{"id":84302,"date":"2009-04-01T00:00:00","date_gmt":"2009-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/04\/01\/noches-mal-dormidas\/"},"modified":"2022-05-23T15:51:55","modified_gmt":"2022-05-23T18:51:55","slug":"noches-mal-dormidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/noches-mal-dormidas\/","title":{"rendered":"Noches mal dormidas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216874\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/sono-montagem.jpg\" alt=\"sono-montagem\" width=\"290\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/sono-montagem.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/sono-montagem-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/sono-montagem-250x170.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">reproducci\u00f3n<\/span>Un tercio de los habitantes de la ciudad de S\u00e3o Paulo -m\u00e1s precisamente un 32,9%- convive con un problema respiratorio cr\u00f3nico que dificulta el sue\u00f1o y deteriora la calidad de vida. Este problema es denominado s\u00edndrome de apnea obstructiva del sue\u00f1o, y consiste en una serie de breves interrupciones en la respiraci\u00f3n que generalmente conducen a un despertar moment\u00e1neo. Por despertarse cada vez que le falta el aire, aunque no lo note, quien sufre apnea con al menos cinco pausas de hasta diez segundos en la respiraci\u00f3n durante cada hora, no descansa como deber\u00eda. Las consecuencias aparecen al d\u00eda siguiente: somnolencia, cabeceos fuera de horario, irritaci\u00f3n y merma del rendimiento. Si no es tratada, la apnea aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de que uno de cada tres paulistanos sufre de apnea -y muchos no lo saben- es uno de los resultados m\u00e1s impresionantes del m\u00e1s amplio y detallado estudio realizado al respecto de la calidad del sue\u00f1o de los habitantes de la capital paulista. La proporci\u00f3n de casos identificados en esa investigaci\u00f3n es tan elevada que inquiet\u00f3 hasta a los coordinadores del estudio, llevado a cabo por un equipo de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Ellos esperaban encontrar un \u00edndice de apnea algo superior al observado en trabajos anteriores realizados en Brasil y en el exterior -la prevalencia var\u00eda entre el 2% y el 7% para los adultos-, pero nada parecido a lo que observaron en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Otros resultados de ese estudio, que evalu\u00f3 la calidad del sue\u00f1o de 1.101 personas, sorteadas aleatoriamente entre los 11 millones de residentes de la capital, resultan m\u00e1s cercanos a los encontrados en otras investigaciones. Y tambi\u00e9n indican que dormir mal parece ser un signo de quien vive en S\u00e3o Paulo: el 25% de los residentes en la ciudad presenta dificultades para dormir; el 42% ronca, muchas veces a causa de la apnea; el 24% padece pesadillas al menos una vez al mes; y el 13,2% sufre de insomnio cr\u00f3nico.<\/p>\n<p>Las mujeres sufren menos apnea y roncan menos que los hombres -la proporci\u00f3n de casos de apnea evoluciona en forma diferente entre los dos grupos: crece gradualmente a medida que los hombres envejecen y aumenta s\u00fabitamente en las mujeres luego de la menopausia. Aunque ellas informan mayores dificultades para dormir. Las pesadillas perturban el sue\u00f1o del 30% de ellas y apenas el 17% de los hombres. La proporci\u00f3n de mujeres que sufren de insomnio cr\u00f3nico (un 16,5%) es dos veces mayor que la de los hombres (el 9,2%) y la somnolencia diurna tambi\u00e9n resulta m\u00e1s com\u00fan entre ellas (el 10% de las mujeres sienten sue\u00f1o durante el d\u00eda, frente al 7% de la poblaci\u00f3n masculina).<\/p>\n<p>Existen razones para creer que estos datos representan mejor la realidad de la poblaci\u00f3n de S\u00e3o Paulo y de otras metr\u00f3polis que los conocidos hasta ahora. &#8220;Debido a limitaciones materiales o financieras, los estudios anteriores fueron realizados con muestras que no representaban el conjunto de la poblaci\u00f3n, tales como los trabajadores de f\u00e1bricas, no incluyendo a la poblaci\u00f3n de bajos ingresos o que presentan tendencia a la obesidad&#8221;, explica Rog\u00e9rio Santos Silva, coordinador de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Representantes de la ciudad<br \/>\n<\/strong>El aliciente y la motivaci\u00f3n para un estudio m\u00e1s amplio llegaron con el m\u00e9dico S\u00e9rgio Tufik, director del Instituto del Sue\u00f1o, dependiente de la Unifesp, y del Centro de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n del Sue\u00f1o (Cepid), financiado por la FAPESP. Adem\u00e1s de participar en la planificaci\u00f3n, con la experiencia de quien trabaja desde hace tres d\u00e9cadas en esa materia, Tufik destin\u00f3 16 de las 80 camas del instituto y 2,4 millones de reales del Cepid al estudio.<br \/>\nLos investigadores de la Unifesp contrataron a una profesional estad\u00edstica y entrevistadores de empresas especializadas para analizar los mapas de poblaci\u00f3n del IBGE y sortear en cada barrio de la ciudad a los potenciales entrevistados: personas con edades entre 20 y 80 a\u00f1os que representasen la distribuci\u00f3n por edad, g\u00e9nero y clase social de la capital paulista.<\/p>\n<p>Para evitar influencias sobre los resultados -las estaciones del a\u00f1o, por ejemplo, tienden a ampliar o reducir las horas de sue\u00f1o-, la investigaci\u00f3n fue ejecutada durante seis meses, desde julio hasta fines de diciembre de 2007. De los 1.101 seleccionados que aceptaron participar del estudio y respondieron cuestionarios sobre el patr\u00f3n y calidad del sue\u00f1o, 1.042 fueron llevados a dormir una noche en el Instituto del Sue\u00f1o, donde se sometieron al examen de polisonograf\u00eda -un test que registra la actividad el\u00e9ctrica cerebral, los movimientos corporales, los latidos card\u00edacos y la respiraci\u00f3n durante el sue\u00f1o-, y realizaron ex\u00e1menes de sangre, que evaluaban el estado general de la salud. Silva y Roberta Siufi comandaban a casi 60 personas que entrevistaban, transportaban y examinaban a los participantes del estudio. &#8220;Durante varias noches ocupamos los 16 lechos que el instituto cedi\u00f3 para ese estudio&#8221;, cuenta Silva. Con esos datos, el grupo de la Unifesp construy\u00f3 una base de datos con alrededor de 900 variables que todav\u00eda revelar\u00e1n muchas cosas m\u00e1s acerca de la metr\u00f3poli de 10 millones de habitantes.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de amplia cobertura y del esmero metodol\u00f3gico, el \u00edndice elevado de apnea puede explicarse por la prevalencia, tambi\u00e9n por encima de lo esperado de una de sus causas: el peso superior al considerado saludable por las autoridades de la salud. &#8220;Yo esperaba algo cercano al promedio nacional, un 30%, pero no el 60% de las personas con sobrepeso y obesidad&#8221;, dice Jos\u00e9 Augusto Taddei, uno de los investigadores de la Unifesp que encabezaron el estudio. &#8220;Debido a la capacidad para comprar mayor cantidad de alimentos y a la profundizaci\u00f3n del sedentarismo, S\u00e3o Paulo es diferente al resto de Brasil&#8221;. En Geografia da fome [Geograf\u00eda del hambre], un estudio pionero sobre la nutrici\u00f3n en Brasil, publicado en 1946, el m\u00e9dico Josu\u00e9 de Castro observaba que los habitantes del sudeste, la regi\u00f3n econ\u00f3micamente m\u00e1s rica del pa\u00eds, de hecho com\u00edan m\u00e1s que los de otras regiones del pa\u00eds. Aunque no siempre mejor.<\/p>\n<p>En este estudio de la Unifesp se verific\u00f3 que tan s\u00f3lo el 40% de los hombres exhibe un peso dentro de los patrones considerados deseables, el 36% evidencia sobrepeso, el 17,2% corresponde a obesos y el 6,65% se encuadra en la categor\u00eda de obesidad m\u00f3rbida. Entre las mujeres, un 34% exhibe sobrepeso, un 20,3% obesidad y el 8,65% obesidad m\u00f3rbida.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de los investigadores establecen una relaci\u00f3n directa entre apnea y exceso de peso: el riesgo de desarrollar el problema respiratorio es 2,6 veces mayor en personas con sobrepeso y 10,5 veces mayor en los individuos obesos que en aqu\u00e9llos con peso saludable. &#8220;Nadie se muere por apnea&#8221;, comenta Silva, &#8220;sino por las consecuencias de la apnea, que aumenta los riesgos de infarto, accidentes cerebrovasculares, hipertensi\u00f3n y accidentes de tr\u00e1nsito o laborales debido a la somnolencia diurna&#8221;.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-216873\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Sono_correcao2.jpg\" alt=\"Sono_correcao2\" width=\"290\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Sono_correcao2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Sono_correcao2-120x157.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Sono_correcao2-250x327.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>Veinte a\u00f1os de sue\u00f1o<br \/>\n<\/strong>La apnea, que en este estudio se revel\u00f3 como algo m\u00e1s frecuente entre personas de bajos ingresos y edad m\u00e1s avanzada, en consonancia con otros relevamientos, es uno de los desordenes del sue\u00f1o m\u00e1s dif\u00edciles de tratar. Quien padece apnea y quiere respirar mejor durante la noche necesita perder peso, si estuviera con algunos kilos de m\u00e1s, y utilizar un aparato conocido por la sigla CPAP, una m\u00e1scara de silicona conectada a un peque\u00f1o compresor que facilita el pasaje del aire por la laringe. Uno de los factores que restringen el acceso al CPAP es el precio, entre 500 y 1.000 reales. &#8220;Una alternativa es la cirug\u00eda realizada por un otorrinolaring\u00f3logo, que subsidia el servicio p\u00fablico de salud, pero que generalmente no resulta el mejor tratamiento&#8221;, sostiene Silva.<\/p>\n<p>Dormir mal -y pasar el d\u00eda siguiente con somnolencia, irritaci\u00f3n, cansancio, d\u00e9ficit de atenci\u00f3n y memoria corta- es un problema que se agrav\u00f3 en el transcurso de los \u00faltimos 20 a\u00f1os en la ciudad de S\u00e3o Paulo, seg\u00fan constataron los investigadores al comparar los datos del relevamiento actual con los de los otros realizados anteriormente por el mismo grupo de la Unifesp. Los dos trabajos anteriores, uno de 1987 y otro de 1995, evaluaron solamente mediante cuestionarios -los mismos que se adoptaron en el estudio m\u00e1s reciente- la calidad del sue\u00f1o de alrededor de mil personas. Los casos que refieren dificultades para dormir durante m\u00e1s de tres noches por semana pr\u00e1cticamente se duplicaron. Treparon del 13,9% en 1987 al 25% en 2007. La frecuencia de los relatos relativos a la somnolencia diurna casi se duplic\u00f3 (un 3,8% en 1987 y un 8,6% en 2007) y la de las pesadillas\u00a0 m\u00e1s de una vez al mes subi\u00f3 del 11% al 24%. Los investigadores de la Unifesp no evaluaron, pero reconocen -lo notan a diario- que la ciudad se torn\u00f3 m\u00e1s hostil, aument\u00f3 el tr\u00e1nsito, el ruido y la violencia. &#8220;Cuando empeora la calidad de vida, tambi\u00e9n cae la calidad del sue\u00f1o&#8221;, dice Taddei.<\/p>\n<p>Si se comprende esto, Taddei considera que este estudio puede modificar la percepci\u00f3n de los desordenes del sue\u00f1o en las metr\u00f3polis del mundo. &#8220;No tenemos por qu\u00e9 creer que los resultados, si son evaluados con el mismo rigor metodol\u00f3gico, ser\u00e1n muy diferentes en Nueva York o en Bangladesh&#8221;. Todav\u00eda no hay datos para cotejar, porque los estudios realizados en metr\u00f3polis no son tan amplios, aunque si se han realizado en ciudades menores. Uno de los m\u00e1s taxativos evalu\u00f3 la calidad del sue\u00f1o de los residentes de Dauphin y de Lebanon, dos ciudades del sur de Pennsylvania, Estados Unidos, actualmente con alrededor de 300 mil y 30 mil habitantes respectivamente. Edward Bixler y otros investigadores de la Universidad del Estado de Pennsylvania entrevistaron telef\u00f3nicamente a 12.219 mujeres y 4.364 hombres con edades entre 20 y 100 a\u00f1os, residentes de esas ciudades. Luego evaluaron la calidad del sue\u00f1o, mediante polisonograf\u00edas de mil mujeres y 741 hombres entrevistados. Detectaron un 3,9% de apnea en hombres y un 1,2% en mujeres.<\/p>\n<p>El equipo de la Unifesp enfrenta ahora dos batallas. Una de ellas es para publicar los resultados que difieren bastante respecto de los otros estudios. Las dos primeras revistas que recibieron ese estudio lo rechazaron alegando que la prevalencia de la apnea era demasiado elevada. &#8220;Uno de los editores sugiri\u00f3 que lo rehici\u00e9ramos&#8221;, cuenta Silva. Taddei reflexiona: &#8220;Existe un serio prejuicio al respecto de los datos que provienen de Brasil, principalmente en un trabajo como \u00e9ste, que no cuenta con coautores de Estados Unidos&#8221;. Una tercera revista todav\u00eda no respondi\u00f3 si acepta o no el estudio sobre la apnea en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>La otra batalla ser\u00e1 para instruir a las personas para dormir mejor y perder peso. Ello implica cambiar h\u00e1bitos que perjudican el sue\u00f1o, tales como comer en demas\u00eda, trabajar en la cama o tomar bebidas alcoh\u00f3licas antes de dormir. &#8220;Quien bebe antes de dormir roncar\u00e1 m\u00e1s a menudo, perdiendo as\u00ed una parte del sue\u00f1o m\u00e1s profundo&#8221;, afirma Silva. En el libro Counting sheep &#8211;\u00a0The science and pleasures of sleep and dreams, el bi\u00f3logo ingl\u00e9s Paul Martin brinda algunas sugerencias, tales como dormitar sin culpa, acondicionar la cama como el mueble m\u00e1s importante de la casa y el dormitorio como un ambiente acogedor, no un dep\u00f3sito de cosas in\u00fatiles.<\/p>\n<p>Taddei se halla abocado desde hace dos d\u00e9cadas a motivar a las personas para que se alimenten mejor y pierdan peso. &#8220;El hecho de que dos de cada tres personas presenten sobrepeso refleja que ya estamos en el pico de la curva de la obesidad, como se registra en Estados Unidos&#8221;, advierte. &#8220;Debemos comenzar a revertir ese cuadro&#8221;. Buscando nuevas posibilidades de acci\u00f3n, y con el apoyo de la Unifesp, Tddei cre\u00f3 una p\u00e1gina en Internet (<a href=\"http:\/\/www.saude.br\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Estilo de Vida Saludable<\/a>) con recomendaciones para perder peso y vivir mejores d\u00edas y noches -a\u00fan en las grandes ciudades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La apnea nocturna dificulta el sue\u00f1o de millones de paulistanos","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,316,319],"coauthors":[5968],"class_list":["post-84302","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es","keywords-sueno"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84302"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84302\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437699,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84302\/revisions\/437699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84302"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}