{"id":88799,"date":"2009-07-01T00:00:00","date_gmt":"2009-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/07\/01\/el-poder-de-los-ancianos\/"},"modified":"2015-08-07T12:10:46","modified_gmt":"2015-08-07T15:10:46","slug":"el-poder-de-los-ancianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-poder-de-los-ancianos\/","title":{"rendered":"El poder de los ancianos"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan una proyecci\u00f3n publicada por la revista<em> Nature<\/em> a comienzos del a\u00f1o pasado, la proporci\u00f3n de personas mayores de 60 a\u00f1os en la poblaci\u00f3n global, que era de un 10% en el a\u00f1o 2000, alcanzar\u00e1 un 22% hacia 2050. Tendremos entonces un mundo con una poblaci\u00f3n de casi un cuarto de ancianos, mientras que en Brasil, la composici\u00f3n etaria se habr\u00eda modificado aun m\u00e1s velozmente: los mayores de 60 a\u00f1os, que actualmente representan un 9% de la poblaci\u00f3n, ser\u00e1n un 29% en 2050, casi un tercio de los brasile\u00f1os, seg\u00fan datos del instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). Se trata de una situaci\u00f3n sencillamente inimaginable hace tan s\u00f3lo un siglo, cuando la expectativa de vida al nacer, por ejemplo, en Estados Unidos, apenas pasaba de los 50 a\u00f1os, y en Brasil, se hallaba en magros 30 a\u00f1os, tal como se revela en<em> Brasil e Argentina<\/em> 1850-2000: <em>um ensaio de hist\u00f3ria comparada<\/em> (1850-2002), libro de 2004 de Boris Fausto y Fernando J. Devoto, publicado por Editora 34 (la fuente es un trabajo de 1998 de Rosemary Thorp, <em>Progreso, pobreza y exclusi\u00f3n: una historia econ\u00f3mica de Am\u00e9rica Latina en el siglo XX<\/em>). Dicho sea de paso, Argentina se situaba entonces en ese \u00edtem, bastante por delante de Brasil, con una expectativa de vida de algo m\u00e1s de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este importante envejecimiento de la poblaci\u00f3n mundial, acompa\u00f1ado de una pertinente preocupaci\u00f3n por la calidad de vida de las personas en la fase final de la vida, viene motivando el desarrollo de un campo multidisciplinario de investigaci\u00f3n que indaga, desde m\u00faltiples enfoques, c\u00f3mo envejece el cerebro. Mejor dicho, qu\u00e9 sucede con el cerebro de adultos mayores sanos a medida que envejecen m\u00e1s y m\u00e1s y qu\u00e9 estrategias pueden implementarse para mantenerlo sano para toda la vida. Los trabajos que se est\u00e1n elaborando al respecto, incluso en Brasil, contribuir\u00e1n para que se defina con mayor precisi\u00f3n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os la frontera que separa las alteraciones t\u00edpicas del simple envejecimiento de aquellos cambios que indican el comienzo de enfermedades neurodegenerativas dram\u00e1ticas, tales como el mal de Alzheimer.<\/p>\n<p>Basado en media docena de tales estudios brasile\u00f1os, sumados a la lectura referencial de varios trabajos internacionales, fue que Ricardo Zorzetto, nuestro editor de ciencia, produjo el <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/07\/01\/aguzado-hasta-el-final\/?\" target=\"_blank\">art\u00edculo de tapa de la presente edici\u00f3n de<em> Pesquisa<\/em> FAPESP<\/a>. Mientras lo le\u00eda, pensaba que pel\u00edculas como la bella y melanc\u00f3lica Chuvas de ver\u00e3o [Lluvias de verano], de Cac\u00e1 Diegues, con el gran Jofre Soares en el papel del anciano quien al jubilarse, se toma el h\u00e1bito inmediato de vestirse de pijama y as\u00ed caracterizado, sentarse en la puerta de su casa, cada vez m\u00e1s sonar\u00e1n como un himno a un modo de vivir completamente anacr\u00f3nico frente a filmes actuales que celebran, entre otros logros tard\u00edos, el redescubrimiento del amor en edad avanzada, tales como <em>Alguien tiene que ceder (Somethings gotta give<\/em>) <em>o Nunca es tarde para enamorarse (Last chance, Harvey)<\/em> que tienden a multiplicarse, y tal vez con protagonistas cada vez m\u00e1s ancianos. Al cabo, el envejecimiento saludable representa una incuestionable victoria de la vida y el amor, sensibler\u00edas al margen, una fuerte reafirmaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>Otra lectura imperdible en esta edici\u00f3n es el <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/07\/01\/no-existe-cielo-sin-infierno\/?\" target=\"_blank\">art\u00edculo sobre la Iglesia Universal del Reino de Dios<\/a>, que da comienzo a la secci\u00f3n de humanidades.\u00a0Con base en algunos estudios recientes provocados por el impresionante crecimiento del neopentecostalismo en Brasil, el editor Carlos Haag habla de la ambigua relaci\u00f3n existente entre las iglesias neopentecostales y el diablo (no tan vinculado con los demonios de la tradici\u00f3n cristiana sino m\u00e1s bien con el orisha esh\u00fa de las religiones afro-brasile\u00f1as), y presenta algunos matices de la teolog\u00eda de la prosperidad, en la que se basa el funcionamiento de la Iglesia Universal. Tal como argumenta una de sus entrevistadas, la antrop\u00f3loga Paula Montero, si la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n produjo la categor\u00eda de pobre como actor pol\u00edtico en la escena p\u00fablica, la teolog\u00eda de la prosperidad de la Iglesia Universal produce el pobre como actor econ\u00f3mico, torn\u00e1ndolo responsable de su propia salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, quiero destacar la <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/07\/01\/saludable-incertidumbre\/?\" target=\"_blank\">entrevista ping-pong al matem\u00e1tico Jacob Palis, presidente de la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias<\/a>, realizada por nuestro editor de pol\u00edtica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, Fabr\u00edcio Marques. Estudioso internacionalmente respetado de los sistemas din\u00e1micos, Palis habla de manera entusiasta y motivadora al respecto de la madurez de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El poder de los ancianos","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-88799","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88799","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88799"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88799\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88799"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}