{"id":8459,"date":"2012-03-29T19:14:04","date_gmt":"2012-03-29T22:14:04","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2012\/03\/26\/a-nova-onda-dos-qubits-2\/"},"modified":"2015-12-29T16:28:00","modified_gmt":"2015-12-29T18:28:00","slug":"a-nova-onda-dos-qubits","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-nova-onda-dos-qubits\/","title":{"rendered":"La nueva onda de los qubit"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_3734\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3734 \" title=\"art4649img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"258\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img1.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img1-120x103.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img1-250x215.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eric HELLER \/ Science Photo Library<\/span>Modelo computacional de ondas cu\u00e1nticas: la dualidad part\u00edcula-onda de la materia genera las ganancias potenciales del mundo cu\u00e1ntico<span class=\"media-credits\">Eric HELLER \/ Science Photo Library<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 una computadora cu\u00e1ntica podr\u00eda, en teor\u00eda, realizar en minutos, c\u00e1lculos que las m\u00e1s potentes supercomputadoras no podr\u00edan lograr ni en miles de millones de a\u00f1os?<\/p>\n<p>Hasta 2007 parec\u00eda que no hab\u00eda otra respuesta posible a esta pregunta, a no ser que se atribuyeran las ventajas de una m\u00e1quina impulsada por qubits, los bits cu\u00e1nticos, al enmara\u00f1ado o entrelazado cu\u00e1ntico, un fen\u00f3meno raro y misterioso que aumentar\u00eda exponencialmente la capacidad de procesamiento de datos. Part\u00edculas, \u00e1tomos o mol\u00e9culas descritos como ca\u00f3ticos, se encuentran tan fuertemente unidos entre s\u00ed \u2013los f\u00edsicos utilizan el t\u00e9rmino correlacionados\u2013 que son capaces de intercambiar informaci\u00f3n, independientemente de si se encuentran uno junto a otro, o a miles de kil\u00f3metros de distancia. A pesar de ser poderosa, la conexi\u00f3n tambi\u00e9n es fr\u00e1gil y solamente se mantiene bajo condiciones especiales, en sistemas extremadamente controlados, que no interact\u00faan con el ambiente externo.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os, gan\u00f3 terreno un nuevo concepto destinado a evaluar correlaciones no previstas por las leyes de la f\u00edsica cl\u00e1sica: la discordia cu\u00e1ntica, que actualmente aporta indicios de que quiz\u00e1 sea posible construir dispositivos cu\u00e1nticos a partir de componentes sin ning\u00fan rasgo enmara\u00f1ado. Y no se trata solamente de eso. \u00c1tomos y part\u00edculas con cierto nivel de discordia pueden conservar sus propiedades cu\u00e1nticas a temperatura ambiente, en sistemas macrosc\u00f3picos, y en situaciones en que exista ruido, entendido aqu\u00ed como la influencia del medio externo en el sistema.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-117708\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-1-300x139.jpg\" alt=\"057_DiscordiaQuantica_193-1\" width=\"300\" height=\"139\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Tiago Cirillo<\/span><\/a>La discordia, derivada de un concepto similar de la teor\u00eda de la informaci\u00f3n, es una medida estad\u00edstica utilizada para determinar si existe algo cu\u00e1ntico en un sistema f\u00edsico, tal como un conjunto de electrones o mol\u00e9culas. Los cient\u00edficos realizan una serie de mediciones para descubrir si existen propiedades t\u00edpicamente cu\u00e1nticas, tales como la denominada dualidad part\u00edcula-onda, capaces de establecer un canal de comunicaci\u00f3n entre algunos de los componentes del sistema. Esa conexi\u00f3n puede ser el propio entrelazamiento, la forma de conexi\u00f3n cu\u00e1ntica m\u00e1s potente que se conoce (aunque de dif\u00edcil sostenimiento), u otros tipos de correlaciones cu\u00e1nticas m\u00e1s d\u00e9biles. La naturaleza exacta de estas correlaciones m\u00e1s leves a\u00fan no es conocida por los investigadores, pero existen evidencias de que pueden ser m\u00e1s duraderas que el enmara\u00f1ado y suficientes para transmitir informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cAnteriormente al concepto de discordia, muchos investigadores pensaban que los sistemas sin entrelazamiento no pod\u00edan ser cu\u00e1nticos\u201d, dice Roberto Serra, de la Universidad Federal del ABC (UFABC), uno de los f\u00edsicos brasile\u00f1os que m\u00e1s se han abocado al tema dentro del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda de la Informaci\u00f3n Cu\u00e1ntica (INCT-IQ), una iniciativa sostenida conjuntamente por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) y por la FAPESP. \u201cPero estamos develando que, sistemas con alg\u00fan tipo de discordia (y sin enmara\u00f1ado) pueden ser robustos y servir como base para aplicaciones en metrolog\u00eda y computaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-117709\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-2-300x174.jpg\" alt=\"057_DiscordiaQuantica_193-2\" width=\"300\" height=\"174\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Tiago Cirillo<\/span><\/a>La discordia cu\u00e1ntica abarca, por ende, toda y cualquier correlaci\u00f3n que se encuentra en discrepancia (por ello el nombre del concepto) con las leyes de la f\u00edsica newtoniana, palpables en lo cotidiano. La cantidad de discordia de un sistema, est\u00e1 dada por una ecuaci\u00f3n matem\u00e1tica. \u201cSi la medida de discordia fuera diferente de cero, el sistema tiene algo de cu\u00e1ntico\u201d, explica el f\u00edsico Felipe Fanchini, de la Universidad Federal de Ouro Preto (Ufop), quien ha publicado trabajos te\u00f3ricos al respecto del nuevo concepto.<\/p>\n<p>Con esa noci\u00f3n de discordia en mente, f\u00edsicos de todo el mundo, entre quienes se destacan investigadores brasile\u00f1os con algunos trabajos reciente, est\u00e1n encontrando algo cu\u00e1ntico en sistemas anteriormente percibidos como estrictamente cl\u00e1sicos, es decir, que aparentemente se hallaban regidos solamente por la f\u00edsica newtoniana. Un equipo de cient\u00edficos del INCT-IQ public\u00f3 dos art\u00edculos pr\u00e1cticamente seguidos durante el segundo semestre del a\u00f1o pasado en la revista <em>Physical Reviews Letters <\/em>(<em>PRL<\/em>) con resultados de experimentos que investigan ese nuevo concepto.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo del 12 de agosto, Serra, junto con colaboradores del Instituto de F\u00edsica de S\u00e3o Carlos en la Universidad de S\u00e3o Paulo (IFSC-USP), del Centro Brasile\u00f1o de Investigaciones F\u00edsicas (CBPF), en R\u00edo de Janeiro, y de Embrapa, informaron que midieron por primera vez en forma directa, la discordia en un sistema cu\u00e1ntico a aproximadamente 26 grados Celsius, creado mediante el empleo de la t\u00e9cnica de resonancia magn\u00e9tica nuclear. Se trata de un embri\u00f3n de lo que alg\u00fan d\u00eda podr\u00eda ser una computadora cu\u00e1ntica l\u00edquida.<\/p>\n<p>En el laboratorio del CBPF, los investigadores codificaron dos qubits en mol\u00e9culas de cloroformo (CHCl<sub>3<\/sub>), un compuesto incoloro, denso y almibarado utilizado actualmente como solvente y materia prima para la producci\u00f3n de precursores de pol\u00edmeros tales como el tefl\u00f3n. En rigor, codificaron un bit cu\u00e1ntico en el esp\u00edn del n\u00facleo del \u00e1tomo de hidr\u00f3geno y otro en el de carbono al aplicarle un campo magn\u00e9tico de 12 teslas, millones de veces mayor que el de la Tierra, al sistema. El esp\u00edn es una propiedad fundamental de las part\u00edculas elementales, tales como los electrones y los fotones, y de los n\u00facleos de los \u00e1tomos, que se suele representar con una flecha hacia arriba o hacia abajo. \u201cUtilizamos pulsos de campo magn\u00e9tico para manipular el esp\u00edn del n\u00facleo\u201d, afirma el f\u00edsico Diogo de Oliveira Soares Pinto, del grupo de los profesores Tito Bonagamba y Eduardo Azevedo, de la USP de S\u00e3o Carlos, quien particip\u00f3 en el experimento. \u201cEn las condiciones en que realizamos el trabajo resulta imposible que haya entrelazamiento\u201d.<\/p>\n<p>El 30 de septiembre, un segundo art\u00edculo del mismo grupo en la <em>PRL<\/em> present\u00f3 otro resultado interesante, derivado nuevamente de observaciones realizadas en el sistema de dos qubits creado en las mol\u00e9culas de cloroformo. Los investigadores midieron cambios s\u00fabitos en el comportamiento de la discordia cu\u00e1ntica en funci\u00f3n del contacto con el medio ambiente. Observaron c\u00f3mo los efectos cu\u00e1nticos del sistema iban desapareciendo debido a fluctuaciones y ruidos del ambiente t\u00e9rmico. Al cabo de un tiempo, las interacciones pod\u00edan modificar los dos qubits, provocando una progresiva p\u00e9rdida de coherencia del sistema.<\/p>\n<p>En el experimento, los f\u00edsicos percibieron que la discordia parece ser bastante resistente a ambientes que provocan perturbaciones en el sistema. En los aproximados cinco mililitros de cloroformo utilizados en el experimento, tan s\u00f3lo una de cada mill\u00f3n de mol\u00e9culas del compuesto cargaba los qubits codificados en sus \u00e1tomos. A pesar de hallarse \u201cdiluido\u201d, en un sistema que es casi totalmente cl\u00e1sico, el car\u00e1cter cu\u00e1ntico de la muestra de cloroformo se preserva y puede resultar de utilidad para el desarrollo de aplicaciones. \u201cCualquier proceso de comunicaci\u00f3n debe tener el control sobre las formas de correlaci\u00f3n de un sistema\u201d, afirma Ivan Oliveira, del CBPF, uno de los coautores de los dos estudios citados. \u201cNecesitamos separar la parte cl\u00e1sica y la cu\u00e1ntica de la informaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-117711\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-4-300x212.jpg\" alt=\"057_DiscordiaQuantica_193-4\" width=\"300\" height=\"212\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Tiago Cirillo<\/span><\/a>A\u00fan m\u00e1s recientemente, el 10 de febrero de este a\u00f1o, los brasile\u00f1os publicaron un tercer art\u00edculo sobre discordia en la <em>PRL<\/em>. En esta ocasi\u00f3n, trabajaron con un sistema \u00f3ptico, para el cual crearon una forma sencilla y directa de verificar si hay o no discordia en fotones, las part\u00edculas lum\u00ednicas. Se codificaron dos qubits utilizando una propiedad de los fotones, su polarizaci\u00f3n, si es horizontal o vertical, y se desarroll\u00f3 un esquema de registro, como una sola medida, si existen o no correlaciones cu\u00e1nticas en el sistema, un ardid denominado testigo de la discordia. Normalmente, se necesita seccionar el sistema en varias partes, tal como se realiza en una tomograf\u00eda con fines m\u00e9dicos, y tomar al menos cuatro medidas para descubrir si existe una conexi\u00f3n cu\u00e1ntica entre los fotones. \u201cAhora, tan s\u00f3lo con una medida, logramos establecer si podr\u00eda o no haber discordia\u201d, explica Stephen Walbom, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), coautor del estudio.<\/p>\n<p><strong>Un concepto ignorado durante a\u00f1os<\/strong><br \/>\nLa idea de la discordia cu\u00e1ntica inicialmente fue propuesta en 2001, por dos grupos de f\u00edsicos que desarrollaron el concepto en forma independiente, el comandado por Wojciech H. Zurek, del Laboratorio Nacional de Los Alamos, en Estados Unidos, y el liderado por Vlatko Vedral, de la Universidad de Oxford, en Inglaterra. La propuesta no gener\u00f3 mucho impacto en la comunidad cient\u00edfica durante sus primeros a\u00f1os de vida. Se trataba de una idea bastante abstracta sobre un campo de estudio cuyo principal foco de inter\u00e9s giraba en torno del entrelazamiento, un misterioso fen\u00f3meno que Albert Einstein describiera como la existencia de una \u201cacci\u00f3n fantasmag\u00f3rica a distancia\u201d.<\/p>\n<p>En 2007, cuando aparecieron los primeros trabajos experimentales revelando que los sistemas a temperatura ambiente con discordia (y sin entrelazamiento) pod\u00edan transmitir informaci\u00f3n por medio de bits cu\u00e1nticos, gran parte de los f\u00edsicos reley\u00f3 los trabajos llevados a cabo seis a\u00f1os antes por Zurek y Vedral. Surgi\u00f3 un <em>boom<\/em> de inter\u00e9s por el tema. \u201cLa discordia cu\u00e1ntica arroj\u00f3 nueva luz sobre cuestiones que se debat\u00edan hac\u00eda a\u00f1os\u201d, comenta el f\u00edsico Amir Caldeira, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), coordinador del INCT-IQ y autor de trabajos sobre la discordia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-117710\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/057_DiscordiaQuantica_193-3-198x300.jpg\" alt=\"057_DiscordiaQuantica_193-3\" width=\"198\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Tiago Cirillo<\/span><\/a>Seg\u00fan Vlatko Vedral, no todo sistema que presenta discordia cu\u00e1ntica puede manipularse para generar aplicaciones en computaci\u00f3n u otros campos. \u201cDebemos ser cuidadosos al escoger los sistemas con los que vamos a trabajar. Este tema todav\u00eda est\u00e1 en discusi\u00f3n\u201d, afirma el f\u00edsico de Oxford. \u201cPara comprender la diferencia que existe entre el mundo cl\u00e1sico y el cu\u00e1ntico, para comprender por qu\u00e9 un gato no puede estar en dos lugares simult\u00e1neamente, pero los \u00e1tomos si pueden, creo que tenemos que ser capaces de discriminar los estados que presentan discordia de los que no la tienen\u201d. Por ahora, los f\u00edsicos tan s\u00f3lo saben que ciertos sistemas con discordia (y sin entrelazamiento), tales como las mol\u00e9culas de cloroformo o los fotones, pueden procesar los tan ansiados bits cu\u00e1nticos.<\/p>\n<p>El qubit es el an\u00e1logo cu\u00e1ntico del bit cl\u00e1sico, definido como la menor unidad en que la informaci\u00f3n puede codificarse, almacenarse y transmitirse en las actuales computadoras y en los sistemas de telecomunicaciones, tales como fibras \u00f3pticas o redes inal\u00e1mbricas. Existen, sin embargo, significativas diferencias entre ambos conceptos. En un momento determinado, un bit cl\u00e1sico, tambi\u00e9n denominado d\u00edgito binario, solamente puede hallarse en uno de dos valores o estados posibles: 0 \u00f3 1, por ejemplo. En las computadoras actuales, el 0 est\u00e1 representado por la interrupci\u00f3n del voltaje en un circuito (estado <em>off<\/em>) y el 1 por el flujo de la corriente (estado <em>on<\/em>). Un qubit es algo m\u00e1s que eso. Puede, simult\u00e1neamente, representar los valores equivalentes a 0 y 1. Puede presentar una superposici\u00f3n de estados, una rara propiedad cu\u00e1ntica que potencia la realizaci\u00f3n de c\u00e1lculos en paralelo. \u201cLos qubits aumentan de manera exponencial la capacidad de la computaci\u00f3n\u201d, comenta Roberto Serra. \u201cSimplificando, podr\u00edamos decir que dos qubits equivalen a 4 bits, 3 qubits a 8 bits, 4 qubits a 16 bits y as\u00ed sucesivamente\u201d.<\/p>\n<p>La superposici\u00f3n de estados constituye una capacidad t\u00edpica de los sistemas cu\u00e1nticos (tanto est\u00e9n formados por \u00e1tomos, electrones, fotones o mol\u00e9culas) de comportarse concomitantemente como part\u00edcula o como onda. De eso se trata la dualidad part\u00edcula-onda. La situaci\u00f3n se torna menos surrealista cuando se toma como ejemplo la onda generada por una piedra arrojada sobre un lago. Ella genera oscilaciones en la superficie del agua con forma de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos que pueden, al mismo tiempo, atravesar dos puentes vecinos en la orilla del lago. En ese caso, si un puente fuera la representaci\u00f3n del n\u00famero 0 y el otro del 1, parte de la onda es 0 y parte es 1. La onda es 0 y 1 simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Pero una computadora cu\u00e1ntica que ofreciera dos respuestas para un problema tendr\u00eda poco valor. Al fin y al cabo, tan s\u00f3lo una de ellas es correcta. Ah\u00ed es donde interviene un segundo fen\u00f3meno cu\u00e1ntico, la interferencia de ondas. Retomando el ejemplo del lago, luego de atravesar los dos puentes, la onda 1 y la onda 0 se reencuentran. Esa interacci\u00f3n puede resultar destructiva, las ondas se cancelan y el resultado final es 0. O constructiva, las ondas se suman y la respuesta es 1. Los denominados algoritmos cu\u00e1nticos son instrucciones matem\u00e1ticas, especies de programas, que aumentan la probabilidad de superposici\u00f3n de estados y de la interacci\u00f3n de ondas para conducir a una respuesta certera al final del procesamiento de datos. \u00bfRaro? S\u00ed. Bienvenido al mundo cu\u00e1ntico.<\/p>\n<div id=\"attachment_3739\" style=\"max-width: 280px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3739  \" title=\"art4649img3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img3.jpg\" alt=\"\" width=\"270\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img3.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img3-120x135.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4649img3-250x281.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">d-wave<\/span>El envoltorio negro que protege a la computadora cu\u00e1ntica D-Wave One y su chip de 128 qubits: el equipo tiene el doble de la altura de un hombre, ocupa una superficie de 10 metros cuadrados y funciona a una temperatura cercana al cero absoluto<span class=\"media-credits\">d-wave<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La caja negra de 10 millones de d\u00f3lares<br \/>\n<\/strong><em>Con el tama\u00f1o de una habitaci\u00f3n, la m\u00e1quina con 128 qubits enmara\u00f1ados es caracterizada como la primera computadora cu\u00e1ntica comercial<\/em><\/p>\n<p>Cuando se cuente la historia de la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica, probablemente se recuerde el d\u00eda 25 de mayo de 2011. En esa fecha, la compa\u00f1\u00eda canadiense D-Wave Systems anunci\u00f3, en el marco de un cierto escepticismo de la comunidad acad\u00e9mica, la venta de la autotitulada primera computadora cu\u00e1ntica creada para fines comerciales. En lugar del <em>chip<\/em> de silicio, tal como sucede con los microprocesadores actuales, la D-Wave One, tal la denominaci\u00f3n de la m\u00e1quina, realiza c\u00e1lculos explotando las propiedades cu\u00e1nticas de un procesador con 128 qubits, implementados mediante un conjunto de anillos superconductores de corriente mantenidos a 30 milikelvin, una temperatura cercana al cero absoluto. La primera unidad de la supercomputadora cost\u00f3 supuestamente 10 millones de d\u00f3lares a la empresa aeron\u00e1utica estadounidense Lockheed Martin, que la instal\u00f3 al final del a\u00f1o pasado en el centro de computaci\u00f3n cu\u00e1ntica de la Universidad de California del Sur (USC, su sigla en ingl\u00e9s), en el campus de Marina del Rey.<\/p>\n<p>La D-Wave One es, literalmente, una gran caja negra. El procesador, que mide unos pocos cent\u00edmetros, se encuentra protegido de las interferencias del medio exterior al hallarse cobijado en un compartimiento cerrado con el doble de la altura de un hombre y 10 metros cuadrados de superficie. Dentro de ese envoltorio con forma de cubo irregular hay sistemas de refrigeraci\u00f3n y protecci\u00f3n contra la incidencia de campos magn\u00e9ticos externos, que son los encargados de garantizar las mejores condiciones para el procesado de los qubits.<\/p>\n<p>\u201cEl <em>chip<\/em> cu\u00e1ntico est\u00e1 compuesto por 128 anillos superconductores id\u00e9nticos, cada uno con un tama\u00f1o de 100 micrones (una cent\u00e9sima de mil\u00edmetro)\u201d, informa el f\u00edsico te\u00f3rico Frederico Brito, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), quien trabaj\u00f3 en la empresa D-Wave entre mayo de 2008 y julio de 2009. Cuando gira en los anillos en sentido antihorario, la corriente representa un esp\u00edn hacia arriba (o el 0 de la computaci\u00f3n cl\u00e1sica). Cuando corre en el sentido contrario, significa un esp\u00edn hacia abajo (o el 1). Un dispositivo presente en cada anillo y denominado juntura Josephson genera efectos cu\u00e1nticos, tales como tunelizaci\u00f3n e interferencia de ondas, que potencian la capacidad te\u00f3rica del equipo para la resoluci\u00f3n de problemas.<\/p>\n<p>Para algunos f\u00edsicos, la D-Wave One tambi\u00e9n es una caja negra en el sentido metaf\u00f3rico. Poca gente sabe c\u00f3mo funciona la m\u00e1quina y si en ella realmente ocurre algo cu\u00e1ntico. Para despejar dudas y vencer la reticencia de la comunidad acad\u00e9mica, la empresa canadiense public\u00f3 un art\u00edculo el 12 de mayo del a\u00f1o pasado, menos de dos semanas antes de la divulgaci\u00f3n de la venta de su primer computadora, en la prestigiosa revista cient\u00edfica brit\u00e1nica <em>Nature<\/em>. En el trabajo, los cient\u00edficos de la compa\u00f1\u00eda brindan detalles acerca de la t\u00e9cnica utilizada para generar los 128 qubits. La m\u00e1quina utiliza la denominada computaci\u00f3n cu\u00e1ntica adiab\u00e1tica.<\/p>\n<p>En forma simplificada, este tipo de computaci\u00f3n consiste en hacer que un sistema trabaje con el menor nivel de energ\u00eda posible, en el denominado estado fundamental, generalmente cercano a la temperatura del cero absoluto. Luego, se promueven modificaciones tan lentamente en el sistema que esas alteraciones son capaces de mantener las propiedades cu\u00e1nticas del dispositivo sin hacerlo funcionar en el siguiente nivel de energ\u00eda. En el caso de la computadora de la empresa D-Wave, las alteraciones consisten en hacer que la corriente cambie de sentido, del horario al antihorario, o viceversa.<\/p>\n<p>Alrededor de un 85% de los qubits de la m\u00e1quina ya se encuentran operativos, seg\u00fan Daniel Lidar, director del centro de computaci\u00f3n cu\u00e1ntica de la USC. \u201cTodav\u00eda no sabemos cu\u00e1n potente es el procesador\u201d, afirma Lidar. \u201cPretendemos estudiarlo con suma atenci\u00f3n\u201d. La D-Wave One fue desarrollada para buscar las mejores soluciones para ciertos tipos de problemas, tales como el reconocimiento de im\u00e1genes y los entramados de prote\u00ednas.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda de la Informaci\u00f3n Cu\u00e1ntica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2244\/instituto-nacional-de-ciencia-e-tecnologia-em-informacao-quantica\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2008\/57856-6<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Amir Caldeira \u2013 Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0\u00a0<\/strong>R$ 1.384.811,24 (FAPESP) y R$ 5.700.000,00 (CNPq)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Informaci\u00f3n cu\u00e1ntica y decoherencia (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4225\/informacao-quantica-e-decoerencia\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2005\/04471-1<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Programa Joven Investigador;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Roberto Serra \u2013 UFABC;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 68.321,95 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>AGUILAR. G.H. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/prl.aps.org\/abstract\/PRL\/v108\/i6\/e063601\" target=\"_blank\">Experimental estimate of a classicality witness via a single measurement<\/a>. <strong>Physical Review Letters<\/strong>.\u00a0 v. 108, n. 6, p. 063601-1\/ 063601-4. 10 feb. 2012.<br \/>\nAUCCAISE, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/prl.aps.org\/abstract\/PRL\/v107\/i14\/e140403\" target=\"_blank\">Environment-induced sudden transition in quantum discord dynamics<\/a>. <strong>Physical Review Letters<\/strong>. v. 107, n. 14, p. 140403-1\/ 140403-5. 30 sept. 2011.<br \/>\nAUCCAISE, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.aps.org\/doi\/10.1103\/PhysRevLett.107.070501\" target=\"_blank\">Experimentally witnessing the quantumness of correlations<\/a>. <strong>Physical Review Letters<\/strong>. v. 107, n. 7, p. 070501-1\/ 070501-5. 12 ago. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sistemas pueden tener fragmento cu\u00e1ntico \u00fatil para la computaci\u00f3n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[288,304,333],"coauthors":[101],"class_list":["post-8459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-computacion","tag-fisica-es","tag-tecnologia-de-la-informacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8459"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=8459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}