{"id":84317,"date":"2009-05-01T00:00:00","date_gmt":"2009-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/05\/01\/vals-en-descompas\/"},"modified":"2017-01-24T17:32:02","modified_gmt":"2017-01-24T19:32:02","slug":"vals-en-descompas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/vals-en-descompas\/","title":{"rendered":"Vals en descomp\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/EtaCarSTEPSd1MR.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230745\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230745\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/EtaCarSTEPSd1MR-300x200.jpg\" alt=\"EtaCarSTEPSd1MR\" width=\"300\" height=\"200\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> LYNETTE COOK\/OBSERVAT\u00d3RIO GEMINI<\/span><\/a>Eta Carinae, la mayor, la m\u00e1s brillante y la m\u00e1s estudiada estrella de la V\u00eda L\u00e1ctea, con excepci\u00f3n del Sol, volvi\u00f3 a sorprender a los astr\u00f3nomos a comienzos de ese a\u00f1o. Observada desde diciembre por diez telescopios apostados en Tierra y cuatro en el espacio, atravesaba uno de sus t\u00edpicos apagones &#8211; la reducci\u00f3n del brillo comparable con la p\u00e9rdida de luminosidad de miles de estrellas como el Sol que dura tres meses y se repite precisamente cada cinco a\u00f1os y medio, como determin\u00f3 en 1993 el astrof\u00edsico paranaense Augusto Damineli, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Como quien recupera las fuerzas despu\u00e9s de una gripe, Eta Carinae deber\u00eda recobrar su luminosidad lenta y progresivamente a partir de finales de marzo, hasta llegar a su vigor total meses m\u00e1s tarde. Sin embargo, esta vez no fue as\u00ed. Durante la \u00faltima semana de febrero, un mes antes de lo esperado, la estrella empez\u00f3 a salir de la oscuridad parcial en que se encontraba y volvi\u00f3 a brillar.<\/p>\n<p>Habituado a la inconstancia de Eta Carinae, a la que estudia desde hace 20 a\u00f1os, Damineli sigui\u00f3 paso el paso desvanecimiento y la vuelta de la estrella por medio de uno de los m\u00e1s modernos telescopios terrestres &#8211; el Southern Observatory for Astrophysical Research (Soar), erigido en los Andes chilenos con financiamiento brasile\u00f1o y estadounidense. Y no se inmut\u00f3 al ver que parte de su previsi\u00f3n no se concret\u00f3. &#8220;Eta Carinae siempre fue una estrella con muchas peculiaridades&#8221;, dice el profesor del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP, quien lleg\u00f3 incluso a celebrar lo inesperado. &#8220;Con la vuelta anticipada del brillo, astr\u00f3nomos de todo el mundo empezaron a pedir tiempo en los principales telescopios del planeta para observarla durante los pr\u00f3ximos seis meses&#8221;.<\/p>\n<p>Tiempo de observaci\u00f3n es aquello por lo cual Damineli siempre luch\u00f3 desde que comenz\u00f3 a estudiar a la Eta Carinae en 1989. Aun con un telescopio de proporciones modestas &#8211; con un espejo de 1,60 metro de di\u00e1metro, instalado en Pico dos Dias, Minas Gerais, y llamado telescopio de la selva por sus competidores- , Damineli registr\u00f3 el apag\u00f3n de 1992 y estableci\u00f3 el per\u00edodo en que deber\u00eda repetirse. Tambi\u00e9n postul\u00f3 el modelo que hasta este momento es el que mejor explica la p\u00e9rdida de brillo c\u00edclica de la estrella &#8211; que se volvi\u00f3 conocido internacionalmente. Ubicada a 7.500 a\u00f1os luz del Sistema Solar, Eta Carinae no ser\u00eda una estrella solitaria, sino un d\u00fao de estrellas. La mayor tiene alrededor de 90 veces la masa del Sol y es m\u00e1s fr\u00eda &#8211; la temperatura en su superficie no pasa de los 15 mil grados. Con un tercio de la masa de la estrella principal, la menor es m\u00e1s caliente (su atm\u00f3sfera llega a casi 50 mil grados) y diez veces menos brillante que la mayor. &#8220;Este modelo aport\u00f3 alguna regularidad en lo que hace al comportamiento de Eta Carinae, que no es una estrella tan ex\u00f3tica como se imaginaba&#8221;, explica Damineli.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/EtaCarSTEPSd5MR.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230747\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-230747\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/EtaCarSTEPSd5MR-300x200.jpg\" alt=\"EtaCarSTEPSd5MR\" width=\"300\" height=\"200\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> LYNETTE COOK\/OBSERVAT\u00d3RIO GEMINI<\/span><\/a>Con movimientos que se asemejan al de una pareja bailando un vals, ambas estrellas se alejan y se acercan en el transcurso del per\u00edodo de cinco a\u00f1os y medio. En el momento de m\u00e1ximo acercamiento &#8211; el llamado periastro -, la estrella mayor encubre en parte a la menor. Pero ese eclipse no explica completamente la p\u00e9rdida de brillo detectada por los telescopios, que ven desaparecer progresivamente distintas franjas del espectro electromagn\u00e9tico (radio, infrarrojo y rayos X). Si el eclipse fuera el \u00fanico evento inherente al apag\u00f3n, todas esas l\u00edneas de energ\u00eda deber\u00edan desaparecer al mismo tiempo. Simulaciones tridimensionales del comportamiento de las estrellas que se conocieron el a\u00f1o pasado,\u00a0 cargo del equipo de Atsuo Okazaki, de la Universidad Tokkai-Gakuen, Jap\u00f3n, y de Michael Corcoran, de la agencia espacial estadounidense (Nasa), indican que el apag\u00f3n es causado por perturbaciones en el viento de part\u00edculas que emanan de las estrellas y colisionan a velocidades alt\u00edsimas, emitiendo rayos X. En el lapso en que est\u00e1n m\u00e1s cerca, la menor es engolfada por el viento de la mayor, que es m\u00e1s denso y oculta el brillo de la estrella secundaria.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Damineli, la reducci\u00f3n de un mes en el apag\u00f3n de este a\u00f1o a\u00f1adi\u00f3 una complejidad a un escenario de por s\u00ed complicado. &#8220;Las estrellas se comportaban como dos bailarinas hasta el momento de entrelazarse, cuando hicieron una voltereta y adelantaron un poco el paso al apartarse&#8221;, comenta el astrof\u00edsico de la USP. \u00c9l mismo tiene una posible explicaci\u00f3n para el descomp\u00e1s de Eta Carinae. Por tener una masa muy elevada &#8211; actualmente corresponde a 90 veces la masa del Sol, pero que ya fue de 120 masas solares antes de la explosi\u00f3n que sufri\u00f3 en 1843 -, la estrella mayor es menos densa y su di\u00e1metro puede oscilar, como un globo de fiesta que se infla un poco para luego desinflarse. &#8220;En los per\u00edodos en que est\u00e1 m\u00e1s compacta, pierde menos materia y sus vientos se enrarecen&#8221;, explica Damineli. Si la aproximaci\u00f3n ocurre en esta fase, la luz de la estrella secundaria puede escapar m\u00e1s f\u00e1cilmente de los vientos que la abrazan y as\u00ed puede observ\u00e1rsela desde la tierra.<\/p>\n<p>Toda esta inestabilidad no corresponde a las excentricidades de una estrella acostumbrada a llamar la atenci\u00f3n. Medidas de la masa que la estrella principal ya lanz\u00f3 al espacio indican que su fin se avecina y, con sus 2,5 millones de a\u00f1os, Eta Carinae ser\u00eda una anciana dama que tiene sus d\u00edas contados. De estar correctas las previsiones de Nathan Smith, astrof\u00edsico de la Universidad de California y estudioso de Eta Carinae, en cualquier momento la estrella mayor puede sufrir una superexplosi\u00f3n mucho m\u00e1s intensa que la de 1843, capaz de reducirla a polvo y as\u00ed culminar\u00eda definitivamente el ballet espacial. En dicha explosi\u00f3n, el 90% de su masa se pulverizar\u00eda y el resto se compactar\u00eda originando un agujero negro, emisor de rayos gama, la radiaci\u00f3n m\u00e1s intensa que existe. &#8220;Ser\u00eda un evento fant\u00e1stico para observ\u00e1rselo&#8221;, afirma Damineli. La muerte de Eta Carinae permitir\u00e1 comprender un estadio m\u00e1s del ciclo de vida de las supergigantes azules, estrellas actualmente raras que dominaron el Universo primitivo, hace entre 10 mil y 7 mil millones de a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Eta Carinae recupera el brillo antes de lo esperado","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[274],"coauthors":[105],"class_list":["post-84317","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-astronomia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84317"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84317\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84317"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}