{"id":84335,"date":"2009-05-01T00:00:00","date_gmt":"2009-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/05\/01\/la-insoportable-levedad\/"},"modified":"2017-01-24T18:25:19","modified_gmt":"2017-01-24T20:25:19","slug":"la-insoportable-levedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-insoportable-levedad\/","title":{"rendered":"La insoportable levedad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/abertura.jpg\" rel=\"attachment wp-att-230784\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-230784\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/abertura-300x300.jpg\" alt=\"abertura\" width=\"300\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Marcos Garuti<\/span><\/a>Ellas pasan horas delante de las confiter\u00edas y se enorgullecen en demostrarse a si mismas y demostrarles a los otros que resisten al deseo de comer y al hambre inclusive. Cuando adelgazan a punto tal de perder la capacidad de moverse, van en rebeld\u00eda a una guardia de salud, pero no abdican de su derecho de no comer. Si aceptan media pera por insistencia del equipo del hospital, pueden despu\u00e9s pasar horas saltando en la habitaci\u00f3n para quemar las calor\u00edas indeseables y demostrar que ellas mandan.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil tratar a quien tiene anorexia, un trastorno alimentario caracterizado por la obsesi\u00f3n por perder peso y la aversi\u00f3n a los alimentos. El aumento de peso logrado despu\u00e9s de semanas de internaci\u00f3n se desvanece r\u00e1pidamente. Un psiquiatra y una psic\u00f3loga de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) hallaron una de las razones que explican por qu\u00e9 las personas que padecen este problema resisten tanto ante la posibilidad de recibir cuidados: la anorexia puede formar parte de la identidad de dichas personas, en su mayor\u00eda adolescentes y mujeres adultas j\u00f3venes. En Brasil, alrededor de 1,1 mill\u00f3n de mujeres y 120 mil varones de m\u00e1s de 15 a\u00f1os pesan mucho menos que el m\u00ednimo recomendado para la edad y la altura y ayunan para adelgazar m\u00e1s a\u00fan.<\/p>\n<p>Alimentarse, que podr\u00eda ser la soluci\u00f3n para la p\u00e9rdida excesiva de peso, puede\u00a0 sonar para estas personas como una amenaza a su propia identidad, dice S\u00e9rgio Blay, profesor de la Unifesp. Blay y Cybele Esp\u00edndola verificaron que quien ha padecido anorexia reconoce que el dejar de comer es perjudicial y conduce a la soledad y al aislamiento social, pero tambi\u00e9n le otorga control sobre el cuerpo, poder, belleza y un sentimiento de ser distinto, incluso superior a las otras personas. Con base en estos hallazgos, crearon una propuesta de tratamiento, en fase de maduraci\u00f3n, que considera a la anorexia como uno de los pilares de la identidad y, a partir de all\u00ed, apunta a ampliar los intereses de los pacientes m\u00e1s all\u00e1 de la alimentaci\u00f3n, y a hacer que quien tiene este problema lo asuma. Normalmente, los portadores de anorexia se reh\u00fasan a admitir que adelgazaron demasiado y piensan mucho y \u00fanicamente en c\u00f3mo huirle al hambre. A diferencia de otros trastornos ps\u00edquicos, \u00e9ste es un universo singular, en que la enfermedad posee un car\u00e1cter simb\u00f3lico significativo, comenta Cybele.<\/p>\n<p>Con el mismo prop\u00f3sito de entender la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica de la anorexia, R\u00fabia Carla Giordani hizo un seguimiento durante casi todo el a\u00f1o 2003 de ocho adolescentes y mujeres de 16 a 25 a\u00f1os con este problema que estaban o estuvieron en tratamiento en hospitales de Curitiba el tratamiento consiste esencialmente de dietas de aumento de peso, seguimiento psicol\u00f3gico y uso de medicamentos psicotr\u00f3picos, generalmente antidepresivos. Las entrevistas, cuyas transcripciones ocuparon casi 400 p\u00e1ginas, las observaciones del d\u00eda a d\u00eda de esas personas y las conversaciones con m\u00e9dicos, psic\u00f3logas y enfermeras que las trataban llevaron a conclusiones an\u00e1logas.<\/p>\n<p>Esas mujeres se enorgullec\u00edan de sentir hambre y no alimentarse, dice R\u00fabia, docente de nutrici\u00f3n y que integra el grupo de investigaci\u00f3n en sociolog\u00eda de la salud de la Universidad Federal de Paran\u00e1 (UFPR). Descubri\u00f3 que esas portadoras de anorexia pasaban horas en los supermercados leyendo etiquetas de alimentos para memorizar cu\u00e1ntas calor\u00edas tiene un vaso de leche o una galletita. Las chicas que tienen anorexia tienen un miedo morboso de engordar y se dedican en forma obsesiva a controlar la imagen corporal, dice. El cuerpo ocupa una posici\u00f3n central en la vida de quien tiene anorexia y esto funciona como un cimiento de cualquier tipo de experiencia social.<\/p>\n<p>Mediante este estudio, publicado en 2006 en la revista Psicologia &amp; Sociedade y detallado en uno de los cap\u00edtulos del libro Olhares e quest\u00f5es sobre a sa\u00fade, a doen\u00e7a e a morte [Miradas y cuestiones sobre la salud, la enfermedad y la muerte] (Jos\u00e9 Rasia y R\u00fabia Carla Giordani, editorial UFPR, 2007), R\u00fabia verific\u00f3 que la anorexia es un problema que puede extenderse m\u00e1s all\u00e1 de las clases sociales m\u00e1s altas y acometer tambi\u00e9n a los m\u00e1s pobres: los ingresos de las familias de sus entrevistadas variaban de 1 a 33 salarios m\u00ednimos.<\/p>\n<p>Escuchando a estas mujeres, la investigadora de la UFPR supo acerca de los tres estadios de desarrollo de este trastorno alimentario. El primero se refiere a la discreci\u00f3n y ni siquiera los familiares se dan cuenta de que alguien en la familia est\u00e1 cultivando la anorexia. Seg\u00fan R\u00fabia, este trastorno alimentario puede empezar con una dieta que elimina dulces, grasas y los alimentos m\u00e1s cal\u00f3ricos en general. Puede despu\u00e9s evolucionar hacia comportamientos extra\u00f1os y ritualistas, expresados mediante opciones de colores, formas geom\u00e9tricas y combinaciones de alimentos todo a\u00fan sumamente discreto.<\/p>\n<p>Durante ese comienzo, las personas hacen lo posible por exhibir una vida normal, aunque ya hayan adelgazado bastante, como consecuencia del ayuno y del exceso de ejercicios. Los padres y los amigos todav\u00eda no detectan ning\u00fan comportamiento anormal, dice la investigadora de la UFPR. La etapa siguiente consiste en la selecci\u00f3n y restricci\u00f3n a\u00fan mayor de alimentos: las personas con anorexia pueden\u00a0 inducirse el v\u00f3mito o tomar laxantes o diur\u00e9ticos. Se encierran en el ba\u00f1o para librarse en secreto de lo que debieron comer, pero con el tiempo las descubren.<\/p>\n<p>La tercera etapa es la de la hostilidad. Chicas educadas y de buena conducta, incluso con buenas notas en la escuela, empiezan a mostrar rebeld\u00eda y a enfrentar al equipo m\u00e9dico y a los nutricionistas, dice R\u00fabia. Un aspecto central de la anorexia es la negaci\u00f3n de la propia enfermedad, por m\u00e1s grave que sea.<\/p>\n<p>En dos art\u00edculos recientemente publicados, uno en la revista Psychopathology y otro en Annals of Clinical Psychiatry, Blay y Cybelle argumentan que el reconocimiento de la enfermedad, la reconciliaci\u00f3n del portador de anorexia consigo mismo y la reconstrucci\u00f3n de la identidad podr\u00edan ayudar en el tratamiento. La reconstrucci\u00f3n de las relaciones familiares y el contacto con amigos son muy importantes como parte del tratamiento, dice Cybele. Blay a\u00f1ade: Incluso la espiritualidad o los cuidados de animales dom\u00e9sticos pueden ampliar el universo de actividades y crear situaciones que no se centren m\u00e1s en el alimento.<\/p>\n<p>Los estudios de S\u00e3o Paulo y de Curitiba dan un perfil particular a la anorexia nerviosa entre los trastornos mentales y ampl\u00edan las posibilidades de tratamiento de un problema que no es actual ni se restringe a adolescentes, modelos y bailarinas. Freud escribi\u00f3 en 1893 sobre una mujer que hab\u00eda desarrollado una anorexia despu\u00e9s del nacimiento de su primer hijo y dos a\u00f1os despu\u00e9s sobre otra, a quien le insisti\u00f3 en tomar agua (ella s\u00f3lo tomaba leche) y dejar de arrojar la comida por la ventana. Ella le anticip\u00f3 el fracaso de la recomendaci\u00f3n al responderle: Lo har\u00e9 porque usted me lo pide, pero desde ya le digo que esto va a terminar mal, porque es contrario a mi naturaleza y mi padre era como yo. Para Freud y otros psicoanalistas, la ausencia de menstruaci\u00f3n durante tres meses seguidos, uno de los s\u00edntomas de la anorexia, puede representar la negaci\u00f3n de la feminidad, y el hambre constante una forma de sentir placer con el cuerpo.<\/p>\n<p><strong>Seducci\u00f3n y mentiras<br \/>\n<\/strong>El principal enemigo del tratamiento contra la anorexia es el propio paciente, que se vale de todos los medios posibles para esquivar el tratamiento, dice el psiquiatra T\u00e1ki Cord\u00e1s, coordinador del Ambulatorio de Bulimia y Trastornos Alimentarios (Ambulim) del Instituto de Psiquiatr\u00eda del Hospital de Cl\u00ednicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Cord\u00e1s todav\u00eda se acuerda de una carta que recibi\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s de una mujer con anorexia que \u00e9l hab\u00eda tratado y que dejaba el hospital. Ella escribi\u00f3 algo as\u00ed: No caiga en nuestra seducci\u00f3n, no crea en los que decimos. Mentimos. Debe aprender a ser r\u00edgido, rememor\u00f3. Ella se suicid\u00f3 meses despu\u00e9s y yo aprend\u00ed que no podemos ser flexibles y dar lugar a las solicitudes de pacientes que no est\u00e1n preparados para cuidarse, aunque se sientan omnipotentes.<\/p>\n<p>Los casos m\u00e1s graves de anorexia pueden ser fatales, como el de una modelo de 21 a\u00f1os, 1,74 m de altura y 40 kilos que muri\u00f3 en noviembre de 2006 a causa de complicaciones renales causadas por la anorexia. La necesidad de ser flacas para realzar las ropas que usan en los desfiles hace que las modelos tengan de un 10% a un 15% de grasa en el cuerpo; el nivel saludable var\u00eda del 22% al 26%.<\/p>\n<p>Las situaciones extremas, advierte Blay, requieren medidas en\u00e9rgicas como la internaci\u00f3n hospitalaria, \u00e9nfasis en la recuperaci\u00f3n de peso y seguimiento por parte de un equipo multidisciplinario, con m\u00e9dicos, enfermeros, psic\u00f3logos y trabajadores sociales. Muchas veces el tratamiento es bastante dif\u00edcil porque con a menudo la anorexia se asocia a otros problemas tales como depresi\u00f3n, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno bipolar del humor, estados paranoides y fobias sociales.<\/p>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n de Blay, durante los dos primeros a\u00f1os del doctorado, Cybele examin\u00f3 3.415 art\u00edculos cient\u00edficos sobre anorexia publicados de 1990 a 2005. Organiz\u00f3 el conocimiento existente en el \u00e1rea y seleccion\u00f3 los estudios que daban voz a las portadoras de anorexia mediante una t\u00e9cnica llamada metas\u00edntesis, que re\u00fane datos cualitativos tales como testimonios de entrevistados, a diferencia del abordaje m\u00e1s adoptado, el meta-an\u00e1lisis, empleado para agrupar datos cuantitativos tales como la eficacia de los tratamientos. Su trabajo prosigue ahora con un relevamiento en ambulatorios de hospitales, consultorios privados y gimnasios de Fortaleza, su ciudad natal, y de S\u00e3o Paulo. Pretende entrevistar a 30 personas que tuvieron anorexia, fueron tratadas y no exhiben m\u00e1s s\u00edntomas del trastorno desde hace al menos cinco a\u00f1os. No precis\u00f3 buscar mucho. En enero de este a\u00f1o, Cybele le pregunt\u00f3 a una profesora de educaci\u00f3n f\u00edsica de un gimnasio si conoc\u00eda a alguien que hubiera tenido anorexia y se sorprendi\u00f3 con la respuesta: Yo ya tuve.<\/p>\n<p>Las 14 entrevistas que realiz\u00f3 hasta ahora arrojaron que los s\u00edntomas pueden haber desaparecido, pero la preocupaci\u00f3n por tener un cuerpo idealizado y generalmente escu\u00e1lido perdura, muchas veces condimentada con ansiedad y depresi\u00f3n. Parece que es sumamente dif\u00edcil desprenderse totalmente de la dependencia de los costados positivos de la enfermedad, como el poder y la seguridad, dice. Una de las mujeres a las que entrevist\u00f3 le cont\u00f3 que hac\u00eda ejercicios f\u00edsicos todo los d\u00edas para mantener el peso y todav\u00eda se pesaba todos los d\u00edas. Otra reconoci\u00f3 que la anorexia que hab\u00eda tenido redundaba en serios problemas personales: La vida de una no puede estar bien si una tiene ese problema; algo no anda bien.<\/p>\n<p>Estos trabajos dilucidan los significados, pero no las causas de esta enfermedad, que pueden tener origen gen\u00e9tico u org\u00e1nico, sumado por supuesto a los conflictos personales. Cord\u00e1s se inquieta al ver m\u00e1s personas principalmente entre los grupos antes exentos de riesgos, como los ni\u00f1os, los varones y las mujeres de m\u00e1s de 40 a\u00f1os con aquello que denomina cabeza de anor\u00e9xicos, preocupados en perder peso a punto tal de exagerar en la dieta o en los laxantes. Programas de televisi\u00f3n y revistas especiales para adolescentes refuerzan la presi\u00f3n por la b\u00fasqueda de cuerpos m\u00e1s delgados que los de una Barbie. A los que tienen anorexia, sostiene Blay, la televisi\u00f3n les trae nuevamente las peores sensaciones posibles, porque les recuerda que a\u00fan no han llegado adonde quer\u00edan llegar.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y metas\u00edntesis de los estudios cualitativos en trastornos alimentarios\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/104843\/revisao-sistematica-e-metassintese-dos-estudos-qualitativos-em-transtornos-alimentares\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 07\/50739-1<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de Doctorado Directo &#8211; FAPESP;\u00a0<strong>Coordinadores\u00a0<\/strong>Cybele Ribeiro Esp\u00edndola y Sergio Luis Blay &#8211; Unifesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 74.998,17<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>ESP\u00cdNDOLA, C. R. e BLAY, S.L. <a href=\"https:\/\/www.aacp.com\/Abstract.asp?AID=7272\" target=\"_blank\">Anorexia nervosa treatment from the patient perspective: a metasynthesis of qualitative studies<\/a>.\u00a0<strong>Ann Clin Psychiatry<\/strong>. 2009 21(1), p. 38-48<br \/>\nESP\u00cdNDOLA, C. R. e BLAY, S. L. <a href=\"http:\/\/www.karger.com\/Article\/Abstract\/203339\" target=\"_blank\">Anorexia nervosa\u2019s meaning to patients: a qualitative synthesis<\/a>.\u00a0<strong>Psychopathology<\/strong>. 2009; 42(2), p. 69-80.<br \/>\nGIORDANI, R. C. F.<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/psoc\/v18n2\/10.pdf\" target=\"_blank\"> A autoimagem corporal na anorexia nervosa: uma abordagem sociol\u00f3gica<\/a>.\u00a0<strong>Psicologia &amp; Sociedade<\/strong>, 2006, 18 (2): p. 81-88.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La anorexia como parte de la identidad ampl\u00eda las posibilidades de tratamiento","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-84335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84335"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}