{"id":85975,"date":"2013-01-14T18:29:27","date_gmt":"2013-01-14T20:29:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=85975"},"modified":"2015-08-06T17:10:29","modified_gmt":"2015-08-06T20:10:29","slug":"el-mundo-alterado-por-la-f%c3%adsica-cu%c3%a1ntica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-mundo-alterado-por-la-f%c3%adsica-cu%c3%a1ntica\/","title":{"rendered":"El mundo alterado por la f\u00edsica cu\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"<p>En un libro presentado en Brasilia y R\u00edo de Janeiro durante la primera quincena de octubre, titulado Homens que nos ensinaron a concep\u00e7\u00e3o do mundo, el eminente f\u00edsico brasile\u00f1o Roberto Salmeron explica en cierto tramo, en el cap\u00edtulo en que trata sobre Einstein, que \u201cen la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica no podemos hacer una afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica como se hace en la mec\u00e1nica cl\u00e1sica, solamente podemos conocer la probabilidad de que se produzca un efecto. Por ende, se trata de una forma de abstracci\u00f3n\u201d (p\u00e1gina 182). Eso, nos cuenta, fue lo que pronto comprendi\u00f3 Bohr, que con dicha comprensi\u00f3n le dio un gran impulso a la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, y termin\u00f3 por entrar en divergencia con Einstein. El famoso cient\u00edfico, \u201cpese a su inteligencia y su cultura cient\u00edfica, parad\u00f3jicamente no dio el paso tendiente a asimilar esa abstracci\u00f3n de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica\u201d.<\/p>\n<p>Podemos decir, amparados por ese comentario del profesor Salmeron, que, si el mism\u00edsimo Einstein se mantuvo al margen de esa abstracci\u00f3n, varias d\u00e9cadas despu\u00e9s, la f\u00edsica cu\u00e1ntica se presenta como algo pr\u00e1cticamente impenetrable para los que no son expertos en la materia, es decir, para la abrumadora mayor\u00eda de los que estudiaron f\u00edsica tan s\u00f3lo en la secundaria y bien anclados en el territorio establecido por Newton. Eso mismo es lo que convierte en un desaf\u00edo formidable, para el periodista cient\u00edfico, a la necesidad y el empe\u00f1o por reportar avances del conocimiento, en forma clara y consistente, al respecto de la f\u00edsica cu\u00e1ntica. Por un lado, aparece la insuficiencia de formaci\u00f3n del propio periodista para sumergirse y transitar por ese universo cu\u00e1ntico. Por otro, reconociendo que tal desconocimiento fuese, si bien no vencido, al menos temporalmente eludido o atravesado, existen enormes dificultades para construir una narrativa accesible para los no expertos con base en experiencias en las cuales la idea de realidad de los datos o la relaci\u00f3n directa entre causa y efecto parece tan escasa, cuando no, francamente inexistente.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo discurrir, reportando y explicando experimentos cient\u00edficos, y no experiencias m\u00edsticas o religiosas, sobre un campo en el que un ente puede suponerse simult\u00e1neamente muerto y vivo, o hallarse en m\u00e1s de un sitio en el espacio, superposiciones que resultan en completos contrasentidos? No se trata de una labor sencilla y eso no hace m\u00e1s que magnificar el m\u00e9rito de nuestro editor de ciencia, Ricardo Zorzetto, por la elaboraci\u00f3n del reportaje de tapa de la presente edici\u00f3n de Pesquisa FAPESP (p\u00e1gina 18), que aborda estudios que promovieron el avance de la f\u00edsica cu\u00e1ntica y describe espec\u00edficamente un experimento con part\u00edculas de luz, que meses atr\u00e1s realizara un grupo de f\u00edsicos de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), que se present\u00f3 el 12 de octubre pasado en la revista Physical Review Letters, y en el cual se logr\u00f3 demostrar que no siempre la informaci\u00f3n cu\u00e1ntica que llega al ambiente se pierde para siempre. Los f\u00edsicos dan por supuesto que en el d\u00eda a d\u00eda no se perciben propiedades extra\u00f1as en las part\u00edculas at\u00f3micas (tales como estar en m\u00e1s de un lugar al mismo tiempo) porque el \u00e1mbito en que act\u00faan, sumamente complejo, absorbe estas caracter\u00edsticas (cu\u00e1nticas) y las disipa, y entonces, los componentes m\u00e1s elementales de la materia pasan a comportarse en forma convencional. Pero el grupo de R\u00edo, seg\u00fan informa Zorzetto, sostiene que dicha p\u00e9rdida no es total. Y eso puede ser interesante tanto para las computadoras cu\u00e1nticas como para entender mejor las fronteras existestentes entre la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y la mec\u00e1nica cl\u00e1sica, newtoniana. En definitiva, tanto para el mundo pr\u00e1ctico como para la ciencia b\u00e1sica. Bien vale la pena leerlo, e incluso deleitarse con las rarezas del mundo cu\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n quiero destacar aqu\u00ed el reportaje que da comienzo a la secci\u00f3n de humanidades, del editor Carlos Haag (<em>p\u00e1gina 68<\/em>). En un recorrido sobre algunos trabajos de reciente lanzamiento, tales como el libro Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio, de Miriam Dolhnikoff, y otros m\u00e1s antiguos, \u00e9l trae a escena al vigoroso hombre de ciencia y ecologista avant la lettre que la historiograf\u00eda tradicional ocult\u00f3 detr\u00e1s del aclamado Patriarca de la Independencia. Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio de Andrada e Silva conceb\u00eda a la ciencia como algo fundamental para el desarrollo de Brasil, informa Haag, y fue gracias a esa visi\u00f3n que \u201cproyect\u00f3 la creaci\u00f3n de universidades, escuelas de minas, expediciones cient\u00edficas y sociedades econ\u00f3micas y cient\u00edficas\u201d. Tal como cita Dolhnikoff, Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio fue, sobre todo, \u201cun cient\u00edfico formado por la Ilustraci\u00f3n\u201d. Cre\u00eda en \u201cuna ciencia con sentido de propuesta, pr\u00e1ctico\u201d. En rigor, la manera en que concibi\u00f3 a la naci\u00f3n brasile\u00f1a habr\u00eda sido \u201cdeterminada por su formaci\u00f3n de cient\u00edfico\u201d. Esta propuesta puede, por cierto, provocar alguna pol\u00e9mica, lo cual es bueno para el proceso del conocimiento. \u00a1Buena lectura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El mundo alterado por la f\u00edsica cu\u00e1ntica","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-85975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=85975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=85975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=85975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=85975"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=85975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}