{"id":84303,"date":"2009-04-01T00:00:00","date_gmt":"2009-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/04\/01\/de-brazos-caidos\/"},"modified":"2016-05-04T18:49:38","modified_gmt":"2016-05-04T21:49:38","slug":"de-brazos-caidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-brazos-caidos\/","title":{"rendered":"De brazos ca\u00eddos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216878\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/DNA_microarray.jpg\" alt=\"DNA_microarray\" width=\"290\" height=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/DNA_microarray.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/DNA_microarray-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/DNA_microarray-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">reproducci\u00f3n<\/span>La mejor forma de hacer frente a las enfermedades gen\u00e9ticas para las cuales actualmente no hay cura, tales como las distrofias musculares, puede encontrarse dentro de los propios portadores. Eso sugiere el trabajo de Patricia Arashiro, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que ser\u00e1 publicado en la revista PNAS, y que identific\u00f3 diferencias en la actividad de los genes entre los pacientes con distrofia y en personas que presentan las alteraciones gen\u00e9ticas pero no desarrollan la enfermedad. Seg\u00fan la genetista Mayana Zatz, coordinadora del estudio, el resultado muestra que no todo son c\u00e9lulas madre en la b\u00fasqueda de terapias -hasta ahora las esperanzas se hallaban depositadas en esas c\u00e9lulas, capaces de regenerar diversos tejidos.<\/p>\n<p>Patricia estudi\u00f3 la distrofia facio-esc\u00e1pulo-humeral (FSH), que afecta una de cada 20 mil personas entre la poblaci\u00f3n caucazoide de todo el mundo y comienza con debilidad en los m\u00fasculos faciales, lo cual torna dif\u00edcil besar o cerrar los ojos. Luego la enfermedad progresa afectando los m\u00fasculos de los hombros, del abdomen, de los brazos y caderas. En algunos casos el paciente acaba confinado en una silla de ruedas y los s\u00edntomas pueden acompa\u00f1arse con depresi\u00f3n, dolores musculares y sensaci\u00f3n de cansancio. Lo que llama la atenci\u00f3n en la enfermedad es la variabilidad de los cuadros cl\u00ednicos, incluyendo a\u00fan pacientes sin s\u00edntomas, pese a presentar el mismo defecto gen\u00e9tico. All\u00ed reside el misterio: \u00bfqu\u00e9 es lo que protege a algunas personas de los efectos nocivos de las alteraciones gen\u00e9ticas? &#8220;No pose\u00edamos nada que pudiese explicar esa variabilidad&#8221;, comenta Patricia.<\/p>\n<p>Para comprender de d\u00f3nde provienen estas diferencias en la manifestaci\u00f3n de la distrofia, una de las l\u00edneas de investigaci\u00f3n del Centro de Estudios del Genoma Humano -uno de los 11 Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y difusi\u00f3n (Cepids) apoyados por la FAPESP-, Patricia recolect\u00f3 biopsias musculares de cinco familias afectadas por distrofia FSH. En cada familia ella seleccion\u00f3 a una persona sin la mutaci\u00f3n que causa la afecci\u00f3n, otra con la mutaci\u00f3n pero carente de s\u00edntomas, y una tercera realmente afectada por la distrofia. De ese material extrajo el \u00e1cido ribonucleico, el ARN, que indica cu\u00e1les son los genes que est\u00e1n activos en el m\u00fasculo del que se extrajo la muestra. Debido a una exigencia de la Sociedad para la Investigaci\u00f3n Facio-esc\u00e1pulo-humeral de Estados Unidos, que financi\u00f3 parte del trabajo, Patricia analiz\u00f3 los niveles de expresi\u00f3n de los genes de los 15 pacientes en el laboratorio del genetista Louis Kunkel en el Children&#8217;s Hospital de la Universidad Harvard, en Estados Unidos. En el citado an\u00e1lisis, el nivel de actividad de los genes aparece en diferentes colores en un chip de ARN, tal como se representa en la parte superior de la p\u00e1gina.<\/p>\n<p><strong>Variabilidad oculta<br \/>\n<\/strong>&#8220;Nuestro estudio es el primero realizado en el mundo que compara el perfil de expresi\u00f3n g\u00e9nica entre portadores sintom\u00e1ticos y asintom\u00e1ticos de FSH&#8221;, afirma Patricia. Ella encontr\u00f3 un grupo de 11 genes con mayor actividad en los portadores sin s\u00edntomas -genes que de alguna forma podr\u00edan protegerlos de las manifestaciones cl\u00ednicas de la enfermedad. Tres de ellos llamaron la atenci\u00f3n: son las quimioquinas, unas prote\u00ednas que normalmente ayudan a reclutar c\u00e9lulas del sistema inmunol\u00f3gico en los focos de inflamaci\u00f3n. Constituy\u00f3 una sorpresa, porque hasta entonces ning\u00fan trabajo hab\u00eda demostrado que esas quimioquinas fuesen producidas con mayor abundancia en cualquier tipo de distrofia muscular. Todav\u00eda el grupo de la USP no sabe c\u00f3mo esas mol\u00e9culas interferir\u00edan en los s\u00edntomas de la enfermedad. &#8220;Necesitamos seguir estudiando&#8221;, subraya y repite Patricia.<\/p>\n<p>Aparte de sugerir genes candidatos a proteger a los portadores de la mutaci\u00f3n que ocasiona la enfermedad, la genetista tambi\u00e9n hall\u00f3 alteraciones que suministran pistas para entender c\u00f3mo progresa la FSH. Los pacientes afectados por ese tipo de distrofia que fueron analizados, parecen presentar una deficiente producci\u00f3n de unas mol\u00e9culas de nombre casi impronunciable -anclas de glicosilfosfatidilinositol- que se unen a prote\u00ednas luego de ser producidas dentro de las c\u00e9lulas y las conducen hacia la membrana celular. &#8220;Es posible que esto afecte los mecanismos de se\u00f1alizaci\u00f3n entre las c\u00e9lulas&#8221;, explica Patricia. Los resultados aparte indican una posible alteraci\u00f3n en la conformaci\u00f3n de las histonas, unas prote\u00ednas esenciales en el agrupamiento del material gen\u00e9tico dentro de las c\u00e9lulas. Este hallazgo indica una posible fuente de cambios en la expresi\u00f3n de los genes, ya que el modo en que el ADN se encuentra enredado afecta directamente respecto de cu\u00e1les partes se hallan expuestas a los mecanismos de transformaci\u00f3n de los genes en prote\u00ednas. Finalmente, el estudio revel\u00f3 tambi\u00e9n que una mayor cantidad de peque\u00f1as mol\u00e9culas de ARN -las micro-ARNs- parece impedir el normal funcionamiento de los genes que conducen a los s\u00edntomas de la distrofia.<\/p>\n<p>Los resultados a\u00fan se hallan lejos de otorgar respuestas definitivas. Ellos servir\u00e1n como base para nuevos estudios que buscar\u00e1n comprender c\u00f3mo el cuerpo puede compensar esos defectos gen\u00e9ticos y, a lo mejor, hasta puedan indicar posibilidades terap\u00e9uticas. Patricia y Mayana tienen un largo camino por delante, pero con un rumbo prometedor.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>ARASHIRO, P. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/106\/15\/6220.short\" target=\"_blank\">Transcriptional regulation differs in affected facioscapulohumeral muscular distrophy patients compared to asymptomatic related carriers.<\/a> <strong>PNAS. <\/strong>2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio investiga los genes que evitan los s\u00edntomas de la distrofia muscular","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-84303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84303"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84303\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84303"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}