{"id":84313,"date":"2009-05-01T00:00:00","date_gmt":"2009-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/05\/01\/una-invitacion-a-ejercitar-la-imaginacion\/"},"modified":"2015-08-07T12:30:15","modified_gmt":"2015-08-07T15:30:15","slug":"una-invitacion-a-ejercitar-la-imaginacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-invitacion-a-ejercitar-la-imaginacion\/","title":{"rendered":"Una invitaci\u00f3n a ejercitar la imaginaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El art\u00edculo estampado en la portada de esta edici\u00f3n es uno de esos que, adem\u00e1s de dar rienda suelta a la m\u00e1s excitante imaginaci\u00f3n, reafirman la madurez del conocimiento que se produce actualmente en Brasil. En pocas palabras: <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/05\/01\/y-el-agujero-estaba-al-lado\/?\" target=\"_blank\">un equipo de investigadores de S\u00e3o Paulo, encabezados por el astrof\u00edsico Jo\u00e3o Steiner, obtuvo pruebas inequ\u00edvocas de que en la galaxia M 94 se aloja un voraz agujero negro a cuya b\u00fasqueda se hab\u00edan abocado insistentemente grupos de investigaci\u00f3n de diversos pa\u00edses a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas<\/a>. Es m\u00e1s, ese agujero negro, en general denunciado por el brillo intenso de sus bordes, producto de la energ\u00eda inimaginable que se concentra all\u00ed debido a su actividad constante de succionar materia de estrellas y nubes de gas y polvo que hay a su alrededor, no fue hallado exactamente en el centro de la galaxia, lugar donde lo buscaban, sino algo desplazado un sector perif\u00e9rico de la M 94, tal como informa con palmaria claridad el editor de ciencia, Ricardo Zorzetto, a partir de la p\u00e1gina 18.<\/p>\n<p>Steiner, un respetado profesor del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), l\u00f3gicamente, no subestima el hallazgo del agujero negro, que le demand\u00f3 tres a\u00f1os de trabajo insistente analizando im\u00e1genes obtenidas en el Gemini Norte, uno de los mayores telescopios \u00f3pticos apostados en Tierra. Pero pone de relieve con especial placer el m\u00e9todo que lo hizo posible y que, seg\u00fan estima, podr\u00e1 usarse en un sinn\u00famero de investigaciones y campos. Digamos entonces, para resumir, que ese m\u00e9todo se vale de una estrategia estad\u00edstica que logra establecer una relaci\u00f3n entre datos que aparentemente no se relacionaban y, al mismo tiempo, descartar datos redundantes algo, sin asomo de duda, de inestimable valor cuando se opera con una monta\u00f1a de datos, como la que el Gemini gener\u00f3 para la investigaci\u00f3n del grupo brasile\u00f1o. Vale la pena verificarlo.<\/p>\n<p>Otro texto de esta edici\u00f3n privilegia el conocimiento resultante de la capacidad de un investigador de echar luz sobre una relaci\u00f3n hasta ahora encubierta entre dos esferas distintas. Me refiero al brillante art\u00edculo de apertura de la secci\u00f3n de humanidades, del cultivo del editor Carlos Haag, en el cual aborda <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/05\/01\/el-eslabon-perdido-tropical\/?\" target=\"_blank\">a partir de la p\u00e1gina 80<\/a> estudios recientes que revelan de qu\u00e9 manera la esclavitud en Brasil impact\u00f3 en Charles Darwin e influy\u00f3 en aspectos fundamentales de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. Por a\u00f1adidura, dicho art\u00edculo se interna en facetas muy particulares de la evoluci\u00f3n del darwinismo en Brasil, que le otorgan un car\u00e1cter de m\u00ednima muy contradictorio, capaz de inscribirse entre los cultores del cient\u00edfico ingl\u00e9s en el pa\u00eds de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, notorios conservadores, mientras dejaba a la sombra a los verdaderos investigadores darwinistas.<\/p>\n<p>Destaco tambi\u00e9n un art\u00edculo del editor de pol\u00edtica, Fabr\u00edcio Marques, <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/05\/01\/balance-sostenible\/?\" target=\"_blank\">que comienza en la p\u00e1gina 30<\/a>, que detalla un importante estudio de Embrapa sobre las ventajas del etanol de ca\u00f1a de az\u00facar en el combate contra los gases causantes del efecto invernadero. Un balance actualizado de la cantidad de energ\u00eda f\u00f3sil necesaria para producir alcohol combustible, que contempla incluso variables hasta ahora ignoradas, contabiliza la amplia ventaja de este producto en t\u00e9rminos ecol\u00f3gicos. Con todo, el texto abre espacio para la ponderaci\u00f3n de expertos que aseveran que el cultivo de la ca\u00f1a est\u00e1 todav\u00eda en d\u00e9ficit para con el medio ambiente, en la medida en que no se han logrado hasta ahora rescatar aunque sea en parte las funciones de los ecosistemas de los cuales ocup\u00f3 su lugar.<\/p>\n<p>En tecnolog\u00eda, merece una atenci\u00f3n especial el art\u00edculo de la editora asistente Dinorah Ereno, <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/05\/01\/cerebro-bajo-vigilancia\/?\" target=\"_blank\">que empieza en la p\u00e1gina 68<\/a>, sobre un sensor subcut\u00e1neo escasamente invasivo, capaz de monitorear con eficiencia la presi\u00f3n intracraneal, cosa que se hace necesaria en casos de accidentes y de algunas enfermedades. Una curiosidad al respecto de este peque\u00f1o aparato es que fue desarrollado por el f\u00edsico S\u00e9rgio Mascarenhas impulsado por un desaf\u00edo en principio muy personal.<\/p>\n<p>Podr\u00eda hacer menci\u00f3n de varios destacados m\u00e1s, dado que esta edici\u00f3n de Pesquisa FAPESP me parece que es particularmente rica. Hay muchos temas instigadores, lo que depende siempre de un conjunto de factores y no de la mera voluntad de los editores, textos especialmente atractivos y un tratamiento gr\u00e1fico feliz, delicadamente llevado a cabo por la editora de arte, Mayumi Okuyama, que se anuncia ya desde la portada. Sin embargo, dejo que cada lector halle el espacio para ejercer su libertad y hacer sus elecciones, y delinear as\u00ed su trayecto singular por la revista. \u00a1Que tengan una buena lectura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una invitaci\u00f3n a ejercitar la imaginaci\u00f3n","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-84313","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84313"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84313\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84313"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}