{"id":88808,"date":"2009-07-01T00:00:00","date_gmt":"2009-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/07\/01\/jardineras-fieles\/"},"modified":"2016-05-05T14:59:47","modified_gmt":"2016-05-05T17:59:47","slug":"jardineras-fieles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/jardineras-fieles\/","title":{"rendered":"Jardineras fieles"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216745\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga7.jpg\" alt=\"Formiga7\" width=\"290\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga7.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga7-120x139.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga7-250x290.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Andr\u00e9 freitas<\/span>Cuando caminaba por el bosque, en el Bosque Atl\u00e1ntico y vio la pulpa de un fruto de guapinol [<em>Hymenaea courbaril<\/em>] abierto siendo devorado por las hormigas, el bi\u00f3logo Paulo Oliveira, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), comenz\u00f3 a dudar de la noci\u00f3n difundida de que esos insectos sociales cumplen un papel desde\u00f1able en la ecolog\u00eda de las semillas. Casi 15 a\u00f1os despu\u00e9s, el grupo de investigaci\u00f3n inmerso en la intimidad de las relaciones entre plantas y hormigas revela que los peque\u00f1os insectos no solo transportan las semillas hacia lugares m\u00e1s propicios sino que las limpian, facilitando la germinaci\u00f3n. La dispersi\u00f3n de semillas en los tr\u00f3picos es mucho m\u00e1s compleja de lo que se consideraba, comenta Oliveira.<\/p>\n<p>Casi todos los focos de los estudios sobre la ecolog\u00eda de dispersi\u00f3n de las semillas est\u00e1n dirigidos a las aves, monos y otros vertebrados atra\u00eddos por los frutos coloridos y con pulpa sabrosa de nueve de cada diez especies de \u00e1rboles y arbustos de gran porte. Esos animales cargan los frutos a trav\u00e9s de grandes distancias y luego arrojan las semillas sobre el suelo. Si el fruto cae, por accidente, todav\u00eda puede que est\u00e9 intacto, aunque igualmente, luego de pasar por el sistema digestivo, muchas veces a\u00fan queda una buena porci\u00f3n de pulpa.<\/p>\n<p>Lo que sucede en el suelo, sin embargo, pas\u00f3 pr\u00e1cticamente desapercibido hasta que Oliveira apunt\u00f3 all\u00ed uno de los hilos conductores de su grupo de investigaci\u00f3n. Algo de lo producido recientemente proviene del doctorado de Alexander Christiani, actualmente profesor en el <em>campus<\/em> de Sorocaba de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar). \u00c9l y Oliveira mostraron que en el Cerrado [sabana] de Itirapina, en el interior de S\u00e3o Paulo, existen hormigas de cinco g\u00e9neros que recogen las semillas ca\u00eddas en el suelo. En un art\u00edculo publicado este mes en la revista <em>Oecologia<\/em>, los bi\u00f3logos sugieren un rol importante para las hormigas luego que las aves transporten las semillas bien lejos del \u00e1rbol madre: ellas realizan un trabajo m\u00e1s espec\u00edfico de jardiner\u00eda.<\/p>\n<p>Aves y monos en general, depositan las semillas debajo de alg\u00fan \u00e1rbol. Entonces, los restos de pulpa atraen a las hormigas, que transportan pedazos hacia el hormiguero. La semilla entonces queda limpia en el suelo de la selva, cuenta Oliveira, impidiendo que se instalen hongos, que acabar\u00edan por matar el embri\u00f3n de la planta. Aparte, algunas hormigas llevan las semillas hasta el hormiguero, que el investigador describe como una isla de nutrientes, ya que all\u00ed se encuentran restos descartados de plantas, as\u00ed como de hormigas y otros insectos muertos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-216746\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga8.jpg\" alt=\"Formiga8\" width=\"290\" height=\"248\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga8.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga8-120x103.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/Formiga8-250x214.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Humberto Dutra<\/span>El guapinol despert\u00f3 la curiosidad del investigador. Mediante un experimento, con colegas de la Universidad Federal de Mato Grosso, demostr\u00f3 que el 70% de las semillas limpias por la acci\u00f3n de las hormigas brotaron, algo que s\u00f3lo sucedi\u00f3 con el 20% de las que no fueron tratadas por las peque\u00f1as jardineras. Desde 1995 a la fecha, esa l\u00ednea investigativa motiv\u00f3 cuatro doctorados que revelaron que esa relaci\u00f3n se encuentra bastante generalizada en la Bosque Atl\u00e1ntico y en el Cerrado.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Inara Leal demostr\u00f3 que las hormigas cortadoras, entre las que se incluyen las llamadas sa\u00favas, tambi\u00e9n poseen ese lado jardinero. Quien mira la larga hilera, casi una autopista en miniatura, de hormigas transportando en sus espaldas pedazos de hojas y flores, teme por el destino de la planta saqueada. No sin raz\u00f3n, una \u00fanica colonia de hormigas cortadoras puede recolectar 30 kilogramos de vegetaci\u00f3n por d\u00eda como abono para los hongos que cultivan y les sirven de alimento. Son capaces de dejar, en pocas horas, un arbusto frondoso reducido a un palo seco, pero lo importante para la bi\u00f3loga es que las cortadoras tambi\u00e9n cargan frutos y semillas. Inara, quien luego del doctorado en la Unicamp se convirti\u00f3 en profesora en la Universidad Federal de Pernambuco, observ\u00f3 que las cortadoras Atta sexdens son atra\u00eddas por el arilo amarillo, un ap\u00e9ndice carnoso pegado a las semillas de copa\u00edba o \u00e1rbol del aceite (<em>Copaifera langsdorffii),<\/em> un \u00e1rbol com\u00fan en la sabana y en el Bosque Atl\u00e1ntico que cuenta con el zorzal colorado y las pavas de monte como sus principales dispersores. Las cortadoras cargan las semillas hasta por 10 metros, retiran el arilo nutritivo y muchas veces llegan a quebrar el duro revestimiento de la semilla, lo cual tambi\u00e9n ayuda a la germinaci\u00f3n, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 1998 en la revista <em>Biotr\u00f3pica.<\/em> Lo mismo sucede con otras plantas t\u00edpicas del Cerrado.<\/p>\n<p><strong>Presas f\u00e1ciles<br \/>\n<\/strong>Contempor\u00e1neo de Inara en el laboratorio de Oliveira, Marco Pizo se concentr\u00f3 sobre las interacciones entre plantas y hormigas en el Bosque Atl\u00e1ntico y demostr\u00f3 que el arilo nutritivo rojizo alrededor de las semillas de la canjerana [Cedro macho o palo santo] (<em>Cabralea canjerana<\/em>) atrae a las hormigas carn\u00edvoras. Para las hormigas carn\u00edvoras, los frutos ricos en prote\u00ednas y grasas, son como insectos que no luchan, no muerden, ni escapan, compara Oliveira. Pizo, actualmente en la Universidad Vale do Rio dos Sinos (Unisinos), en R\u00edo Grande do Sul, esparci\u00f3 semillas con y sin pulpa por el suelo de la selva, protegidas por peque\u00f1as jaulas para evitar que fuesen recogidas por animales mayores. Qued\u00f3 claro que las hormigas prefieren las semillas con pulpa (el 71% de la parte roja es grasa) y que esas semillas germinan mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente luego de ser sembradas por los peque\u00f1os insectos, seg\u00fan un art\u00edculo destacado en la tapa del <em>American Journal of Botany<\/em> en 1998.<\/p>\n<p>Una vez probado que las hormigas transportan semillas, restaba verificar si esa dispersi\u00f3n se da en forma direccional o resulta aleatoria. Durante su doctorado con Oliveira, Luciana Passos investig\u00f3 las relaciones entre plantas y hormigas en la selva de restinga de Ilha do Cardoso, en el litoral sur paulista. Aunque forma parte del Bosque Atl\u00e1ntico, \u00e9sta es menos exuberante por crecer en un suelo menos rico y m\u00e1s arenoso. Passos desparram\u00f3 pedazos de sardina por la isla para atraer hormigas carn\u00edvoras, que la condujeron hacia sus nidos eran 21 nidos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216740\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/formiga_01.jpg\" alt=\"formiga_01.tif\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/formiga_01.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/formiga_01-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/formiga_01-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Paulo oliveira\/unicamp<\/span>En un art\u00edculo publicado en 2002 en el <em>Journal of Ecology<\/em>, Luciana informa lo que sucede con los frutos ricos en aceite del \u00e1rbol Clusia criuva, o clusia, que produce alrededor de 5.800 frutos por estaci\u00f3n, en conjunto, 25 mil semillas. Buena parte de ellas (el 83%) acaba en los excrementos de 14 diferentes especies de aves. La investigadora not\u00f3 que las semillas que caen al suelo son transportadas hasta 10 metros por las hormigas <em>Odontomachus<\/em> y<em> Pachycondyla<\/em>, carn\u00edvoras de la subfamilia de las ponerinas, que tienen una picadura dolorosa, como si fueran avispas, cuenta Oliveira.<\/p>\n<p>Pero la historia no termina all\u00ed. Luciana investig\u00f3 m\u00e1s a fondo y descubri\u00f3 que esas hormigas remueven el 98% de las semillas que quedan en los excrementos de las aves todav\u00eda no completamente digeridas. Entonces la bi\u00f3loga cont\u00f3 los j\u00f3venes brotes de clusias y hall\u00f3 un n\u00famero desproporcionado junto a los hormigueros ?el doble que en el resto de la selva. Asimismo, realiz\u00f3 un censo de plantas j\u00f3venes durante un a\u00f1o y not\u00f3 que alrededor de los hormigueros ellas cuentan significativamente con mayores posibilidades de supervivencia. Luciana envi\u00f3 muestras de ese suelo para ser analizadas en el Instituto Agron\u00f3mico de Campinas y verific\u00f3 que es m\u00e1s rico en nitr\u00f3geno y potasio que en el resto de la selva, debido a los detritos acumulados por las hormigas.<\/p>\n<p>Lo mismo sucede con la Maria-faceira (<em>Guapira opposita<\/em>), cuyos frutos negros con cabo rojo atraen a las aves, tales como el ara\u00e7aripoca (Selenidera maculirostris) y la sa\u00edra-siete-cores (Tangara seledon) y contienen un alto tenor de prote\u00ednas (28%), de acuerdo con un art\u00edculo publicado en 2004 en la revista <em>Oecologia<\/em>. Las hormigas <em>Odontomachus <\/em>cargan las semillas hasta 4 metros y alrededor de sus nidos se aglomeran brotes. El grupo de la Unicamp desarroll\u00f3 un sistema que mide cu\u00e1nto penetra una estaca en el suelo, demostrando as\u00ed que las excavaciones de los hormigueros dejan la tierra a su alrededor mucho m\u00e1s blanda, aparte de m\u00e1s rica en potasio, f\u00f3sforo y calcio.<\/p>\n<p>Alexander Christiani avanz\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 y demostr\u00f3 que el desmonte del Cerrado invalida el efecto positivo de las hormigas en la ecolog\u00eda de las plantas. Ya se sabe que el centro de las islas de selva es m\u00e1s fresco y h\u00famedo que la frontera con las zonas desmontadas. El investigador mostr\u00f3 que las hormigas grandes tambi\u00e9n son m\u00e1s habituales en el interior del Cerrado, donde el suelo es m\u00e1s rico en nutrientes y m\u00e1s blando. Durante un a\u00f1o de monitoreo, 92% de las colonias de hormigas del interior de la selva persisten, frente a s\u00f3lo 30% en la periferia. Como tambi\u00e9n all\u00ed, a ejemplo de lo que sucede en el Bosque Atl\u00e1ntico, las plantas germinan mejor junto a los hormigueros, las j\u00f3venes plantas perif\u00e9ricas cuentan alrededor de 0,2% de chance de sobrevivir al primer a\u00f1o de vida. Esos resultados dejan claro que el desmonte afecta nocivamente tanto a las hormigas como a las plantas, y que esos efectos se suman. Pero con su talento de jardineras, las hormigas pueden ayudar a recuperar una selva alterada, contribuyendo as\u00ed a la germinaci\u00f3n de las semillas.<\/p>\n<p>El grupo de la Unicamp est\u00e1 descubriendo mucho m\u00e1s al respecto de las funciones ecol\u00f3gicas de esos soldados y obreros en miniatura que viven en grupos de millones. Algunas plantas producen sustancias para atraer a las hormigas, que las retribuyen sirviendo como tropas de defensa. Es el caso del pequi (<em>Caryocar brasiliense<\/em>), una planta t\u00edpica de la sabana que da frutos muy apreciados para la cocina de la regi\u00f3n central del pa\u00eds. Las hormigas se deleitan con el n\u00e9ctar que brota de las gl\u00e1ndulas en los capullos de las flores del pequi y atacan a otros insectos, como ser, las orugas. Sebasti\u00e1n Sendoya, alumno de Oliveira y Andr\u00e9 Freitas, revel\u00f3 que las mariposas <em>Eunica bechina<\/em>, especializadas en depositar sus huevos en las hojas del pequi, sobrevuelan las plantas y detectan hormigas predadoras. El trabajo, publicado este mes en la revista <em>American Naturalist<\/em>, indica que la sofisticaci\u00f3n visual de las mariposas les permite poner huevos en hojas seguras y hasta reconocer otras hormigas inofensivas.<\/p>\n<p>Todo eso, y m\u00e1s, se encuentra en lo que Oliveira considera el trabajo m\u00e1s importante de su vida: el libro <em>The ecology<\/em> and evolution of ant-plant interactions, que escribi\u00f3 en colaboraci\u00f3n con su colega mexicano V\u00edctor Rico-Gray. Publicado en 2007 por Chicago University Press, este libro representa una amplia revisi\u00f3n de todas las interacciones ecol\u00f3gicas que se conocen entre hormigas y plantas. Las personas otorgan mayor importancia a los vertebrados porque son los animales que se avistan con m\u00e1s facilidad, protesta el bi\u00f3logo de la Unicamp, pero en la Amazonia, el peso seco de los invertebrados es cuatro veces mayor que el de los vertebrados. Y las hormigas, cuyas colonias pueden sumar millones de obreras, son las m\u00e1s numerosas entre los invertebrados.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Ecolog\u00eda y comportamiento de hormigas neotropicales (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/5798\/ecologia-e-comportamento-de-formigas-neotropicais\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a008\/54058-1<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Apoyo Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador <\/strong>Paulo de Oliveira;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 113.080,54<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>CHRISTIANINI, A.V. y OLIVEIRA, P. S. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s00442-009-1349-2#\/page-1\" target=\"_blank\">The relevance of ants as seed rescuers of a primarily bird-dispersed tree in the Neotropical cerrado savanna<\/a>. <strong>Oecologia<\/strong>. v. 160, n. 4, p. 735-745. Julio de 2009.<br \/>\nSENDOYA, S.F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/stable\/10.1086\/599302\" target=\"_blank\">Egg-laying butterflies distinguish predaceous ants by sight.<\/a> <strong>The American Naturalist.<\/strong> v. 174, n. 1, p. 134-139. Julio de 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las hormigas ayudan a las semillas a germinar en el Bosque Atl\u00e1ntico","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293],"coauthors":[1601],"class_list":["post-88808","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88808"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88808\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88808"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}