{"id":84253,"date":"2009-02-01T00:00:00","date_gmt":"2009-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/02\/01\/el-amor-despues-de-la-menopausia\/"},"modified":"2016-05-06T16:22:46","modified_gmt":"2016-05-06T19:22:46","slug":"el-amor-despues-de-la-menopausia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-amor-despues-de-la-menopausia\/","title":{"rendered":"El amor despu\u00e9s de la menopausia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216981\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/menopausa.jpg\" alt=\"memoria.tif\" width=\"290\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/menopausa.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/menopausa-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/menopausa-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">PAULINE BONAPARTE BORGHESE, ANTONIO CANOVA, 1808<\/span>Despu\u00e9s de la menopausia, cuando cesa la ovulaci\u00f3n mensual y los tenores de hormonas femeninas disminuyen bastante, la calidad de la vida sexual de m\u00e1s de una tercera parte de las mujeres cae sobremanera. Ellas empiezan a evitar las relaciones sexuales, en gran medida por sentir molestias y dolores que hacen del sexo casi un suplicio. Tales constataciones se desprenden de un estudio coordinado por el ginec\u00f3logo Aar\u00e3o Mendes Pinto-Neto, de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y detallado en tres art\u00edculos publicados en 2008 en la revista Menopause.<\/p>\n<p>En el marco de este trabajo, parte de la tesis doctoral de la ginec\u00f3loga Ana L\u00facia Valadares, los investigadores evaluaron la calidad de vida sexual de 378 mujeres con edades entre 40 y 65 a\u00f1os que hab\u00edan terminado la ense\u00f1anza media, una poblaci\u00f3n muy poco estudiada en Brasil. Todas las entrevistadas eran habitantes de Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais. Las mujeres contestaron un cuestionario -desarrollado en Australia y traducido al portugu\u00e9s por el grupo de la Unicamp- que investiga la vida sexual mediante preguntas sobre la frecuencia de las relaciones sexuales (solitarias o de dos, con o sin penetraci\u00f3n vaginal), la intensidad del placer alcanzado con el sexo y la frecuencia y la intensidad de pensamientos sobre sexo y del deseo sexual.<\/p>\n<p>Uno de los resultados que llamaron la atenci\u00f3n fue la gran frecuencia de dolor durante la penetraci\u00f3n -trastorno llamado por los m\u00e9dicos dispareunia-, mencionada por casi el 40% de las entrevistadas. &#8220;Entre dos y tres a\u00f1os despu\u00e9s de la menopausia, casi todas las mujeres sienten alg\u00fan nivel de incomodidad debido a la resequedad vaginal&#8221;, comenta Aar\u00e3o. En muchos casos, nada que la informaci\u00f3n y un poco de gel lubricante no resuelvan.<\/p>\n<p>La compa\u00f1\u00eda de un compa\u00f1ero cari\u00f1oso y sano tambi\u00e9n se mostr\u00f3 indispensable para una buena sexualidad. Ana verific\u00f3 que las mujeres cuyos compa\u00f1eros ten\u00edan problemas tales como disfunci\u00f3n er\u00e9ctil o eyaculaci\u00f3n precoz presentaban mayor tendencia a sentir dolor durante el sexo. Una explicaci\u00f3n probable, seg\u00fan los investigadores, es que esas mujeres, para alcanzar un nivel de lubricaci\u00f3n agradable, necesitan recibir m\u00e1s caricias, cosa que no siempre logra hacer un compa\u00f1ero m\u00e1s presuroso.\u00a0 La dispareunia fue m\u00e1s com\u00fan entre las mujeres con depresi\u00f3n y aqu\u00e9llas que se ponen nerviosas en relaci\u00f3n con el sexo. Como el cuestionario establece la correlaci\u00f3n, pero no permite inferir si el dolor causa el problema emocional o si es consecuencia de \u00e9ste, los investigadores se valen de la experiencia cl\u00ednica para entender mejor los resultados. Con base en los casos que vio en m\u00e1s de 20 a\u00f1os de estudio, el ginec\u00f3logo de la Unicamp cree que el malestar f\u00edsico surge antes que el problema emocional. Y cuando la mujer anticipa el dolor que sentir\u00e1, comienza la evitar la actividad sexual.<\/p>\n<p>Algunos de los s\u00edntomas desagradables de la menopausia obstaculizan el sexo, lo que hace que sea la disfunci\u00f3n sexual m\u00e1s com\u00fan entre las mujeres que tienen esos s\u00edntomas. No es de sorprender. Quien transpira y siente falta de aire durante oleadas s\u00fabitas de calor, no produce lubricaci\u00f3n vaginal, sufre de insomnio, tiene depresi\u00f3n y pasa por un per\u00edodo en el cual las oscilaciones del humor parecen una monta\u00f1a rusa a punto tal de echar de menos las tensiones premenstruales de la juventud, dif\u00edcilmente ver\u00e1 el sexo con buenos ojos. Asimismo, los medicamentos contra la depresi\u00f3n y la hipertensi\u00f3n, problemas comunes en esta fase de la vida, pueden disminuir el apetito sexual.<\/p>\n<p><strong>Una medida personal<br \/>\n<\/strong>Una buena vida sexual, subraya Aar\u00e3o, es aqu\u00e9lla que satisface a la propia persona. Hay quienes est\u00e9n felices haciendo sexo una vez al mes, y quienes sienten que tres veces por semana es poco. El deseo sexual, a\u00f1ade, naturalmente disminuye con la edad -pero no con la menopausia. &#8220;Un hombre de 50 a\u00f1os tiene menos deseo que cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os; lo propio sucede con as mujeres&#8221;.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, el investigador no habla de sexualidad buena o normal, sino adecuada a cada mujer.\u00a0 Sin embargo, la satisfacci\u00f3n no depende solamente de la salud f\u00edsica. Para tener una vida sexual plena, la salud emocional de la relaci\u00f3n debe estar al d\u00eda. &#8220;Para tener una sexualidad adecuada, la mujer necesita sentirse atra\u00edda por su pareja&#8221;, comenta el investigador de la Unicamp. El cuestionario incluye preguntas sobre cu\u00e1n satisfecha estaba la participante con su pareja como amante, si estaba enamorada y, de manera general, c\u00f3mo se sent\u00eda con relaci\u00f3n a \u00e9l -o ella, en el caso de relaciones homosexuales. Una proporci\u00f3n mayor (del 71% al 86%) de mujeres que dieron nota m\u00e1xima en una escala de 0 a 6 a cada uno de esos tres puntos -es decir, estaban enamoradas, sus parejas las satisfac\u00edan y para ellas eran buenos compa\u00f1eros- afirm\u00f3 tener una buena vida sexual. Entre las menos satisfechas con sus parejas, m\u00e1s de la mitad (entre el 53% y el 56%) ten\u00edan una la sexualidad perjudicada.<\/p>\n<p>Entre las mujeres de la capital Minas Gerais, qued\u00f3 claro que tener una pareja sexual saludable es importante para tener una buena vida sexual, pero vivir con ese compa\u00f1ero complica las cosas. Seg\u00fan el ginec\u00f3logo, algunos sex\u00f3logos sostienen que la cura para la disfunci\u00f3n sexual femenina es un compa\u00f1ero joven y atractivo.<\/p>\n<p>Con base en este estudio, los ginec\u00f3logos pueden ayudar a las mujeres a rescatar su sexualidad despu\u00e9s de la edad reproductiva. Para ello es necesario evaluar los casos de cada paciente y buscar las soluciones m\u00e1s adecuadas a cada una. La terapia de reposici\u00f3n hormonal, por ejemplo, puede reducir la falta de lubricaci\u00f3n y los calores, y determinadas posiciones sexuales pueden ser m\u00e1s c\u00f3modas y placenteras para la mujer. &#8220;Nuestra funci\u00f3n&#8221;, resume Aar\u00e3o, &#8220;es ofrecer bienestar general a las mujeres y preservar su salud hasta la vejez&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nSexualidad en mujeres climat\u00e9ricas: un estudio poblacional en Belo Horizonte (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4911\/sexualidade-em-mulheres-climatericas-inquerito-populacional-na-cidade-de-belo-horizonte\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 04\/10524-8<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Auxilio Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Aar\u00e3o Pinto-Neto\/FCM-Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 32.391,30<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>VALADARES, A.L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/menopausejournal\/pages\/articleviewer.aspx?year=2008&amp;issue=15020&amp;article=00012&amp;type=abstract\" target=\"_blank\">Sexuality in Brazilian women aged 40 to 65 years with 11 years or more of formal education: associated factors<\/a>. <strong>Menopause<\/strong>. v. 15, n. 2, p. 264-269. mar.-abr. 2008.<br \/>\nVALADARES, A.L. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/menopausejournal\/pages\/articleviewer.aspx?year=2008&amp;issue=15040&amp;article=00018&amp;type=abstract\">The sexuality of middle-aged women with a sexual partner: a population-based study<\/a>. <strong>Menopause<\/strong>. v. 15, n. 2, p. 706-713. jul-ago. 2008.<br \/>\nVALADARES, A.L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/menopausejournal\/pages\/articleviewer.aspx?year=2008&amp;issue=15060&amp;article=00028&amp;type=abstract\" target=\"_blank\">A population-based study of dyspareunia in a cohort of middle-aged Brazilian women<\/a>. <strong>Menopause<\/strong>. v. 15, n. 6, p. 1.184-1.190. nov-dic. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Factores de la sexualidad femenina despu\u00e9s de la menopausia","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316],"coauthors":[95],"class_list":["post-84253","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84253"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84253\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84253"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}