{"id":87758,"date":"2013-01-15T18:37:31","date_gmt":"2013-01-15T20:37:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=87758"},"modified":"2015-10-16T17:04:26","modified_gmt":"2015-10-16T20:04:26","slug":"rastros-del-mestizaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/rastros-del-mestizaje\/","title":{"rendered":"Rastros del mestizaje"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/048-049_Virus_202-1_novo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-111586\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/048-049_Virus_202-1_novo-300x231.jpg\" alt=\"048-049_Virus_202-1_novo\" width=\"300\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/048-049_Virus_202-1_novo-300x231.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/048-049_Virus_202-1_novo.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Un virus que com\u00fanmente se encuentra latente e inofensivo y que est\u00e1 presente en alrededor del 80% de la poblaci\u00f3n mundial est\u00e1 utiliz\u00e1ndose como marcador molecular de antiguos desplazamientos migratorios en la regi\u00f3n norte de Brasil. Un trabajo realizado por cient\u00edficos de la Universidad Federal de Par\u00e1 (UFPA) muestra que una versi\u00f3n asi\u00e1tica del virus de John Cunningham, mejor conocido por su sigla JCV, puede detectarse entre los afrodescendientes de palenques cercanos al r\u00edo Trombetas, en el norte de ese estado. El estudio tambi\u00e9n revela que un subtipo del virus asociado con los ind\u00edgenas de Am\u00e9rica del Norte y los primeros colonizadores del continente se halla presente en el territorio de la tribu ind\u00edgena Suru\u00ed. Esos datos sugieren que los negros <em>quilombolas<\/em> [residentes de los <em>quilombos<\/em> o palenques], una comunidad hist\u00f3ricamente homog\u00e9nea y con or\u00edgenes en el final del siglo XVIII, tuvieron contacto con los abor\u00edgenes, que suelen portar el tipo asi\u00e1tico del virus. Igualmente indican que una antigua cepa del microorganismo proveniente de la regi\u00f3n septentrional del continente penetr\u00f3, tra\u00edda por alg\u00fan individuo, en las tierras habitadas por los suru\u00edes, que actualmente viven en estado de semiaislamiento.<\/p>\n<p>Entre los habitantes de Bel\u00e9m, donde se mestizaron distintas etnias desde la fundaci\u00f3n de la futura ciudad, hace casi 400 a\u00f1os, se identificaron cepas europeas, africanas y asi\u00e1ticas del JCV, siendo las de la segunda variante las m\u00e1s frecuentes. \u201cLos resultados del trabajo son confrontados con informes recabados por estudios sobre la gen\u00e9tica de poblaciones de Par\u00e1 y datos hist\u00f3ricos\u201d, dice Ricardo Ishak, del Laboratorio de Virolog\u00eda del Instituto de Ciencias Biol\u00f3gicas de la UFPA, coordinador del estudio, que se public\u00f3 en la revista cient\u00edfica <em>PLoS One<\/em> el 12 de octubre. La investigaci\u00f3n tambi\u00e9n identific\u00f3 la presencia de un microorganismo gen\u00e9ticamente muy similar al JCV en un individuo de la poblaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n negra, el virus BKV, normalmente encontrado en pacientes que fueron sometidos a trasplantes de m\u00e9dula \u00f3sea o renal y en chinos sanos.<\/p>\n<p>El estudio examin\u00f3 la presencia del virus en la orina de 341 habitantes sanos de la ciudad de Bel\u00e9m, 42 abor\u00edgenes de 10 tribus y 63 afrodescendientes del palenque. El JCV se detect\u00f3 en un tercio de los residentes de la capital paraense analizados, un \u00edndice comparable al de Australia y \u00e1reas urbanas de Estados Unidos y Europa, as\u00ed como en un 40% de los descendientes de esclavos de la regi\u00f3n del r\u00edo Trombetas. \u201cSolamente una aborigen Suru\u00ed portaba el virus\u201d, afirma Ishak. \u201cPero a partir de ese registro, podemos decir que el JCV circula en esa comunidad\u201d. \u00c9sa fue la \u00fanica etnia ind\u00edgena en que se detect\u00f3 el virus. Mediante la secuenciaci\u00f3n de segmentos de ADN del pat\u00f3geno, los cient\u00edficos establecieron el tipo y el subtipo del virus presente en una parte de los individuos de la muestra, m\u00e1s precisamente 46 personas, representantes de las poblaciones de Bel\u00e9m, de los palenques y de los indios. \u201cAlgunos microorganismos pueden ser considerados marcadores microbiol\u00f3gicos de migraciones y de la din\u00e1mica de mestizaje, siempre y cuando sus tipos o subtipos sean espec\u00edficos de un continente o de una poblaci\u00f3n\u201d, dice Maria C\u00e1tira Bortolini, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), autora de un trabajo en esa l\u00ednea sobre la bacteria <em>Helicobacter pylori<\/em> presente en el est\u00f3mago humano. \u201cEl art\u00edculo [de la <em>PLoS One<\/em>] es un buen ejemplo de esa premisa\u201d.<\/p>\n<p><strong><em>Out of Africa<\/em><\/strong><br \/>\nEl JCV no genera enfermedades en el 95% de los individuos infectados. Con todo, puede provocarlas en algunos que presenten depresi\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico, tales como los pacientes con Sida, una alteraci\u00f3n neurol\u00f3gica que afecta al sistema nervioso central, la leucoencefalopat\u00eda multifocal progresiva (LMP). En el caso del estudio llevado a cabo en Par\u00e1, los investigadores no estaban interesados en estudiar la patogenicidad del virus, sino en evaluar su utilidad como un registro vivo de contactos y migraciones entre pueblos de diferentes etnias u origen geogr\u00e1fico distinto. Ese abordaje se est\u00e1 utilizando en el exterior para estudios similares en diversas poblaciones, tales como los ind\u00edgenas de Am\u00e9rica del Norte o los japoneses, e incluso para reconstituir la difusi\u00f3n del <em>Homo sapiens<\/em> desde \u00c1frica.<\/p>\n<p>El JCV, descubierto al comienzo de los a\u00f1os 1970, fue clasificado en tipos y subtipos gen\u00e9ticamente distintos y originarios de regiones espec\u00edficas del planeta. Por eso, seg\u00fan algunos cient\u00edficos, se presta como base para estudios filogen\u00e9ticos con car\u00e1cter similar a los producidos a partir del an\u00e1lisis del ADN mitocondrial y del cromosoma Y humanos, que reflejan, respectivamente, los linajes maternos y paternos de un individuo o de una poblaci\u00f3n. Si, por ejemplo, se identifica un linaje africano del pat\u00f3geno en un sitio habitado por individuos con biotipo cauc\u00e1sico, ese dato se interpreta como un indicio de que all\u00ed hubo una convivencia prolongada con un individuo de la etnia negra. \u201cEste virus es persistente y se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u201d, comenta Antonio Vallinoto, experto en epidemiolog\u00eda e inmunolog\u00eda molecular de la UFPA, otro de los autores del estudio. \u201cLa transmisi\u00f3n ocurre generalmente entre miembros de una misma familia o comunidad\u201d. No se sabe con certeza c\u00f3mo se transmite, pero es posible que una de las formas de contagio sea por el contacto con agua contaminada. Al fin y al cabo, el microorganismo queda alojado permanentemente en el ri\u00f1\u00f3n humano.<\/p>\n<p>Los trabajos cient\u00edficos sugieren que el JCV surgi\u00f3 m\u00e1s o menos en la misma \u00e9poca en que apareci\u00f3 el <em>Homo sapiens<\/em>, hace entre 100 mil y 200 mil a\u00f1os. Su origen tambi\u00e9n se sit\u00faa en el continente africano, cuna del hombre moderno. La forma m\u00e1s ancestral del virus, que emergi\u00f3 en ese punto del globo, es a la que actualmente se denomina tipo C. Desde \u00c1frica, el microorganismo se habr\u00eda difundido hacia el resto de los continentes, siguiendo los pasos de los seres humanos, sus hu\u00e9spedes. Hace alrededor de 50 mil a\u00f1os, habr\u00edan surgido otras dos cepas del virus, el tipo B, originalmente hallado en el noroeste de \u00c1frica y en Asia, y el tipo A, que emergi\u00f3 posiblemente cuando el hombre ocup\u00f3 Europa. Cada gran tipo del virus se divide en subtipos a\u00fan m\u00e1s espec\u00edficos y ligados con un \u00e1rea espec\u00edfica. Por ejemplo, dentro del tipo C existe el subtipo Af1, predominante en la mayor parte de \u00c1frica. El tipo B posee dos importantes subtipos, el Af2, tambi\u00e9n de origen africano, y el MY, asi\u00e1tico. El tipo A presenta el subtipo EU, asociado con Europa.<\/p>\n<p>En concordancia con el art\u00edculo escrito por los investigadores paraenses, el virus exhibe una gran diversidad gen\u00e9tica entre la poblaci\u00f3n de Bel\u00e9m, con predominio del tipo B, mientras que los <em>quilombolas<\/em> portan variantes africanas (Af2) y tambi\u00e9n asi\u00e1ticas (MY). La india Suru\u00ed tambi\u00e9n portaba el subtipo MY. \u201cTambi\u00e9n observamos que hay mutaciones en el virus hallado en Par\u00e1 que parecen haber ocurrido luego de que el JCV ingresara en esa parte de Brasil\u201d, comenta Ishak. Puede que est\u00e9 surgiendo un subtipo t\u00edpicamente amaz\u00f3nico del agente infeccioso.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>CAYRES-VALLINOTO, I. M. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0046523\" target=\"_blank\">Human JCV infections as a bio-anthropological\u00a0marker of the formation of brazilian amazonian populations<\/a>. <strong>Plos One.<\/strong> Publicado <em>online<\/em> el 12 de oct. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Virus humano refleja las migraciones entre distintas etnias en Par\u00e1","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,300,306],"coauthors":[101],"class_list":["post-87758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-evolucion","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87758"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=87758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}