{"id":84312,"date":"2009-04-01T00:00:00","date_gmt":"2009-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/04\/01\/el-vuelo-de-patativa-do-assare\/"},"modified":"2017-01-24T16:37:12","modified_gmt":"2017-01-24T18:37:12","slug":"el-vuelo-de-patativa-do-assare","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-vuelo-de-patativa-do-assare\/","title":{"rendered":"El vuelo de Patativa do Assar\u00e9"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Patativa_2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230701\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230701\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/Patativa_2-300x258.jpg\" alt=\"Patativa_2\" width=\"300\" height=\"258\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Jarbas Oliveira\/Folha Imagem<\/span><\/a>La vida promet\u00eda ser injusta para el peque\u00f1o labrador Ant\u00f4nio Gon\u00e7alves da Silva, habitante del peque\u00f1o pueblo de Assar\u00e9, en el estado de Cear\u00e1. Del mismo modo que para miles o millones de habitantes del sert\u00f3n \u00e1rido del nordeste brasile\u00f1o. Siendo a\u00fan ni\u00f1o, una enfermedad le sac\u00f3 la visi\u00f3n de uno de sus ojos. A los 8 a\u00f1os, se vio obligado a tomar la azada para ayudar en el sustento de su madre y sus dos hermanos, luego de la muerte prematura de su padre. Reci\u00e9n a los 12 a\u00f1os, y durante algunos meses, frecuent\u00f3 la escuela local. Eso fue sin embargo suficiente para alfabetizarlo. Ant\u00f4nio pose\u00eda un don raro, de esos que no se explican a la luz de la raz\u00f3n: comenz\u00f3 a realizar repentizaciones y a presentarse en fiestas y ocasiones importantes. Finalmente, a los 20 a\u00f1os, se gan\u00f3 el apodo de Patativa, porque su poes\u00eda era comparable a la belleza del canto del ave hom\u00f3nima.<\/p>\n<p>Surg\u00eda Patativa do Assar\u00e9 (1909-2002), poeta popular, compositor, cantor e improvisador brasile\u00f1o. Ser\u00eda el m\u00e1s importante del siglo XX de una naci\u00f3n y de un cuasi pa\u00eds denominado nordeste. Due\u00f1o de una memoria prodigiosa, era capaz de recitar sin pesta\u00f1ear, largos e incontables poemas de su autor\u00eda. Eran frases rimadas que reflejaban la sabidur\u00eda de quien aprendiera a vivir en las adversidades y a superar las privaciones. O\u00edrlo hablar era casi siempre aprender lecciones de sabidur\u00eda y filosof\u00eda popular. No por casualidad recibi\u00f3 diversos premios, t\u00edtulos y homenajes -fue cinco veces nombrado doctor honoris causa. Brasil repar\u00f3 en Patativa gracias al poema &#8220;La triste partida&#8221;, que \u00e9l mismo musicaliz\u00f3 y Luiz Gonzaga grav\u00f3 en 1964. La letra hablaba de la saga de una familia que, luego de perder todas las creencias, se muda de la sequ\u00eda hacia S\u00e3o Paulo -para vivir o morir-, pero con una certeza: regresar un d\u00eda.<\/p>\n<p>La canci\u00f3n se convirti\u00f3 en un hito de la m\u00fasica popular brasile\u00f1a debido a las muchas osad\u00edas en su grabaci\u00f3n. Como por ejemplo, contener 19 estrofas, cantadas en el transcurso de ocho minutos -cuando las canciones nunca sobrepasaban los tres minutos y s\u00f3lo se grababan en un \u00fanico canal, lo cual significaba grabar todos los instrumentos y voces al mismo tiempo, tal como si fuese en vivo. Se cuenta que Gonzaga la oy\u00f3 por primera vez, de un cantor en una feria de Crato [municipio del estado de Cear\u00e1]. Qued\u00f3 impresionado con la letra -que fuera compuesta en 1958 y era cantada en varios estados de la regi\u00f3n. Mand\u00f3 que buscasen al autor y le habr\u00eda hecho la propuesta de comprarle letra y m\u00fasica para firmarla como \u00fanico autor. Patativa no concord\u00f3, pero le ofreci\u00f3 su colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa grabaci\u00f3n inspir\u00f3 a Claudio Henrique Sales de Andrade para defender en la USP, su tesis doctoral intitulada &#8220;Aspectos e impasses de la poes\u00eda de Patativa do Assar\u00e9&#8221;, bajo la direcci\u00f3n de Valentim Aparecido Facioli. &#8220;Siempre me conmov\u00ed al escuchar esa m\u00fasica&#8221;, recuerda Andrade. En 1978, \u00e9l recibi\u00f3 de regalo por parte de una t\u00eda, un ejemplar del libro Canta l\u00e1 que eu canto c\u00e1 [Canta all\u00e1 que yo canto ac\u00e1], de autor\u00eda de Patativa, que acababa de ser publicado por Editora Vozes. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, en un concurso en el Banco do Brasil, sucedi\u00f3 una gran coincidencia: su vacante de funcionario p\u00fablico era en la ciudad de Assar\u00e9. &#8216;Conoc\u00ed a Patativa y nos convertimos en grandes amigos&#8217;. Durante dos a\u00f1os, el investigador frecuent\u00f3 su casa casi diariamente y fund\u00f3 un centro cultural en la ciudad que adopt\u00f3 el nombre del poeta.<\/p>\n<p>Luego de mudarse a S\u00e3o Paulo en la d\u00e9cada de 1980 e ingresar en la carrera de Letras de la USP, Andrade decidi\u00f3 estudiar la obra de Patativa como tema de su maestr\u00eda. El investigador intent\u00f3 establecer en su doctorado las fuentes de la po\u00e9tica de Patativa do Assar\u00e9 y estudiar los aportes que esas fuentes indujeron en su producci\u00f3n. &#8220;Patativa es un poeta singular en el panorama de la poes\u00eda brasile\u00f1a del siglo XX. Mantiene viva y actualizada una poes\u00eda con ra\u00edces populares, nutrida en el r\u00e9gimen de oralidad, pero amplificando los l\u00edmites tem\u00e1ticos y formas de esas tradiciones al sumarle un fuerte componente autoral y un refinado lirismo, aparte de una actitud reflexiva poco usual en ese contexto&#8221;, explica el autor. Su trabajo avanza en el sentido de circunscribir esa producci\u00f3n. Para ello, construy\u00f3 un mapa formal de su obra. Despu\u00e9s, estableci\u00f3 pistas que permiten demostrar la diferencia de su poes\u00eda con la tradici\u00f3n que la configur\u00f3. &#8220;Siempre me moviliz\u00f3 el sentido de la diferencia y mi deseo fue el de realizar una descripci\u00f3n que revele y clarifique esa diferencia&#8221;.<\/p>\n<p>Andrade elabor\u00f3 una lista con todos los poemas publicados dispuestos por orden alfab\u00e9tico y registr\u00f3 tambi\u00e9n el tipo de estrofa con que cada uno fue compuesto y el libro donde se los publicara originalmente. En ese proceso detect\u00f3 innumerables errores en todas las ediciones de las obras del poeta -algunos que se vienen perpetuando y otros in\u00e9ditos que se cometieron en las ediciones m\u00e1s recientes. &#8220;Creo que esa parte del trabajo resultar\u00e1 \u00fatil para otros estudiosos, que podr\u00e1n servirse del estudio realizado, interesados a lo mejor en la investigaci\u00f3n de algunas cuestiones que remarco y que a\u00fan se hallan abiertas. O que, quiz\u00e1s, preste alg\u00fan servicio para una futura edici\u00f3n cr\u00edtica de esa obra&#8221;. En la etapa siguiente investig\u00f3 las vertientes culta y popular en diversos an\u00e1lisis de texto. Finalmente intent\u00f3 comprender lo que denomin\u00f3 como &#8220;la dial\u00e9ctica entre la modernizaci\u00f3n y el tradicionalismo&#8221; en Patativa, con \u00e9nfasis en un n\u00facleo de poemas que discuten y exhiben las consecuencias del progreso sobre la vida del trabajador rural.<\/p>\n<p>El investigador considera que, en esa forma, se revela toda la riqueza del punto de vista del poeta. Cr\u00edtico de las formas de dominaci\u00f3n paternalistas, afirma Andrade, Patativa do Assar\u00e9 es, al mismo tiempo, capaz de rescatar y divulgar la poes\u00eda y el humanismo inherentes a los modos de vida arcaicos y tradicionales y, al hacerlo, identifica penetrantemente toda la negatividad de un progreso que en s\u00ed mismo representa una imposici\u00f3n y otra forma de dominaci\u00f3n. &#8220;Y en ese pasaje todo resulta contradictorio y complejo, y el poeta discurre soberbiamente y con gran belleza por los senderos de esas contradicciones. Existe pues, junto a un ansia por un progreso civilizador y libertador, una visi\u00f3n desmistificadora del progreso que, a veces, apenas sustituye y renueva las mismas formas de dominaci\u00f3n&#8221;. Todo eso, prosigue el investigador, contribuye para el argumento de que su obra descubre una perspectiva diferente, que por un lado, va m\u00e1s all\u00e1 de la narrativa al ras del cordel y, por otro, resulta de una perspectiva visceralmente popular.<\/p>\n<p><strong>Cordel<br \/>\n<\/strong>En su estudio, Andrade intenta describir las caracter\u00edsticas que tornan singular a Patativa dentro del universo de la literatura brasile\u00f1a. El poeta, afirma \u00e9l, ha sido prontamente considerado por algunos como un autor de cordel. &#8220;Pero \u00e9l no hace literatura de cordel en el sentido riguroso de la expresi\u00f3n. Salvo dos o tres poemas con los que incursion\u00f3 en este tipo de poes\u00eda como variaci\u00f3n, ejercicio o tributo&#8221;. El autor explica que su obra se divide en tres vertientes: l\u00edrica, narrativa y reflexiva. &#8220;Su poes\u00eda es, en cierto sentido, bicultural, pues trabaja con dos registros ling\u00fc\u00edsticos: escribe en lengua mestiza, en un portugu\u00e9s popular que representa el estilo del habla del aldeano sertanejo [habitante del sert\u00f3n], realizada con m\u00e1s conocimiento de causa y en forma m\u00e1s sistem\u00e1tica que lo que podemos observar en la obra de Catulo da Paix\u00e3o Cearense (1863-1946), por ejemplo. Y escribe tambi\u00e9n circunscrito a la norma culta. En esa parte de la obra, admiro la riqueza de su l\u00e9xico y la complejidad de algunos giros sint\u00e1cticos&#8221;.<\/p>\n<p>Patativa, por lo tanto, fue un actualizador del esquema dualista de la pelea po\u00e9tica de los desaf\u00edos de cantadores (contrapuntos, payadas de trovadores), tal como escribe Andrade. De acuerdo con \u00e9l, el poeta internaliz\u00f3 ese dualismo y el correspondiente esp\u00edritu de desaf\u00edo creando varios poemas en los que pone la voz a dos puntos de vista distintos y en oposici\u00f3n, y pone esas voces a debatir logrando efectos muy interesantes en esos desaf\u00edos de un s\u00f3lo autor. &#8220;A la par de esas producciones nutridas en el arraigo popular tradicional, fue un excelente sonetista&#8221;. Musicaliz\u00f3 tambi\u00e9n algunos de sus poemas, siendo &#8220;Vaca Estrela, Boi Fub\u00e1&#8221; y &#8220;A triste partida&#8221; [Vaca Estrella, Toro Blancuzco y La triste partida], los m\u00e1s conocidos. El autor estudi\u00f3 tres sonetos porque su objetivo era delinear la singularidad de la producci\u00f3n de Patativa, comprender la naturaleza y delimitar los contornos de su po\u00e9tica. Para ello, fue necesario contemplar todas las vertientes que su obra comporta -la culta y la popular. Para el estudio de la primera, seleccion\u00f3 &#8220;Minha serra&#8221;, &#8220;O pau-d&#8217;arco&#8221; y &#8220;Minha cinza&#8221; [Mi sierra, El lapacho, Mi ceniza]. &#8220;Son sonetos muy bien construidos. Reflejan temas, im\u00e1genes, recursos estil\u00edsticos que pueblan el dominio y la familiaridad de Patativa con valores de una poes\u00eda cultivada m\u00e1s all\u00e1 del canon de la poes\u00eda sertaneja&#8221;.<\/p>\n<p>Patativa, explica el investigador, adem\u00e1s de una formaci\u00f3n basada en las po\u00e9ticas de la oralidad -el cordel y los cantos de los repentistas-, apreciaba tambi\u00e9n y era curioso de la obra de los poetas cultos: Cam\u00f5es, Castro Alves, Casimiro de Abreu, Olavo Bilac, se hallaban entre sus lecturas. &#8220;En una de nuestras \u00faltimas charlas, \u00e9l me formul\u00f3 preguntas acerca del poeta baiano Greg\u00f3rio de Matos (1636-1696). Ley\u00f3 algunas cosas de \u00e9l y le hab\u00eda interesado. Esa empat\u00eda resulta muy natural en ese caso, pues, aparte del esp\u00edritu sat\u00edrico, com\u00fan en los dos poetas, Greg\u00f3rio utilizaba la misma estrofa de diez versos, con la m\u00e9trica y el esquema de rimas que son adoptados hasta hoy en los desaf\u00edos de payadores y que tambi\u00e9n encontramos en la obra de Patativa. Cuando Greg\u00f3rio glosaba motes [remates] siempre lo hac\u00eda en ese tipo de estrofa, que es lo mismo que Patativa emplea en sus motes y glosas. Es algo tradicional, que viene del tiempo de Brasil colonial y perdura en el nordeste hasta la actualidad. Aproxima y pone en contacto a un poeta de extracci\u00f3n culta y otro de extracci\u00f3n popular, separados por tres siglos&#8221;.<\/p>\n<p>Andrade apunta como erudito de la obra de Patativa, el gusto por el soneto y su m\u00e9trica decas\u00edlaba. &#8220;Existe tambi\u00e9n una tendencia l\u00edrica en la proporci\u00f3n en que ocurre un desvanecimiento de lo \u00e9pico, muy acentuada en la poes\u00eda sertaneja m\u00e1s tradicional; apertura hacia temas universales y m\u00e1s abstractos (derechos humanos, los misterios de la condici\u00f3n humana: el tiempo y la muerte)&#8221;. Puede afirmarse tambi\u00e9n que existe tambi\u00e9n una poes\u00eda m\u00e1s reflexiva, no narrativa, en la que el poeta toma distancia y enuncia evaluaciones y juicios cr\u00edticos acerca de las cuestiones sociales. &#8220;Eso coexiste con poemas narrativos que discuten las mismas cuestiones siguiendo una estrategia de cr\u00edtica m\u00e1s tradicional&#8221;.<\/p>\n<p>Al comentar respecto de la elecci\u00f3n del tema de su investigaci\u00f3n, Claudio Henrique Sales de Andrade concuerda con que la obra de Patativa todav\u00eda espera el reconocimiento en los grandes centros del sudeste brasile\u00f1o. Aunque el inter\u00e9s ha aumentado significativamente. Como docente universitario, \u00e9l ha visto crecer el inter\u00e9s por la obra de Patativa entre los estudiantes de letras, as\u00ed como por otras manifestaciones literarias de la esfera de la cultura popular. Apunta tambi\u00e9n un reconocimiento del valor de su obra entre muchos estudiosos de renombre en la universidad. &#8220;Entonces, yo dir\u00eda que existe resistencia y prejuicio en relaci\u00f3n con su obra, aunque tambi\u00e9n un expresivo reconocimiento&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En su centenario, Patativa do Assar\u00e9 aparecer\u00e1 en una tesis doctoral","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[337],"class_list":["post-84312","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84312","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84312"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84312\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84312"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}