{"id":88155,"date":"2005-06-01T00:00:19","date_gmt":"2005-06-01T03:00:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=88155"},"modified":"2013-01-15T20:19:41","modified_gmt":"2013-01-15T22:19:41","slug":"un-heredero-de-gobineau-en-los-tr%c3%b3picos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-heredero-de-gobineau-en-los-tr%c3%b3picos\/","title":{"rendered":"Un heredero de Gobineau en los tr\u00f3picos"},"content":{"rendered":"<p><em>Nota<\/em><em>: Hall\u00e9 el siguiente texto, sin firma, en una p\u00e1gina arrancada probablemente de un diario. El autor ten\u00eda &#8211; o a\u00fan tiene &#8211; una caligraf\u00eda menuda, femenina, cuyas letras \u201ca\u201d al final de las palabras terminaban en cierta l\u00ednea que se alargaba y poco antes de concluir dibujaba una curva suave. La tinta azul del bol\u00edgrafo creaba un contraste antiguo con el amarillento papel sin renglones. La hoja estaba doblada al medio a lo largo, se\u00f1alando el cap\u00edtulo de una obra del fil\u00f3sofo Alfred Rosenberg, editada en el alfabeto g\u00f3tico alem\u00e1n. Hall\u00e9 ese libro en una de las pilas de libros viejos de la librer\u00eda de usados del viejo Gazzeau, que cerr\u00f3 sus persianas hace muchos a\u00f1os. Furtivamente, me escond\u00ed la hoja en un bolsillo de la chaqueta y arroj\u00e9 el ejemplar a un rinc\u00f3n. Y de desde entonces he venido reflexionando sobre su contenido.<\/em><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Repito hoy,unavezpasados tres d\u00edas, elh\u00e1bitode todas las noches:mesiento a lamesade trabajo demibibliotecay abroestecuaderno. La nochesilenciosapareceserm\u00e1s espesa a\u00fan. Y el silencioquecircunda lacasa, siempre tan acogedor,merestringe,mehiere.Todoslos esfuerzosquehe emprendido en los\u00faltimosmeses hanresultadoin\u00fatiles, einclusolas dosentrevistascon el rector no han surtido ning\u00fan efecto, loquesignificaquemiproyecto ha sido archivado.<\/p>\n<p>A decir verdad, no tengonadadequequejarme. Despu\u00e9s dequehace dos a\u00f1osmepretirieronparaocuparlac\u00e1tedrade Antropolog\u00edaSocial,estetipode reacciones no deber\u00edan sorprenderme.<\/p>\n<p>Adelante m\u00edo, en la rendijaentrelas estanter\u00edas, un peque\u00f1ofocodeluzilumina oretratodel cardenal Ippolito de Medici,pintadoporTiziano Vecellio. Ippolito&#8230;<\/p>\n<p>Meacuerdo de aquella primera vezquelo vi. Est\u00e1bamos en el palacio Pitti, en Florencia. Mipadremellevaba de la mano, d\u00e1ndome clases de historia con esa vozestruendosa quesiempre measustaba. Y all\u00ed estaba el retrato, al ladode otro queeraquiz\u00e1 el de Felipe II. Pero Hip\u00f3lito\u2026 robusto, con la complexi\u00f3n s\u00f3liday el fondo oscuro quehace emerger la figurasombr\u00eda, comoqueescap\u00e1ndose del soporde la muerte, con sus manossujetando firmementela picay la espada, y su mirada soberbia y altiva, desde\u00f1osa y arrogante; esa mirada quemefascina, sobrando porencima de esa bella narizlevementeaquilinay la barba, negray pulcra, haciendo resaltar ese rostroagresivo, todoen \u00e9l me<em> <\/em>conmovi\u00f3 detal maneraque, aquella misma noche,para desesperaci\u00f3n demimadre, la fiebre hizopresa de m\u00ed, mientras so\u00f1abaque Ippolito ven\u00eda\u00a0 a quedarse amilado en lacama, toc\u00e1ndome con susdedos gruesos,similares a los demipadre. No sonre\u00eda:me devoraba con su mirada enigm\u00e1tica, manteniendo la ceja izquierda erguida. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00eda yo? \u00bfTrece? \u00bfCatorce? Le supliqu\u00e9que regres\u00e1ramos al museo, llegu\u00e9incluso a llorar, peromiss\u00faplicas fueron en vano. Enseguida viajamos a Roma, y al fin de las vacacionesme obligaron avolver al internado en Suiza. Contodo, no sinantes pedirle a mam\u00e1queme comprara un hermoso ejemplarsobre Tiziano, donde reencontrara a Hip\u00f3lito, ocupandounap\u00e1gina entera.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os pasaron y, siemprequepuedo, regreso a Pitti. Perodesdequemeafinqu\u00e9 en Brasil, en esta propiedadquepertenece amifamiliadesdehace generaciones, le solicit\u00e9 a unafamadofalsificadorlondinense esta copiaquevelaporm\u00ed mientras escribo, leo opreparomisclases.<\/p>\n<p>Noobstante, luego de lo sucedido estasemana, nos\u00e9durantecu\u00e1nto tiempo seguir\u00e9 aceptando humillaciones en la universidad. Cuando defend\u00edmitesis doctoral,unapartede lamesaexaminadora la repudi\u00f3, calific\u00e1ndolacomo\u201cretr\u00f3grada\u201d, mientras solapadamentemetachaban de \u201cracista\u201d. \u00c9se fue el precioquedeb\u00edpagarpormilucidezyporintentarrevivir a Gobineau&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Ignorantes! \u00a1Creenquelo sabentodo,solamenteporhaber le\u00eddo media docena depanfletosizquierdistas! Pero se olvidan dequela Antropolog\u00eda debeseruna\u00a0 cienciaviva, dedicada a estudiar al hombre en susdiferentesh\u00e1bitats, yprincipalmentea demostrarles a losquese apartaron de la barbarie loquelesesperasiinvolucionan, movidosporsus errores. Les he repetidoestocentenares de veces: urgeredimensionarel concepto de raza, adaptarlo auna\u00a0 concepci\u00f3n realista delmundo, despojada detodoidealismo, y aceptar la jerarqu\u00eda de losgrupossociales. \u00a1Es imposible escamotearse de la realidad!<\/p>\n<p>Sin embargo, no cejar\u00e9. \u00bfNo meconceden el terrenoen el campus? \u00bfArchivan miproyecto? \u00a1Pues nacer\u00e1 aqu\u00ed mismo, en esta propiedad! Todossabr\u00e1n, en la pr\u00e1ctica, de qu\u00e9 manera el <em>Essai sur l\u2019inegalit\u00e9 des races humaines<\/em> sigue siendounaobracapaz de abrirle los ojos a la humanidad. Y loque laacademiame niega,que es darle nuevavida a los proyectos de Geoffroy de Saint-Hilaire, \u00a1lo har\u00e9 en proporciones jam\u00e1santes imaginadas! Revivir\u00e9 las antiguas exposiciones etnogr\u00e1ficas, presentando a losgrupossocialesex\u00f3ticos enambientes reconstituidosmeticulosamente, permitiendoque los especimenes copulen y procreen. Ac\u00e1 los ni\u00f1os y los j\u00f3venes aprender\u00e1n las razonesque llevan aque muchosanimaleshumanos sigan estando atados a unmundoprimitivo. Y cuando el proyecto est\u00e9 enmarcha, concentenas de visitantes diarios, convencer\u00e9 al gobiernosobre la necesidad deplasmar lasegundaetapa:por unlado, perfeccionar las cualidades hereditarias y,por el otro, hacerque los especimenes abandonen susculturas obsoletas.<\/p>\n<p>No, no ser\u00e1 un \u201czool\u00f3gicohumano\u201d,comomeha dicho hoy concinismoel rector,sinounaconvocatoria al nuevomundo, a la nuevaera, \u00a1a la purificaci\u00f3n de la especie!<\/p>\n<p>Mijovencriadopalestinoacaba de traerme el t\u00e9. Tieneunosojos hermosos y resignados; es adorablementeservilymeagradecetodoslos d\u00edasporhaberlo tra\u00eddo demi\u00faltimoviaje a MedioOriente. Le pareci\u00f3 untantoextra\u00f1a la familia de hut\u00faesquehe adiestradoparalos trabajos pesados en la propiedad. Pero, pese aqueno logranconversarentreellos, han entabladounarelaci\u00f3namistosa, cosaquemealegra.<\/p>\n<p>\u00a1Hay, Hip\u00f3lito!, un d\u00edamiata\u00fad tambi\u00e9n ser\u00e1 transportadoporhombresquese lamentan en las m\u00e1sdiferenteslenguas, y les llorar\u00e1n a sus diosespormialmaincomprendida. No, no ser\u00e1n arquerost\u00e1rtaroso buzos indios,sinoquiz\u00e1 guerreros maor\u00edes, cuyosrostrostatuados expresar\u00e1n el dolor deperdera aqu\u00e9lquelos salv\u00f3 de la ignorancia. O qui\u00e9n sabe, jinetes de la estepa mongola,vestidosenazuly dorado. \u00bfCu\u00e1les de ellos preferir\u00edas?&#8230; \u00a1Hay, Ippolito!, \u00a1micuerpo tiembla,mismanostranspiran! Confiesoquemisue\u00f1o es un joven sambia, encantadoramente sometidoporlosritosde pasaje de aquel pueblo de Nueva Guinea. Pero, mientrasqueestetrofeo no llega,mequedoconestechico, sentado en elpiso, con su cabeza recostadasobremirodilla.Paracomprarlo tuve de sobornar a cuatro funcionarios de la Fundaci\u00f3nInd\u00edgena. \u00a1Hay,siestuvieras ac\u00e1paraverlo! \u00a1Qu\u00e9purezaen su mirada! \u00a1Qu\u00e9 fragilidad en susgestos! Lleg\u00f3 con lasmanostodav\u00eda heridasporlas hormigas tucanderas. Seg\u00fanunode los funcionarios, uncoronelretirado del Ej\u00e9rcito,estepibe no soport\u00f3 elritode pasaje de su tribu, los Sater\u00e9s-Mau\u00e9s, y quedar\u00edaporeso relegado a la condici\u00f3n de medio hombre. Pues bien&#8230;Sila cosa ha deseras\u00ed Ippolito,quelo sea entonces: casiunahembra. Pero ac\u00e1 mismo, bajo nuestroscuidados, conociendo el cari\u00f1oquesolamentelos hombres civilizados puedendemostrar&#8230;<\/p>\n<p><em>Rodrigo Gurgel es escritor y editor, y fue uno de los diez ganadores del Concurso de Cuentos \u201c450 a\u00f1os de S\u00e3o Paulo\u201d, organizado por el peri\u00f3dico <\/em>O Estado de S. Paulo<em> en 2004.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un heredero de Gobineau en los tr\u00f3picos","protected":false},"author":453,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[],"coauthors":[764],"class_list":["post-88155","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ficcion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/453"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88155"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88155\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88155"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}