{"id":84349,"date":"2009-06-01T00:00:00","date_gmt":"2009-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/06\/01\/los-montes-se-mueven\/"},"modified":"2017-01-26T14:09:00","modified_gmt":"2017-01-26T16:09:00","slug":"los-montes-se-mueven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-montes-se-mueven\/","title":{"rendered":"Los montes se mueven"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_155082\" style=\"max-width: 360px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-155082 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/polen_.jpg\" alt=\"Granos de la historia: el polen revela c\u00f3mo eran el clima y la vegetaci\u00f3n del planeta\" width=\"350\" height=\"166\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/polen_.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/polen_-120x57.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/polen_-250x119.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LUIS CARLOS PESSENDA\/USP<\/span>Granos de la historia: el polen revela c\u00f3mo eran el clima y la vegetaci\u00f3n del planeta<span class=\"media-credits\">LUIS CARLOS PESSENDA\/USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>A\u00fan es posible caminar con una cierta facilidad por los campos que cubren lo alto de Serra do Mar y ver de un lado el Atl\u00e1ntico y de otro la ciudad de S\u00e3o Paulo. Pero dentro de 500 a\u00f1os, andar por all\u00ed exigir\u00e1 m\u00e1s sudor y atenci\u00f3n, porque el monte espeso lentamente ocupar\u00e1 la alfombra de gram\u00edneas. No es la primera vez, ni solamente all\u00ed, que una forma de vegetaci\u00f3n reemplaza a otra. Examinando muestras de suelo que van del marr\u00f3n rojizo al gris claro, el f\u00edsico Luiz Pessenda y su equipo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) detectaron transformaciones como \u00e9sas por todo el pa\u00eds. Poco a poco descubrieron de qu\u00e9 manera diferentes tipos de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona avanzaron, retrocedieron, desaparecieron o reaparecieron principalmente en respuesta a variaciones clim\u00e1ticas naturales durante los \u00faltimos 30 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los bosques densos y cerrados cubrir\u00e1n los campos a casi 50 kil\u00f3metros al sur del centro de la ciudad de S\u00e3o Paulo aun cuando el clima siga cambiando como efecto de la contaminaci\u00f3n generada por la acci\u00f3n humana. &#8220;Los \u00e1rboles se beneficiar\u00e1n con el aumento de la cantidad de gas carb\u00f3nico en la atmosfera, de la temperatura media anual y de la humedad que traen las lluvias que probablemente se intensificar\u00e1n en el sudeste&#8221;, afirma el bot\u00e1nico Paulo de Oliveira, investigador de la Universidad Guarulhos (UnG), quien coordin\u00f3 los an\u00e1lisis del polen recolectado para este estudio. Seg\u00fan \u00e9l, tres especies de \u00e1rboles que los habitantes de S\u00e3o Paulo pueden ver cuando bajan al litoral -el ambay, con fojas en forma de mano abierta; el &#8220;manac\u00e1-da-serra&#8221; [tibuchina mutabilis], de flores blancas, lilas y bord\u00f3; y las acacias, en esta \u00e9poca del a\u00f1o con flores amarillas- atestiguan esa progresiva colonizaci\u00f3n. Estas especies crecen y se multiplican r\u00e1pidamente en \u00e1reas libres, creando la sombra que elimina la vegetaci\u00f3n anterior mientras llegan especies de crecimiento m\u00e1s lento y vida m\u00e1s larga como las canelas, las perobas y los &#8220;jequitib\u00e1s&#8221; [cariniana].<\/p>\n<p>&#8220;Donde actualmente vemos una selva en contacto con el campo o la sabana, ya ha habido muchos cambios&#8221;, dice Pessenda. &#8220;Uno de los dos ya fue mayor&#8221;. Adem\u00e1s de ser menores, las selvas de lo alto de la sierra paulista eran diferentes que las actuales, de acuerdo con un estudio coordinado por Pessenda publicado en mayo en Quaternary Research. An\u00e1lisis de is\u00f3topos (variaciones) de carbono del suelo y de granos de polen y esporos retirados de una turbera (pantano de tierra negra) indican que hace 30 mil a\u00f1os bosques de araucarias conviv\u00edan con los campos de altura en un tramo de Bosque Atl\u00e1ntico ubicado en el extremo sur del municipio de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Con un \u00e1rea en la actualidad de 10 kil\u00f3metros cuadrados, estos campos ya fueron m\u00e1s extensos. Los an\u00e1lisis del suelo y los granos de polen confirman tambi\u00e9n que son naturales y no restos de la acci\u00f3n humana. Vestigios de carboner\u00edas suger\u00edan antes que esta vegetaci\u00f3n rastrera podr\u00eda ser producto de la explotaci\u00f3n de \u00e1rboles destinados a la producci\u00f3n del carb\u00f3n que abastec\u00eda a S\u00e3o Paulo y a los ferrocarriles a comienzos del siglo pasado. &#8220;La extracci\u00f3n de madera debe haber ampliado el \u00e1rea de campo que ya exist\u00eda&#8221;, afirma el bot\u00e1nico Ricardo Garcia, coautor de ese estudio e investigador del Herbario Municipal de S\u00e3o Paulo. &#8220;No podemos descartar la influencia del suelo pobre en nutrientes, pero seguramente los campos no son reminiscencias de un pasado m\u00e1s seco, tal como se pensaba.&#8221;<\/p>\n<p>Otra conclusi\u00f3n es que la costa paulista habr\u00eda albergado bosques en el auge del per\u00edodo glacial, cuando el hielo se expandi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los polos e influy\u00f3 sobre el clima de todo el planeta -la temperatura en Brasil debe haber sido de 5 a 10 grados m\u00e1s baja que la actual. Antes considerada seca e impropia para las plantas, esa \u00e9poca se muestra ahora h\u00fameda y favorable a la vegetaci\u00f3n. Esa humedad no era esperada, pero el ge\u00f3logo de la USP Francisco Cruz arrib\u00f3 a la misma conclusi\u00f3n al analizar las proporciones entre is\u00f3topos de ox\u00edgeno del agua preservada en rocas de una caverna de Santa Catarina y otra de S\u00e3o Paulo. &#8220;Si dos estudios llegan a los mismos resultados mediante t\u00e9cnicas diferentes, significa que no se trata de una mera coincidencia. Ya hab\u00eda bosques en Brasil, incluso en el sur del Amazonas, en el per\u00edodo glacial que dur\u00f3 de 90 mil a 14 mil a\u00f1os atr\u00e1s&#8221;, dice Pessenda. Cruz a\u00f1ade: &#8220;No hubo una sequ\u00eda generalizada en el pa\u00eds, como se pensaba, sino un fuerte contraste clim\u00e1tico, con \u00e1reas m\u00e1s secas y otras m\u00e1s h\u00famedas&#8221;.<\/p>\n<p>El paisaje en lo alto de Serra do Mar cambi\u00f3 lentamente, siguiendo las variaciones del clima. Hace entre 30 mil y 20 mil a\u00f1os, los bosques de araucarias conviv\u00edan con los campos. En los dos mil a\u00f1os siguientes empezaron a avanzar, favorecidos por las temperaturas m\u00e1s bajas y por la humedad intensa. Sin embargo, hace 18 mil a\u00f1os, la temperatura empez\u00f3 a subir y el bosque de araucarias empez\u00f3 a cederles espacio a los \u00e1rboles, los arbustos y las plantas rastreras adaptadas al clima m\u00e1s c\u00e1lido y h\u00famedo.<\/p>\n<p>Las 1.100 muestras de suelo analizadas en 16 a\u00f1os por el grupo de Pessenda brindan un cuadro de los cambios por todo el pa\u00eds. &#8220;De 9 mil a 4 mil a\u00f1os atr\u00e1s los campos y las sabanas se expandieron, beneficiados por climas m\u00e1s secos, por todo el sur y el sudeste hasta el norte y el nordeste&#8221;, afirma el f\u00edsico de la USP. &#8220;De 4 mil a\u00f1os para ac\u00e1, el clima se volvi\u00f3 m\u00e1s h\u00famedo, similar al actual, y los busques se expandieron.&#8221;<\/p>\n<p>Los empujones entre diferentes formas de vegetaci\u00f3n son parte tambi\u00e9n de la historia de la Amazonia. En Humait\u00e1, sur del estado de Amazonas, campos naturales habr\u00edan ocupado hace 9 mil a\u00f1os un \u00e1rea mayor que la actual y 5 mil a\u00f1os atr\u00e1s se ensancharon a punto tal de tomar el doble del \u00e1rea por la cual se esparcen actualmente. Esa expansi\u00f3n, sin embargo, no se dio en toda la Amazonia. En Altamira, en la Amazonia Central, y en Porto Velho, en el sur de la Amazonia, la selva resisti\u00f3.<\/p>\n<p>Esa vegetaci\u00f3n rastrera empez\u00f3 a encogerse hace 4 mil a\u00f1os y sigue cediendo espacio al bosque cerrado. &#8220;Los campos tienden a desaparecer naturalmente en algunas decenas de siglos, en respuesta al clima actual&#8221;, dice Pessenda. Ese encogimiento, a\u00f1ade, se aceler\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os debido al avance del cultivo de la soja: &#8220;Por suerte llegamos dos a tres a\u00f1os antes del cultivo del plant\u00edo y recuperamos las se\u00f1ales isot\u00f3picas de la vegetaci\u00f3n original en los suelos de la regi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nReconstrucci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n y clima desde el Holoceno medio en Brasil\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6416\/reconstrucao-da-vegetacao-e-clima-desde-o-holoceno-medio-no-brasil\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a007\/03615-5<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea regular a proyecto de investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Luiz Carlos Ruiz Pessenda &#8211; Cena-USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 358.356,65 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>PESSENDA, L.C.R. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0033589409000131\" target=\"_blank\">The evolution of a tropical rainforest\/grassland mosaic in southeastern Brazil since 28,000 14C yr BP based on carbon isotopes and pollen records<\/a>. <strong>Cuaternary Research<\/strong>. v. 71, p. 437-452. 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bosques y campos avanzaron y retrocedieron en el pa\u00eds en 30 mil a\u00f1os","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[282,293],"coauthors":[5968],"class_list":["post-84349","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-botanica-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84349","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84349"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84349\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84349"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84349"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}