\u00f3gico. Depresiones severas y demencia, por ejemplo, pueden ser producto de desequilibrios de los sistemas hormonal, nervioso e inmunitario, como Brian Leonard, investigador de la Universidad de Maastrich, Holanda, argumenta en un art\u00edculo publicado en 2007 en Neurochemical Research. Leonard se basa en dos evidencias cl\u00ednicas. La primera apunta que inflamaciones cr\u00f3nicas en personas deprimidas pueden causar p\u00e9rdidas continuas de neuronas a lo largo de la vida. La otra es que, aun sin una relaci\u00f3n de causa y efecto, la depresi\u00f3n severa es un s\u00edntoma com\u00fan entre las personas que desarrollan enfermedades neurol\u00f3gicas con p\u00e9rdidas de neuronas, como el Alzheimer.<\/p>\n<p>&#8220;Estos resultados sugieren a los psiquiatras m\u00e1s atenci\u00f3n al sistema inmunol\u00f3gico&#8221;, comenta el bi\u00f3logo Roberto Frussa Filho, profesor de la Unifesp que, en estudios publicados en los a\u00f1os 1990, demostr\u00f3 de qu\u00e9 manera el haloperidol puede atenuar el crecimiento del tumor de Ehrlich -un efecto opuesto al de los ansiol\u00edticos. Palermo-Neto coincide. Edna Reiche tambi\u00e9n: &#8220;Los psiquiatras podr\u00edan trabajar m\u00e1s en equipos multidisciplinarios&#8221;. Edna cree que los m\u00e9dicos podr\u00edan prestar conjuntamente m\u00e1s atenci\u00f3n no solamente a los trastornos emocionales o al tratamiento contra el c\u00e1ncer o las infecciones, sino tambi\u00e9n al bienestar, a la alimentaci\u00f3n y a los h\u00e1bitos sociales de las personas enfermas: es lo que intenta hacer el grupo de Londrina, cuyos investigadores, en uno de los trabajos m\u00e1s recientes, en fase de conclusi\u00f3n, constataron una disminuci\u00f3n en la resistencia contra las infecciones en ni\u00f1os que hab\u00edan sufrido abusos sexuales.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Neuroinmunomodulaci\u00f3n: efectos del estr\u00e9s y de citocinas en las relaciones bidireccionales entre los sistemas nervioso central e inmune\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1053\/neuroimunomodulacao-efeitos-do-estresse-e-de-citocinas-nas-relacoes-bidirecionais-entre-os-sistemas\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 04\/14128-0<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Jo\u00e3o Palermo-Neto &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 799.044,36 (FAPESP), R$ 50.000,00 (CNPq)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Evaluaci\u00f3n de la red familiar de ni\u00f1os y adolescentes v\u00edctimas de violencia sexual dom\u00e9stica y repercusiones inmunol\u00f3gicas;\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto de Investigaci\u00f3n de Posgrado;\u00a0<strong>Coordinadora<\/strong>\u00a0Sandra Odebrecht Vargas Nunes &#8211; UEL;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 20.000,00 (Fundaci\u00f3n Araucaria)<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Depresi\u00f3n, estr\u00e9s y sistema inmunol\u00f3gico;\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto de Investigaci\u00f3n de Posgrado;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Sandra Odebrecht Vargas Nunes &#8211; UEL;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 5.000,00 (Hospital Universitario y UEL)<br \/>\n<strong>4.<\/strong> Mecanismos proinflamatorios implicados en el control hipotal\u00e1mico del hambre y termog\u00e9nesis\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1537\/mecanismos-pro-inflamatorios-envolvidos-no-controle-hipotalamico-da-fome-e-termogenese-implicacoes\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a004\/09789-7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0L\u00edcio Augusto Velloso &#8211; Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.094.670,17 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Medicamentos para tratar trastornos mentales pueden afectar a la inmunidad","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-84251","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84251"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84251\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84251"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}