{"id":84304,"date":"2009-04-01T00:00:00","date_gmt":"2009-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/04\/01\/un-rio-que-fluye-por-el-aire\/"},"modified":"2016-05-04T16:59:21","modified_gmt":"2016-05-04T19:59:21","slug":"un-rio-que-fluye-por-el-aire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-rio-que-fluye-por-el-aire\/","title":{"rendered":"Un r\u00edo que fluye por el aire"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216884\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Rio-voador.jpg\" alt=\"Rio voador\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Rio-voador.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Rio-voador-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Rio-voador-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MARGI MOSS\/BRASIL DAS \u00c1GUAS<\/span>Durante algunos d\u00edas del a\u00f1o, un r\u00edo con dimensiones similares al Amazonas atraviesa los cielos de Brasil. Nace sobre el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, cerca de la l\u00ednea del Ecuador, toma cuerpo sobre la Selva Amaz\u00f3nica y contin\u00faa hacia el oeste, hasta los Andes, donde el encuentro con la imponente muralla rocosa lo hace desviarse hacia el sur. Desde all\u00ed, ese inmenso volumen de agua fluct\u00faa sobre Bolivia, Paraguay y los estados brasile\u00f1os de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais y S\u00e3o Paulo. A veces alcanza Paran\u00e1, Santa Catarina y R\u00edo Grande do Sul antes de regresar al oc\u00e9ano. Pese a su extensi\u00f3n, nadie lo ve. Resulta que ese r\u00edo no tiene orillas ni peces. Se trata de un r\u00edo metaf\u00f3rico -aunque no inexistente- formado por una columna de vapor de agua de alrededor de 3 kil\u00f3metros de altura, algunos centenares de kil\u00f3metros de ancho y miles de extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los expertos en meteorolog\u00eda e hidrolog\u00eda ya sab\u00edan acerca de ese r\u00edo volador -que son en realidad, corrientes de vientos h\u00famedos que reciben el nombre t\u00e9cnico de chorros de bajo nivel- desde comienzos de los a\u00f1os 1960, pero s\u00f3lo recientemente han comienzado a comprender mejor el origen de sus aguas y la forma en que interact\u00faa con la superficie terrestre o c\u00f3mo ayuda en la formaci\u00f3n de nubes gigantes que se elevan a 15 kil\u00f3metros por encima del suelo.<\/p>\n<p>Los primeros datos del proyecto R\u00edos Voladores, divulgados el d\u00eda 19 de marzo en S\u00e3o Paulo, confirman las alteraciones en la composici\u00f3n que sufre esa corriente de vientos h\u00famedos durante su largo recorrido sobre Brasil. La mayor parte del vapor de agua proviene del oc\u00e9ano, transportada hacia el continente por los vientos alisios, que soplan en direcci\u00f3n este-oeste -una peque\u00f1a porci\u00f3n de esa humedad se condensa en nubes y precipita en forma de lluvia sobre la Amazonia. Pero buena parte del vapor que conforma ese r\u00edo invisible proviene de la propia selva. Sucede que, al pasar sobre la mayor selva tropical del planeta, incorpora el agua que evapora directamente del suelo y tambi\u00e9n aqu\u00e9lla extra\u00edda de la tierra por la vegetaci\u00f3n y despedida hacia la atm\u00f3sfera en forma de vapor. Una parte del agua de la Amazonia alcanza el sur del pa\u00eds y posiblemente se convierte en lluvia.<\/p>\n<p>Para identificar de d\u00f3nde proviene el agua de este r\u00edo volador, uno de los muchos que cortan los cielos brasile\u00f1os, se necesit\u00f3 de una cooperaci\u00f3n poco com\u00fan en el mundo cient\u00edfico, que reuni\u00f3 a investigadores con conocimiento te\u00f3rico sobre los fen\u00f3menos hidrol\u00f3gicos y atmosf\u00e9ricos, y un ingeniero-explorador, habituado a vivenciarlos en sus vuelos alrededor del mundo. Patrocinado por Petrobras, G\u00e9rard Moss, el ingeniero, realiz\u00f3 desde 2007 hasta comienzos de este a\u00f1o, 12 vuelos sobre diferentes regiones del pa\u00eds planificados en colaboraci\u00f3n con equipos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), del Laboratorio Nacional de Computaci\u00f3n Cient\u00edfica (LNCC), de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj) y de la Fundaci\u00f3n Brasile\u00f1a para el Desarrollo Sostenible (FBDS).<\/p>\n<p>En cada viaje, Moss, un suizo naturalizado brasile\u00f1o, y su compa\u00f1ero de vuelos, Tiago Iatesta, recolectaban a bordo de un avi\u00f3n monomotor muestras de vapor de agua que se condensaban en un tubo refrigerado con hielo seco. En uno de esos vuelos, bajo condiciones atmosf\u00e9ricas extremadamente favorables, Moss sigui\u00f3 el curso del r\u00edo volador desde la Amazonia hasta S\u00e3o Paulo y calcul\u00f3 que, en determinado tramo, la cantidad de agua que flu\u00eda en esa corriente era de 3.200 metros c\u00fabicos por segundo, algo mayor que el caudal del r\u00edo S\u00e3o Francisco. Toda el agua movilizada por esa corriente de aire en 24 horas equivaldr\u00eda a 115 d\u00edas del consumo de S\u00e3o Paulo, una metr\u00f3polis con 11 millones de habitantes.<\/p>\n<p><strong>Firma qu\u00edmica<br \/>\n<\/strong>En algo menos de dos a\u00f1os, Iatesta y Moss colectaron alrededor de 500 muestras de agua obtenidas desde los 500 hasta 2 mil metros de altitud y que est\u00e1n siendo examinadas en el Laboratorio de Ecolog\u00eda Isot\u00f3pica de la USP en Piracicaba por el equipo de Reynaldo Victoria. El an\u00e1lisis de una especie de firma qu\u00edmica (la proporci\u00f3n de \u00e1tomos de hidr\u00f3geno y ox\u00edgeno radiactivos) de las muestras de agua y la comparaci\u00f3n de esa firma con la de otras muestras de aguas pluviales y fluviales de todo el pa\u00eds permitir\u00e1n a los investigadores conocer c\u00f3mo se altera la composici\u00f3n de esa masa de aire a medida que ella avanza por el continente. Tambi\u00e9n deben aclarar c\u00f3mo colabora la humedad evaporada de la Amazonia en las lluvias ocurrentes en el sur y el sudeste.<\/p>\n<p>&#8220;Estos datos rellenan una laguna importante en el conocimiento de esas corrientes h\u00famedas y permiten verificar la validez de los modelos clim\u00e1ticos desarrollados para el pa\u00eds&#8221;, afirma Pedro Leite da Silva Dias, investigador del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP y director del LNCC, e integrante del proyecto.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, grupos del IAG y del Inpe hab\u00edan participado de un estudio realizado por el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, del Inpe (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/08\/01\/el-mapa-de-los-vientos\/\" target=\"_blank\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 114<\/em><\/a>) en colaboraci\u00f3n con Bolivia, Paraguay y Argentina, que midi\u00f3 con ayuda de equipos a bordo de globos, la temperatura, humedad, presi\u00f3n y velocidad de esas corrientes de aire h\u00famedo apodadas como r\u00edos voladores. &#8220;En la \u00e9poca, un avi\u00f3n recolect\u00f3 muestras de vapor de agua s\u00f3lo en esos pa\u00edses porque no conseguimos autorizaci\u00f3n para volar en Brasil&#8221;, cuenta Dias.<\/p>\n<p>Se necesitar\u00e1n a\u00f1os para analizar los datos recabados recientemente. Pero una evaluaci\u00f3n inicial indica que no es nada desde\u00f1able la contribuci\u00f3n de la Amazonia a la humedad que llega al sudeste y sur del pa\u00eds. En el Inpe, Demerval Moreira y Wagner Soares utilizaron modelos matem\u00e1ticos de pron\u00f3stico del tiempo para realizar una estimativa de cu\u00e1nta agua de la Amazonia llevan esas corrientes hacia otras regiones. Concluyeron que en los d\u00edas en que ese r\u00edo volador pasa sobre la Amazonia -eso sucede solamente alrededor de 35 d\u00edas al a\u00f1o- llega mayor humedad al centro-oeste, al sudeste y al sur, aumentando las probabilidades de lluvias.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando esos vientos pasan sobre la Amazonia elevan en promedio 20% a 30% la humedad del aire en Ribeir\u00e3o Preto, por ejemplo, aumentando el potencial de lluvias&#8221;, comenta Dias. En algunas ocasiones, este incremento puede alcanzar un 60%. &#8220;Actualmente estamos intentando calcular cu\u00e1nto de esa humedad proveniente de la Amazonia precipita efectivamente en forma de lluvia&#8221;, explica.<\/p>\n<p>Moss est\u00e1 preocupado por el ritmo de desmonte que observa desde su avi\u00f3n -y que puede modificar el clima de la Amazonia, con efectos capaces de afectar al resto del pa\u00eds. &#8220;La selva funciona como un tap\u00f3n: las plantas y el suelo retienen el agua de lluvia, que luego penetra en el suelo y queda almacenada antes de evaporarse&#8221;, explica Dias. Sin la selva, los vientos h\u00famedos provenientes del oc\u00e9ano que penetran en el continente pueden alcanzar m\u00e1s r\u00e1pidamente, en dos o tres d\u00edas, el sur del pa\u00eds, aumentando el riesgo de tempestades. &#8220;El retroceso de la selva har\u00eda disminuir entre un 15% y un 30% las lluvias en la Amazonia, seg\u00fan varios modelos clim\u00e1ticos, y har\u00eda aumentar las lluvias en el sur y en la cuenca del Plata&#8221;, cuenta Dias.<\/p>\n<p>&#8220;Los informes disponibles actualmente en Brasil son m\u00e1s que suficientes como para adoptar pol\u00edticas de reducci\u00f3n de las talas e iniciar la reforestaci\u00f3n&#8221;, explica Eneas Salati, creador del Laboratorio de Ecolog\u00eda de Is\u00f3topos en la USP de Piracicaba, y uno de los ide\u00f3logos de ese proyecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los vientos del norte aumentan la humedad en el sudeste y el sur","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-84304","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84304"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84304\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84304"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}