{"id":87660,"date":"2012-12-15T13:28:23","date_gmt":"2012-12-15T15:28:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=87660"},"modified":"2015-12-30T13:12:44","modified_gmt":"2015-12-30T15:12:44","slug":"pobre-audici%c3%b3n-buenos-reflejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/pobre-audici%c3%b3n-buenos-reflejos\/","title":{"rendered":"Pobre audici\u00f3n, buenos reflejos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_87663\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87663\" title=\"038-041_Dinos_202-1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-041_Dinos_202-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"192\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">SANDRO CASTELLI<\/span>Cuando se deten\u00eda para prestar atenci\u00f3n al entorno, el disalotosaurio levantaba la cabeza 17\u00b0 por encima de la l\u00ednea del horizonte<span class=\"media-credits\">SANDRO CASTELLI<\/span><\/p><\/div>\n<p>Analizando por medio de tomograf\u00eda computarizada la anatom\u00eda del o\u00eddo interno del f\u00f3sil de un dinosaurio de 150 millones de a\u00f1os de antig\u00fcedad, un grupo de paleont\u00f3logos del Museo de Historia Natural de Berl\u00edn, Alemania, que incluye a una brasile\u00f1a, logr\u00f3 calcular el alcance auditivo del esp\u00e9cimen y algunas caracter\u00edsticas de sus movimientos. Seg\u00fan el estudio, el peque\u00f1o herb\u00edvoro b\u00edpedo, denominado disalotosaurio, o\u00eda un rango limitado de sonidos de baja frecuencia, similar al que escuchan los yacar\u00e9s y las aves primitivas. Esa audici\u00f3n no permitir\u00eda, por ejemplo, captar la mayor\u00eda de los sonidos de una conversaci\u00f3n entre personas.<br \/>\nSin embargo, sus sentidos habr\u00edan sido lo suficientemente finos como para percibir la proximidad de predadores ter\u00f3podos, tales como el \u00e1gil elafrosaurio, que era algo mayor que el disalotosaurio, y el gigante alosaurio, un carn\u00edvoro similar al tiranosaurio rex. Pastando en manadas, los disalotosaurios permanec\u00edan atentos con su hocico ligeramente elevado. Ese trabajo tambi\u00e9n sugiere que los movimientos de vaiv\u00e9n de la cabeza, a derecha e izquierda, deb\u00edan ser de importancia para la supervivencia del animal. \u201cNo s\u00f3lo hablamos de huesos en nuestro trabajo; fuimos capaces de relatar algo sobre la vida del animal\u201d, dice el paleont\u00f3logo Johannes M\u00fcller, quien supervis\u00f3 la minuciosa descripci\u00f3n del cr\u00e1neo f\u00f3sil, publicada el mes de septiembre en la revista Journal of Vertebrate Paleontology. \u201cEs como si el disalotosaurio estuviera paseando por nuestro patio\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-1_novo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-111568\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-1_novo.jpg\" alt=\"038-039_Dinos_202-1_novo\" width=\"290\" height=\"395\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-1_novo.jpg 500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-1_novo-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Sandro Castelli<\/span><\/a>Desde 2010, M\u00fcller dirige a la brasile\u00f1a Gabriela Sobral en su tesis doctoral, financiada mediante un convenio entre la\u00a0Capes y el Servicio Alem\u00e1n de Intercambio Acad\u00e9mico (Daad). Ellos investigan la evoluci\u00f3n del o\u00eddo de los arcosaurios, un grupo de animales que abarca buena parte de los extintos dinosaurios, adem\u00e1s de los pterosaurios y las actuales aves y cocodrilos. El o\u00eddo de los cocodrilianos es similar al de las aves, que son, en realidad, los descendientes del \u00fanico grupo de dinosaurios que sobrevivi\u00f3, los ter\u00f3podos. Los investigadores todav\u00eda discuten arduamente sobre cu\u00e1les de esas caracter\u00edsticas del o\u00eddo de las aves y los cocodrilos fueron heredadas de un ancestro com\u00fan y cu\u00e1les de ellas son producto de historias evolutivas independientes, que arribaron a resultados parecidos. La dilucidaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n del o\u00eddo interno de los dinosaurios puede ayudar a esclarecer esas cuestiones. Las conclusiones preliminares de M\u00fcller y Sobral indican, empero, una historia m\u00e1s compleja de lo que se imaginaba.<\/p>\n<p>Antes de iniciar sus investigaciones en Alemania, Sobral tan s\u00f3lo hab\u00eda realizado en Brasil estudios te\u00f3ricos sobre evoluci\u00f3n. \u201cQuer\u00eda aprender m\u00e1s sobre anatom\u00eda y necesitaba adquirir experiencia pr\u00e1ctica\u201d, recuerda. Su necesidad coincidi\u00f3 con la compra por parte del Museo de Historia Natural de Berl\u00edn del Nanotom, un dispositivo cuyo principio de funcionamiento es el mismo de los tom\u00f3grafos que se utilizan en medicina. El aparato emite rayos X que atraviesan un objeto en varias direcciones y posteriormente son detectados por sensores. Los datos obtenidos se procesan en una computadora para crear un modelo tridimensional de la estructura interna del objeto. Se trata de una t\u00e9cnica avanzada para estudiar estructuras anat\u00f3micas no accesibles a simple vista\u201d, explica el paleont\u00f3logo Max Langer, de la Universidad de S\u00e3o Paulo, en el campus de Ribeir\u00e3o Preto. Mientras que la resoluci\u00f3n de un tom\u00f3grafo m\u00e9dico se ubica en el orden de centenas de micrones (mil\u00e9simas de mil\u00edmetro), la del Nanotom llega a los cinco micrones. \u201cNuestra m\u00e1quina sirve para examinar objetos peque\u00f1os, desde el tama\u00f1o de un pu\u00f1o, hasta cosas min\u00fasculas, tales como los genitales de un insecto\u201d, dice Sobral.<\/p>\n<p><strong>El cr\u00e1neo redescubierto<\/strong><br \/>\nBuscando alg\u00fan material interesante para examinar con el Nanotom, Sobral encontr\u00f3, medio olvidado en la colecci\u00f3n del museo, el cr\u00e1neo de un dinosaurio del grupo de los ornistiquios (a pesar del nombre, ese grupo no fue el que dio origen a las aves). Los huesos del ejemplar de la especie Dysalotosaurus lettowvorbecki se hallaban desarticulados, aunque bien conservados. El cr\u00e1neo forma parte de lo poco que qued\u00f3 de la cantidad de f\u00f3siles de disalotosaurio que el museo de Berl\u00edn perdi\u00f3 durante la Segunda Guerra Mundial. Esos f\u00f3siles hab\u00edan sido desenterrados junto con m\u00e1s de 200 mil kilos de huesos entre 1909 y 1913, durante las expediciones realizadas por paleont\u00f3logos del museo a los sedimentos de la formaci\u00f3n Tendaguru, en Tanzania. Ah\u00ed es donde se descubrieron dinosaurios famosos, tales como saur\u00f3podo braquiosaurio, de largo pescuezo, y el espinoso ornistiquio kentrosaurio, que convivieron con el disalotosaurio durante el per\u00edodo Jur\u00e1sico Superior, hace entre 140 y 160 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-111567\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-3-300x169.jpg\" alt=\"038-039_Dinos_202-3\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-3-300x169.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-3-175x100.jpg 175w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-3.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Sandro Castelli<\/span><\/a>Otros investigadores, uno en 1955 y otro en 1989, ya hab\u00edan descrito el cr\u00e1neo del D. lettowvorbecki a partir de los f\u00f3siles restantes y de dibujos y fotograf\u00edas del material perdido. Sin embargo, no pod\u00edan examinar las cavidades internas de las paredes del cr\u00e1neo, unidas con sedimento petrificado, sin da\u00f1arlas.<\/p>\n<p>Cuando escane\u00f3 las piezas del cr\u00e1neo con los rayos X, con la potencia adecuada para distinguir el sedimento del hueso, Sobral confirm\u00f3 que las cavidades milim\u00e9tricas del o\u00eddo interno se hallaban intactas, tanto dentro de la pared lateral del cr\u00e1neo como en el interior de la caja craneal.<\/p>\n<p>Junto con M\u00fcller y otra investigadora del museo, la estadounidense Christy Hipsley, Sobral compar\u00f3 el o\u00eddo interno del disalotosaurio con el de especies extintas y actuales. Prestaron especial atenci\u00f3n a la cavidad que alberga la parte del o\u00eddo donde se ubicaban las c\u00e9lulas que discriminaban los sonidos, la denominada c\u00f3clea.<\/p>\n<p>La c\u00f3clea humana, como la de todos los mam\u00edferos, se encuentra enrollada en forma de caracol. Pero en el resto de los vertebrados su tejido se extiende en l\u00ednea recta por el canal \u00f3seo. En 2009, un estudio conducido por el paleont\u00f3logo Stig Walsh, del Museo de Historia Natural de Londres, compar\u00f3 diversas especies de reptiles y aves vivas, revelando que pueden deducirse las frecuencias sonoras que los animales logran escuchar a partir del tama\u00f1o de la base del cr\u00e1neo y de la longitud del canal coclear. \u201cCuanto m\u00e1s larga es la c\u00f3clea, mejor logra el animal discriminar entre sonidos de alta y baja frecuencia\u201d, explica Sobral.<\/p>\n<p>Considerada corta, la c\u00f3clea de casi 10 mil\u00edmetros del disalotosaurio permit\u00eda distinguir un rango relativamente peque\u00f1o de sonidos, con frecuencias entre 350 y 3.850 Hertz (Hz), es decir, sonidos que no son ni muy graves ni muy agudos. Esa capacidad auditiva es similar a la de las especies de cocodrilos que mejor escuchan, tales como el caim\u00e1n de anteojos, y de las especies de aves actuales m\u00e1s pr\u00f3ximas a los dinosaurios, tales como la garza y el avestruz.<br \/>\nLa conclusi\u00f3n coincide con la de otros estudios que sugieren que los dinosaurios, en general, no escuchaban sonidos muy agudos. En 2007, los investigadores dedujeron por el peso de los animales que el braquiosaurio y el alosaurio o\u00edan mejor en la banda entre 100 y 1.000 Hz. \u201cPero las estimaciones del peso de los animales es algo bastante controversial en paleobiolog\u00eda\u201d, resalta Sobral.<\/p>\n<p><strong>Los canales del equilibrio<\/strong><br \/>\nOtra regi\u00f3n del o\u00eddo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los paleont\u00f3logos fue la de las cavidades de los denominados canales semicirculares. Presentes de una u otra forma en todos los vertebrados, esos tres canales, son la parte del o\u00eddo encargada de asegurar que los animales mantengan el equilibrio cuando se trasladan. Los tres canales son aproximadamente perpendiculares entre s\u00ed (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-3.jpg\" target=\"_blank\">vea la figura<\/a><\/em>). El desplazamiento de fluidos dentro de cada uno de ellos informa al cerebro sobre el movimiento del cuerpo en las tres dimensiones espaciales. El tama\u00f1o de dichos canales indica la sensibilidad del animal a los movimientos en un plano espec\u00edfico.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-111570\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-4-300x180.jpg\" alt=\"038-039_Dinos_202-4\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-4-300x180.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-4.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nEl disalotosaurio pose\u00eda un canal semicircular lateral ligeramente mayor que los otros dos. Este descubrimiento signific\u00f3 una sorpresa, ya que en los dinosaurios estudiados hasta ahora \u2013algunos ter\u00f3podos y un ornistiquio\u2013 el mayor de los canales semicirculares es el mismo que en las aves, el anterior.<\/p>\n<p>Los paleont\u00f3logos tambi\u00e9n saben que la inclinaci\u00f3n del canal semicircular lateral se encuentra relacionada con la llamada postura de alerta del animal, es decir, la manera en que dispone su cuerpo cuando presta atenci\u00f3n a su entorno. Los animales en estado de alerta tienden a posicionar su cabeza de modo tal que el canal semicircular lateral quede paralelo a la l\u00ednea del horizonte.<\/p>\n<p>En su postura de alerta, el disalotosaurio mantendr\u00eda su cabeza ligeramente levantada, con el hocico apuntando unos 17\u00ba por encima del horizonte. A\u00fan son escasos los estudios similares, pero entre los dinosaurios conocidos, tan s\u00f3lo el disalotosaurio y el saur\u00f3podo Massospondylus presentaban esa postura de alerta con la cabeza apuntando hacia arriba. La mayor\u00eda manten\u00eda su cabeza en posici\u00f3n horizontal, tal como el alosaurio, o la inclinaba algo hacia abajo, tal como el tiranosaurio, supuestamente para ampliar su campo visual, combinando la visi\u00f3n de ambos ojos, que generalmente se hallaban muy alejados uno de otro en la cabeza de los arcosaurios. Por eso los investigadores concluyen que el disalotosaurio no pose\u00eda una visi\u00f3n binocular muy desarrollada.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-111571\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-2-255x300.jpg\" alt=\"038-039_Dinos_202-2\" width=\"255\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-2-255x300.jpg 255w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/038-039_Dinos_202-2.jpg 452w\" sizes=\"auto, (max-width: 255px) 100vw, 255px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Sandro Castelli<\/span><\/a> Los paleont\u00f3logos tambi\u00e9n se sorprendieron al encontrar en el o\u00eddo del disalotosaurio una cavidad conocida con el nombre de fenestra seudorrotunda. Presente en las aves, los cocodrilos y algunos otros reptiles, la cavidad se encuentra recubierta por la membrana timp\u00e1nica secundaria, una estructura que tambi\u00e9n evolucion\u00f3 en forma independiente en el o\u00eddo de los mam\u00edferos. La funci\u00f3n de tal membrana, considerada la marca de una audici\u00f3n refinada, consiste en facilitar el desplazamiento de las ondas sonoras en la c\u00f3clea, aumentando su sensibilidad.<\/p>\n<p>La presencia en una misma especie de caracter\u00edsticas consideradas primitivas, tal como una c\u00f3clea corta, aunada con caracter\u00edsticas modernas, tal como la membrana timp\u00e1nica secundaria, complica la historia de la evoluci\u00f3n del o\u00eddo. \u201cEl o\u00eddo del disalotosaurio revela que las estructuras de la audici\u00f3n no evolucionaron todas juntas, sino cada parte en forma independiente\u201d, explica Sobral.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>Sobral, G. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/02724634.2012.693554#.VFfegjTF98M\" target=\"_blank\">Braincase redescription of Dysalotosaurus lettowvorbecki (dinosauria, ornithopoda) based on computed tomography<\/a>. <strong>Journal of Vertebrate Paleontology<\/strong>. 32(5). sept. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dinosaurio africano mov\u00eda el cr\u00e1neo con agilidad para defenderse","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[103],"class_list":["post-87660","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87660","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87660"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87660\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87660"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87660"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87660"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=87660"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}