{"id":84279,"date":"2009-03-01T00:00:00","date_gmt":"2009-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/03\/01\/memorias-preservadas-2\/"},"modified":"2016-05-05T17:15:51","modified_gmt":"2016-05-05T20:15:51","slug":"memorias-preservadas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/memorias-preservadas-2\/","title":{"rendered":"Memorias preservadas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_151968\" style=\"max-width: 360px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151968 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img12.jpg\" alt=\"hormona puede prevenir la enfermedad que borra el pasado\" width=\"350\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img12.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img12-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img12-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Hormona puede prevenir la enfermedad que borra el pasado<\/p><\/div>\n<p>En los \u00faltimos tiempos, la neurocient\u00edfica Fernanda De Felice y el bioqu\u00edmico Sergio Teixeira Ferreira tuvieron que aguzar dos habilidades que siempre ayudaron al meticuloso detective Sherlock Holmes a solucionar sus casos: la observaci\u00f3n y el razonamiento deductivo. La pareja de investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, por supuesto, no procuraba resolver cr\u00edmenes. Sin lupa ni pipa, apuntaban a algo posiblemente m\u00e1s complicado. Buscaban develar los mecanismos bioqu\u00edmicos por los cuales el mal de Alzheimer, una de las enfermedades m\u00e1s devastadoras descubiertas en el \u00faltimo siglo, destruye las neuronas, las c\u00e9lulas cerebrales encargadas de transmitir y almacenar informaci\u00f3n, ocasionando la p\u00e9rdida definitiva de la memoria.<\/p>\n<p>Con base en el trabajo en su propio laboratorio y de pistas recabadas por otros equipos, Fernanda y Ferreira confirmaron el a\u00f1o pasado la existencia de una conexi\u00f3n hasta hace poco tiempo ni siquiera imaginada entre el Alzheimer y otra enfermedad com\u00fan en los ancianos, la diabetes tipo 2. En ambos casos, el problema surge porque las c\u00e9lulas se vuelven incapaces de reaccionar adecuadamente ante la hormona insulina, que desempe\u00f1a distintas funciones en diferentes regiones del cuerpo en los m\u00fasculos facilita la absorci\u00f3n de la glucosa, la principal fuente de energ\u00eda del organismo, mientras que en el cerebro favorece la formaci\u00f3n de la memoria.<\/p>\n<p>Ahora, en asociaci\u00f3n con un equipo de Estados Unidos, los investigadores de R\u00edo demostraron que esa misma insulina, que pasa a ser mal aprovechada en el Alzheimer, puede prevenir los da\u00f1os en las neuronas. Y al menos en las pruebas de laboratorio, este efecto protector se intensifica cuando la insulina se asocia al medicamento rosiglitazona, empleado en e tratamiento de la diabetes tipo 2, informa el grupo en un art\u00edculo publicado en febrero en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).<\/p>\n<p>Estos resultados permiten una comprensi\u00f3n m\u00e1s\u00a0 clara y detallada de c\u00f3mo surge y avanza el Alzheimer, que en los estadios iniciales se manifiesta bajo la forma de peque\u00f1os olvidos, tales como el sitio donde deja uno la billetera, y en decurso de d\u00e9cadas corroe incluso las recordaciones m\u00e1s profundas, borrando el pasado por completo. Tambi\u00e9n crean la oportunidad de que se desarrollen alternativas m\u00e1s\u00a0 eficaces y menos agresivas de tratamiento de esta enfermedad que se est\u00e1 volviendo m\u00e1s com\u00fan a medida que m\u00e1s personas viven por m\u00e1s\u00a0 tiempo seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial da Salud, existen en el mundo 18 millones de personas con Alzheimer, cifra que se duplicar\u00eda en 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pese a estos avances, estamos lejos de ofrecer un nuevo tratamiento a los pacientes, afirma Ferreira. Primeramente hay que verificar si el efecto protector de la insulina que con Fernanda observaron en neuronas aisladas en una placa de vidrio se verifica en seres vivos. Si las pruebas que pretenden iniciar este a\u00f1o con animales fueran a buen puerto, entonces s\u00ed ser\u00e1 posible evaluar la estrategia de tratamiento en seres humanos. Sin embargo, antes ser\u00e1 necesario hallar una forma eficiente de hacer que la insulina llegue al cerebro. Sucede que tan solo parte de la hormona inyectada en la sangre atraviesa la membrana que protege al cerebro y otros \u00f3rganos del sistema nervioso central. Tenemos a\u00f1os de trabajo por delante, dice el bioqu\u00edmico.<\/p>\n<div id=\"attachment_151967\" style=\"max-width: 360px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151967 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img22.jpg\" alt=\"Sin insulina (izquierda): Aglomerado de p\u00e9ptidos, en rojo, se adhieren y eliminar las sinapsis neuronales (puntos verdes). Sin insulina: grupos (puntos rojos) desaparecen y preserva las sinapsis de las neuronas activas\" width=\"350\" height=\"222\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img22.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img22-120x76.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/art3804img22-250x159.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Sin insulina (<em>izquierda<\/em>): Aglomerado de p\u00e9ptidos, en rojo, se adhieren y eliminar las sinapsis neuronales (<em>puntos verdes<\/em>). Sin insulina: grupos (<em>puntos rojos<\/em>) desaparecen y preserva las sinapsis de las neuronas activas<\/p><\/div>\n<p>Las primeras se\u00f1ales de una conexi\u00f3n entre Alzheimer y diabetes surgieron cinco a\u00f1os atr\u00e1s. En Estados Unidos, un equipo coordinado por Juliette Janson, de la Cl\u00ednica Mayo, y Peter Butler, de la Universidad del Sur de California, analiz\u00f3 muestras del cerebro y del p\u00e1ncreas de 105 personas ?un grupo portador de Alzheimer, otro de diabetes tipo 2 y un tercero formado por individuos sanos. Vieron que la diabetes era dos veces m\u00e1s com\u00fan entre los portadores de Alzheimer que entre las personas sanas. Tambi\u00e9n constataron que quienes ten\u00edan Alzheimer ten\u00eda lesiones similares en el p\u00e1ncreas a las que esa enfermedad neurodegenerativa deja en el cerebro, aunque no hayan encontrado m\u00e1s\u00a0 da\u00f1os en neuronas de los portadores de diabetes tipo 2 que en los individuos sin ese problema, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 2004 en Diabetes. Aparentemente, la diabetes y la muerte de las c\u00e9lulas productoras de insulina surgir\u00edan como consecuencia del Alzheimer.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente el grupo de Suzanne de la Monte, de la Universidad Brown, tambi\u00e9n de Estados Unidos, present\u00f3 resultados que refuerzan esta conexi\u00f3n, pero apuntando en sentido contrario. Ya se sab\u00eda que el cerebro de portadores de Alzheimer presentaba una mayor dificultad para utilizar la glucosa, el az\u00facar convertido en energ\u00eda por las c\u00e9lulas. Suzanne constat\u00f3 que el problema no estaba en la carencia de glucosa ni de insulina. En el cerebro con Alzheimer, la insulina no produc\u00eda los efectos deseados porque encontraba el camino bloqueado. Producida por un grupo especial de c\u00e9lulas del p\u00e1ncreas y liberada en la sangre, la insulina necesita adherirse a una prote\u00edna en la superficie de las c\u00e9lulas, el llamado receptor de insulina, para abrirle el paso a la glucosa o, ya en el cerebro, para disparar las reacciones qu\u00edmicas fundamentales para la adquisici\u00f3n y la consolidaci\u00f3n de la memoria. Si la insulina no encuentra tal receptor, nada se concreta.<\/p>\n<p><strong>Antenas recogidas<br \/>\n<\/strong>El equipo de la Universidad Brown observ\u00f3 a su vez que los genes que contienen la informaci\u00f3n para producir los receptores de insulina estaban menos activos en las neuronas de personas con Alzheimer que en las de individuos sanos. Mediante un mecanismo a\u00fan desconocido, el cerebro con Alzheimer dejaba de producir estos receptores, que funcionan como antenas de radio captando las se\u00f1ales qu\u00edmicas que transporta la insulina y retransmiti\u00e9ndolas al interior de las c\u00e9lulas. La producci\u00f3n de los receptores de insulina disminu\u00eda a\u00fan m\u00e1s con el progreso de la enfermedad.<\/p>\n<p>Ante estas pistas, Fernanda y Ferreira decidieron descubrir qu\u00e9 estar\u00eda desconectando al gen del receptor de insulina y haciendo que las neuronas retrajesen esas antenas que las mantienen en contacto con el exterior. Ten\u00edan incluso un p\u00e1lpito. Apostaban que la reducci\u00f3n de los receptores se asociaba a la presencia de aglomerados de un fragmento de prote\u00edna el p\u00e9ptido beta-amiloide que se forman en el cerebro de los portadores de Alzheimer. Producido por la degradaci\u00f3n anormal de una prote\u00edna importante para el funcionamiento de las neuronas, este p\u00e9ptido se conecta con otras mol\u00e9culas iguales en el exterior de las c\u00e9lulas, formando los llamados olig\u00f3meros.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfser\u00edan efectivamente los olig\u00f3meros los que causaban la disminuci\u00f3n de los receptores de insulina? En el per\u00edodo que pas\u00f3 en el laboratorio de William Klein, en la Universidad Northwestern, en Chicago, de 2005 a 2007, Fernanda prepar\u00f3 una prueba sencilla para despejar la duda. Puso neuronas de laucha en una placa de vidrio y les agreg\u00f3 un compuesto rojo que se adher\u00eda a los receptores de insulina. Luego a\u00f1adi\u00f3 los olig\u00f3meros de beta-amiloide marcados con una prote\u00edna verde y aguard\u00f3 para ver qu\u00e9 suced\u00eda. Not\u00f3 que los aglomerados se adher\u00edan a la superficie de la neurona muy cerca de los receptores de insulina. Media hora despu\u00e9s del comienzo del experimento, el 22% de dichos receptores hab\u00eda sido recogido por la c\u00e9lula, y tres horas m\u00e1s\u00a0 tarde, el 70% hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>Como consecuencia de ello, las neuronas se volvieron inmunes a la acci\u00f3n de la insulina o, como dicen los m\u00e9dicos, resistentes a la insulina, exhibiendo as\u00ed el mismo s\u00edntoma que caracteriza a la diabetes tipo 2. Aun en un medio con altos tenores de la hormona, las c\u00e9lulas se volvieron incapaces de interpretar los comandos de la insulina absorber glucosa en los m\u00fasculos o transformar una experiencia en recuerdo en las neuronas.<\/p>\n<p>El efecto m\u00e1s grave surgi\u00f3 al d\u00eda siguiente. Despu\u00e9s de 24 horas en presencia de los olig\u00f3meros, los prolongamientos que conectan una neurona a otra perdieron la mayor parte de sus puntos de contacto (sinapsis) con las c\u00e9lulas vecinas, informaron los investigadores en PNAS. Este da\u00f1o gradual a las neuronas puede explicar lo que se observa en los estadios iniciales del Alzheimer, en los cuales las personas comienzan a sufrir fallas de memoria antes que se produzca la muerte de c\u00e9lulas cerebrales, dice Fernanda.<\/p>\n<p>Si los olig\u00f3meros comunes en el Alzheimer llevan a las neuronas a comportarse como las dem\u00e1s c\u00e9lulas del cuerpo en la diabetes, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si las c\u00e9lulas cerebrales recibieran el mismo tratamiento dado a los diab\u00e9ticos? De regreso a Brasil con esta cuesti\u00f3n en mente, Fernanda y Ferreira reanudaron las pruebas de laboratorio. En esta ocasi\u00f3n aplicaron a las neuronas tres tratamientos insulina, el medicamento rosiglitazona o una mezcla de ambos empleados en el control de la resistencia a la insulina, antes de a\u00f1adir al medio de cultivo los aglomerados de beta-amiloide. El resultado sorprendi\u00f3. El ba\u00f1o de insulina evit\u00f3 que los olig\u00f3meros se adhiriesen a las neuronas y disparasen la muerte celular. En el trabajo, llevado a cabo con Marcelo Vieira, Theresa Bonfim y Helena Decker, Ferreira y Fernanda vieron adem\u00e1s que el efecto protector de la insulina fue amplificado por la rosiglitazona. Pero ni la insulina ni la rosiglitazona previnieron la adherencia de los olig\u00f3meros cuando los receptores no estaban funcionando adecuadamente, afirm\u00f3 el equipo de R\u00edo en el trabajo publicado con el equipo de William Klein. Para Ferreira, esta constataci\u00f3n sugiere que la insulina puede ser eficaz solamente en los estadios iniciales del Alzheimer, o incluso antes que la enfermedad se instale.<\/p>\n<p>Si bien son necesarios ensayos en animales y en seres humanos para confirmar este papel protector de la insulina, esta nueva posibilidad terap\u00e9utica entusiasma a Ferreira. Es que ambas clases de medicamentos disponibles contra el Alzheimer los inhibidores de acetilcolinesterasa y los inhibidores del receptor de glutamato no impiden la muerte de las neuronas. Ayudan a reducir la p\u00e9rdida de la memoria y funcionan en una proporci\u00f3n peque\u00f1a de personas que padecen la enfermedad. Y durante pocos meses.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nDE FELICE, F. G. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/early\/2009\/02\/02\/0809158106\" target=\"_blank\">Protection of synapses against Alzheimer?s-linked toxins: insulin signaling prevents the patogenic binding of Abeta oligomers<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 106, n. 6, p. 1971-1976. 10 feb. 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La insulina protege al cerebro contra el mal de Alzheimer","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-84279","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84279"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84279\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84279"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}