{"id":84358,"date":"2009-06-01T00:00:00","date_gmt":"2009-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/06\/01\/mi-querido-baby-flag\/"},"modified":"2017-01-26T14:48:12","modified_gmt":"2017-01-26T16:48:12","slug":"mi-querido-baby-flag","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mi-querido-baby-flag\/","title":{"rendered":"\u00a1Mi querido Baby Flag!"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-230889\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/manuelbandeira04.135702.jpg\" alt=\"manuelbandeira04.135702\" width=\"290\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/manuelbandeira04.135702.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/manuelbandeira04.135702-120x142.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/manuelbandeira04.135702-250x295.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Arquivo\/AE<\/span>&#8220;Conozco un sujeto de Pernambuco, cuyo nombre no lo escribo porque es tab\u00fa y cultiva con grandes pudores ese provincianismo. Se gradu\u00f3 en sociolog\u00eda en la Universidad de Columbia, viaj\u00f3 a Europa, par\u00f3 en Oxford. Pronto publicar\u00e1 un librazo sobre la formaci\u00f3n de la vida social brasile\u00f1a. Pues se jacta de ser provinciano, pernambucano, de Recife&#8221;, escribi\u00f3 Manuel Bandeira (1886-1969) en la cr\u00f3nica &#8220;Soy provinciano&#8221; de 1933. Con su econom\u00eda caracter\u00edstica, el poeta, en pocas l\u00edneas, dio el curr\u00edculo de su gran amigo Gilberto Freyre (1900-1987), anunci\u00f3 Casa-grande e senzala (publicado al final de aquel a\u00f1o) y, por a\u00f1adidura, se dio el lujo de dejar &#8220;escapar&#8221; ante los lectores del peri\u00f3dico el proyecto intelectual secreto que ambos manten\u00edan en su correspondencia: la parad\u00f3jica, moderna y sana universalidad de ser provincianos. &#8220;Bandeira, uno de los pilares de la literatura brasile\u00f1a, apunta a contrapelo de las tendencias vanguardistas de su tiempo que hab\u00eda aprendido con el joven amigo Freyre a moldear su sentimiento de &#8216;ser provinciano&#8221;, que para ellos era la veta comunicativa de naturaleza memorialista y de profunda relaci\u00f3n con el medio local. Para ellos, como se detecta en las cartas que intercambiaban, ser provinciano no era peyorativo&#8221;, explica Silvana Moreli Dias, investigadora en teor\u00eda literaria que defendi\u00f3 recientemente su doctorado intitulado Cartas provincianas: la correspondencia entre Gilberto Freyre y Manuel Bandeira en el Departamento de Teor\u00eda Literaria de la USP, dirigida por la profesora Viviana Bosi.<\/p>\n<p>&#8220;Las cartas hacen posible la comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de los autores y de sus obras, y ayudan a entender ese proyecto que mantuvieron juntos. En \u00e9l, manteniendo un equilibrio precario entre regionalismo y universalismo, modernidad y tradici\u00f3n, localismo y cosmopolitismo, elaboraron discursos que revelan los l\u00edmites de los valores progresistas y racionales del capitalismo que, seg\u00fan creen, profundiza el individualismo y roba la experiencia&#8221;, sostiene la investigadora. La correspondencia, en buena medida in\u00e9dita, re\u00fane cartas, postales, dibujos y telegramas, una sociedad epistolar iniciada en 1925 y que se extendi\u00f3 hasta 1966, espacio para discutir sobre literatura, pol\u00edtica e ideas de la vida, espetar a los enemigos y pensar el Brasil. &#8220;En las cartas, lo menudo de la vida cotidiana es deshilado yendo de uno al otro: de un lado, el recifense residente en R\u00edo: Bandeira aprovecha para entablar relaciones con su tierra y se &#8216;provincializar&#8217;. Del otro, el recifense cosmopolita: Freyre puede vivir y casi que presenciar el bullicio de las ruedas intelectuales de R\u00edo de Janeiro&#8221;, comenta Silvana. La intimidad era grande y llena de humor. Bandeira en las cartas se convierte en Baby Flag o Nen\u00ea, entre otros apodos. Curiosamente, esa relaci\u00f3n empez\u00f3 precisamente en un intercambio de cartas, cuando en 1925, Freyre le pidi\u00f3 al poeta que escribiera una evocaci\u00f3n a Recife para publicarla en el Di\u00e1rio de Pernambuco. Sin quererlo, el soci\u00f3logo hab\u00eda tocado en un punto neur\u00e1lgico de la sensibilidad intelectual del amigo. &#8220;Cuando pienso en mi infancia en Recife desde los a\u00f1os de mi vida adulta, me veo sorprendido por el vac\u00edo de estos \u00faltimos en comparaci\u00f3n con la densidad de aquella \u00e9poca distante&#8221;, escribi\u00f3 Baby Flag. Sabiamente, Freyre percibi\u00f3 que hab\u00eda all\u00ed un camino intelectual por el que andar\u00edan ambos: &#8220;Nen\u00ea, dime seriamente cuando vienes. Tienes que ver el ingenio, andar por el Pernambuco de dentro y no quedarte con la impresi\u00f3n \u00fanica de Recife flotando en la remembranza&#8221;, le pidi\u00f3 al poeta.<\/p>\n<p>&#8220;As\u00ed se estableci\u00f3 un di\u00e1logo intenso entre ellos y un aprendizaje del artista consolidado que era Bandeira con el joven Freyre. Las cartas muestran de qu\u00e9 modo el nordeste del soci\u00f3logo y el &#8216;sur&#8217; de cierto grupo modernista ten\u00edan zonas de confluencia&#8221;, analiza Sonia. Se encontraron personalmente un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1926, cuando Freyre viaj\u00f3 a R\u00edo. &#8220;Voy a visitar a Bandeira. Santa Teresa. Lindo lugar, pero en casa de pobre. Cuando le digo qui\u00e9n soy, suelta una carcajada que deja a la muestra esos dientes famosos. Nadie es m\u00e1s pernambucano. Como nos correspondemos hace m\u00e1s de un a\u00f1o, siento como si fu\u00e9ramos viejos amigos&#8221;, anot\u00f3 Freyre. &#8220;La correspondencia entre ambos llega en un contexto en que los intelectuales y artistas intentaban ampliar su c\u00edrculo cordial y hacer de la conciliaci\u00f3n entre la modernidad y la tradici\u00f3n un proyecto que, en cierta forma, era emblem\u00e1tico de la mezcla de modernizaci\u00f3n y conservadorismo que era el Estado Novo.&#8221; Segundo la investigadora, la diferencia de edades entre ambos y la fama consolidada de Bandeira hacen aflorar en las cartas aspectos diferenciados y m\u00e1s \u00edntimos de cada uno de ellos. &#8220;Bandeira fue uno de los pocos que escapaban a la furia quijotesca del joven aspirante a escritor. Frente al escritor sobrio y discreto, el futuro &#8216;maestro de Apipucos&#8217; tiene una escritura m\u00e1s simple, sin los torneos sem\u00e1nticos de su estilo barroco. Es un ideal franciscano de vida y de escritura&#8221;. Del lado de Bandeira, la libertad para hablar del cotidiano con lirismo, como en la carta en que describe un prosaico paseo a Cambuquira y Campanha, donde el poeta hab\u00eda vivido: &#8220;Hay una calle que es un encanto: tan genuinamente brasile\u00f1a, tan linda que da ganas de vivir ah\u00ed. El paseo fue en una noche con luna. Delante de las dos casas donde viv\u00edamos, y donde viv\u00ed de todo, me sent\u00ed indefenso, con un nudo en la garganta&#8221;. No hab\u00eda temas tab\u00faes.<\/p>\n<div id=\"attachment_230890\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-230890\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/gilbertofreyre11.5.155301.jpg\" alt=\"Gilberto Freyre\" width=\"290\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/gilbertofreyre11.5.155301.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/gilbertofreyre11.5.155301-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/06\/gilbertofreyre11.5.155301-250x165.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Arquivo\/AE<\/span>Gilberto Freyre<span class=\"media-credits\">Arquivo\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;Los m\u00e9dicos viven dici\u00e9ndome que vaya a la monta\u00f1a. He apreciado la estad\u00eda ac\u00e1. Hace tiempo que no me ve\u00eda rodeado de verde, hace tiempo que no disfrutaba el placer de un caballo pastando en la calle&#8221;, cont\u00f3 Baby Flag, hablando de uno de sus viajes terap\u00e9uticos en funci\u00f3n de la tuberculosis que lo acomet\u00eda desde 1904. &#8220;Espero que la gripe haya pasado de largo por ti, obsequi\u00e1ndose a los gordos, que por cierto son gente m\u00e1s al gusto de ella&#8221;, respondi\u00f3 bromeando el amigo soci\u00f3logo. El poeta siempre retribuy\u00f3 ese cari\u00f1o del amigo, ayud\u00e1ndolo en todo lo que pod\u00eda, desde hospedaje en R\u00edo hasta el env\u00edo de libros a EE.UU., donde Freyre fue a estudiar, o incluso cont\u00e1ndole en tono paternal el \u00e9xito nacional de Casa-grande e senzala. &#8220;Usted soci\u00f3logo est\u00e1 a la orden del d\u00eda con la publicaci\u00f3n del gran Casa-Grande. Qued\u00f3 con un algo de buen aspecto y se est\u00e1 volviendo conocido como el Ulisses pernambucano. Lo que qued\u00f3 bien atrevidito son los clich\u00e9s de las fotograf\u00edas&#8221;, escribi\u00f3 Flag en 1934. Las cartas revelan c\u00f3mo fue fundamental su ayuda en la escritura de la obra de Freyre e incluso para ayudar al soci\u00f3logo a establecerse profesionalmente en Brasil, aun con ciertos &#8220;tirones de orejas&#8221;. &#8220;El maestro de Recife anda preocup\u00e1ndonos mucho, porque nos parece que anda con pocas ganas de aparecer por ac\u00e1 para ense\u00f1ar sociolog\u00eda en la nueva universidad. F\u00edjate si puedes postergar el curso prometido a los estudiantes de ah\u00ed y te vienes. A lo mejor el cambio de aires termina definitivamente con esa forunculosis que te ha atormentado.&#8221;<\/p>\n<p>As\u00ed, es a Baby Flag a quien Freyre revela, en 1929, su mayor proyecto, en una carta en que hac\u00eda una salvedad: &#8220;\u00c9sta va con nota de confidencial&#8221;. Y sigue: &#8220;Estoy empleando mis ahorros en la compra de libros sobre la vida \u00edntima de Brasil, sobre la familia. Este trabajo (y t\u00fa eres uno de los pocos que lo saben) se vincula con un estudio, desde el punto de vista psicol\u00f3gico y hist\u00f3rico, al cual hace a\u00f1os me dedico; un estudio que deber\u00eda empezar por la vida de chico entre nuestros indios. Es un campo original, virgen, y no ser\u00eda para ser tratado literariamente. Luego de hablar de los indios, vendr\u00edan cap\u00edtulos sobre los colonizadores, etc. Tienes que ayudarme con tu notable inteligencia. Mucha discreci\u00f3n para que los literatos no se enteren&#8221;. Anunciaba as\u00ed Freyre la composici\u00f3n futura de Casa-grande e senzala. El horror a los &#8220;literatos&#8221; ten\u00eda a su vez otras razones: &#8220;Ayer J. me dijo que oy\u00f3 en una rueda de intelectuales que no era posible que yo fuera la sorpresa que dicen que soy de saber, siendo tan bohemio. Eso porque me han visto en pensiones de mujeres, en clubes populares. Es una verdad \u00e9se mi estilo de impregnarme de vida brasile\u00f1a como la vive la gente simple, la negrada, que los finos hablan como si fuera de otro mundo&#8221;, se quej\u00f3 el soci\u00f3logo. &#8220;La historia de esta provincia calcada (en el sentido de pisada, vinculada a la tierra, pero tambi\u00e9n menoscabada y reprimida) en las\u00a0 manos de Freyre y Bandeira guarda semejanza con la fuerza con que ambos procuraron traer el elemento marginal, como la herencia africana, hacia el centro del debate art\u00edstico e intelectual&#8221;, analiza la investigadora. &#8220;Para ellos, no es sin contradicciones que viven esa aproximaci\u00f3n con el pueblo. Se acercan a la cultura popular y a la bohemia, pero no dejan de vivir los restos del aristocracismo como impronta personal. Tengo mis dudas acerca de si la experiencia pol\u00edtica de ambos fue propiamente democr\u00e1tica&#8221;. Las cartas tampoco mienten sobre ello, en especial sobre las bondades que brindara la dictadura getulista.<\/p>\n<p>&#8220;Jaime Ovalle sigue igual. El genio estuvo por ser profesor en Lambary. Ahora est\u00e1 buscando empleo con la revoluci\u00f3n (1930). La verdadera vocaci\u00f3n del genio no es la pintura, es la burocracia. Desafortunadamente, ning\u00fan estadista nacional se ha dado cuenta de ello a\u00fan&#8221;, se lament\u00f3 Flag, desconociendo tambi\u00e9n la &#8220;sabidur\u00eda&#8221; de Vargas en estos temas. Poco a poco, a partir de 1945, la correspondencia se vuelve m\u00e1s lac\u00f3nica, m\u00e1s saludos que cartas, con algunas excepciones. &#8220;Estoy deprimido con los sucesos pol\u00edticos (la renuncia de J\u00e2nio Quadros, en 1961). \u00a1Que Brasil \u00e9ste eh! Como es dif\u00edcil amarlo. Abandono. Que sea lo que Dios quiera&#8221;, se lament\u00f3 Bandeira. O cuando revela en las cartas el proyecto de traer a Thomas Mann a Brasil. &#8220;Mi querido Flag. Alguien mand\u00f3 un peque\u00f1o art\u00edculo m\u00edo donde sugiero un homenaje a Thomas Mann, hijo de una brasile\u00f1a, en nuestras tierras. Parece que el viejo se conmovi\u00f3 y dijo que la idea era de su entera satisfacci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hacemos? Te pido que t\u00fa y otros hagan realidad ese homenaje&#8221;, le pidi\u00f3 Freyre al amigo. Por \u00faltimo, la muerte de Bandeira, en 1968, no sin antes enviarle al soci\u00f3logo una carta con un dibujo de su departamento hecho por \u00e9l, recordando quiz\u00e1 los tiempos en que intent\u00f3 ser arquitecto. &#8220;Aqu\u00ed tienes torpemente esbozada la vista que tengo desde mi departamento. \u00a1El alquiler pas\u00f3 de 650 a 3.000! Pero vale la pena. El sol entra a la ma\u00f1ana por el dormitorio y va hasta las ropas del armario. El paisaje es una feijoada completa: aeropuerto, puertito de lanchitas y hasta una casita lacustre con perro de guardia. A tus \u00f3rdenes. Tuyo, Baby Flag.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El intercambio de cartas y proyectos entre Manuel Bandeira y Gilberto Freyre","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[117],"class_list":["post-84358","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84358"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84358\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84358"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}