{"id":84281,"date":"2009-03-01T00:00:00","date_gmt":"2009-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/03\/01\/historias-de-aguas-antiguas\/"},"modified":"2016-05-05T17:24:15","modified_gmt":"2016-05-05T20:24:15","slug":"historias-de-aguas-antiguas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/historias-de-aguas-antiguas\/","title":{"rendered":"Historias de aguas antiguas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_145819\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-145819\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas1.jpg\" alt=\"Estalagmita...\" width=\"290\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas1-120x202.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas1-250x422.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Estalagmita&#8230;<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Lluvias intensas como las que a comienzos de este a\u00f1o convulsionaron a decenas de ciudades en Santa Catarina pueden estar conectadas con fen\u00f3menos clim\u00e1ticos acaecidos regiones distantes, con lluvias fuertes tambi\u00e9n en la Amazonia o el fr\u00edo riguroso en el hemisferio Norte. En un per\u00edodo relativamente reciente de la historia de la Tierra, desde hace 100 mil a\u00f1os hasta los d\u00edas actuales, oscilaciones abruptas de temperatura en el hemisferio Norte, que se repiten en promedio cada tres mil a\u00f1os, correspond\u00edan a variaciones de lluvia en regiones tropicales en una dimensi\u00f3n incluso mayor que los El Ni\u00f1o o La Ni\u00f1a, causados por el calentamiento o el enfriamiento de las aguas del Pac\u00edfico cada entre dos y siete a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ge\u00f3logos y climat\u00f3logos de Brasil, Estados Unidos y Alemania arribaron a esas conclusiones al analizar rocas que antes atra\u00edan esencialmente por su belleza las estalactitas y las estalagmitas, columnas de rocas que crecen respectivamente a partir del techo o desde el suelo de las cavernas y que cobraron valor cient\u00edfico en los \u00faltimos a\u00f1os por preservar restos de aguas de lluvias que cayeron hace miles de a\u00f1os. Los resultados de los an\u00e1lisis del ox\u00edgeno del carbonato de calcio de estalagmitas de cavernas brasile\u00f1as est\u00e1n ubicando al tr\u00f3pico en la historia del clima del planeta de los \u00faltimos 500 mil a\u00f1os, antes contada solamente mediante muestras de hielo extra\u00eddas en las regiones polares y de sedimentos del fondo del mar. Los registros de lluvias obtenidos con instrumentos meteorol\u00f3gicos, que tambi\u00e9n indican las tendencias del clima, raramente retroceden m\u00e1s all\u00e1 de los 150 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Estamos terminando de armar el rompecabezas del clima global del pasado, dice el ge\u00f3logo Francisco Cruz, investigador del Instituto de Geociencias (IG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Cruz es el primero autor de una investigaci\u00f3n con estalagmitas de cavernas de R\u00edo Grande do Norte publicada a fin de febrero en Nature Geoscience, que reuni\u00f3 a investigadores de la USP, de la Universidad de Minas Gerais, de Albany, Massachusetts y Minesotta, Estados Unidos, y del Instituto para la Investigaci\u00f3n Marina y Polar de Alemania. Tomadas en su conjunto, las investigaciones con estalagmitas de cavernas de Brasil y de China acent\u00faan los contrastes clim\u00e1ticos al sur y al norte del Ecuador, y muestran que, como consecuencia de ese ciclo de tres mil a\u00f1os, hab\u00eda \u00e9pocas de intensa humedad en Brasil, mientras que en un pa\u00eds vecino, Venezuela, y en otro muy lejano, China, el clima era m\u00e1s seco.<\/p>\n<p>Los estudios de las cavernas del nordeste brasile\u00f1o y los anteriores, en cavernas de S\u00e3o Paulo y de Santa Catarina, aunque retratan variaciones clim\u00e1ticas en puntos o en regiones espec\u00edficas, ayudan a recomponer la historia m\u00e1s antigua del clima en el territorio brasile\u00f1o y delimitan los momentos de cambios m\u00e1s intensos. Uno de de \u00e9stos es el comienzo del clima semi\u00e1rido en el nordeste, hace alrededor de cuatro mil a\u00f1os, en raz\u00f3n de un desplazamiento peri\u00f3dico del eje de rotaci\u00f3n de la Tierra que hizo que el hemisferio Sur empezara a recibir m\u00e1s\u00a0 radiaci\u00f3n solar que el hemisferio Norte. Hace seis mil a\u00f1os, el clima del nordeste era sumamente diferente, afirma Cruz, que naci\u00f3 en Natal, capital de R\u00edo Grande do Norte.<\/p>\n<div id=\"attachment_145820\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-145820\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas2.jpg\" alt=\"... y interior de la caverna Abissal, Rio Grande do Norte: 26 mil a\u00f1os de variaciones clim\u00e1ticas grabados en las rocas\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas2-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas2-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Cruz \/ USP<\/span>&#8230; y interior de la caverna Abissal, Rio Grande do Norte: 26 mil a\u00f1os de variaciones clim\u00e1ticas grabados en las rocas<span class=\"media-credits\">Francisco Cruz \/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los registros de la composici\u00f3n qu\u00edmica de las rocas de cavernas del nordeste de los \u00faltimos 26 mil a\u00f1os sugieren que el clima nordestino comenz\u00f3 a asumir las caracter\u00edsticas actuales hace cuatro mil a\u00f1os. Seg\u00fan \u00e9l, el semi\u00e1rido del nordeste nunca fue tan h\u00famedo como el litoral de la zona, pero las lluvias en el interior estaban mejor\u00a0 distribuidas a lo largo del a\u00f1o: probablemente cayeron a lo largo de seis meses, de octubre a abril, en lugar de concentrarse en tres meses, de marzo a mayo, como actualmente. Este cambio habr\u00eda contribuido en la sustituci\u00f3n de bosques relativamente voluminosos por la actual zona agreste conocida como caatinga.<\/p>\n<p>Cuando comenz\u00f3 el per\u00edodo m\u00e1s seco, la mayor\u00eda de las estalagmitas dej\u00f3 de crecer. El agua se evaporaba antes de llegar a las cavernas, afirma Cruz. La lluvia escase\u00f3 a punto tal que el equipo del cual Cruz forma parte, luego de explorar decenas de cavernas, hall\u00f3 tan s\u00f3lo una estalagmita con capas de carbonato de calcio formadas en los \u00faltimos cuatro mil a\u00f1os. Ese testigo \u00fanico del cambio de clima estaba ubicado a 15 metros de profundidad, aislado en una de las galer\u00edas de Furna Nova, una caverna situada a 300 kil\u00f3metros de Natal, descubierta a\u00f1os atr\u00e1s por Jocy Cruz, t\u00e9cnico del Centro Nacional de Estudio, Protecci\u00f3n y Manejo de Cavernas (Cecav), del Instituto Chico Mendes, quien acompa\u00f1aba a los equipos de las universidades y defin\u00eda sin derecho a cuestionamientos qu\u00e9 podr\u00edan retirar o y qu\u00e9 no para hacer an\u00e1lisis de laboratorio.<\/p>\n<p>Examinando otro tipo de material ?los granos del polen de plantas preservados en pantanos y fondos de lagunas, el bot\u00e1nico Paulo Eduardo de Oliveira, investigador de la Universidad de Guarulhos, S\u00e3o Paulo, hab\u00eda arribado anteriormente a conclusiones similares: hasta hace cuatro mil a\u00f1os, la caatinga se mezclaba con otros tipos de vegetaci\u00f3n, formando montes m\u00e1s abiertos, con \u00e1rboles, arbustos y cactus, sin an\u00e1logos actuales. En la Amazonia, la historia es otra. Al este de la Amazonia existen indicadores de que hubo momentos m\u00e1s\u00a0 secos, pero no tanto como para eliminar la selva, en tanto que al oeste no se ve ninguna se\u00f1al de cambio en el clima durante los \u00faltimos 40 mil a\u00f1os, dice Oliveira.<\/p>\n<p>P\u00f3lenes y sedimentos antiguos ayudan tambi\u00e9n a reconstruir la historia de la ocupaci\u00f3n humana, pues indican que los antiguos habitantes de la Amazonia, por ejemplo, cultivaban ma\u00edz y mandioca, de acuerdo con un estudio de Oliveira llevado a cabo junto a investigadores de Florida, Estados Unidos, y de R\u00edo de Janeiro, publicado en 2007 en Philosophical Transaction of The Royal Society B. Dibujos sobre rocas a\u00fan poco estudiados muestran la existencia de ocupaci\u00f3n humana en el nordeste, antes de la fase semi\u00e1rida, en Lajedo de Soledade, a 30 km de la caverna Rainha, una de las principales cavernas estudiadas, en el departamento de Felipe Guerra (R\u00edo Grande do Norte), descubierta tambi\u00e9n hace pocos a\u00f1os por el espele\u00f3logo Ariosvaldo Ara\u00fajo da Silva, uno de los fundadores de un grupo de espeleolog\u00eda de Natal.<\/p>\n<div id=\"attachment_145821\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-145821\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas3.jpg\" alt=\"Lajedo de Soledade: se\u00f1ales de la ocupaci\u00f3n humana hace miles de a\u00f1os\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas3-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Cavernas3-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Cruz \/ USP<\/span>Lajedo de Soledade: se\u00f1ales de la ocupaci\u00f3n humana hace miles de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Francisco Cruz \/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hace cuatro mil a\u00f1os, mientras el nordeste empezaba a volverse m\u00e1s\u00a0 seco, empezaba a llover m\u00e1s en el sur y en el sudeste. La raz\u00f3n era la misma: el incremento de la intensidad de la radiaci\u00f3n solar en el hemisferio Sur, como resultado de la oscilaci\u00f3n del eje de rotaci\u00f3n de la Tierra, que obedece a ciclos de alrededor de 23 mil a\u00f1os. Dependiendo de la inclinaci\u00f3n del eje de rotaci\u00f3n de la Tierra, puede haber m\u00e1s sombra en el hemisferio Norte y mayor cobertura solar en el hemisferio Sur o lo contrario.<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, luego de examinar estalagmitas de una caverna de S\u00e3o Paulo y otra de Santa Catarina (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/05\/01\/guardianes-del-tiempo\/\">Pesquisa FAPESP <em>n\u00ba 111, mayo de 2005<\/em><\/a>), Cruz hab\u00eda\u00a0 verificado que la insolaci\u00f3n m\u00e1s fuerte hace que los veranos del litoral de la regi\u00f3n sur se vuelvan m\u00e1s lluviosos y ahora ayudan la explicar parte del impacto de los aguaceros que dejaron un saldo de 80 mil personas evacuadas en 63 municipios de Santa Catarina. Al presentar los resultados de este trabajo, publicados en mayo de 2005 en Nature, Cruz coment\u00f3 que la insolaci\u00f3n y las lluvias m\u00e1s intensas en el sur eran una tendencia natural que se mantendr\u00eda durante los pr\u00f3ximos mil a\u00f1os, sin considerar las intervenciones humanas sobre el clima.<\/p>\n<p>Actualmente, todo el hemisferio Sur est\u00e1 sujeto a una insolaci\u00f3n m\u00e1s intensa, sostiene Cruz. Por estar m\u00e1s c\u00e1lido, el continente atrae los vientos h\u00famedos provenientes del Atl\u00e1ntico, llamados alisios. Llegados desde el este, provocan lluvias que se propagan desde la Amazonia a las regiones sudeste y sur de Brasil. El calor liberado por la formaci\u00f3n de lluvias en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica origina un movimiento de aire que alcanza grandes altitudes y se desplaza al este, en el sentido inverso al de los alisios, y se sumerge en las proximidades de la costa del nordeste. Esta masa de aire m\u00e1s seco y fr\u00edo inhibe la entrada de humedad que alimentar\u00eda las lluvias en el interior del nordeste, sostiene Cruz.<\/p>\n<p>Los datos de las estalagmitas pueden servir para evaluar la capacidad de los modelos computacionales de reproducir la variabilidad clim\u00e1tica del pasado en Am\u00e9rica del Sur, comenta Mathias Vuille, climat\u00f3logos de la Universidad de Albany, Estados Unidos, quien particip\u00f3 en este estudio. Seg\u00fan Vuille, las estalagmitas indican variaciones reales de lluvia en el tr\u00f3pico, pero no explican por qu\u00e9 llovi\u00f3 m\u00e1s o menos, mientras que las simulaciones computacionales, obtenidas mediante modelos matem\u00e1ticos, informan sobre mecanismos atmosf\u00e9ricos que ocasionaron los cambios de clima, pero no pueden considerarse reales hasta que se las compare con registros materiales.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Marengo, climat\u00f3logo del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, se ha valido de registros geol\u00f3gicos o bot\u00e1nicos para obtener una primera visi\u00f3n de climas pasados. Tales materiales, seg\u00fan Marengo, pueden tambi\u00e9n llevar a hacer conclusiones arriesgadas: Para demostrar con mayor precisi\u00f3n de qu\u00e9 manera el clima del pasado habr\u00eda sido, dice, necesitamos m\u00e1s puntos. Los climat\u00f3logos reconocen que, pese a las limitaciones, los estudios con p\u00f3lenes y rocas de cavernas ayudan a diferenciar los efectos marcadamente naturales, en una \u00e9poca en que la civilizaci\u00f3n humana era incipiente, de los que pueden sufrir influencia de la acci\u00f3n humana. En los \u00faltimos 100 mil a\u00f1os, por causas esencialmente naturales, durante siglos la temperatura de las regiones polares habr\u00eda permanecido ubicada algunos grados encima o por debajo de los niveles anteriores, mientras que en los tr\u00f3picos llov\u00eda entre dos y tres veces m\u00e1s.<\/p>\n<p>A comienzos de este a\u00f1o, los argentinos asistieron a la sequ\u00eda m\u00e1s intensa de los \u00faltimos 50 a\u00f1os y los australianos vieron ciudades consumidas por incendios, mientras que los term\u00f3metros clavaban el r\u00e9cord de 46,6\u00ba Celsius. En Santa Catarina, fuertes lluvias causaron inundaciones que complicaron a decenas de ciudades; los ingleses dejaron de lado los planes inmediatos ante nevascas igualmente intensas. Los expertos en el estudio del clima no dicen que los extremos clim\u00e1ticos del comienzo de este a\u00f1o reflejen cambios clim\u00e1ticos permanentes, pero s\u00ed hab\u00edan advertido que estas situaciones podr\u00edan ocurrir en el futuro con mayor frecuencia. Climat\u00f3logos afirmaron en un informe de 2007 que incendios de dimensiones m\u00e1s amplias que las habituales podr\u00edan volverse m\u00e1s\u00a0 frecuentes en Australia.<\/p>\n<p>Marengo coordin\u00f3 la elaboraci\u00f3n de escenarios clim\u00e1ticos derivados de modelos regionales que proyectaban episodios de lluvias m\u00e1s intensas o de variaciones m\u00e1s\u00a0 acentuadas de temperaturas en Brasil durante la segunda mitad del siglo XXI (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2006\/12\/01\/caminos-de-cambio\/\" target=\"_blank\">Pesquisa FAPESP <em>n\u00ba 130, diciembre de 2006<\/em><\/a>). O a lo mejor no tan lejos en el tiempo. La semana anterior al Carnaval, Marengo vio el r\u00edo que corta la ciudad de Guaratinguet\u00e1, entre R\u00edo de Janeiro y S\u00e3o Paulo, salir de su cauce e inundar avenidas y casas. Nunca lo vi crecer tanto, dijo alarmado. Seg\u00fan \u00e9l, all\u00e1 y en otras ciudades brasile\u00f1as el clima agrava la crisis ya existente de la falta de planificaci\u00f3n urbana. Tambi\u00e9n Argentina puede pasar durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os por oscilaciones mayores de lluvias y de temperatura, como la registrada este a\u00f1o, de acuerdo con un estudio coordinado por Marengo, que saldr\u00eda publicado en poco tiempo m\u00e1s en el International Journal of Climatology.<\/p>\n<p>Cruz corre contra el tiempo para descubrir un poco m\u00e1s de los secretos del clima. Sobre una de sus mesas de trabajo en el Instituto de Geociencias descansan muchas estalagmitas las preferidas, que exhiben capas n\u00edtidas y relativamente regulares para su an\u00e1lisis. Salieron de cavernas de S\u00e3o Paulo, Santa Catarina, Minas Gerais, Goi\u00e1s, Mato Grosso, Bahia y Tocantins. Una de las piezas m\u00e1s\u00a0 valiosas es una estalagmita de casi 2,5 metros de longitud, encontrada en 13 pedazos en Caverna do Diabo, en el sur paulista, que registra las variaciones del clima de los \u00faltimos 600 mil a\u00f1os. Seg\u00fan Cruz, solamente Brasil y China poseen registros tan largos y continuos.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nPaleoclima del Cuaternario tard\u00edo brasile\u00f1o a partir de las razones isot\u00f3picas de ox\u00edgeno y carbono en espeleotemas\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4236\/paleoclima-do-quaternario-tardio-brasileiro-a-partir-das-razoes-isotopicas-de-oxigenio-e-carbono-em\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a006\/06761-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Programa J\u00f3venes Investigadores;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Francisco William da Cruz Junior &#8211; IG\/USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 104.113,80<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cavernas ayudan a reconstruir el clima de los \u00faltimos miles de a\u00f1os","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286,309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-84281","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84281"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84281\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84281"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}