{"id":87838,"date":"2013-01-15T19:24:38","date_gmt":"2013-01-15T21:24:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=87838"},"modified":"2017-03-06T15:15:26","modified_gmt":"2017-03-06T18:15:26","slug":"el-patriarca-de-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-patriarca-de-la-ciencia\/","title":{"rendered":"El patriarca de la ciencia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_87879\" style=\"max-width: 243px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-87879\" title=\"068-073_Bonifacio_202-1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/068-073_Bonifacio_202-1-233x300.jpg\" alt=\"\" width=\"233\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/068-073_Bonifacio_202-1-233x300.jpg 233w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/068-073_Bonifacio_202-1.jpg 290w\" sizes=\"auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Brasiliana Guita y Jos\u00e9 Mindlin-USP<\/span>Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio, en una litograf\u00eda de 1861 realizada por el franc\u00e9s Jean Sisson: hombre erudito y estudioso de las m\u00e1s diversas \u00e1reas del pensamiento<span class=\"media-credits\">Biblioteca Brasiliana Guita y Jos\u00e9 Mindlin-USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una investigaci\u00f3n realizada en 2011 por el Congreso Nacional revel\u00f3 que tan s\u00f3lo un 8% de los 652 diputados y senadores cuentan con maestr\u00eda o doctorado. En el Senado, el 9,5% de los parlamentarios ni siquiera posee estudios superiores. Las estad\u00edsticas, quiz\u00e1, no afecten el desempe\u00f1o de los legisladores, tal como desean algunos especialistas, pero la comparaci\u00f3n con el curr\u00edculo de un pol\u00edtico del pasado, Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio de Andrada e Silva (1763-1838), da que pensar. Cient\u00edfico reconocido por sus pares, con una carrera de nivel mundial, una rareza en el siglo XVIII, era versado en miner\u00eda y metalurgia, tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica, con varios art\u00edculos publicados en los principales peri\u00f3dicos acad\u00e9micos de Europa, traducidos a varios idiomas.<\/p>\n<p>Al cabo, Jos\u00e9 Bonf\u00e1cio [as\u00ed qued\u00f3 conocido hist\u00f3ricamente], hablaba y escrib\u00eda en seis idiomas y le\u00eda 11, un hombre erudito y \u00e1vido lector de estudiosos de las m\u00e1s diferentes \u00e1reas del pensamiento. Fue miembro de las principales academias de ciencias del planeta, descubri\u00f3 diversos minerales, fue profesor en la Universidad de Coimbra y dirigente de algunas de las principales industrias de Portugal y Brasil. Es tambi\u00e9n, el \u00fanico brasile\u00f1o ligado al descubrimiento de un nuevo elemento qu\u00edmico, el litio, y, en su homenaje, al granate de hierro y calcio se lo bautiz\u00f3 andradita. Pregonaba, desde mucho antes del surgimiento de la ecolog\u00eda, una explotaci\u00f3n \u201cracional\u201d de los recursos naturales, encresp\u00e1ndose contra la destrucci\u00f3n de las selvas. Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio conceb\u00eda a las ciencias como algo fundamental para el desarrollo de Brasil: proyect\u00f3 la creaci\u00f3n de universidades, de escuelas de minas, expediciones cient\u00edficas para mapear el territorio y sociedades econ\u00f3micas y cient\u00edficas.<\/p>\n<p>\u201cPero se lo redujo al papel pol\u00edtico de Patriarca de la Independencia, un movimiento que rechaz\u00f3 hasta \u00faltimo momento. Bonif\u00e1cio, por encima de todo, fue un cient\u00edfico, formado por la Ilustraci\u00f3n, y desde\u00f1aba el conocimiento de escritorio. Cre\u00eda en una ciencia con sentido propositivo y pr\u00e1ctico. Para \u00e9l, su condici\u00f3n de cient\u00edfico lo capacitaba para hallar soluciones racionales a los problemas afrontados por el Estado\u201d, explica la historiadora Miriam Dolhnikoff, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y autora de la biograf\u00eda recientemente publicada <em>Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio<\/em> (Companhia das Letras). \u201cComo pol\u00edtico, su faceta m\u00e1s conocida, \u00e9l se hallaba al frente del proceso de construcci\u00f3n de una nueva naci\u00f3n, pero la manera en que pens\u00f3 esa naci\u00f3n estuvo determinada por su formaci\u00f3n como cient\u00edfico\u201d, dice. Seg\u00fan la investigadora, el \u201ccient\u00edfico pol\u00edtico\u201d quiso fabricar la nacionalidad en su laboratorio social, solamente mezclando en los tubos de ensayo del cotidiano las diversas matrices culturales para producir una \u00fanica, sintetizada en el mestizaje.<\/p>\n<p>\u201cHay m\u00e9rito en el conocimiento concentrado en las realizaciones de Bonif\u00e1cio como pol\u00edtico. Pero la pol\u00edtica se restringi\u00f3, en Brasil, a tan s\u00f3lo dos a\u00f1os en la vida de un hombre de 59 a\u00f1os, ya jubilado, due\u00f1o de una larga trayectoria como miner\u00f3logo en Portugal\u201d, recuerda el periodista y polit\u00f3logo Jorge Caldeira, responsable de la digitalizaci\u00f3n de la obra completa de Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio, disponible en el portal Obra Bonif\u00e1cio (<a href=\"http:\/\/www.obrabonifacio.com.br\">www.obrabonifacio.com.br<\/a>). \u201cFue el erudito brasile\u00f1o m\u00e1s respetado dentro de la comunidad cient\u00edfica internacional de la \u00e9poca. Por eso, no aceptaba compromisos y padeci\u00f3 prejuicios por ser un cient\u00edfico de renombre internacional que tambi\u00e9n pose\u00eda mucho poder pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_87886\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87886 \" title=\"068-073_Bonifacio_202-3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/068-073_Bonifacio_202-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"139\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marcos Scheliga<\/span>Patio de la Universidad de Co\u00edmbra, en Portugal, donde Bonif\u00e1cio estableci\u00f3 contacto con las ideas modernas<span class=\"media-credits\">Marcos Scheliga<\/span><\/p><\/div>\n<p>Bonif\u00e1cio form\u00f3 parte de una nueva generaci\u00f3n de brasile\u00f1os en Coimbra. \u201cAs\u00ed como la mayor\u00eda segu\u00eda la tradici\u00f3n de estudiar leyes para regresar a Brasil y administrar los negocios de la familia, la nueva mentalidad ilustrada atrajo a muchos estudiantes de la colonia que percib\u00edan en el conocimiento cient\u00edfico la posibilidad de desarrollar sus capacidades y las potencialidades del imperio\u201d, comenta Dolhnikoff. De tal modo, entre 1772 y 1822, entre los 866 brasile\u00f1os graduados en Coimbra, 450 cursaron matem\u00e1tica; 250 estudiaron filosof\u00eda natural (ciencias naturales) y 65 se dedicaron a la medicina. El joven de 20 a\u00f1os arrib\u00f3 a Portugal en 1780, en medio del movimiento de modernizaci\u00f3n que combatir\u00eda lo que sus contempor\u00e1neos diagnosticaban como la \u201cdecadencia del reino\u201d. \u201cExist\u00eda, entonces, una fuerte identificaci\u00f3n entre ciencia y pol\u00edtica. El estado reclutaba naturalistas para cargos importantes en la administraci\u00f3n, para garantizar que se aplicara la pol\u00edtica reformista\u201d, sostiene el historiador Alex Varela, autor de <em>Juro-lhe pela honra de bom vassalo e bom portugu\u00eas: an\u00e1lise das mem\u00f3rias cient\u00edficas de Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio<\/em> (Annablume).<\/p>\n<p>Como resultado de ello, en 1772, la Universidad de Coimbra, centro del conocimiento lusitano, atraves\u00f3 una gran reforma, importando profesores para suplir las carencias locales. Uno de los m\u00e1s influyentes fue Domingos Vandelli, c\u00e9lebre naturalista amigo de Linn\u00e9, contratado para ense\u00f1ar historia natural y qu\u00edmica. En poco tiempo, el italiano cre\u00f3 un grupo de disc\u00edpulos que abogaban por el dominio de la naturaleza como alternativa para que Portugal superara el desfase econ\u00f3mico con el resto de la Europa ilustrada. \u201cPara \u00e9l, era necesario crear un inventario de la naturaleza de las colonias en instituciones cient\u00edficas, ya que esas producciones naturales ser\u00edan las que contribuir\u00edan a la recuperaci\u00f3n del reino\u201d, agrega Varela. Bonif\u00e1cio, alumno de Vandelli, pas\u00f3 a concebir a la ciencia no como mera forma de alcanzar conocimiento, sino como un instrumento capaz de transformar la sociedad. \u201cEra aqu\u00e9lla una ciencia aplicada, pragm\u00e1tica, que ten\u00eda la funci\u00f3n social de resolver problemas. La naturaleza de la colonia deber\u00eda ser cient\u00edficamente conocida y explotada, para contribuir con la industrializaci\u00f3n portuguesa\u201d, analiza el investigador.<\/p>\n<p>\u201cLa elecci\u00f3n de Bonif\u00e1cio por la mineralog\u00eda se encuadraba en esa perspectiva de una ciencia utilitaria. Traslad\u00f3 la visi\u00f3n del cient\u00edfico ilustrado hacia la pol\u00edtica. Como miner\u00f3logo, quiso amalgamar los metales de que dispon\u00eda para crear el temple de la naci\u00f3n civilizada. La naturaleza y la historia aportaban todos los elementos necesarios. Bastaba solamente con la raz\u00f3n y el saber, aliados al poder del Estado, para transformarlos en metal noble\u201d, dice Dolhnikoff. \u201cEl hombre de ciencia deb\u00eda ligarse al Estado y aceptar los valores jerarquizados de esa sociedad. A cambio, el estudioso obten\u00eda honra y privilegios, seg\u00fan el esp\u00edritu jer\u00e1rquico del Antiguo R\u00e9gimen\u201d, analiza la historiadora Berenice Cavalcante, docente de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-RJ) y autora de <em>Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio: raz\u00e3o e sensibilidade<\/em> (FGV). De esta manera, el cient\u00edfico Bonif\u00e1cio era b\u00e1sicamente un empleado del Estado. \u00c9ste, a su vez, invert\u00eda fuertemente en la formaci\u00f3n de los cuadros acad\u00e9micos que deb\u00edan aportarle al imperio aquello de lo que m\u00e1s carec\u00eda: conocimiento t\u00e9cnico. Para ello, se conced\u00edan viajes de especializaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n, tal como el que Bonif\u00e1cio realiz\u00f3 entre 1790 y 1800 por Europa central y septentrional, donde visit\u00f3 las grandes escuelas y regiones mineras.<\/p>\n<div id=\"attachment_87893\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87893\" title=\"068-073_Bonifacio_202-5\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/068-073_Bonifacio_202-5.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"159\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Carvalho\/ Creative Commons<\/span>Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Ajuda, en Lisboa, cuya construcci\u00f3n obedec\u00eda a un proyecto de Vandelli, preocupado por crear un laboratorio para la naturaleza de la colonia<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Carvalho\/ Creative Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>No se trataba de \u201cviajes filos\u00f3ficos\u201d: el beneficiado tendr\u00eda que observar todo para llevar los vientos de la modernidad al imperio. \u201cS\u00f3lo se visitaban sitios de importancia, tales como los centros de conocimiento mineral\u00f3gico, de filosof\u00eda natural y de qu\u00edmica\u201d, comenta Cavalcante. En Francia, realiz\u00f3 el curso de qu\u00edmica de Fourcroy; en Alemania, conoci\u00f3 a Humboldt y tom\u00f3 clases con Kant, trabajando en las minas; visit\u00f3 las minas de Bohemia y llev\u00f3 a cabo investigaciones en Suecia y Dinamarca. El art\u00edculo sobre los minerales hallados, en especial la petalita o castorita y el espodumeno, tuvo gran repercusi\u00f3n, y su lectura por parte del qu\u00edmico ingl\u00e9s Humphry Davy hizo posible el descubrimiento de un nuevo elemento, bautizado como litio.<\/p>\n<p>\u201cDurante ese viaje tambi\u00e9n fue cuando retom\u00f3 el enfoque cr\u00edtico de Vandelli sobre la destrucci\u00f3n irracional de la naturaleza, reformul\u00e1ndola, seg\u00fan su criterio, como una preocupaci\u00f3n intensa por la cuesti\u00f3n ambiental. Esa parte del pensamiento de Bonif\u00e1cio, desgraciadamente, es subestimada por los historiadores\u201d, afirma el historiador Jos\u00e9 Augusto P\u00e1dua, docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), y autor de <em>Um sopro de destrui\u00e7\u00e3o: pensamento pol\u00edtico e cr\u00edtica ambiental no Brasil escravista <\/em>(Zahar). \u201cBonif\u00e1cio convivi\u00f3 directamente con el proceso de gestaci\u00f3n del nuevo universo te\u00f3rico sobre la din\u00e1mica de la naturaleza. Sobre todo, en sus escritos no presenta una mera transposici\u00f3n de la discusi\u00f3n europea para el \u00e1mbito luso-brasile\u00f1o, sino una interpretaci\u00f3n personal derivada de sus vivencias y reflexiones\u201d, a\u00f1ade P\u00e1dua. Seg\u00fan el autor, para Bonif\u00e1cio, el desarrollo no podr\u00eda basar su crecimiento en la destrucci\u00f3n anticient\u00edfica de las selvas, ya que esos actos amenazaban el futuro. \u201cNuestras preciadas selvas desaparecen, v\u00edctimas del fuego y del hacha, de la ignorancia y del ego\u00edsmo. Sin vegetaci\u00f3n, nuestro hermoso Brasil quedar\u00e1 reducido a desiertos \u00e1ridos como Libia. Llegar\u00e1 entonces el d\u00eda en que la ultrajada naturaleza se vengue por tantos cr\u00edmenes\u201d, escribi\u00f3 en 1828.<\/p>\n<p>\u201cHay que tener cuidado al plantear a Bonif\u00e1cio como un \u2018ecologista\u2019, porque en la \u00e9poca no se planteaba la posibilidad del agotamiento de las riquezas naturales y no se vislumbraba que la destrucci\u00f3n de la naturaleza pondr\u00eda en riesgo al medio ambiente. Se trataba de la preocupaci\u00f3n de un cient\u00edfico por un uso m\u00e1s eficaz y racional de la naturaleza para asegurar mejores resultados econ\u00f3micos\u201d, advierte Dolhnikoff. Ese enfoque pragm\u00e1tico atrajo la atenci\u00f3n de don Rodrigo de Souza Coutinho, ministro de Marina y Ultramar. Como miembro de la Academia Real de Ciencias, el noble era un ilustrado que abogaba por la recuperaci\u00f3n de la miner\u00eda en la colonia, a la que muchos consideraban \u201cagotada\u201d, como la llave para el renacimiento del imperio. Siempre y cuando fuese conducido con \u201cciencia\u201d. Ni bien regres\u00f3 de su peregrinaci\u00f3n por Europa, Bonif\u00e1cio fue invitado por don Rodrigo para crear una carrera de metalurgia en Coimbra y lo nombr\u00f3, en 1801, intendente de minas del reino de Portugal. Era el comienzo de la uni\u00f3n org\u00e1nica del cient\u00edfico y el funcionario p\u00fablico, mantenida en perfecta sinton\u00eda hasta su retorno a Brasil.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las minas, Bonif\u00e1cio se hizo cargo de la Casa de la Moneda, donde promovi\u00f3 estudios y cursos de qu\u00edmica, y de los bosques reales, donde pudo poner en pr\u00e1ctica sus ideales de armon\u00eda entre la naturaleza y el \u201cprogreso\u201d. Incansable, traz\u00f3 un inventario de los problemas de la miner\u00eda en Portugal, puso en actividad a la primera m\u00e1quina de vapor del pa\u00eds, haciendo m\u00e1s eficiente la extracci\u00f3n de carb\u00f3n, y puso en funcionamiento la f\u00e1brica de hierro de Figueir\u00f3, estableciendo una administraci\u00f3n racional y moderna, logrando est\u00e1ndares considerables de producci\u00f3n del metal. Por si no bastase, descubri\u00f3 un nuevo fil\u00f3n de carb\u00f3n en Porto que afirm\u00f3 que podr\u00eda abastecer al reino durante 1.500 a\u00f1os. Pero la lentitud de la burocracia imperial, que le imped\u00eda implantar con eficiencia la \u201ctecnolog\u00eda\u201d en Portugal, acab\u00f3 por cansarlo, y decidi\u00f3 regresar a Brasil en 1819. En un discurso de despedida, defendi\u00f3 las potencialidades de la colonia para implantar el \u201cnuevo\u201d Imperio Portugu\u00e9s: \u201c\u00a1Qu\u00e9 pa\u00eds, \u00e9se, se\u00f1ores, para una nueva civilizaci\u00f3n y para una nueva cuna de las ciencias! \u00a1Qu\u00e9 tierra para un gran y vasto imperio!\u201d. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde se top\u00f3 de lleno con la realidad: \u201cEn Brasil, las ciencias y el saber no tienen cabida. Todo lo que interesa es vender az\u00facar, caf\u00e9, algod\u00f3n y tabaco\u201d. De todos modos, al comienzo, el pa\u00eds natal le encant\u00f3 al hombre disgustado con los \u201cvicios\u201d de la modernidad europea.<\/p>\n<p>En 1820, junto a su hermano Martim Francisco, realiz\u00f3 un \u201cviaje mineral\u00f3gico\u201d que arranc\u00f3 en Santos y recorri\u00f3 72 leguas del sert\u00f3n paulista, inquieto por evaluar los recursos naturales. \u201cAl analizar lo que encontr\u00f3, lament\u00f3 el inmenso potencial perdido por el atraso y \u2018dejadez\u2019 de los brasile\u00f1os en el cultivo de la tierra. Se enfureci\u00f3 por la destrucci\u00f3n disparatada de la naturaleza y previ\u00f3 que, luego de que se agotaran los recursos, las poblaciones migrar\u00edan constantemente, dificultando todav\u00eda m\u00e1s la llegada de la civilizaci\u00f3n\u201d, sostiene Cavalcante. Como buen iluminista, esos obst\u00e1culos no lo desanimaban; m\u00e1s bien, lo impulsaban a actuar, reavivando al naturalista jubilado. \u201c\u00c9l ve\u00eda a Brasil como una piedra en bruto, repleta de potencialidades para modelarla seg\u00fan su voluntad ilustrada. Bonif\u00e1cio inaugur\u00f3 un linaje de estadistas que se propusieron elaborar para el pa\u00eds un proyecto global de naci\u00f3n dentro de una perspectiva m\u00e1s amplia y generosa que la dictada por sus pares y contempor\u00e1neos\u201d, analiza Dolhnikoff.<\/p>\n<p>Por ende, para la investigadora, el r\u00f3tulo de conservador, adquirido por su f\u00e9rrea defensa de la monarqu\u00eda, es injusto. \u201cFue uno de los pol\u00edticos m\u00e1s reformistas de su \u00e9poca. Su empe\u00f1o por crear una naci\u00f3n homog\u00e9nea, mediante el mestizaje, el fin de la esclavitud, la asimilaci\u00f3n de los abor\u00edgenes, asegurando alg\u00fan grado de educaci\u00f3n y medios de subsistencia para todos, constitu\u00eda el meollo de su proyecto nacional, producto de su formaci\u00f3n como cient\u00edfico\u201d, comenta Dolhnikoff. Basta con pensar en su pionerismo en la defensa del mestizaje como base de la identidad nacional. \u201cEn un momento en que los fundadores de la primera legislaci\u00f3n iluminista del planeta, los estadounidenses, cre\u00edan en diferencias raciales, \u00e9l las negaba, una postura que reci\u00e9n adquiri\u00f3 relevancia a mediados del siglo XX\u201d, dice Caldeira. No tomaba a la producci\u00f3n europea como ejemplo por seguir, sino como un m\u00e9todo que deb\u00eda replantearse. \u201cBonif\u00e1cio utilizaba al iluminismo como herramienta para analizar a los brasile\u00f1os y fundar una naci\u00f3n que tuviera en cuenta el comportamiento de los brasile\u00f1os. Ning\u00fan iluminista de su \u00e9poca fue tan lejos en la valoraci\u00f3n de la realidad de los brasile\u00f1os en detrimento del trasplante directo de los modelos importados\u201d.<\/p>\n<p>Defendi\u00f3 un modelo de naci\u00f3n basada en la homogeneidad mediante el mestizaje de razas, lo cual terminar\u00eda con las profundas diferencias raciales. No deseaba un \u201cblanqueamiento\u201d de Brasil, sino que conceb\u00eda como un deber del Estado estimular las uniones entre abor\u00edgenes, blancos y mulatos. \u201cNo se trataba de humanismo, sino de la creencia de que la integraci\u00f3n favorecer\u00eda a las elites, a las cuales atribu\u00eda el rol de centro irradiador de civilizaci\u00f3n\u201d, afirma Dolhnikoff. \u201cSintom\u00e1ticamente, utiliz\u00f3 un t\u00e9rmino qu\u00edmico, \u2018amalgamado\u2019, una aleaci\u00f3n met\u00e1lica homog\u00e9nea, para explicar la necesidad de unificar a la sociedad, separada en grupos irreconciliables. Si no se amalgamaban esos muchos \u2018metales distintos\u2019, la joven naci\u00f3n corr\u00eda el riesgo de romperse ante una convulsi\u00f3n pol\u00edtica cualquiera\u201d, se\u00f1ala Varela.<\/p>\n<p>\u201cSu defensa de la abolici\u00f3n segu\u00eda el mismo principio. La esclavitud propiciaba una elite ociosa y violenta y, por consiguiente, inculta, un obst\u00e1culo para el desarrollo. Tambi\u00e9n era responsable de la destrucci\u00f3n in\u00fatil de las selvas\u201d, dice Dolhnikoff. No obstante, no era tan irrealista como para proponer la abolici\u00f3n inmediata. Prefer\u00eda un cambio gradual, apuntando a la reforma de la pr\u00e1ctica agr\u00edcola, que deber\u00eda modernizarse mediante la instrucci\u00f3n cient\u00edfica del \u201cagricultor ignorante\u201d, y por el sistema de sexmos. Se enfrent\u00f3 con los grandes terratenientes al proponer que las tierras sin cultivar fueran confiscadas por el gobierno y vendidas, destinando el dinero para los pobres, para poder incluirlos socialmente.<\/p>\n<p>\u201cDeseaba construir una naci\u00f3n dirigida por una monarqu\u00eda constitucional y para eso necesitar\u00eda el apoyo de la mayor\u00eda de la elite, y la naci\u00f3n que \u00e9l quer\u00eda construir no era la que esa elite deseaba\u201d, apunta Dolhnikoff. No se daba cuenta de que estaba en un pa\u00eds con ideas fuera de lugar. \u201cLa identificaci\u00f3n de una ciudadan\u00eda brasile\u00f1a con universalidad \u00e9tnica y religiosa a\u00fan constituye una utop\u00eda v\u00e1lida para cualquier naci\u00f3n. Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio fue el primer pensador en concebir una forma acabada de esa idea\u201d, se\u00f1ala Caldeira. \u201cDesde entonces se han elaborado varios proyectos reformistas, teniendo como modelo el mundo desarrollado, sin mejores resultados que los que obtuviera Bonif\u00e1cio\u201d, comenta la historiadora. M\u00e1s all\u00e1 de los proyectos, de todos modos dej\u00f3 como legado para el pa\u00eds una gran colecci\u00f3n de minerales y una biblioteca con m\u00e1s de 1.500 obras, algo inmenso para la \u00e9poca. Ambas desaparecieron casi por completo en medio del temerario desinter\u00e9s nacional por el saber.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio un\u00eda el hombre p\u00fablico con el naturalista","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[117],"class_list":["post-87838","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87838","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87838"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87838\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87838"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87838"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87838"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=87838"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}