{"id":84265,"date":"2009-03-01T00:00:00","date_gmt":"2009-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/03\/01\/en-la-propia-piel\/"},"modified":"2013-11-08T13:21:50","modified_gmt":"2013-11-08T15:21:50","slug":"en-la-propia-piel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-la-propia-piel\/","title":{"rendered":"En la propia piel"},"content":{"rendered":"<p>Al final de 1901 el presidente del estado de S\u00e3o Paulo, Rodrigues Alves, autoriz\u00f3 al Servicio Sanitario a reproducir un pol\u00e9mico experimento m\u00e9dico realizado en Cuba. En la \u00e9poca, la isla entonces dominada por Estados Unidos era acometida por una grave epidemia de fiebre amarilla con alta mortalidad. Las obras de saneamiento no surt\u00edan el efecto esperado y la enfermedad resist\u00eda a su erradicaci\u00f3n. La voz corriente de la medicina cre\u00eda que la infecci\u00f3n era causada por microorganismos presentes en mohos y aires contaminados por otros enfermos. Sin embargo, el m\u00e9dico cubano Carlos Finlay defend\u00eda desde 1881\u00a0 la teor\u00eda de la transmisi\u00f3n a trav\u00e9s del mosquito Stegomyia fasciata (rebautizado Aedes aegypti en 1926), pero nunca lo hab\u00edan tomado en serio en el seno de la comunidad cient\u00edfica internacional. Hasta que en 1900, una comisi\u00f3n de salubristas del Ej\u00e9rcito estadounidense, al mando del bacteri\u00f3logo Walter Reed, fue enviada a Cuba, y ante la ineficacia de los m\u00e9todos tradicionales, decidi\u00f3 poner a prueba la hip\u00f3tesis de Finlay. Al cerciorarse de que la tesis estaba en lo cierto, el S. fasciata comenz\u00f3 a ser combatido en toda la isla. En seis meses la epidemia estaba bajo control.<\/p>\n<p>Brasil tambi\u00e9n sufr\u00eda con epidemias de fiebre amarilla. El m\u00e9dico Em\u00edlio Marcondes Ribas (1862-1925), director del Servicio Sanitario paulista desde 1898, era un lector atento de las novedades internacionales. A diferencia de Adolpho Lutz y Oswaldo Cruz, que pasaron temporadas de estudios en el exterior, Ribas fue un cl\u00ednico que realiz\u00f3 toda su formaci\u00f3n acad\u00e9mica en Brasil, pero siempre se correspondi\u00f3 con autoridades sanitarias de afuera?, comenta Marta de Almeida, investigadora de historia de la ciencia del Museo de Astronom\u00eda y Ciencias Afines (Mast). La epidemia no lleg\u00f3 a la ciudad de S\u00e3o Paulo, pero algunas regiones importantes del estado como Santos y Campinas no se le escaparon. En R\u00edo de Janeiro, en ese entonces capital de la Rep\u00fablica, la infecci\u00f3n constitu\u00eda un grave problema de salud. Entre 1850 y 1902 se registraron 58.063 muertes solamente en la parte urbana del municipio.<\/p>\n<p>Ribas era un defensor de la tesis de Finlay y combat\u00eda a la saz\u00f3n el S. fasciata en el estado, dice Marta. Pero sufr\u00eda la oposici\u00f3n de parte de un sector de los m\u00e9dicos, quienes no cre\u00edan en esa forma de transmisi\u00f3n. Cuando se enter\u00f3 del caso cubano, crey\u00f3 que podr\u00eda repetir en S\u00e3o Paulo lo que se hab\u00eda hecho en La Habana como un modo de tomar parte efectivamente en las investigaciones sobre la fiebre amarilla. Autorizado por el gobierno, realiz\u00f3 la primera etapa de los experimentos entre el 15 de diciembre de 1902 y el 20 de enero de 1903. Junto a Lutz, director del Instituto Bacteriol\u00f3gico, se dej\u00f3 picar durante cinco sesiones por mosquitos infectados con un caso benigno. Otros cuatro voluntarios hicieron lo propio (Oscar Moreira, Domingos Pereira Vaz, Andr\u00e9 Ramos y Januario Fiori). Los tres primeros no presentaron s\u00edntomas, probablemente por estar inmunizados frecuentaban regiones en las cuales la enfermedad era end\u00e9mica. Pero Vaz, Ramos y Fiori se enfermaron.<\/p>\n<p>En abril de 1903 se llev\u00f3 a cabo la segunda etapa de experimentos. El grupo control, con tres voluntarios italianos, permaneci\u00f3 encerrado durante 20 d\u00edas en cuartos protegidos contra mosquitos, llenos de ropas y objetos sucios de orina, v\u00f3mito y excrementos de enfermos de la fiebre. Ninguno se enferm\u00f3. Los trabajos contaron con un seguimiento a cargo de una comisi\u00f3n m\u00e9dica que respald\u00f3 el resultado. Ambos experimentos ocurrieron en el Hospital de aislamiento de S\u00e3o Paulo, a lado del Instituto de Bacteriolog\u00eda (actual Instituto Adolpho Lutz). Posteriormente, el antiguo hospital dio origen al Instituto de Infectolog\u00eda Em\u00edlio Ribas.<\/p>\n<p>Los experimentos de Cuba y de S\u00e3o Paulo suministraron la base para la realizaci\u00f3n de campa\u00f1as profil\u00e1cticas en el pa\u00eds que tuvieron gran \u00e9xito. En 1936, los estadounidenses Max Theiler y Henry Smith desarrollaron una vacuna eficaz con base en una cepa del virus atenuado, y desde 1942 no se registran casos de transmisi\u00f3n en \u00e1reas urbanas. Todos los casos dados a conocer recientemente se detectaron en zonas silvestres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 106 a","protected":false},"author":420,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[298,310,316,329],"coauthors":[736],"class_list":["post-84265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-epidemiologia-es","tag-historia-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/420"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84265"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84265\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84265"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}