{"id":84286,"date":"2009-03-01T00:00:00","date_gmt":"2009-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/03\/01\/el-capitalista-misionero\/"},"modified":"2017-01-20T18:44:56","modified_gmt":"2017-01-20T20:44:56","slug":"el-capitalista-misionero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-capitalista-misionero\/","title":{"rendered":"El capitalista misionero"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Nelson_Rockefeller_A4527-19.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230568\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-230568\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Nelson_Rockefeller_A4527-19-654x1024.jpg\" alt=\"Nelson_Rockefeller_A4527-19\" width=\"300\" height=\"470\" \/><span class=\"media-credits-inline\">WIKIMEDIA COMMONS\/DAVID HUME KENNERLY, CORTESIA DA BIBLIOTECA GERALD R. FORD<\/span><\/a>Durante los a\u00f1os de plomo brasile\u00f1os, el diablo ten\u00eda nombre y apellido, aunque no todos supieran bien como escribirlos: Nelson Aldrich Rockefeller (1908-1979), el nieto de uno de los m\u00e1s famosos robber barons del capitalismo norteamericano, John D. Rockefeller (1839-1937), el creador de la petrol\u00edfera Standard Oil. El historiador Antonio Pedro Tota, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo, recuerda su reacci\u00f3n, siendo a\u00fan estudiante, ante el paso del yanqui asqueroso por Brasil, en junio de 1969, y la del grupo de estudiantes que pint\u00f3 la pared de la Iglesia del Calvario, en S\u00e3o Paulo, con las frases: Rockfeller (sic) go home (\u00e9l no particip\u00f3 porque estaba ocupado intentando depredar el logotipo de Esso, perteneciente a la familia Rockefeller, en una estaci\u00f3n de servicio cercana). Seguramente no sab\u00edan que, gracias a Nelson, en la fiesta junina que se hacia todos los a\u00f1os [para festejar a los santos de junio] en aquella iglesia se pod\u00edan comer buenos choclos. Fue pues mediante la actuaci\u00f3n de empresas como Agroceres, asociada a \u00e9l, que Brasil pudo contar con el cultivo de ma\u00edz h\u00edbrido de alta productividad. No sab\u00edan tambi\u00e9n que, sin \u00e9l, no existir\u00eda la ayuda de becas de la FAPESP para desarrollar investigaciones en diversas \u00e1reas y que la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa) no tendr\u00eda su actual excelencia, pues fue Nelson quien sent\u00f3 las bases de la investigaci\u00f3n agron\u00f3mica tropical, explica Tota, quien se encuentra abocado a escribir una biograf\u00eda de la aventura brasile\u00f1a de Nelson Rockefeller.<\/p>\n<p>Podemos a\u00f1adir a la lista de contribuciones de Nelson los pollos y la carne de cerdo que compramos en el supermercado. \u00c9l fue responsable, en cierta forma, de la cr\u00eda extensiva de ambos, y no hay manera de negar que, por iniciativa suya, el pa\u00eds pudo tener sus primeros supermercados y shopping centers. Rockefeller tambi\u00e9n trajo a S\u00e3o Paulo en los a\u00f1os 1950 al ingeniero norteamericano Robert Moses, quien remodel\u00f3 Nueva York y dej\u00f3 un Programa de Mejoras P\u00fablicas para la Ciudad de S\u00e3o Paulo, que result\u00f3 m\u00e1s tarde en las actuales avenidas llamadas marginales, pues corren a orillas de los r\u00edos Tiet\u00ea y Pinheiros. Lanz\u00f3 igualmente en el pa\u00eds el Fondo Crescinco de Inversi\u00f3n, considerado uno de los primeros actos tendientes a la instituci\u00f3n de mercados de capitales m\u00e1s modernos por ac\u00e1. Su Ibec Housing aport\u00f3 soluciones de viviendas populares en los moldes norteamericanos, y su empresa de m\u00e1quinas agr\u00edcolas provey\u00f3 al medio rural con tractores, arados, cosechadoras y cr\u00e9ditos para los agricultores. En el Programa de Metas de Juscelino Kubitschek hay una referencia a Nelson como inspirador de la idea del cr\u00e9dito rural, enumera el investigador. Tal vez el poeta ingl\u00e9s Samuel Butler (1612-1680) no estuviera solamente haciendo una gracia cuando escribi\u00f3: Un argumento a favor del diablo: hay que recordar que escuchamos solamente una versi\u00f3n de la historia. Dios escribi\u00f3 todos los libros. Es un gran ejemplo de la visi\u00f3n prejuiciosa y poco sutil de muchos, incluso en el medio universitario, sobre Estados Unidos, a cuya comprensi\u00f3n entre nosotros se le asigna poca importancia y en general se restringe al concepto est\u00e9ril de imperialismo. Nelson fue imperialista, fue el fil\u00e1ntropo en busca de la remisi\u00f3n de los pecados de su familia y de su clase social y, por encima de todo, se consideraba a s\u00ed mismo el instrumento de la transformaci\u00f3n y la modernizaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de naciones modernas en Am\u00e9rica Latina, lo que ve\u00eda como su misi\u00f3n, teniendo como paradigma el modelo americano de vida. Era todo eso junto.<\/p>\n<p><strong>Sano<br \/>\n<\/strong>Tota pas\u00f3 seis meses escrutando el Rockefeller Archive Center, en EE.UU., para salir de all\u00ed con otra versi\u00f3n documental de la historia de Nelson. Ten\u00eda como supuesto b\u00e1sico la idea de que la sociedad norteamericana era sana, democr\u00e1tica, estable y por ende incuestionable. Cre\u00eda que la \u00e9poca del capitalismo salvaje ejercido por su abuelo hab\u00eda sido superada durante el gobierno de Franklin Roosevelt, su gran referencia. Era un curioso caso de republicano new dealer y no ten\u00eda dudas de que ese a sistema americano hab\u00eda que compartirlo con otros pueblos, a los cuales respetaba, y no que siguiera siendo un privilegio \u00fanico de Estados Unidos. Era un creyente calvinista, y la fuerza de la creencia no deja lugar a dudas. Ten\u00eda la fe de un misionero, analiza. Latinoam\u00e9rica para Rockefeller formaba parte de una tentativa de reencontrar ac\u00e1 la frontier que estaba agotada en Am\u00e9rica. Era el hombre blanco que pretend\u00eda civilizar como salvaci\u00f3n. Estaba imbuido de su misi\u00f3n salv\u00edfica de sacar al subcontinente de Am\u00e9rica del atraso y apuntarle el camino de la civilizaci\u00f3n. No vino a Am\u00e9rica del Sur para fundar una nueva Jerusal\u00e9n, pues ya hab\u00eda sido fundada en la parte Norte del continente, sino para hablar de la existencia del nuevo \u00c9den, construido en parte por su familia y por otros iguales, que deber\u00eda servir como \u00e9mulo que se extender\u00eda a toda Am\u00e9rica Latina. Por supuesto, eso no le impidi\u00f3 pensar y mucho en los r\u00e9ditos, la lecci\u00f3n que aprendi\u00f3 con su padre, Rockefeller Jr. (1874-1960), que procuraba a su vez limpiar la mancha de los excesos cometidos por el padre, pero por medio de la filantrop\u00eda pragm\u00e1tica y de resultados.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Ford_Kissinger_Rockefeller.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230571\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-230571\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Ford_Kissinger_Rockefeller-300x191.jpg\" alt=\"Ford_Kissinger_Rockefeller\" width=\"300\" height=\"191\" \/><span class=\"media-credits-inline\">WIKIMEDIA COMMONS\/DAVID HUME KENNERLY, CORTESIA DA BIBLIOTECA GERALD R. FORD<\/span><\/a>La clave para entender las relaciones de Nelson con Brasil a lo mejor radica en un fragmento de La democracia en Am\u00e9rica, de Alexis de Tocqueville (1805-1859): En Estados Unidos, la virtud casi nunca es bella. Se dice que es \u00fatil. Los moralistas americanos no pregonan el sacrificio por otros porque los sacrificios son actos de nobleza. Pero dicen audazmente que tales sacrificios son tan necesarios para los que se benefician con ellos como para los que los hacen. Es la doctrina del inter\u00e9s propio bien entendido. Para \u00e9l, al final de la d\u00e9cada de 1930, las grandes empresas americanas, en especial en los pa\u00edses extranjeros, estaban desvi\u00e1ndose de la tradici\u00f3n de esa doctrina tan cara al esp\u00edritu calvinista. Nelson pensaba que hab\u00eda llegado al mundo para reubicar a los hombres de negocios en su lugar tradicional, con m\u00e1s responsabilidad social y para hacer sacrificios en pro del inter\u00e9s propio, bien entendido. El inter\u00e9s de Rockefeller por Am\u00e9rica Latina comenz\u00f3 en 1935, cuando intent\u00f3 encontrar un nicho para \u00e9l, en medio de los negocios de la familia, cambiando acciones de Standard Oil por las de Creole Petroleum, con base en Venezuela. Se manifest\u00f3 extremadamente sorprendido al conversar con la mujer de un ejecutivo americano que estaba en Caracas hac\u00eda m\u00e1s de ocho a\u00f1os, que no sab\u00eda decir nada en espa\u00f1ol. Ante el asombro de Nelson, ella le explic\u00f3: \u00bfAl fin y al cabo, con qui\u00e9n hablar\u00eda yo en espa\u00f1ol?. Para Rockefeller, era un ejemplo grotesco de la falta de responsabilidad de los americanos en el exterior que, para \u00e9l, deber\u00edan comportarse como misioneros, para implantar una sociedad m\u00e1s justa en el globo y para recuperar el buen nombre de Estados Unidos, eval\u00faa la historiadora Darlene Rivas, de la Pepperdine University, de EE.UU., autora de Missionary capitalist: Nelson Rockefeller in Venezuela. Nelson preconizaba un capitalismo reformado y regulado y esperaba crear un modelo basado en esa visi\u00f3n suya del comportamiento capitalista progresista, que agrupar\u00eda a inversionistas estadounidenses, brasile\u00f1os y venezolanos. Sab\u00eda que se pod\u00eda ser responsable y aun as\u00ed, o debido a ello, hacer buenos negocios y sacar r\u00e9ditos. Luego de dar un reto al directorio de la empresa, por la forma en que trataban a los lugare\u00f1os y por su desinter\u00e9s generalizado, llev\u00f3 a Venezuela un ej\u00e9rcito de profesores de espa\u00f1ol de Berlitz.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/rockefeller3.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230570\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230570\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/rockefeller3-300x214.jpg\" alt=\"rockefeller3\" width=\"300\" height=\"214\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Folha Imagem<\/span><\/a>Con el conocimiento adquirido en el contacto con los latinoamericanos, Rockefeller, a los 32 a\u00f1os, con el mundo con una guerra en ciernes, le propuso al presidente Roosevelt una pol\u00edtica econ\u00f3mica para el hemisferio. El mandatario se la acept\u00f3 y lo invit\u00f3 a dirigir el Office of Inter-American Affaire, que implementar\u00eda algunas de sus ideas tendientes a estrechar lazos con las rep\u00fablicas del Sur, ya sea en el \u00e1mbito de la propaganda, en el de la cultura o, lo que m\u00e1s le interesaba, en el est\u00edmulo al aumento de la productividad agr\u00edcola. Al fin y al cabo, las tropas necesitaban comer. Pero tambi\u00e9n se interes\u00f3 por el desarrollo de los sectores industriales, e incluso por aspectos de higiene y salud. ?Estaba seguro de que estaba plantando semillas, pues no ve\u00eda la raz\u00f3n para que EE.UU cambiara su pol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina con el fin de la Segunda Guerra Mundial, y de la necesidad de la pol\u00edtica de buena vecindad de Roosevelt. Cuando el presidente muri\u00f3 y la guerra termin\u00f3, en 1945, se mostr\u00f3 impactado ante el total desinter\u00e9s del gobierno norteamericano por la regi\u00f3n y por el intercambio de buena vecindad en pro de un universalismo basado en el monopolio de la mayor\u00eda votante de las Naciones Unidas, explica la brasile\u00f1ista Elizabeth Cobbs-Hoffman, de la San Diego State University, autora de The rich neighbor policy. Brasil en particular se sent\u00eda abandonado en su car\u00e1cter de aliado m\u00e1s constante de EE.UU. durante la guerra. Pero la nueva pol\u00edtica privilegiaba a Europa, vista en el contexto de la Guerra Fr\u00eda como m\u00e1s\u00a0 importante pol\u00edtica y econ\u00f3micamente. Su respuesta a esa negligencia fue la creaci\u00f3n de la American International Association (AIA), una organizaci\u00f3n sin fines de lucro, y la International Basic Economy Corporation (Ibec), el brazo de negocios de la operaci\u00f3n. Por medio de esas dos organizaciones, Nelson se aboc\u00f3 a la tarea de incrementar la productividad agr\u00edcola, lo que impedir\u00eda el \u00e9xodo rural, y la modernizaci\u00f3n de las ciudades. A partir de 1950, su inter\u00e9s se orient\u00f3 al desarrollo de la clase media de esos pa\u00edses, con planes como el Fondo Crescinco y otros, cuyo objetivo era la oportunidad de crecimiento para esa capa social y estimular su inter\u00e9s en el desarrollo de Brasil, pa\u00eds que visit\u00f3 por primera vez en 1937. Pero no en busca de petr\u00f3leo, que en la \u00e9poca no exist\u00eda, y como muchos de sus cr\u00edticos afirman, sino por las oportunidades, advierte Tota.<\/p>\n<p><strong>Minas<br \/>\n<\/strong>Volvi\u00f3 en 1946, como ciudadano com\u00fan, para lanzar la AIA, con miras hacer en el \u00e1mbito privado lo que el gobierno estadounidense no se interesaba en poner en pr\u00e1ctica. En 1948 se encontr\u00f3 con el gobernador de Minas Gerais, Milton Campos, deseoso de implementar un New Deal en su estado. Repiti\u00f3 esa asociaci\u00f3n cuando JK asumi\u00f3 como nuevo gobernador. Juscelino llev\u00f3 muchas ideas de Nelson a su Presidencia, entre ellas la necesidad de adentrarse en Brasil y no concentrarse meramente en el litoral, un cuello de botella detectado por el equipo de Nelson, sostiene el investigador. Rockefeller ve\u00eda la democracia como una cuesti\u00f3n de dinero (riqueza e industrializaci\u00f3n), es decir, el desarrollo econ\u00f3mico era el primer ladrillo de una sociedad estable y libre. De la misma manera, ve\u00eda a la clase media con gran entusiasmo, como la vanguardia de esa democracia. Por eso no estaba feliz con el giro americano, del traspaso de poder de Wall Street a la burocracia de Washington. Se visti\u00f3 entonces con la ropa del hombre de negocios como diplom\u00e1tico para cubrir la falta de acci\u00f3n del gobierno que, para \u00e9l, echaba a perder todas las oportunidades de inversi\u00f3n que Am\u00e9rica Latina ofrec\u00eda, especialmente en Brasil, al que ve\u00eda como la naci\u00f3n m\u00e1s\u00a0 importante y mejor preparada para establecer una asociaci\u00f3n con los hombres de negocios de Am\u00e9rica, comenta Elizabeth. Tota va m\u00e1s lejos todav\u00eda. Nelson so\u00f1aba en hacer de Brasil unos Estados Unidos debajo del Ecuador, para impedir que el pa\u00eds se transformase en una cabecera de puente del comunismo, un peligro que sali\u00f3 a la luz luego de Cuba. En el fondo, quer\u00eda traer el sue\u00f1o americano, que para \u00e9l era una sociedad de consumo, el acceso m\u00e1s directo a la felicidad, como cre\u00eda, dice el historiador. Creo que su sue\u00f1o, el del Brasil del agronegocio, de las grandes empresas petroleras, de gente abarrotando los supermercados y comercios, es medio parecido a esa pol\u00edtica Casas Bahia para todos del gobierno de Lula. Incluso el Bolsa familia parece el Food Stamp, un programa del New Deal que Nelson reanud\u00f3 cuando fue gobernador de Nueva Cork en los a\u00f1os 1960. Lula y Nelson Rockefeller se dar\u00edan la mano, estoy seguro.<\/p>\n<p>Por encima de todo, Nelson quer\u00eda educar a americanos y latinos. Los ejecutivos americanos aprender\u00edan que era rentable invertir en el desarrollo b\u00e1sico de otros pa\u00edses y no solamente concentrarse en la expoliaci\u00f3n de sus materias primas, y que este tipo de inversi\u00f3n pod\u00eda efectivamente hacerse de modo tal que tambi\u00e9n contemplase los intereses locales, sostiene Elizabeth. Los latinoamericanos, a su vez, aprender\u00edan que la cooperaci\u00f3n con los negocios norteamericanos podr\u00eda facilitar su desarrollo nacional y no solamente robarles. En ese proceso, Nelson se afianzar\u00eda como la figura de proa de la expansi\u00f3n econ\u00f3mica externa y del desarrollo, para as\u00ed crear seguidores en EE.UU., tanto en los negocios como en la pol\u00edtica. Con el esp\u00edritu del business is business, Rockefeller no dejaba de negociar por cuestiones pol\u00edticas y se relacion\u00f3 muy bien con las dictaduras, incluso con la brasile\u00f1a. ?Su experiencia de vida en Brasil despu\u00e9s del 64 y del milagro le revel\u00f3 que el crecimiento econ\u00f3mico no siempre produce prosperidad duradera y que la clase media no siempre es la vanguardia democr\u00e1tica. Por encima de todo, las ganancias que tuvo cuando Brasil ten\u00eda una inflaci\u00f3n de varios d\u00edgitos le demostraron que un mercado monetario puede existir parad\u00f3jicamente junto a una gran pobreza, falencias financieras y quiebras de industrias y ciudades, eval\u00faa la brasile\u00f1ista. Era el comienzo de la versi\u00f3n conservadora del republicano de izquierda, tal como se lo conoc\u00eda en los medios pol\u00edticos norteamericanos. Se fue olvidando de Brasil y de sus planes de reforma, cada vez m\u00e1s disgustado al entender que nunca lograr\u00eda ser presidente de EE.UU., que era su sue\u00f1o, agrega Tota. El punto m\u00e1s bajo de su carrera como diplom\u00e1tico de la iniciativa privada fue en 1969, cuando, representando al presidente Nixon, regres\u00f3 a Brasil y su presencia caus\u00f3 tumultos y revueltas estudiantiles. Poco import\u00f3 lo que hab\u00eda hecho para promover el desarrollo agr\u00edcola, las investigaciones cient\u00edficas, la extensi\u00f3n rural y las oportunidades de inversi\u00f3n para la clase media. Los j\u00f3venes no sab\u00edan o no quer\u00edan saber de ello, dice Elizabeth.<\/p>\n<p>Acad\u00e9micos y liberales latinoamericanos y norteamericanos tampoco se interesaron por el informe que hizo Nelson de su viaje, que le reiteraba al gobierno estadounidense que no deber\u00eda darle la espalda a los reg\u00edmenes dictatoriales y dar meramente continuidad al viejo esp\u00edritu no intervencionista de buena vecindad. Entre 1968 y 1969, esa postura no se sosten\u00eda m\u00e1s. Siguiendo el desguace de esa pol\u00edtica de la d\u00e9cada anterior, revolucionarios y reformistas latinoamericanos no cre\u00edan m\u00e1s en la posibilidad de una no intervenci\u00f3n. La cuesti\u00f3n era sencillamente saber de qu\u00e9 lado se posicionar\u00eda EE.UU. Las palabras de Rockefeller en ese entonces no hac\u00edan sino legitimar las relaciones econ\u00f3micas y diplom\u00e1ticas normales con las dictaduras, explica la brasile\u00f1ista.<\/p>\n<p>Sin embargo, no se puede negar que Nelson ya hab\u00eda hecho buena parte de sus deberes. Las ONG&#8217;s y otras organizaciones sin fines de lucro preocupadas con el desarrollo econ\u00f3mico extranjero proliferaron, afirmando su derecho de representar, como Rockefeller lo hiciera en el pasado (los Peace Corps y la Alianza para el Progreso, de Kennedy, tambi\u00e9n ser\u00e1n herederos de Nelson), la misi\u00f3n americana en el globo, a menudo con puntos de vista sumamente cr\u00edticos de la pol\u00edtica externa de Washington, eval\u00faa Elizabeth. Era la diplomacia privada siguiendo la doctrina del inter\u00e9s propio, bien entendido. Al obrar solo, el gobierno no logra competir con los recursos y la capacidad de la iniciativa privada. Un emprendimiento privado responsable puede ayudar a construir el tipo de mundo en el cual la violencia y las turbulencias sociales carezcan de funci\u00f3n. Para las econom\u00edas subdesarrolladas, la iniciativa privada es como una gran fuerza galvanizadora que libera ideas, inyecta capital, congrega talentos y crea incentivos, escribi\u00f3 Nelson.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La aventura brasile\u00f1a de Nelson Rockefeller","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[684],"class_list":["post-84286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84286"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}