{"id":84324,"date":"2009-05-01T00:00:00","date_gmt":"2009-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/05\/01\/encuentros-furtivos\/"},"modified":"2016-05-04T18:35:09","modified_gmt":"2016-05-04T21:35:09","slug":"encuentros-furtivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/encuentros-furtivos\/","title":{"rendered":"Encuentros furtivos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216802\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Gato1.jpg\" alt=\"Gato1\" width=\"290\" height=\"436\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Gato1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Gato1-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Gato1-250x376.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Brasil tiene una riqueza privilegiada de gatos salvajes. S\u00f3lo del g\u00e9nero Leopardos puede hacerse referencia al gato de Geoffroy, el tigrillo, el gato colocolo, el gato de Margay y el ocelote. R\u00edo Grande do Sul se destaca con una mayor diversidad que la Amazonia en t\u00e9rminos de felinos: el gato de Geoffroy y el gato colocolo, ambos de origen patag\u00f3nico, existen all\u00ed y no as\u00ed en el norte del pa\u00eds. La destrucci\u00f3n de sus h\u00e1bitats naturales hace que estas cinco especies, con excepci\u00f3n de la primera, se consideren vulnerables en el Libro rojo de especies de la fauna brasile\u00f1a amenazadas de extinci\u00f3n, publicado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2008. Sin embargo, para los expertos, el mayor riesgo que estos animales afrontan es la falta de conocimiento, que impide que se delineen estrategias eficaces de conservaci\u00f3n. Es precisamente esto lo que el grupo del bi\u00f3logo Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul (PUC-RS), busca subsanar. Con resultados en ocasiones sorprendentes, como el que Tatiane Trigo revel\u00f3 en su doctorado: el 60% de los gatos salvajes de R\u00edo Grande do Sul corresponde a h\u00edbridos. Y los encuentros reproductivos entre especies distintas no se restringen a aquel estado.<\/p>\n<p>Parte de estos resultados, publicados al final del a\u00f1o pasado en Molecular Ecology, se refieren a la regi\u00f3n ga\u00facha donde el gato de Geoffroy (Leopardus geoffroyi) y el tigrillo (L. tigrinus) se encuentran. Son gatos bastante parecidos, manchados y de peque\u00f1o porte. El primero suele ser mayor y puede\u00a0 llegar a pesar casi 8 kilogramos, con un pelaje que tiende al gris\u00e1ceo. En tanto, el tigrillo no pasa de los 3,5 kilos, tiene un aspecto m\u00e1s delicado y una coloraci\u00f3n amarillenta. Sin embargo, la distribuci\u00f3n de cada uno en Brasil es bastante diferente: el gato m\u00e1s grande s\u00f3lo es encontrado en el sur de R\u00edo Grande do Sul, mientras que el menor existe en casi todo el territorio brasile\u00f1o excepto en el extremo sur de referido estado sure\u00f1o.<\/p>\n<p>Tatiane comenta que el \u00e1rea crucial para los encuentros de los felinos es la depresi\u00f3n central del estado, escenario de cambios ecol\u00f3gicos significativos. Hacia el norte el paisaje es dominado por la sierra recubierta de Bosque de Araucarias, la versi\u00f3n local del Bosque Atl\u00e1ntico, y hacia el sur se extienden las llanuras de la Pampa. Precisamente en esa regi\u00f3n de transici\u00f3n entre dos ecosistemas, debido a las particularidades del relieve en una zona de f\u00e1cil acceso para los seres humanos por las carreteras, la investigadora obtuvo m\u00e1s muestras y detect\u00f3, con base en estudios gen\u00e9ticos, la preponderancia de h\u00edbridos. En total, ella examin\u00f3 57 muestras del tigrillo y 41 del gato de Geoffroy, recolectadas en varios estados brasile\u00f1os: eran animales atropellados en las carreteras, que hab\u00edan sido matados por productores rurales o que viven en zool\u00f3gicos y tienen origen conocido. Entre ellos, al menos 14 revelaron ser h\u00edbridos, un r\u00e9cord en t\u00e9rminos de la hibridaci\u00f3n hasta ahora observada en carn\u00edvoros. La mayor parte de ellos proven\u00eda de la regi\u00f3n central de R\u00edo Grande do Sul. El trabajo incluy\u00f3 tambi\u00e9n siete muestras (solamente dos de Brasil) del gato colocolo, el Leopardus colocolo, y verific\u00f3 que esta especie tambi\u00e9n forma h\u00edbridos con tigrinus. Las poblaciones brasile\u00f1as de tigrillos pueden tener ADN de tres especies distintas, afirma Eizirik.<\/p>\n<p>De cualquier modo, los an\u00e1lisis no dejan dudas de que las tres especies son gen\u00e9ticamente distintas. Con todo, hasta donde se ha podido detectar, los h\u00edbridos entre las mismas son normalmente f\u00e9rtiles ?nada que ver con las mulas, una mezcla entre caballos y burras o yeguas y burros, que viven normalmente pero son incapaces de dejar descendientes. En el caso de los gatos, la posibilidad de detectar h\u00edbridos s\u00f3lo se convirti\u00f3 en realidad mediante las t\u00e9cnicas actuales destinadas a desenredar y comparar el material gen\u00e9tico. En t\u00e9rminos de apariencia, en la mayor parte de los casos los h\u00edbridos ten\u00edan el aspecto de una de las dos especies de las que descend\u00edan. La sorpresa lleg\u00f3 al examinarse el ADN, que guardaba algunos tramos caracter\u00edsticos de la otra especie. Pero algunos animales ya eran obviamente h\u00edbridos, con tama\u00f1o y coloraci\u00f3n intermedia. Es material como para que arrecien las discusiones sobre d\u00f3nde comienza y d\u00f3nde termina cada especie.<\/p>\n<p>El grupo observ\u00f3 tambi\u00e9n una baja diversidad gen\u00e9tica en los dos tipos de gatos salvajes, que indica una expansi\u00f3n poblacional reciente. Los resultados llevaron\u00a0 a los investigadores a formular una hip\u00f3tesis sobre la historia de Leopardus tigrinus y geoffroyi. Hasta que m\u00e1s estudios aporten otros indicios, el equipo de Eizirik cree que durante alrededor de un mill\u00f3n de a\u00f1os estos gatos salvajes evolucionaron en \u00e1reas distintas, sin la oportunidad de encontrarse. S\u00f3lo m\u00e1s recientemente, hace aproximadamente 70 mil a\u00f1os, ambas especies o talvez s\u00f3lo tigrinus, el tigrillo habr\u00edan expandido su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, haciendo que machos y hembras de ambas especies se encontrasen en la depresi\u00f3n central sure\u00f1a. Una hip\u00f3tesis apunta que los tigrillos habr\u00edan seguido la expansi\u00f3n de los bosques, su ambiente favorito, durante un per\u00edodo de clima m\u00e1s h\u00famedo. Tenemos que desarrollar m\u00e1s marcadores gen\u00e9ticos para descubrir si los h\u00edbridos empezaron a formarse en aquella \u00e9poca o si el fen\u00f3meno es m\u00e1s reciente, desde que las intervenciones humanas empezaron a alterar de manera dr\u00e1stica la ecolog\u00eda de la regi\u00f3n, dice Tatiane.<\/p>\n<p>El estudio publicado en Molecular Ecology forma parte del doctorado que la investigadora desarroll\u00f3 bajo la direcci\u00f3n del genetista Thales de Freitas en la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS) y con codirecci\u00f3n de Eizirik. La tesis, que defendi\u00f3 en noviembre de 2008, contiene actualizaciones en relaci\u00f3n con el art\u00edculo m\u00e1s muestras, m\u00e1s marcadores gen\u00e9ticos y an\u00e1lisis m\u00e1s completos. Los resultados brindan a los investigadores m\u00e1s confianza en las interpretaciones, aunque el trabajo a\u00fan no ha terminado. Aun habiendo concluido su doctorado, Tatiane sigue procurando aumentar el muestreo y completar los an\u00e1lisis antes de enviar m\u00e1s trabajos para su publicaci\u00f3n. Al mismo tiempo, otros miembros del grupo ayudan a completar piezas de esta historia. Tal es el caso de Alexsandra Schneider, que en su maestr\u00eda culminada este a\u00f1o desarroll\u00f3 m\u00e1s herramientas gen\u00e9ticas destinadas a ayudar a identificar a los gatos h\u00edbridos y caracterizar ese encuentro entre especies.<\/p>\n<p><strong>Separados por el est\u00f3mago<br \/>\n<\/strong>Para desenmara\u00f1ar los factores ecol\u00f3gicos que podr\u00edan estar implicados en el aislamiento y en el encuentro entre geoffroyi y tigrinus, Tatiane investig\u00f3 los h\u00e1bitos alimentarios de los gatos de ambas especies. En principio, estos dos gatos salvajes tienen preferencia por ambientes distintos; el primero vive en \u00e1reas de vegetaci\u00f3n abierta como la pampa sure\u00f1a, mientras que el segundo busca los bosques h\u00famedos, como las \u00e1reas m\u00e1s cerradas del Bosque Atl\u00e1ntico y del Cerrado. La diferencia entre los ambientes que frecuentan podr\u00eda ser responsable de evitar encuentros entre ambas especies, incluso dentro de una misma regi\u00f3n. Pero aparentemente no es lo que sucede, incluso porque el gato de Geoffroy es visto en ocasiones en el monte cerrado y su pariente menor, el tigrillo, tambi\u00e9n puede pasear entre los arbustos espinosos de la regi\u00f3n agreste conocida como Caatinga y por la vegetaci\u00f3n dispersa que caracteriza en parte a la sabana o\u00a0Cerrado.<\/p>\n<p>En busca de caracterizar la ecolog\u00eda de estos animales que dif\u00edcilmente se observan en la naturaleza, la investigadora examin\u00f3 el contenido de los est\u00f3magos de 13 Leopardus tigrinus y 17 geoffroyi que fueron hallados muertos en las carreteras de R\u00edo Grande do Sul. Al identificar a los animales que sirven de plato a los gatos salvajes, verific\u00f3 que el 50% de la dieta coincide entre ambas especies. La otra mitad de la dieta da fuerza a la predilecci\u00f3n de los gatos por h\u00e1bitats distintos. Los roedores encontrados \u00fanicamente en los est\u00f3magos de tigrillos son en general t\u00edpicos de los montes. En tanto, los animales transformados en almuerzo del gato de Geoffroy, como el cuis y el lagarto de la especie Mabuya dorsivittata, suelen ser m\u00e1s asociados a \u00e1reas abiertas. Los resultados son prometedores, pero Tatiana a\u00fan los considera muy preliminares. Adem\u00e1s de la dificultad para obtener un muestreo adecuado, comenta que, en general, la ecolog\u00eda de los roedores es a\u00fan menos conocida que la de los gatos, lo que dificulta las asociaciones ecol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Hasta ahora los resultados de la investigaci\u00f3n arrojan que el gato de Geoffroy y el tigrillo llegaron provenientes de distintos lugares y, cuando se encontraron, descubrieron afinidades reproductivas. La historia del gato colocolo a\u00fan ha de contarse, pero los indicios recabados por Tatiane indican una trama muy diferente. Grandes dudas se ciernen incluso sobre la clasificaci\u00f3n de esta especie que, con sus cuatro kilos, llega a parecerse al gato dom\u00e9stico marr\u00f3n de patas rayadas y cola corta. Conocido durante mucho tiempo como Leopardus colocolo, actualmente algunos investigadores sostienen que a decir verdad este gato se divide en tres especies, y el nombre colocolo quedar\u00eda reservado a la especie chilena. Seg\u00fan esta corriente, los gatos colocolo de Brasil corresponder\u00edan al L. braccatus, o gato pantanal. Es una cuesti\u00f3n que no es central para el grupo ga\u00facho, m\u00e1s interesado en entender la historia y la ecolog\u00eda de estos gatos.<\/p>\n<p>Tatiane comenta que tuvo dificultades para obtener muestras del gato colocolo, no s\u00f3lo por que es el m\u00e1s raro entre los tres felinos que examin\u00f3 en su trabajo, sino tambi\u00e9n porque fue preciso negociar colaboraciones para tener acceso a animales que viven en la parte norte de la distribuci\u00f3n de la especie, en Mato Grosso y en Goi\u00e1s. Pero ahora, un acuerdo firmado con otros investigadores permitir\u00e1 obtener una cantidad mucho mayor de muestras y, a lo mejor, tener una historia m\u00e1s completa para contar en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Por ahora los datos sugieren que en la regi\u00f3n central de Brasil existe una zona todav\u00eda indefinida donde el tigrillo y el gato colocolo se encuentran y producen h\u00edbridos. Creemos que esa hibridaci\u00f3n se dio en el pasado, entre hembras colocolo y machos tigrinus, dice Eizirik, refiri\u00e9ndose a las diferencias entre lo que su grupo observ\u00f3 entre el cromosoma Y, transmitido de padre a hijo, y el resto del material gen\u00e9tico.<\/p>\n<p>En tanto, el gato de Geoffroy no se mezcla con el gato colocolo, si bien oportunidades de encuentros no les faltan. Ambas especies surgieron en la Patagonia y conviven en el mismo ambiente. El grupo de genetistas sure\u00f1os cree que la explicaci\u00f3n para la ausencia de hibridaci\u00f3n radica en la larga historia compartida. Habiendo evolucionado juntas, alg\u00fan mecanismo todav\u00eda desconocido seguramente impidi\u00f3 que estas dos especies generasen h\u00edbridos, lo que impedir\u00eda que se afirmasen como especies distintas.<\/p>\n<p>Criaturas de naturaleza discreta, los felinos no entregan f\u00e1cilmente sus secretos. Eizirik tiene mucho trabajo por delante todav\u00eda, pero considera que los resultados que su grupo ha obtenidos son esenciales, no solamente para conocer mejor a los gatos brasile\u00f1os, sino tambi\u00e9n para proteger a dichas especies.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nTRIGO, T. C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1365-294X.2008.03919.x\/abstract\" target=\"_blank\">Inter-species hybridization among Neotropical cats of the genus <em>Leopardus<\/em>, and evidence for an introgressive hybrid zone between L. <em>geoffroyi<\/em> and <em>L. tigrinus<\/em> in southern Brazil<\/a>. <strong>Molecular Ecology.<\/strong> v. 17, n. 19, p. 4.317-4.333. oct. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El cruzamiento entre gatos salvajes distintos es com\u00fan","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-84324","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84324\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84324"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}