{"id":84262,"date":"2009-02-01T00:00:00","date_gmt":"2009-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/02\/01\/trafico-made-in-usa-2\/"},"modified":"2017-01-20T14:54:54","modified_gmt":"2017-01-20T16:54:54","slug":"trafico-made-in-usa-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/trafico-made-in-usa-2\/","title":{"rendered":"Tr\u00e1fico made in USA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_amistad-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230484\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-230484\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_amistad-1-851x1024.jpg\" alt=\"Negreiro_amistad\" width=\"300\" height=\"361\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>El d\u00eda 21 de febrero de 1862, el capit\u00e1n de nav\u00edo Nathaniel Gordon fue ahorcado en Estados Unidos. Fue el \u00fanico estadounidense condenado a la pena capital por participar del tr\u00e1fico negrero. &#8220;Durante cuatro d\u00e9cadas, el tr\u00e1fico fue considerado por ley un acto de pirater\u00eda, pero hasta ahora nadie hab\u00eda sido castigado por ello. La administraci\u00f3n Lincoln dio vuelta la hoja de la historia y con ese ahorcamiento nuestra historia ya no ser\u00e1 m\u00e1s la misma&#8221;, sentenci\u00f3 un art\u00edculo de la revista Harper&#8217;s Weekly de aquel a\u00f1o. Gordon era un viejo conocido de Brasil y tuvo el &#8220;privilegio&#8221; de capitanear, en 1852, el \u00faltimo barco negrero: el bergant\u00edn americano Camargo, que desembarc\u00f3 exitosamente 500 africanos en suelo brasile\u00f1o. Despu\u00e9s de despachar su &#8220;carga&#8221;, Gordon le prendi\u00f3 fuego al nav\u00edo, para evitar caer prisionero (el tr\u00e1fico estaba prohibido en el pa\u00eds desde 1850), y se escabull\u00f3 hacia EE.UU. vistiendo prendas femeninas. Sin embargo, no fue el \u00fanico americano a bordo de una embarcaci\u00f3n construida en Baltimore, Maine o Nueva York en aprovechar las ventajas de navegar con la bandera yanqui y hacer un ping\u00fce negocio con el tr\u00e1fico de negros a Brasil y Cuba.<\/p>\n<p>&#8220;Miles de ciudadanos estadounidenses se enriquecieron con el comercio negrero. Se volvieron conocidos por vender y alquilar barcos a comerciantes de esclavos brasile\u00f1os en los puertos de Salvador y R\u00edo de Janeiro. Las embarcaciones construidas en Estados Unidos abastec\u00edan los entrepuestos esclavistas emplazados en la costa africana, suministraban un apoyo decisivo a las expediciones esclavistas y transportaban miles de africanos a la costa brasile\u00f1a&#8221;, afirma el brasile\u00f1ista Dale Graden, de la Universidad de Idaho. Un c\u00f3nsul estadounidense en R\u00edo de Janeiro, en la d\u00e9cada de 1840, valu\u00f3 entre el 70% y el 100% la rentabilidad de esas expediciones negreras en buques estadounidenses, tanto del Sur esclavista como del Norte supuestamente abolicionista. La nacionalidad de esos barcos a\u00fan se mantiene como un fantasma despu\u00e9s de tantas d\u00e9cadas. &#8220;Uno de los diversos problemas que tuvimos para lograr la autorizaci\u00f3n para bucear en busca de los destrozos fue el hecho de ser una embarcaci\u00f3n construida en EE.UU., lo que, de acuerdo con la Convenci\u00f3n de la Unesco para la Protecci\u00f3n del Patrimonio Cultural Subacu\u00e1tico, puede causar problemas diplom\u00e1ticos a\u00fan hoy en d\u00eda&#8221;, explica el historiador Gilson Rambelli, de la Universidad Federal de Bah\u00eda, y coordinador del proyecto Arqueolog\u00eda subacu\u00e1tica de un nav\u00edo negrero &#8211; La historia que no est\u00e1 en los libros, financiado por la FAPESP. El objetivo de Rambelli era justamente localizar en Porto Bracu\u00ed, Angra dos Reis (al sur de R\u00edo de Janeiro), vestigios del Camargo, el bergant\u00edn del capit\u00e1n Gordon. Partiendo del relato de buceadores locales que recuperaron linternas y piezas del bergant\u00edn (m\u00e1s tarde usadas para decorar un hotel, hoy desaparecido, como as\u00ed tambi\u00e9n los artefactos), Rambelli organiz\u00f3 una expedici\u00f3n para encontrar restos del nav\u00edo. &#8220;Para la arqueolog\u00eda subacu\u00e1tica es una c\u00e1psula de tiempo preciosa, capaz de dar voz a aqu\u00e9llos cuyo sufrimiento fue olvidado por la historia.&#8221;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_Trade-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230489\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-230489\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_Trade-2-300x218.jpg\" alt=\"Negreiro_Trade\" width=\"300\" height=\"218\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>&#8220;Las embarcaciones americanas ten\u00edan muchas ventajas para el tr\u00e1fico, pues eran veloces, capaces de despistar a los perseguidores de la Marina Real Brit\u00e1nica y a los piratas, adem\u00e1s de ahorrar tiempo en los viajes, una econom\u00eda esencial de agua y suministros y por ello de vidas, en este caso, la &#8220;carga perecedera&#8221;: seres humanos&#8221;, asevera. &#8220;Desde el punto de vista pol\u00edtico, el pabell\u00f3n norteamericano conced\u00eda privilegios, como la no permisi\u00f3n de inspecci\u00f3n a bordo, que eliminaba el peligro de ser detenidos por los ingleses&#8221;. Para el investigador, la posibilidad de poder prenderle fuego a un buque revela la rentabilidad del tr\u00e1fico, que permit\u00eda ese &#8220;lujo&#8221;, para librar tanto a la tripulaci\u00f3n como a los clientes, poderosos de la regi\u00f3n, de v\u00e9rselas ante la Justicia. &#8220;Angra e Ilha Grande siempre fueron para\u00edsos de contrabandistas&#8221;, dice Rambelli. La facilidad de entonces del tr\u00e1fico no se repite actualmente en lo que ata\u00f1e a la investigaci\u00f3n de dicha actividad. En 2004, el historiador envi\u00f3 a la Marina un pedido para explorar el fondo del mar y recibi\u00f3, casi un a\u00f1o despu\u00e9s, una respuesta negativa, con lo cual empez\u00f3 una verdadera &#8220;guerra naval&#8221; para poder culminar su proyecto. Al a\u00f1o siguiente efectu\u00f3 otro pedido de autorizaci\u00f3n, en este caso ante el Instituto del Patrimonio Hist\u00f3rico y Art\u00edstico Nacional (Iphan). Como resultado de ello solamente logr\u00f3 bucear alguna que otra vez antes del final de su financiamiento, habiendo localizado maderas n\u00e1uticas que, seg\u00fan cree, pueden indicar la ubicaci\u00f3n del Camargo. &#8220;Si bien por un lado la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica perdi\u00f3 un tiempo precioso con tramitaciones pol\u00edticas y burocr\u00e1ticas, por el otro, al permitir que el Iphan y la Marina se sentasen a discutir el tema, queda legitimada nuestra preocupaci\u00f3n y se abre el camino para la comprensi\u00f3n futura de la importancia de la arqueolog\u00eda subacu\u00e1tica en Brasil.&#8221;<\/p>\n<p>Si los secretos del Camargo est\u00e1n guardados en el mar, la participaci\u00f3n estadounidense en el tr\u00e1fico fue una divisoria de aguas para los amos de esclavos brasile\u00f1os luego de la promulgaci\u00f3n de la Ley Eus\u00e9bio de Queiroz, en 1850, que prohib\u00eda el comercio negrero. &#8220;Durante todo el d\u00eda 4 de julio (d\u00eda de la independencia estadounidense) nosotros decoramos el buque para celebrar la fecha y disparamos una salutaci\u00f3n de ca\u00f1\u00f3n que ten\u00edamos a bordo. A las cuatro de la tarde de aquel d\u00eda, recomenzamos el embarque de nuestra carga y una hora despu\u00e9s hab\u00edamos embarcado 746 negros; soltamos amarras y partimos&#8221;, cont\u00f3 William Anderson, inmediato del Quinsey, nav\u00edo negrero americano, al c\u00f3nsul americano en R\u00edo de Janeiro, en 1851. &#8220;Yo me arriesgar\u00eda a afirmar que ninguna embarcaci\u00f3n de EE.UU. es vendida en Brasil para ser destinada a un puerto en \u00c1frica, sin que el comandante y la tripulaci\u00f3n de Estados Unidos, si no los due\u00f1os, por libre y espont\u00e1nea voluntad, viabilicen y contribuyan para perpetuar el tr\u00e1fico&#8221;, escribi\u00f3 el ministro norteamericano a Brasil Henry Wise, un sure\u00f1o esclavista que luch\u00f3 contra el tr\u00e1fico en aguas brasile\u00f1as por el solo hecho de que la mayor\u00eda de los barcos negreros yanquis proven\u00eda del Norte, rival en la Guerra Civil. &#8220;Desembarcos clandestinos se realizaban con la complicidad de una serie de agentes del Estado corrompidos por traficantes y amos de esclavos. El abuso de funcionarios de la Marina y del Ej\u00e9rcito era tal que muchos alquilaban instalaciones del gobierno para servir de dep\u00f3sitos de esclavos. Pese a algunas medidas, muchos dudaron del peso de la nueva ley&#8221;, eval\u00faa el soci\u00f3logo Luiz Alberto Couceiro, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro. El &#8220;poco caso&#8221; termin\u00f3 con el &#8220;caso de Bracu\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_E029-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230485\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230485\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_E029-1-300x211.jpg\" alt=\"Negreiro_E029\" width=\"300\" height=\"211\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>Presos<br \/>\n<\/strong>En diciembre de 1852, el Di\u00e1rio do Rio de Janeiro inform\u00f3 acerca del &#8220;rumor&#8221; de que un buque americano hab\u00eda desembarcado africanos en el puerto de Bracu\u00ed. El emperador personalmente fue informado de que dos marineros norteamericanos hab\u00edan sido detenidos. Ambos eran miembros de la tripulaci\u00f3n del Camargo. El comisario local era tambi\u00e9n due\u00f1o de esclavos y su implicaci\u00f3n repercuti\u00f3 en la prensa de la Corte. &#8220;Un contingente de 400 efectivos fue enviado para patrullar la regi\u00f3n de Angra. Luego de la intervenci\u00f3n del Estado en las haciendas donde los esclavos hab\u00edan sido ilegalmente comprados, s\u00f3lo 38 negros fueron recuperados. Asimismo, a partir de este hecho pol\u00edtico, otros esclavos de la regi\u00f3n se creyeron en el mismo derecho y hubo fugas. Esclavos detenidos dec\u00edan que estaban ejerciendo su derecho a la libertad, como los africanos tra\u00eddos en el Camargo que fueron libertados&#8221;, afirma Couceiro. Fueron tres meses de investigaciones y maniobras pol\u00edticas que llevaron a una pulseada con el Imperio, que quer\u00eda demostrar no eran los propietarios quienes mandaban en la naci\u00f3n, dictaminando el momento justo de tomar medidas contra el trabajo esclavo. &#8220;Fue una acci\u00f3n orquestada. Seg\u00fan carta del responsable de la investigaci\u00f3n, Ildefonso de Souza Ramos (reemplazante de Eus\u00e9bio de Queiroz), al fondear un barco comandado por el americano Gordon, muchos botes se aproximaron y los africanos desembarcaron en tierras de la hacienda Santa Rita&#8221;, sostiene la historiadora Martha Abreu, de la Universidad Federal Fluminense. Perseguido antes por un nav\u00edo ingl\u00e9s, Gordon incendi\u00f3 el buque, una pr\u00e1ctica com\u00fan entre otros comandantes norteamericanos de barcos negreros. Val\u00eda la pena: un esclavo comprado en \u00c1frica por 40 d\u00f3lares, en tierras brasile\u00f1as, cuya producci\u00f3n creciente de caf\u00e9 demandaba esclavos que no eran m\u00e1s &#8220;importados&#8221;, val\u00eda entre 400 y 1.200. As\u00ed, una carga de 800 esclavos pod\u00eda rendir la fortuna de 960 mil d\u00f3lares: 100 d\u00f3lares de 1850 corresponden actualmente 4 mil d\u00f3lares.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_Slave_ship-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230488\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-230488\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/02\/Negreiro_Slave_ship-1-751x1024.jpg\" alt=\"Negreiro_Slave_ship\" width=\"300\" height=\"409\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>Al menos 430 buques americanos habr\u00edan hecho 545 viajes esclavistas a las Am\u00e9ricas entre 1815 y 1850, la mayor\u00eda a Cuba y a Brasil. Muchos balleneros fueron convertidos en buques negreros o sirvieron como disfraz para que americanos traficasen esclavos hacia las costas brasile\u00f1as. En ese entonces, Nueva York contaba con el dudoso honor de ser el mayor entrepuesto de tr\u00e1fico negro del globo. &#8220;Es lamentable que Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos se vean obligados a gastar tal monto de sangre y dinero para la supresi\u00f3n del tr\u00e1fico esclavo&#8221;, afirm\u00f3 Lincoln poco antes de tomar posesi\u00f3n como presidente. El estallido de la Guerra Civil desvi\u00f3 hacia otras funciones a los pocos barcos yanquis alistados para patrullar aguas americanas, y hasta 1862 los brit\u00e1nicos no ten\u00edan permiso para abordar embarcaciones con bandera de EE.UU. &#8220;Mi opini\u00f3n es que Brasil, en nombre de los descendientes de esclavos tra\u00eddos a su pa\u00eds, deber\u00eda exigir reparaciones a EE.UU. por esos actos ilegales cometidos hace 150 a\u00f1os&#8221;, dice el brasile\u00f1ista Gerald Horne. El \u00faltimo buque americano que transport\u00f3 africanos a Brasil fue la goleta Mary E. Smith, que dej\u00f3 Boston en 1855, con destino a la costa de Esp\u00edrito Santo, donde arrib\u00f3 en enero de 1856, cargando 400 negros a bordo traficados desde \u00c1frica. Un vapor brasile\u00f1o, el Olinda, abord\u00f3 a la goleta y la escolt\u00f3 hasta Salvador, donde se verific\u00f3 que hab\u00eda m\u00e1s de 70 africanos muertos por una enfermedad contra\u00edda durante el viaje. La poblaci\u00f3n de Salvador qued\u00f3 en polvorosa, aterrorizada ante una posible epidemia. Durante las dos semanas siguientes en que la goleta qued\u00f3 detenida, m\u00e1s cien cautivos murieron (incluso el capit\u00e1n americano). Los tripulantes fueron juzgados y sentenciados a tres a\u00f1os de prisi\u00f3n, y apelaron al c\u00f3nsul estadounidense Richard Meade. Don Pedro II lleg\u00f3 incluso a recibir al m\u00e1s anciano de ellos y le concedi\u00f3 el perd\u00f3n oficial a todos en 1858.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La b\u00fasqueda de uno de los barcos negreros que vinieron a Brasil","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[684],"class_list":["post-84262","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84262","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84262"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84262\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84262"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}