{"id":87912,"date":"2013-01-15T19:32:19","date_gmt":"2013-01-15T21:32:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=87912"},"modified":"2016-01-27T15:24:57","modified_gmt":"2016-01-27T17:24:57","slug":"a-hierro-y-fuego-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-hierro-y-fuego-2\/","title":{"rendered":"A hierro y fuego"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_87922\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87922\" title=\"074-079_Siderurgica_202-1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"194\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Los famosos altos hornos construidos por Varnhagen todav\u00eda pueden contemplarse en el sitio hist\u00f3rico<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Separados por siglos, dos gobernantes concibieron el mismo proyecto y padecieron los mismos obst\u00e1culos. \u201cEstoy obligado a proponer una f\u00e1brica de hierro. Su carencia trae perjuicios irreparables, es la ruina total. Si se fabrica ac\u00e1 su precio puede ser mucho m\u00e1s m\u00f3dico. Pagamos abultadas sumas a los extranjeros por \u00e9l\u201d, escribi\u00f3 Rodrigo de Meneses en la <em>Exposi\u00e7\u00e3o sobre o estado de decad\u00eancia da capitania de Minas Gerais<\/em>, que \u00e9l gobernaba, en 1780. \u201cEl mayor problema de nuestra econom\u00eda es el sider\u00fargico. Estamos impedidos por la falta de herramientas para explotar la riqueza que tenemos\u201d, dijo Get\u00falio Vargas en un discurso realizado en 1931. Reci\u00e9n en 1946, con la creaci\u00f3n de Companhia Sider\u00fargica Nacional, ambos, finalmente, ser\u00edan \u201catendidos\u201d.<\/p>\n<p>En ese lapso, el pa\u00eds dio pasos importantes en la producci\u00f3n de hierro a gran escala, pero buena parte de la historiograf\u00eda prefiri\u00f3 desde\u00f1ar esos esfuerzos tild\u00e1ndolos de \u201cfiascos\u201d. Eran tres emprendimientos, todos comenzados en 1810. Dos en Minas Gerais: la F\u00e1brica Morro do Pilar, dirigida por Manoel Ferreira da C\u00e2mara, donde funcion\u00f3 el primer alto horno para producir hierro de Am\u00e9rica del Sur; y la F\u00e1brica Patri\u00f3tica, en Congonhas do Campo, comandada por el bar\u00f3n Eschwege, un joven pero experimentado metal\u00fargico alem\u00e1n. El intento m\u00e1s ambicioso se produjo, parad\u00f3jicamente, no en la regi\u00f3n de los yacimientos de Minas, sino en Ipanema, en \u201cMorro do Ara\u00e7oiaba\u201d, una regi\u00f3n cercana a la villa de Sorocaba, en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-111612\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202-300x180.jpg\" alt=\"074-079_Siderurgica_202\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202-300x180.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Lema\u00eetre, 1821<\/span><\/a>\u201cLa F\u00e1brica Real de Ferro Ipanema obtuvo la mayor inversi\u00f3n industrial realizada por Portugal en Brasil. Era un sofisticado complejo sider\u00fargico y concit\u00f3 la atenci\u00f3n internacional en su tiempo, aunque no haya alcanzado las metas previstas. Tildarla de \u2018fiasco\u2019 por esa causa es un error hist\u00f3rico\u201d, dice Fernando Landgraf, docente de la Escuela Polit\u00e9cnica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (Poli-USP) y director presidente del Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (IPT). La construcci\u00f3n de la sider\u00fargica, la ni\u00f1a de los ojos del proyecto modernizador de don Jo\u00e3o VI para la colonia, la llev\u00f3 adelante un equipo de metal\u00fargicos suecos, dirigidos por Carl Hedberg.<\/p>\n<p><strong>Suecos<\/strong><br \/>\n\u201cEl contrato con los suecos estipulaba que, m\u00e1s all\u00e1 de construir los edificios y hornos de la f\u00e1brica, ellos les ense\u00f1ar\u00edan a los luso-brasile\u00f1os el arte de la metalurgia, su teor\u00eda y su pr\u00e1ctica. Para ello, ten\u00edan la obligaci\u00f3n de traer una biblioteca con los mejores libros de tecnolog\u00eda sider\u00fargica a Brasil, e Ipanema obtuvo una colecci\u00f3n de 24 t\u00edtulos importantes\u201d, relata el profesor. Hasta el a\u00f1o pasado, no se sab\u00eda con certeza si los libros realmente hab\u00edan llegado al pa\u00eds. La respuesta lleg\u00f3 con un inusitado mensaje en sueco. Un grupo de investigadores que estudiaban objetos encontrados en el sitio hist\u00f3rico de Ipanema por la arque\u00f3loga Margarida Andreatta, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la USP, en busca de m\u00e1s informaci\u00f3n sobre Hedberg en internet, se top\u00f3 con el nombre del metal\u00fargico mencionado en el sitio <em>web<\/em> de un historiador de la siderurgia de Suecia.<\/p>\n<p>\u201cEl texto, que no comprend\u00edamos, finalizaba con el nombre de Hedberg y un signo de interrogaci\u00f3n. Acud\u00ed a una empresa sueca para que alguien me tradujera el contenido. Era una pregunta: \u2018\u00bfAlguien sabe del paradero de Carl Hedberg?\u2019. Nosotros lo conoc\u00edamos: vino a Brasil para construir la f\u00e1brica de hierro y estaba enterrado en un cementerio protestante de R\u00edo\u201d, recuerda Landgraf. \u201cPero no pens\u00e1bamos en la mentada biblioteca\u201d, comenta. La conexi\u00f3n se estableci\u00f3 cuando el investigador se top\u00f3 con una reedici\u00f3n del libro <em>Subs\u00eddios para a hist\u00f3ria do Ypanema<\/em>, de 1858, con autor\u00eda del senador Nicolau Vergueiro. \u201cEn \u00e9l hab\u00eda una copia del inventario de bienes de la f\u00e1brica, realizado en 1821, que refer\u00eda la existencia de 24 libros. La biblioteca existi\u00f3 y estaba desaparecida\u201d. Se trata de la primera biblioteca especializada en siderurgia que llegara a Brasil.<\/p>\n<div id=\"attachment_87929\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87929 \" title=\"074-079_Siderurgica_202-3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"159\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> L\u00e9o Ramos<\/span>C\u00e1rcel<span class=\"media-credits\"> L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>El misterioso sueco de internet era el ingeniero jubilado Sven-Gunnar Sporback, que resid\u00eda al lado de un viejo alto horno, tan grande era su pasi\u00f3n por la siderurgia. Luego de responderle la pregunta sobre Hedberg, Sporback revel\u00f3 que \u00e9l ten\u00eda ocho de los t\u00edtulos de la biblioteca de Ipanema, aunque en ediciones diferentes a las extraviadas, y se las dio a Landgraf, quien acaba de donar los ejemplares a la Biblioteca de Libros Raros de la Poli-USP. \u201cLos libros revelan parte de la historia de la F\u00e1brica de Ipanema, que fue muy importante para la historia de la industria en Brasil\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAdem\u00e1s, Ipanema se encuentra ligada a un texto que inaugura, en el pa\u00eds, la metodolog\u00eda cient\u00edfica en el an\u00e1lisis de la tecnolog\u00eda: <em>Mem\u00f3ria econ\u00f4mica e metal\u00fargica sobre a F\u00e1brica de Ferro de Ypanema<\/em>, de 1820, un informe realizado por Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio, a su regreso a Brasil, con cr\u00edticas basadas en el saber cient\u00edfico a la arquitectura de los altos hornos de Ipanema, que \u00e9l inspeccionara junto a su hermano Martim Francisco\u201d, dice el investigador. \u201cLa <em>rast <\/em>(rampa), el apoyo superior al crisol, es muy bajo y poco empinado, ya que tiene 45 grados, sobre el cual se acumula la carga todav\u00eda en crudo, que se enfr\u00eda en la circunferencia, y luego se precipita abruptamente sobre el crisol y llega al alcrib\u00eds o tobera, donde se insufla el aire, no pudiendo penetrar y fundir en forma debida y gradual. La estructura interna de los hornos y forjas presentan defectos cruciales, que, de no se correg\u00edrselos, la F\u00e1brica nunca podr\u00e1 ofrecer productos \u00f3ptimos\u201d, escribi\u00f3 Bonif\u00e1cio.<\/p>\n<div id=\"attachment_87940\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87940 \" title=\"074-079_Siderurgica_202-6\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202-6.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"139\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>F\u00e1brica de armas blancas<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas observaciones de Bonif\u00e1cio revelan que, en medio del \u2018atraso\u2019 de la colonia, hab\u00eda un luso-brasile\u00f1o capaz de realizar acotaciones negativas sobre la compleja construcci\u00f3n de altos hornos y a la altura del conocimiento almacenado en los actualizados libros suecos sobre metalurgia que integraban la biblioteca\u201d, apunta Landgraf. Al mismo tiempo, las observaciones del Patriarca de la Independencia revelan que las t\u00e9cnicas consagradas se aplicaron de manera peculiar, una prueba de que las condiciones de Brasil en la \u00e9poca a\u00fan no permit\u00edan la audacia de utilizar tecnolog\u00edas m\u00e1s avanzadas, de cara a la falta de mano de obra especializada y capaz de desempe\u00f1arse con las exigencias modernas. Hab\u00eda poco uso para una biblioteca sobre siderurgia sofisticada como la de Ipanema en el pa\u00eds, a no ser para algunos pocos.<\/p>\n<p><strong>Reformismo<\/strong><br \/>\nEsta divergencia se deb\u00eda al hecho de que Ipanema, tal como Bonif\u00e1cio, era fruto del reformismo ilustrado en boga en la sede del imperio, que financiaba investigaciones y estudios sobre miner\u00eda en las principales zonas donde se produc\u00eda hierro en Europa, para intentar poner Portugal al comp\u00e1s de la Revoluci\u00f3n Industrial. Lo cual no significaba que las soluciones importadas, que llegaban de la mano de esos ilustrados, pudieran aplicarse directamente a la realidad atrasada de la metr\u00f3poli y de la colonia. La elecci\u00f3n de la siderurgia, vista desde Lisboa como la mejor soluci\u00f3n para sacar al reino del atraso tecnol\u00f3gico en que se encontraba, no facilitaba el proceso.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda para la producci\u00f3n del hierro era incipiente en pa\u00edses que ya hab\u00edan optado por la industrializaci\u00f3n y contaban con operarios calificados. Adem\u00e1s, la fabricaci\u00f3n del mineral, incluso en esos pa\u00edses, se hac\u00eda en base a experimentos con muchos errores y escasos aciertos. Era una temeridad intentar recuperar el tranco perdido con rapidez. Para eso, Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio fue nombrado intendente de Minas del reino de Portugal, y su hermano Martim Francisco asumi\u00f3 un cargo similar en S\u00e3o Paulo. No por casualidad, su primera tarea fue justamente investigar el mentado \u201cMorro de Ara\u00e7oiaba\u201d.<\/p>\n<p>Desde 1799, con el permiso de la metr\u00f3poli, se intentaba emplazar una fundici\u00f3n de hierro en un sitio supuestamente rico en dicho mineral. Los avezados ojos de Andrada percibieron inmediatamente el potencial del lugar. M\u00e1s all\u00e1 de los yacimientos, la regi\u00f3n se hallaba circundada por selvas, esenciales para la producci\u00f3n del carb\u00f3n, el combustible de los hornos. O m\u00e1s precisamente altos hornos, en ese entonces un s\u00edmbolo de la modernidad y la alta productividad. Pero eran muy dif\u00edciles de construir, exig\u00edan personal especializado y una complicada operaci\u00f3n ininterrumpida, durante meses. Se trataba de algo osado para la colonia.<\/p>\n<div id=\"attachment_87945\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-87945 \" title=\"074-079_Siderurgica_202-7\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/074-079_Siderurgica_202-7.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"150\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Fachada de la antigua administraci\u00f3n y residencia del director de Ipanema<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>En Portugal, ensayaron el uso de altos hornos en Ferraria de Foz d\u2019Alge, pero contaban con la experiencia de metal\u00fargicos prusianos, entre los cuales se encontraban los j\u00f3venes Eschwege y Frederico Varnhagen, quien fue enviado a Brasil para ayudarle en el trabajo a Martim Francisco. El prusiano de 20 a\u00f1os inmediatamente comenz\u00f3 a planificar la nueva sider\u00fargica, que inicialmente contaba con tres hornos peque\u00f1os, cuya producci\u00f3n de hierro servir\u00eda para la construcci\u00f3n de los anhelados altos hornos. Pero, para ello, precisaba un equipo que estuviese a la altura de esa labor. Cuando se decidieron por la modernizaci\u00f3n por la v\u00eda metal\u00fargica, los portugueses comprendieron que necesitaban importar mano de obra desde regiones especializadas en el manejo de los nuevos hornos. El alem\u00e1n Varnhagen solicit\u00f3 al reino la ayuda de otros alemanes.<\/p>\n<p>En 1806, la derrota de Prusia ante Napole\u00f3n, en velado litigio contra los portugueses, imposibilit\u00f3 cualquier negociaci\u00f3n con t\u00e9cnicos alemanes. Lisboa se volc\u00f3 entonces hacia Suecia, un pa\u00eds cuya tradici\u00f3n metal\u00fargica Bonif\u00e1cio conoc\u00eda personalmente. En 1809, la Corona estableci\u00f3 un acuerdo con el empresario sueco Carl Hedberg, que contaba con una s\u00f3lida experiencia en la construcci\u00f3n y operaci\u00f3n de altos hornos. Pero se olvidaron de avisarle a Varnhagen, quien se acreditaba como director nombrado para el nuevo emprendimiento. La rivalidad entre el prusiano y el sueco comenzaba a la distancia. Curiosamente, la elecci\u00f3n de Hedberg no agrad\u00f3 a su compatriota en Brasil, el c\u00f3nsul de Suecia, Albert Kantzow.<\/p>\n<p><strong>En\u00e9rgicos<br \/>\n<\/strong>\u201cHace algunos d\u00edas lleg\u00f3 un barco con 14 fundidores suecos. Son j\u00f3venes en\u00e9rgicos, peritos en metalurgia sueca. El jefe de ellos, Hedberg, dice haber pose\u00eddo una central metal\u00fargica propia que quebr\u00f3. La naturaleza brinda todo para que esta empresa sea ben\u00e9fica para el pa\u00eds y extremadamente nociva para la metalurgia sueca. El arribo de estos compatriotas me duele profundamente. Soy un sueco honrado y las p\u00e9rdidas que sufre mi patria me afectan m\u00e1s que las m\u00edas propias\u201d, escribi\u00f3, en 1810, el diplom\u00e1tico, disconforme de ver la t\u00e9cnica sueca en manos luso-brasile\u00f1as. No obstante, Hedberg no demostr\u00f3 tener la t\u00edpica eficiencia escandinava: se demor\u00f3 14 meses para comenzar con las obras de la f\u00e1brica, cobr\u00e1ndoles un sueldo a los portugueses desde la firma de su contrato.<\/p>\n<p>Apur\u00e1ndolo, estaba Varnhagen, representante t\u00e9cnico de los accionistas de Ipanema. Durante tres a\u00f1os hostig\u00f3 a Hedberg reclamando el comienzo de la construcci\u00f3n de los altos hornos. \u201cEl proyecto del sueco era similar al de Varnhagen: comenzar la producci\u00f3n con hornos de reducci\u00f3n directa para fabricar el hierro necesario para la fabricaci\u00f3n de los altos hornos y forjas de refinamiento\u201d, dice el historiador Paulo Eduardo Ara\u00fajo, del equipo de Landgraf. Eso no impidi\u00f3 las cr\u00edticas por parte del alem\u00e1n, quien describ\u00eda al escaso acero producido como \u201cquebradizo y de mala calidad\u201d. \u201cUna empresa que mal comienza no puede dar buenos frutos. Lo que me sorprende es que se otorgue importancia a tanta charlataner\u00eda. La escasa habilidad del director Hedberg se junta con sus manejos, y de eso no puede esperarse nada bueno\u201d, escribi\u00f3 Varnhagen a su amigo Eschwege.<\/p>\n<p>En 1814, Hedberg, incapaz de producir las cantidades anuales prometidas de \u201chierro refinado\u201d, entre 480 y 600 toneladas, finalmente fue despedido. \u201cPese a las cr\u00edticas de Varnhagen, repetidas por los historiadores, la competencia metal\u00fargica del director sueco es innegable. Se trat\u00f3 de una decisi\u00f3n que mezcl\u00f3 intriga, pol\u00edtica y cierta dosis de fallas en la gesti\u00f3n de Hedberg\u201d, afirma Landgraf. Varnhagen fue elegido para sustituirlo y asumir las operaciones. Entre 1815 y 1818 construy\u00f3, finalmente, los altos hornos, pero su producci\u00f3n no super\u00f3 las 30 toneladas anuales, muy por debajo de las 600 toneladas previstas. As\u00ed, en 1820, fue el turno del alem\u00e1n de transformarse en blanco. \u201cHubo excesos. Bonif\u00e1cio, en su <em>Mem\u00f3ria<\/em>, no hizo solamente cr\u00edticas t\u00e9cnicas, sino insinuaciones que afectaron directamente a Varnhagen, acusado de conspirador, ignorante en metalurgia del hierro y mal gestor\u201d, comenta Ara\u00fajo.<\/p>\n<p><strong>Producci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>En 1821, el alem\u00e1n renunci\u00f3 a Ipanema, alegando problemas de salud. \u201cEra un profesional especializado en proponer soluciones t\u00e9cnicas y de gesti\u00f3n de la producci\u00f3n, pero no era un sabio como Eschwege o el propio Bonif\u00e1cio\u201d, dice el historiador. Las modificaciones que implement\u00f3 en Ipanema fueron notables y se granjearon el reconocimiento internacional por su efectividad y modernidad tecnol\u00f3gica. Un ejemplo de su creatividad t\u00e9cnica fue el uso de la fuerza hidr\u00e1ulica en una \u00e9poca en la que la m\u00e1quina de vapor inglesa a\u00fan era una curiosidad. Otro ejemplo notable de su \u201cvisi\u00f3n pr\u00e1ctica\u201d fue la soluci\u00f3n que aport\u00f3 para resolver el problema que desvelaba a los constructores de altos hornos: hallar un material refractario para revestir los hornos que soportase altas temperaturas.<\/p>\n<p>La alternativa disponible, importar ladrillos industriales desde Inglaterra, no era econ\u00f3micamente factible. Se trataba de una cuesti\u00f3n fundamental: sin buenos refractarios era imposible lograr que funcionasen los altos hornos. El intendente C\u00e2mara, de Minas do Pilar, aclamado por la construcci\u00f3n del primer alto horno, vio c\u00f3mo su horno se arruinaba por no tener materiales adecuados. Varnhagen encontr\u00f3, al lado de la f\u00e1brica, un tipo de arenisca que pens\u00f3 en utilizar como refractario. \u201cCon gran \u00e9xito: hasta su cierre, en 1895, Ipanema nunca necesit\u00f3 importar materiales para revestir los hornos. La profesora Eliane Dal Lima, del Instituto de Geociencias de la USP (IG-USP), se encuentra analizando el descubrimiento de Varnhagen para revelar sus propiedades\u201d. Por eso provoca asombro la presi\u00f3n sobre el alem\u00e1n para su despido.<\/p>\n<p>\u201cFue por cuestiones pol\u00edticas, por su enemistad con Bonif\u00e1cio, quien quiz\u00e1 lo envidiase, sinti\u00e9ndose superior a \u00e9l. El Imperio Portugu\u00e9s supo invertir en la formaci\u00f3n de un grupo de ilustrados, pero no se preocup\u00f3 por crear mecanismos para que \u00e9stos pudieran trabajar libres de cuestiones pol\u00edticas, siempre temerosos de perder sus cargos ante el cambio de un gabinete\u201d, apunta Ara\u00fajo. As\u00ed, cuando el potencial de las f\u00e1bricas de hierro de Minas revel\u00f3 su superioridad, la planta paulista fue dejada de lado, quedando para la posteridad como una experiencia costosa y fracasada. Al contrario de lo que se opinaba de ella en su tiempo, citada en publicaciones t\u00e9cnicas extranjeras con admiraci\u00f3n y destino \u201ctur\u00edstico\u201d de viajeros tales como Debret, Saint-Hilaire y Spix y Martius.<\/p>\n<p>\u201cIpanema signific\u00f3 un intento efectivo de introducci\u00f3n de la moderna siderurgia en la Am\u00e9rica portuguesa. Fue un gran y sofisticado complejo metal\u00fargico, altamente estructurado. Necesariamente, concentr\u00f3 en un mismo sitio la diversidad de saberes y competencias polit\u00e9cnicas que en la metalurgia europea se hallaban dispersas en m\u00faltiples unidades de producci\u00f3n fabril\u201d, a\u00f1ade Ara\u00fajo. La f\u00e1brica produjo en forma pionera hierro a gran escala en Am\u00e9rica del Sur y fue, sin lugar a dudas, acota el historiador, un prototipo que, pese a las dificultades que atraves\u00f3, funcion\u00f3 bien teniendo en cuenta el estado de la t\u00e9cnica en el Brasil colonial.<\/p>\n<p>Cuando se la analiza en t\u00e9rminos tecnol\u00f3gicos, no hab\u00eda mucha diferencia entre lo que se hizo en la f\u00e1brica paulista y en Europa. Pero el uso incorrecto o incompleto de ese conocimiento ante a la carencia de personal especializado impidi\u00f3 que un proyecto sofisticado como el de Ipanema pudiera prosperar. \u201cEntre los operarios no hay uno que haya trabajado en un alto horno, lo cual hace que las operaciones sean muy imperfectas\u201d, se\u00f1al\u00f3 Varnhagen, quien siempre advirti\u00f3 sobre la necesidad de contar con operarios capacitados. Los esclavos que trabajaban en la f\u00e1brica son otra evidencia de las \u201cideas fuera de lugar\u201d, que manten\u00edan estructuras arcaicas para operar innovaciones tecnol\u00f3gicas de primera l\u00ednea, generando una divergencia de aptitudes e impidiendo el progreso efectivo del pa\u00eds, pese a las inversiones. La misma cr\u00edtica de 1780, antes citada, fue el fantasma que rond\u00f3 a Vargas siglos m\u00e1s tarde: \u201cla falta de preparaci\u00f3n\u201d. La brecha entre el saber cient\u00edfico y las posibilidades de aplicaci\u00f3n contin\u00faa, en cierta forma, siendo un obst\u00e1culo para el desarrollo tecnol\u00f3gico del pa\u00eds.<\/p>\n<p>S\u00f3lo se emular\u00eda un emprendimiento como el de Ipanema con la posterior creaci\u00f3n de Companhia Sider\u00fargica Nacional. \u00bfTendr\u00edan similitudes ambos proyectos? \u201cEn la audacia\u201d, responde Ara\u00fajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El pionerismo de la F\u00e1brica Real de Hierro dej\u00f3 sus lecciones de audacia","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[294],"coauthors":[117],"class_list":["post-87912","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87912","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87912"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87912\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87912"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87912"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87912"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=87912"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}