{"id":84334,"date":"2009-05-01T00:00:00","date_gmt":"2009-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/05\/01\/el-eslabon-perdido-tropical\/"},"modified":"2017-01-24T18:22:41","modified_gmt":"2017-01-24T20:22:41","slug":"el-eslabon-perdido-tropical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-eslabon-perdido-tropical\/","title":{"rendered":"El eslab\u00f3n perdido tropical"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Darwin_1830012a.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230781\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230781\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Darwin_1830012a-300x255.jpg\" alt=\"Darwin_1830012a\" width=\"300\" height=\"255\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>Charles Darwin (1809-1882) pas\u00f3 cuatro meses en Brasil en 1832, durante su c\u00e9lebre viaje a bordo del Beagle. Y volvi\u00f3 impresionado con lo que vio: Deleite es un t\u00e9rmino insuficiente para expresar las emociones que siente un naturalista a solas con la naturaleza en el seno de una selva brasile\u00f1a, escribi\u00f3 en su diario cient\u00edfico. As\u00ed y todo, Brasil aparece de forma mucho menos id\u00edlica en sus escritos personales: Ojal\u00e1 nunca m\u00e1s vaya a un pa\u00eds esclavista. El estado de la enorme poblaci\u00f3n esclava debe ser una preocupaci\u00f3n de todos aqu\u00e9llos que llegan a Brasil. Los amos de esclavos quieren ver a los negros como otra especie, pero todos tenemos el mismo origen en un ancestro com\u00fan. Me hierve la sangre al pensar en los ingleses y los americanos, con sus gritos de libertad, tan culpables de todo eso. En una casa en que se hosped\u00f3 en R\u00edo, sufri\u00f3 al ver diariamente y a toda hora a un mulato siendo golpeado con tal violencia que ser\u00eda suficiente como para doblegar el esp\u00edritu del m\u00e1s bajo animal. En lugar del gorjeo del zorzal, lo que qued\u00f3 en el o\u00eddo de Darwin, al volver a Inglaterra, fue un sonido terrible que lo acompa\u00f1\u00f3 durante toda la vida: Hasta hoy, cuando escucho un grito a lo lejos, recuerdo con dolorosa y clara memoria cuando pas\u00e9 por una casa en Pernambuco y escuch\u00e9 los bramidos m\u00e1s terribles. Enseguida entend\u00ed que era alg\u00fan pobre esclavo que estaba siendo torturado. Me sent\u00ed impotente como un ni\u00f1o ante aquello, incapaz de hacer la m\u00ednima objeci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Darwin, el viaje del Beagle fue menos importante por los espec\u00edmenes que recolect\u00f3 que por la experiencia de testimoniar los horrores de la esclavitud en Brasil. En cierta forma, \u00e9l eligi\u00f3 poner el foco en la descendencia com\u00fan del hombre precisamente para demostrar que todas las razas eran iguales, y as\u00ed objetar definitivamente a aqu\u00e9llos que insist\u00edan en tratar a los negros como una especie diferente e inferiores a los blancos, explica el bi\u00f3logo Adrian Desmond, de la University College London, quien junto con James Moore ha publicado Darwin&#8217;s sacred cause: race, slavery and the quest for human origins, un estudio que muestra una inusitada pasi\u00f3n abolicionista del cient\u00edfico, revelada a partir del redescubrimiento de sus diarios y cartas personales. La gran revelaci\u00f3n de estos escritos apunta que la mayor parte de las investigaciones de Darwin se aboc\u00f3 a la raza durante muchos a\u00f1os. Para \u00e9l no hab\u00eda diferencia entre raza y especie y su investigaci\u00f3n sobre el origen de las especies es tambi\u00e9n sobre el origen de las razas, incluidos los humanos. La extensi\u00f3n de su inter\u00e9s expl\u00edcito en el combate contra la ciencia de cu\u00f1o racista es sorprendente y pudimos detectar un \u00edmpetu moral por detr\u00e1s de su trabajo sobre la evoluci\u00f3n humana, una creencia en una hermandad racial que ten\u00eda sus ra\u00edces en su odio al esclavismo, lo que lo llev\u00f3, junto con otros factores, a pensar en una descendencia com\u00fan. Su ciencia no era neutra, tal como se cre\u00eda, sino que cobraba impulso en la pasi\u00f3n moral y en las preocupaciones humanitarias, sostiene.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Darwin_foto0044original.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230783\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-230783\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Darwin_foto0044original-300x104.jpg\" alt=\"Darwin_foto0044original\" width=\"300\" height=\"104\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>La conocida reticencia del naturalista a publicar su obra (fueron tres d\u00e9cadas de indecisi\u00f3n), sostiene el autor, puede tambi\u00e9n explicarse por esa visi\u00f3n nada baconiana de la ciencia, que igualmente echar\u00eda luces sobre las razones que llevaron un joven con una carrera prometedora en vista a arriesgar su futuro enfrentando a la sociedad cristiana, a la que a su vez pertenec\u00eda, con una teor\u00eda del hombre mono. En funci\u00f3n de su herencia antiesclavista, y debido a su experiencia con la esclavitud brasile\u00f1a, Darwin, al volver a Europa, en 1836, concibi\u00f3 la imagen del ancestro com\u00fan. Sus cuadernos de anotaciones entre 1837 y 1838 muestran su pensamiento movi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s en direcci\u00f3n a una hermandad racial; ideas que desarroll\u00f3 en un tiempo en que exist\u00eda una gran euforia abolicionista, analiza Desmond.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los documentos revela a un joven Darwin que merece ser m\u00e1s conocido. &#8220;Los diarios cerrados escritos inmediatamente despu\u00e9s del viaje del Beagle muestran a un hombre muy diferente de aquel &#8216;hombre de ciencias&#8217; serio, que present\u00f3 <em>El origen de las especies<\/em> como una acumulaci\u00f3n paciente de hechos que pr\u00e1cticamente lo forzaron a hacer conclusiones evolutivas. Por supuesto que no pretendemos explicar toda su obra en funci\u00f3n de su pasi\u00f3n por la abolici\u00f3n, pero creemos que fue su obsesi\u00f3n por la unidad racial lo que lo llev\u00f3 a tocar en ese tema intocable y traicionero, a despecho de todos los problemas que surgir\u00edan&#8221;, afirma. La curiosidad de los investigadores se aguz\u00f3 hace diez a\u00f1os, cuando rele\u00edan La descendencia del hombre y la selecci\u00f3n con relaci\u00f3n al sexo. ?En dos tercios de un libro supuestamente dedicado a la evoluci\u00f3n humana se hablaba solamente de abejas, p\u00e1jaros y mariposas. \u00bfPor qu\u00e9? Bueno, Darwin quer\u00eda probar su teor\u00eda de la ?seleci\u00f3n sexual?. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 eso era tan importante? Porque era la prueba central del ancestro com\u00fan racial, ya que esa selecci\u00f3n era la responsable de las diferencias de apariencia entre las razas de animales y de humanos, y no porque las especies fueron creadas separadamente como pretend\u00edan los pro-esclavistas. El hecho de que muchas de sus ideas se gestaron cuando EE.UU. se preparaba para una guerra civil a causa de la esclavitud eleva la dimensi\u00f3n moral de su investigaci\u00f3n?. Darwin, pese a ser discreto en su compromiso, como era apropiado para un caballero victoriano, era un antiesclavista que hab\u00eda crecido en el seno de una familia profundamente involucrada en la causa abolicionista: los Wedgwood, la familia de su madre y de su futura esposa. Su abuelo paterno Erasmus tambi\u00e9n era un defensor de la ?causa sagrada?.<\/p>\n<p>Fue en Edimburgo, donde procur\u00f3 infructuosamente estudiar medicina, que conoci\u00f3 por primera vez a un negro, un liberto de Guyana que le ense\u00f1\u00f3 a embalsamar aves. ?Se hicieron grandes amigos y Darwin, por supuesto, no aceptaba los argumentos racistas de que los negros ?no pod\u00edan ser civilizados?. Lleg\u00f3 a ponerse furioso cuando su colega Charles Lyell regres\u00f3 de EE.UU. maravillado con los esclavistas que lo recibieron, y le advirti\u00f3 que era necesario ir m\u00e1s all\u00e1 de las pulidas trampas de la sociedad sure\u00f1a y ver la cruel realidad en que la misma se cimentaba. Incluso su profunda antipat\u00eda por el naturalista y detractor del evolucionismo Louis Agassiz puede ahora entenderse, debido a la defensa que \u00e9ste hac\u00eda del poligenismo en Harvard.?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Darwin_chuck-d.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230782\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-230782\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/Darwin_chuck-d-725x1024.jpg\" alt=\"Darwin_chuck-d\" width=\"300\" height=\"424\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>Como no podr\u00eda dejar de serlo, si la teor\u00eda darvinista en cierta forma surgi\u00f3 de una epifan\u00eda pol\u00edtica del naturalista en Brasil, al regresar al pa\u00eds, en 1870, el en ese entonces llamado ?darwinismo? fue recibido por una generaci\u00f3n que planeaba cambios pol\u00edticos en la naci\u00f3n. ?Aqu\u00e9l era un momento en que no se ve\u00eda m\u00e1s la pujanza de la tierra como una singularidad local, sino a los hombres con su composici\u00f3n racial. M\u00e9dicos, juristas, historiadores y naturalistas se sent\u00edan responsables por la creaci\u00f3n de nuevas identidades para la misma naci\u00f3n, y la cuesti\u00f3n de la raza se vuelve as\u00ed una obsesi\u00f3n, ya que ser\u00eda el lenguaje mediante el cual ser\u00eda posible dar cuenta de las desigualdades existentes y alcanzar una cierta unidad nacional?, sostiene la antrop\u00f3loga Lilia Schwarcz, de la USP.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n del discurso racial y el proyecto nacionalista brind\u00f3 la oportunidad de pensar una naci\u00f3n con base en criterios biol\u00f3gicos. ?A los ojos de estos intelectuales, solamente la ?doctrina? evolucionista permitir\u00eda la creaci\u00f3n de una representaci\u00f3n de Brasil como una unidad en formaci\u00f3n. El evolucionismo promueve la ?convicci\u00f3n cient\u00edfica? de que las naciones j\u00f3venes, sujetas por la fatalidad del colonialismo, podr\u00edan acercarse a las naciones civilizadas metropolitanas, ya que, seg\u00fan las teor\u00edas, era de la naturaleza de los seres transformarse con el correr del tiempo?, analiza el soci\u00f3logo Carlos Alberto Doria, autor del doctorado Cadencias y decadencias de Brasil: el futuro de la naci\u00f3n bajo la sombra de Darwin, Haeckel y Spencer, defendida en la Unicamp. ?Al adoptar la jerga evolucionista y racial, las elites letradas, en especial los m\u00e9dicos y los juristas, terminaron por asumir una especie de conciencia del atraso, y encontraron respaldo para redimensionar una discusi\u00f3n sobre la igualdad entre los hombres, y as\u00ed tambi\u00e9n sobre los criterios de ciudadan\u00eda?, sostiene Lilia. Pero al mismo tiempo que la adopci\u00f3n de los modelos darwinistas sociales daba a las elites la sensaci\u00f3n de cercan\u00eda con el mundo europeo y de confianza en el progreso y en la civilizaci\u00f3n, insertaba un cierto malestar con la aplicaci\u00f3n de esas teor\u00edas a las cuestiones raciales brasile\u00f1as, ya que era necesario depararse cara a cara con la realidad del mestizaje tan avanzado en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>De cualquier modo, la recepci\u00f3n del darwinismo en Brasil fue una de las menos problem\u00e1ticas en toda Am\u00e9rica. ?En sociedades donde las elites est\u00e1n desunidas, todas las ideas, incluso las cient\u00edficas, son apropiadas como armas. El darwinismo es un buen ejemplo, ya que fue f\u00e1cilmente convertido en s\u00edmbolo del secularismo?, eval\u00faa el historiador Thomas Glick, de la Universidad de Boston. El problema racial sirvi\u00f3 de est\u00edmulo al discurso evolucionista y llev\u00f3 a un movimiento destinado a clasificar a las razas cient\u00edficamente. Las convicciones evolucionistas, a su vez, hac\u00edan posible una visi\u00f3n optimista sobre la capacidad de Brasil de superar el atraso.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/darwin_01.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230779\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-230779\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/darwin_01-300x101.jpg\" alt=\"darwin_01.tif\" width=\"300\" height=\"101\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>?As\u00ed, al evolucionar, el Brasil del siglo XIX significaba derribar a la monarqu\u00eda, que el trabajo se volviera libre, privilegiar la libre competencia y reexaminar la concepci\u00f3n de Estado?, afirma la historiadora Regina Gualtieri, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Pero Brasil conoci\u00f3 un evolucionismo que, aunque denominado ?darwinismo?, era la versi\u00f3n que de \u00e9l presentaron el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s Herbert Spencer (1820-1903) y el bi\u00f3logo alem\u00e1n Ernst Haeckel (1834-1919). ?La visi\u00f3n que ambos ten\u00edan de la evoluci\u00f3n se vinculaba con un sistema de pensamiento integrado al ultraliberalismo radical del industrialismo victoriano, al tiempo que era jerarquizador de las sociedades humanas como razas y civilizaciones?, acota Doria. ?Ninguno de los intelectuales evolucionistas (Euclides da Cunha, Nina Rodrigues, S\u00edlvio Romero, Manoel Bonfim, Monteiro Lobato) verific\u00f3 directamente en Darwin qu\u00e9 significaba exactamente ?evoluci\u00f3n? o ?raza? ni c\u00f3mo se procesaban en el reino de la naturaleza, y prefirieron tomarlas de segunda mano de Spencer y Haeckel.?<\/p>\n<p>Spencer fue pionero en la divulgaci\u00f3n para el p\u00fablico no especializado de la idea de evoluci\u00f3n y antes incluso que Darwin ya hab\u00eda postulado la importancia de una teor\u00eda de la selecci\u00f3n. Pero su lectura fue responsable de una considerable confusi\u00f3n sobre el darwinismo real: fue Spencer quien redefini\u00f3 la selecci\u00f3n natural como ?la supervivencia del m\u00e1s apto? y as\u00ed se convirti\u00f3 en el portavoz de una teor\u00eda social basada en una lucha brutal por la existencia, err\u00f3neamente denominada ?darwinismo social?, que pregonaba la guerra de los fuertes contra los d\u00e9biles, los ricos contra los pobres, conflictos necesarios, pues llevar\u00edan a la sociedad humana a un pleno desarrollo, purg\u00e1ndola de los ?d\u00e9biles?. Haeckel, un darwinista de la primera hora, ve\u00eda un paralelo entre el desarrollo de las razas y el desarrollo de las especies, y para \u00e9l las razas llamadas ?primitivas? eran una etapa ?infantil? en la marcha de la humanidad rumbo al progreso, cuyo punto culminante era el hombre blanco. Lleg\u00f3 a crear una religi\u00f3n, el ?monismo?, en la cual toda econom\u00eda, pol\u00edtica y \u00e9tica quedaban reducidas a la biolog\u00eda aplicada.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds que estaba intentando transformarse pol\u00edtica, econ\u00f3mica y socialmente, las ideas evolucionistas, en especial despu\u00e9s pasar por el ?filtro? de Spencer y Haeckel, eran muy bienvenidas, e incluso los debates religiosos no impidieron su r\u00e1pida propagaci\u00f3n en Brasil. ?Concepciones tales como la de la selecci\u00f3n natural y la de la lucha por la vida podr\u00edan emplearse para combatir en nombre de las transformaciones la pretendida apat\u00eda e ineptitud de los opositores. En tanto, la ley biol\u00f3gica de Haeckel, trasladada al mundo social, preve\u00eda que los pueblos, durante su desarrollo, recapitular\u00edan la historia de otros pueblos ya desarrollados y, en la interpretaci\u00f3n spenceriana, las organizaciones sociales m\u00e1s simples y menos evolucionados se transformar\u00edan, siguiendo los pasos de las sociedades m\u00e1s complejas?, analiza Regina Gualtieri.<\/p>\n<p>Brasil exhib\u00eda tambi\u00e9n otras peculiaridades que facilitaron la llegada del darwinismo, aunque en su forma ?bastarda?. En la esfera del Estado, el emperador, aunque fuera amigo de Agassiz y de otros enemigos del evolucionismo (revel\u00f3 en carta su profundo horror a cualquier aproximaci\u00f3n entre hombres y monos), no era del todo contrario a Darwin. Las elites cat\u00f3licas se mostraban igualmente inclinadas a demostrar una cierta buena voluntad con las nuevas ideas, ya que notaban que ten\u00edan algo por ganar al aceptar un evolucionismo poligenista que daba asidero cient\u00edfico como para legitimar la manutenci\u00f3n de la supremac\u00eda blanca. Por \u00faltimo, en los principales museos e institutos, y en facultades importantes, como la de Medicina de Bah\u00eda y la de Derecho de Recife, hab\u00eda simpatizantes del darwinismo. ?Con todo, en ausencia de bi\u00f3logos y naturalistas en cantidad, los principales darwinistas brasile\u00f1os eran m\u00e9dicos o te\u00f3ricos sociales?, recuerda Glick. Un detalle notable de esta recepci\u00f3n era la evidencia de la decadencia entre los letrados nacionales de la cultura francesa, hasta entonces la base del positivismo, en aquel momento en la mira de la generaci\u00f3n materialista.<\/p>\n<p>?El darwinismo a la brasile\u00f1a fue filtrado por una visi\u00f3n cultural alemana, caracter\u00edstica del impacto de la ?crisis alemana del pensamiento franc\u00e9s?, cuya expresi\u00f3n mayor se dio en el germanismo de la escuela de Recife?, eval\u00faa Doria. ?El proyecto de esta generaci\u00f3n modernizadora, que pasa a cuestionar la cultura francesa utilizando fuentes alemanas, se corporifica en un discurso consistente sobre la raza como principal soporte de la elaboraci\u00f3n del ser nacional. La raza ser\u00e1 para nuestros evolucionistas la propia comunidad.?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/darwin_02.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230780\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230780\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/darwin_02-300x249.jpg\" alt=\"darwin_02.tif\" width=\"300\" height=\"249\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro \"Rio de Janeiro - Cidade Mesti\u00e7a\"<\/span><\/a>Tambi\u00e9n seg\u00fan Doria, esto imprimi\u00f3 al evolucionismo nacional un aspecto contradictorio, ya que se vio transformado en base de sustentaci\u00f3n te\u00f3rica de pr\u00e1cticas de cu\u00f1o conservador, pese al sentido revolucionario de los descubrimientos de Darwin. ?El evolucionismo, en especial en su formato haeckeliano, termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una ideolog\u00eda, ya que se lo us\u00f3 para confirmar una convicci\u00f3n de las elites de que hab\u00eda diferencias cualitativas entre los grupos humanos que hac\u00edan posible clasificarlos como inferiores y superiores. Lo social, lo cultural y lo biol\u00f3gico se fundieron para formar una teor\u00eda de organizaci\u00f3n social: mientras que algunos afirmaban que los resultados at\u00e1vicos del mestizaje pod\u00edan revertirse mediante el mecanismo de importaci\u00f3n de europeos para ?blanquear? a las razas inferiores, el mismo efecto podr\u00eda obtenerse en la imposici\u00f3n de la cultura europea, que ser\u00eda suficiente para ?blanquear? a un mulato?, sostiene Glick. Resulta importante resaltar que esta ideolog\u00eda forjada a partir del darwinismo fue m\u00e1s all\u00e1 del circuito cerrado de las instituciones del saber y de la ense\u00f1anza y se propag\u00f3 por la sociedad mediante conferencias y su consiguiente divulgaci\u00f3n y debate en la prensa de la \u00e9poca. El ejemplo m\u00e1s notable de ello fueron las Conferencias Populares de Gl\u00f3ria, charlas p\u00fablicas realizadas en R\u00edo de Janeiro, creadas en 1873 para divulgar las artes y las ciencias. Si bien el p\u00fablico se restring\u00eda a una elite letrada, no por ello las conferencias dejaron de cobrar fuerza pol\u00edtica, ya sea legitimando las ideas en debate o al ganar repercusi\u00f3n en la prensa, que colaboraba en la propagaci\u00f3n y cristalizaci\u00f3n de nuevas ideas, como lo fue por ocasi\u00f3n del ciclo de conferencias sobre el darwinismo en 1875. Se hizo c\u00e9lebre una proferida por el m\u00e9dico Miranda Azevedo, el principal responsable de la difusi\u00f3n del ?darwinismo social? en el pa\u00eds, en especial por su defensa de ?la lucha por la existencia?. ?Para \u00e9l, el darwinismo suministrar\u00eda el nexo instrumental para pensar y resolver los problemas de la sociedad brasile\u00f1a, como cuando ataca el sistema de convocaci\u00f3n de los militares, que, seg\u00fan afirmaba, retiraba de la sociedad a los individuos m\u00e1s sanos y fuertes, dejando a los ?d\u00e9biles? como fuente de reproducci\u00f3n y constituci\u00f3n de la familia y de la sociedad brasile\u00f1a?, recuerda la historiadora Karoline Carula.<\/p>\n<p>?\u00bfSon precisamente los d\u00e9biles quienes han de constituir familias y as\u00ed les transmitir\u00e1n a sus hijos los g\u00e9rmenes de ese raquitismo, de esa degeneraci\u00f3n que todos los estadistas proclaman??, pregunt\u00f3 el m\u00e9dico a su auditorio para, acto seguido, partiendo de dicho razonamiento, atacar a la monarqu\u00eda debido a su incapacidad de actuar seg\u00fan las ?leyes? de Darwin, y culminar con un grito de guerra: ?Prefiero descender de un mono perfeccionado que de un Ad\u00e1n degenerado?. Estas discusiones fueron de igualmente importantes para preparar al p\u00fablico lector de novelas naturalistas, como las de Alu\u00edsio Azevedo (O mulato, de 1881, y O corti\u00e7o, de 1890), permeadas, seg\u00fan apunta Carula, ?de la teor\u00eda de Darwin?, lo que revelar\u00eda ?de qu\u00e9 manera el darwinismo hab\u00eda adquirido otra categor\u00eda de difusi\u00f3n a comienzos de la d\u00e9cada de 1880, demostrando que la opini\u00f3n p\u00fablica ya lo aceptaba en la literatura. ?En el naturalismo, personajes y tramas son sometidos al determinismo ciego de las ?leyes naturales? que la ciencia de la \u00e9poca juzgaba haber codificado. Entre ellas estaban las oriundas del darwinismo y de otros tipos de evolucionismo, como el darwinismo social de Spencer. Claro que Azevedo no quer\u00eda aplicar conceptos. Pero en el episodio naturalista existe una profusa aplicaci\u00f3n de la ?lucha por la supervivencia?, de la ?supervivencia del m\u00e1s apto?, de la ?evoluci\u00f3n moral?, etc.?, considera el bi\u00f3logo Ricardo Waizbort, de la Fiocruz.<\/p>\n<p>Curiosamente, en medio de todo ese debate ideol\u00f3gico, poca atenci\u00f3n se le dio en Brasil a un verdadero darwinista: Fritz Muller (1822-1897). ?Fue con seguridad el bi\u00f3logo darwinista m\u00e1s importante del siglo XIX despu\u00e9s del propio Darwin?, eval\u00faa Glick. Habiendo emigrado de Alemania a Brasil en 1892, Muller vivi\u00f3 discretamente como un modesto docente, dando clases en el sur del pa\u00eds, enfrent\u00e1ndose a la influencia poderosa de la religi\u00f3n en el sistema educativo. En 1863 escribi\u00f3 F\u00fcr Darwin, un estudio sobre crust\u00e1ceos que fue fundamental y pionero para la confirmaci\u00f3n emp\u00edrica de los mecanismos de la selecci\u00f3n natural. Darwin, entusiasmado, quiso que se lo tradujera en ingl\u00e9s y ambos se correspondieron durante largos a\u00f1os. Como profesor, en Desterro, influy\u00f3 con su darwinismo sobre el poeta Cruz e Souza, ridiculizado por sus pares que ve\u00edan en el padre del escritor al ?eslab\u00f3n perdido?, que a\u00fan manten\u00eda el humor y verseaba sobre su condici\u00f3n de negro: ?T\u00fa vienes exacta y directamente de Darwin. Puedo detectar en tu rostro las protuberancias craneanas del orangut\u00e1n, el gesto lascivo, el aire animal y predador del simio?. ?Muller, al igual que el inmigrante alem\u00e1n Carl von Koseritz, eran los corresponsales de Haeckel en Brasil y, junto al suizo Em\u00edlio Goeldi, ?evolucionistas de primera mano?, quienes, no obstante, no constaban en la biblioteca de evolucionistas como Tobias Barreto o S\u00edlvio Romero, lo que revela as\u00ed el car\u00e1cter ideol\u00f3gico que las ideas biol\u00f3gicas de Darwin adquirieron en Brasil.<\/p>\n<p>Se cierra as\u00ed el ciclo de la mezcla entre Darwin, la naci\u00f3n y la raza en un formato tropical. ?El tipo de discusi\u00f3n evolucionista que se dio en el pa\u00eds atenu\u00f3 los aspectos de la hereditariedad, enfatizando los m\u00e1s ligados a los problemas de adaptaci\u00f3n, lo que provoc\u00f3 una atenuaci\u00f3n de los argumentos racistas como discurso en la esfera p\u00fablica, en los moldes del encontrado en el darwinismo social?, sostiene Doria. ?El mestizaje pas\u00f3 a verse como una forma diluyente de selecci\u00f3n, cuya mezcla se dio en la esfera privada, comandada por cada uno. Si la naci\u00f3n era una creaci\u00f3n colectiva, el seleccionismo es una cuesti\u00f3n individual y privada, como una eugenesia sorda, que aparec\u00eda resuelto en la sociedad por el ?hecho? del mestizaje.?<\/p>\n<p>Solamente la mejora de la adaptaci\u00f3n de las razas que constitu\u00edan la nacionalidad subi\u00f3 al escenario de la esfera p\u00fablica: la ?herencia? fue puesta atr\u00e1s de los telones de la privacidad. ?Eso dio a nuestro racismo unas facciones m\u00e1s atenuadas y acordes con el mito de la ?democracia racial?, lejos de eugenismos de tipo apartheid y, al mismo tempo, extremadamente tolerante con los procesos privados de discriminaci\u00f3n. En la base de todo estaba la postergaci\u00f3n del reconocimiento de la ciudadan\u00eda del negro, proyectado hacia un futuro diluido y diluyente, acorde con las leyes biol\u00f3gicas que llevar\u00edan al blanqueamiento nacional. En ello el deseo de ser brasile\u00f1o implicar\u00eda la abdicaci\u00f3n del deseo de ser negro?. En la contramano, sigue Doria, se encontraba el programa de mejora del pueblo de la biocracia brasile\u00f1a (el Estado pasa a ser el personaje que dirige el organismo social en el sentido deseado, lo que le quita su car\u00e1cter natural a la evoluci\u00f3n), el higienismo, cuyos representantes m\u00e1s simportantes fueron Lobato y Oswaldo Cruz, esencialmente no genetista, volcado a corregir la vida de las poblaciones salidas del esclavitud y abandonadas en la pobreza. Pero las palabras de Lobato no nos hacen olvidarnos de la fuerza motriz oculta: ?Nuestro dilema es: enfermedad o incapacidad racial. Es preferible optar por la enfermedad?.<\/p>\n<p>?El evolucionismo desempe\u00f1\u00f3 en Brasil el papel de \u00fanica gu\u00eda segura a lo largo del proceso de discusi\u00f3n sobre la formaci\u00f3n de la naci\u00f3n. As\u00ed, lo que los brasile\u00f1os entendieron como ?darwinismo? fue par\u00e1metro de discusiones m\u00e1s cercanas a la filosof\u00eda social que a la biolog\u00eda, lo que muestra de qu\u00e9 manera nos apropiamos de dicha teor\u00eda?, resume Doria. Pero, seg\u00fan acota Lilia, en Brasil evolucionismo combina con darwinismo social, como si fuera posible hablar de ?evoluci\u00f3n humana? pero diferenciando razas; negar la civilizaci\u00f3n de los negros y mestizos sin hacer menci\u00f3n a los efectos del mestizaje ya avanzado; expulsar la ?parte gangrenada? y asegurar que el futuro de la naci\u00f3n era ?blanco y occidental?. El propio Darwin, en especial con base en la publicaci\u00f3n de La ascendencia del hombre, en 1871, tambi\u00e9n pas\u00f3 a aceptar, como buen victoriano, la idea de una ?escalera? racial y cultural, con los blancos en la cima y los negros en la base. ?No es correcto afirmar que la culpa de los efectos perjudiciales del ?darwinismo social? sea exclusivamente de la lectura que hizo Spencer, la coartada ideal para Darwin, como si \u00e9ste solamente fuera el cient\u00edfico puro y exento. Para Darwin no era posible un darwinismo no social, pues lo social era parte integrante de su sistema de comprensi\u00f3n de la naturaleza. En este sentido, fue concientemente matriz del colonialismo y de otras barbaries cometidas en su nombre. De all\u00ed la importancia en esta conmemoraci\u00f3n de bicentenario de volver a ver al joven Darwin, capaz de depositar pasi\u00f3n en la ciencia y de llevarla al camino humanitario?, recuerda Adrian Desmond. Tiempos en que la ?causa sagrada? no se confund\u00eda con el ?fardo del hombre blanco?.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasil fue fundamental para que Darwin elaborase sus teor\u00edas","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[117],"class_list":["post-84334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84334"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84334\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84334"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}