{"id":88810,"date":"2009-07-01T00:00:00","date_gmt":"2009-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/07\/01\/la-lluvia-proveniente-del-sahara\/"},"modified":"2016-05-05T15:02:16","modified_gmt":"2016-05-05T18:02:16","slug":"la-lluvia-proveniente-del-sahara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-lluvia-proveniente-del-sahara\/","title":{"rendered":"La lluvia proveniente del Sahara"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-216755\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/ArmazTerra.jpg\" alt=\"ArmazTerra\" width=\"290\" height=\"152\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/ArmazTerra.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/ArmazTerra-250x131.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/ArmazTerra-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EUMETSAT<\/span>En una curiosa paradoja del sistema clim\u00e1tico de la Tierra, una de las regiones m\u00e1s \u00e1ridas del planeta parece ejercer un rol importante en la formaci\u00f3n de la lluvia que riega una de las \u00e1reas m\u00e1s h\u00famedas. Seg\u00fan experimentos realizados durante la \u00e9poca m\u00e1s lluviosa del a\u00f1o en un sector de selva preservada de la Amazonia Central, cercano a Manaos, el polvo del desierto del Sahara, transportado por los vientos a trav\u00e9s de miles de kil\u00f3metros sobre el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico tropical hasta Sudam\u00e9rica, ayuda en la conformaci\u00f3n de las nubes responsables del 80% de la lluvia en esa regi\u00f3n amaz\u00f3nica. Sobre la selva, los granos de polvo del Sahara funcionan como n\u00facleos de hielo, plataformas microsc\u00f3picas alrededor de las cuales el agua en estado s\u00f3lido se agrega originando las nubes altas, muy cargadas de lluvia.<\/p>\n<p>Los resultados de ese trabajo, publicados en la edici\u00f3n de mayo de la revista <em>Nature Geoscience<\/em>, son sorprendentes pero requieren mayor precisi\u00f3n, subraya el f\u00edsico Paulo Artaxo, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), uno de los autores del estudio. Necesitamos descubrir, por ejemplo, si esa influencia de la polvareda del Sahara ocurre tambi\u00e9n en otras regiones de la Amazonia. Tambi\u00e9n necesitamos mediciones de largo plazo, registradas durante a\u00f1os, para comprender c\u00f3mo ese efecto var\u00eda seg\u00fan las estaciones del a\u00f1o?, dice el investigador. De cualquier manera, los datos obtenidos cerca del pico de la estaci\u00f3n lluviosa en la Reserva Biol\u00f3gica de Cuieiras, ubicada 60 kil\u00f3metros al norte de Manaos, sugieren un aporte de una porci\u00f3n relevante del polvo del Sahara en la concentraci\u00f3n de n\u00facleos de hielo de la Amazonia Central.<\/p>\n<p>Artaxo, junto con investigadores de Estados Unidos y de Alemania, recogieron muestras del aire en esa regi\u00f3n de la selva entre el 9 de febrero y el 9 de marzo de 2008, y encontraron esas part\u00edculas de polvo en hasta el 80% de los n\u00facleos de hielo.<\/p>\n<p>El polvo parece alternar su funci\u00f3n de principal formador de nubes de hielo con las denominadas part\u00edculas biol\u00f3gicas primarias (bacterias, granos de polen, esporas y fragmentos de hojas y de insectos), emitidas por la propia selva. Ora una, ora otra, era la responsable mayoritaria de la formaci\u00f3n de los n\u00facleos de hielo. Sumadas, ambas fuentes generaron el 99% de los semillas de nubes ninguna de ellas aport\u00f3 menos del 15% de los n\u00facleos.<\/p>\n<p>La analog\u00eda con las semillas resulta \u00fatil. En la Amazonia, las nubes que se forman en grandes altitudes tienen entre 15 y 18 kil\u00f3metros de espesor y est\u00e1n constituidas por cristales de hielo. Son las que generan las lluvias m\u00e1s intensas y abundantes, esenciales para el ciclo hidrol\u00f3gico de la regi\u00f3n. Nubes m\u00e1s ralas, con 3 a 5 kil\u00f3metros de espesor, surgen m\u00e1s cerca del suelo a partir de gotas l\u00edquidas y contribuyen en menor medida a las precipitaciones en la Amazonia.<\/p>\n<p>En ese estudio, los investigadores recolectaron las part\u00edculas en suspensi\u00f3n tambi\u00e9n denominadas aerosoles en el aire de la selva al nivel del suelo y las inyectaron en una c\u00e1mara que permite simular la formaci\u00f3n de las nubes profundas convectivas. Utilizamos una c\u00e1mara que reproduce las condiciones de la atm\u00f3sfera hasta 18 kil\u00f3metros por encima del suelo y hasta -70 grados Celsius, dice el f\u00edsico. Es en un ambiente similar a \u00e9se, con bajas presi\u00f3n y temperatura, que se forman las nubes profundas convectivas, precisamente las que brotan de los n\u00facleos de hielo y responden por el grueso de la precipitaci\u00f3n amaz\u00f3nica. Estamos planificando experimentos con aviones para el per\u00edodo 2010-2011, para realizar mediciones en las regiones de la atm\u00f3sfera en que se forman las nubes de hielo. La medici\u00f3n de las part\u00edculas en esas altitudes no representa algo trivial, comenta Artaxo.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n del polvo del Sahara para la lluvia amaz\u00f3nica nunca hab\u00eda sido reconocida, aunque el viaje de los granos a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico fuese relativamente conocido. Seg\u00fan datos de la agencia espacial estadounidense (Nasa), el 4% del polvo de cada tempestad del desierto atraviesa el oc\u00e9ano hasta Am\u00e9rica una proporci\u00f3n mayor, de casi el 20%, se pierde en el camino, depositando part\u00edculas de hierro que fertilizan el agua del oc\u00e9ano y aumentan la capacidad de las algas para absorber carbono de la atm\u00f3sfera. No s\u00f3lo son los ventarrones del Sahara los que, aisladamente, traen el polvo hasta aqu\u00ed. Parece existir un reservorio constante de part\u00edculas fluctuando sobre el norte de \u00c1frica, que s\u00f3lo es empujado hacia Am\u00e9rica cuando las condiciones del viento son propicias.<\/p>\n<p>Un grado significativo de misterio todav\u00eda envuelve a los procesos f\u00edsicos del comportamiento de los aerosoles ya sean los del polvo, o los de origen biol\u00f3gico, como n\u00facleos de hielo. Estos procesos a\u00fan no han sido comprendidos del todo, reconoce Artaxo. La presencia de ciertos metales hierro en el caso del polvo del Sahara y zinc en el de las part\u00edculas producidas por la selva parece ser importante para la formaci\u00f3n de los n\u00facleos de hielo. Adem\u00e1s, la presencia y la proporci\u00f3n de elementos qu\u00edmicos como el aluminio, silicio, manganeso y hierro, permiten confirmar el origen sahariano del polvo analizado por Artaxo y sus colaboradores.<\/p>\n<p>La proporci\u00f3n de esos elementos en las part\u00edculas de Manaos es la misma encontrada en el polvo del Sahara. Y existe correlaci\u00f3n entre la presencia de esos aerosoles y el movimiento de las masas de aire, lo que muestra que no se trata del polvo levantado por un cami\u00f3n en una carretera cercana al lugar de recolecci\u00f3n, sino de transporte atmosf\u00e9rico de larga distancia, explica Artaxo.<\/p>\n<p>Para el f\u00edsico, aunque la contribuci\u00f3n del Sahara para las lluvias se revele como un fen\u00f3meno generalizado para la Amazonia, es dif\u00edcil decir lo que eso significar\u00e1 en un contexto de cambios clim\u00e1ticos. En un planeta m\u00e1s caliente, \u00bfllegar\u00e1 m\u00e1s o menos polvo hasta aqu\u00ed?Por eso necesitamos obtener mayores datos experimentales para intentar responder a ello con previsiones cuantitativas, afirma.<\/p>\n<p>En otra publicaci\u00f3n reciente, esta vez en la revista <em>Science<\/em>, Artaxo dej\u00f3 de lado el contexto espec\u00edfico de la Amazonia para, junto con investigadores de otros pa\u00edses, abocarse sobre los efectos del fuego sobre el clima y la biosfera del planeta a lo largo del tiempo. Grandes y peque\u00f1os incendios ayudaron, por ejemplo, a forjar las diversas \u00e1reas de sabana del mundo al cabo de millones de a\u00f1os. Y parecen estar intensific\u00e1ndose, dice Artaxo. Es posible avizorar un aumento de la incidencia de las quemas en todo el mundo durante los \u00faltimos a\u00f1os, afirma.<\/p>\n<p>El equipo calcul\u00f3 que los efectos de los gases invernadero producidos por los incendios corresponden a 19% del aporte humano para el calentamiento global desde la \u00e9poca preindustrial. En Brasil, las quemas generan alrededor del 30% de los gases emitidos por la misma causa en todo el planeta, remarca el f\u00edsico.<\/p>\n<p>N\u00fameros aparte, esto es bien pr\u00e1ctico: en t\u00e9rminos de costo y beneficio, reducir o eliminar las quemas es probablemente una de las mejores inversiones inmediatas contra el calentamiento global causado por el hombre, superando planes tales como la ampliaci\u00f3n de la red de centrales nucleares o el intercambio de gases provocado por el actual parque de autom\u00f3viles accionados por combustibles derivados del petr\u00f3leo, biocombustibles o hidr\u00f3geno. Mediante el control de las quemas, obtendr\u00edamos un retorno m\u00e1s r\u00e1pido en t\u00e9rminos de reducci\u00f3n de la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero con muy baja inversi\u00f3n. Tambi\u00e9n habr\u00eda otros beneficios, tales como la preservaci\u00f3n de la biodiversidad amaz\u00f3nica, resalta el f\u00edsico. Tardar\u00eda d\u00e9cadas en reducir significativamente las emisiones de esos gases mediante la construcci\u00f3n acelerada de centrales nucleares o la renovaci\u00f3n global de la flota automotriz.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Artaxo, existe una relaci\u00f3n directa entre el creciente descontrol del fuego en el planeta y la hip\u00f3tesis de sabanizaci\u00f3n de la Amazonia. Esa posibilidad, que aparece con cierta frecuencia en los modelos clim\u00e1ticos que intentan prever el futuro de la selva, es consecuencia de la transformaci\u00f3n de vastas zonas de selva cerrada en formas de vegetaci\u00f3n m\u00e1s abiertas y ecol\u00f3gicamente empobrecidas, que recuerdan superficialmente al cerrado [sabana] del Brasil Central. Con el avance del desmonte y la posible reducci\u00f3n en el \u00edndice de precipitaciones, tal vez surja una vegetaci\u00f3n m\u00e1s susceptible al fuego y aumente la incidencia de las quemas, dice Artaxo. Esto generar\u00eda una realimentaci\u00f3n positiva que impulsar\u00eda el proceso de sabanizaci\u00f3n de la Amazonia.<\/p>\n<p><strong>El oro de los tontos<br \/>\n<\/strong><em>La explotaci\u00f3n intensa de los recursos naturales de la Amazonia genera prosperidad pasajera<\/em><\/p>\n<p>El actual modelo de desarrollo predominante en la Amazonia que comienza con el desmonte y explotaci\u00f3n maderera y termina con la utilizaci\u00f3n de vastas \u00e1reas por parte de la ganader\u00eda intensiva y la agricultura se parece m\u00e1s a un generador de pobreza que a un motor de riqueza, al menos a largo plazo. Esta conclusi\u00f3n se desprende un an\u00e1lisis llevado a cabo por investigadores de Brasil, Reino Unido, Nueva Zelanda y Portugal, publicado en la edici\u00f3n del 12 de junio en la revista Science.<\/p>\n<p>Los municipios amaz\u00f3nicos donde no existe deforestaci\u00f3n cuentan inicialmente con un bajo \u00edndice de desarrollo humano (IDH), un indicador que tiene en cuenta el ingreso, la escolaridad y la expectativa de vida de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el arribo de la frontera agr\u00edcola, estos municipios pasan por una ola de prosperidad y, cuando sus recursos naturales se desvanecen por la explotaci\u00f3n intensa, vuelven a su situaci\u00f3n inicial de IDH bajo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis no eval\u00faa la trayectoria de los municipios durante el transcurso de los a\u00f1os, debido a que no existe una serie temporal disponible, seg\u00fan explica la bi\u00f3loga portuguesa Ana Rodrigues, del Centro de Ecolog\u00eda Funcional y Evolutiva en Montpellier, Francia, una de las autoras del estudio del que participaron los brasile\u00f1os Carlos Sousa J\u00fanior y Adalberto Ver\u00edssimo, del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon). Frente a esa imposibilidad, el equipo compar\u00f3 lugares todav\u00eda no arrasados por la frontera agr\u00edcola con otros en los que la frontera se encuentra mucho m\u00e1s activa, aparte de zonas donde el desmonte y la ocupaci\u00f3n se hallan casi terminados. Para esa clasificaci\u00f3n utilizamos dos variables: el porcentaje de \u00e1rea desmontada hasta el a\u00f1o 2000, que otorga una idea de la extensi\u00f3n del desmonte, y la proporci\u00f3n de selva arrasada entre 1997 y 2000, que indica si el municipio estaba comprendido en la frontera activa o no, dice Ana.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 2000 se utiliz\u00f3 como referencia por coincidir con el del Censo brasile\u00f1o, que permiti\u00f3 calcular el IDH de los municipios.<\/p>\n<p>Los registros muestran que los municipios que desmontaron hasta un 60% de su \u00e1rea 0,5% del \u00e1rea total entre 1997 y 2000 alcanzaron un IDH equivalente al \u00edndice medio brasile\u00f1o. En tanto, el IDH de los lugares en los que la proporci\u00f3n de selva abatida fue a\u00fan mayor y la devastaci\u00f3n casi completa fue similar al de las regiones de la Amazonia en las que la selva se halla preservada en sendas situaciones, el IDH resulta inferior al del promedio brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Es probable que existan modelos en los que la decadencia econ\u00f3mica pueda ser evitada pese al desmonte, aunque sospecho que ello depender\u00eda de aportes frecuentes de inversiones provenientes del exterior de la Amazonia, dice Ana.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo es la creaci\u00f3n de un modelo de desarrollo con el m\u00ednimo de desmonte. Todos ganar\u00edan: ser\u00eda bueno para las personas, para los ecosistemas y para reducir las emisiones de carbono responsables del cambio clim\u00e1tico global, comenta. La situaci\u00f3n actual es mala en los tres frentes.&#8221;<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nPRENNI, A.J. <em>et al<\/em>.<a href=\"http:\/\/www.nature.com\/ngeo\/journal\/v2\/n6\/abs\/ngeo517.html\" target=\"_blank\"> Relative roles of biogenic emissions and Saharan dust as ice nuclei in the Amazon basin<\/a>. <strong>Nature Geoscience<\/strong>. v. 2, p. 402-405. Mayo de 2009.<br \/>\nBOWMAN, D.M., <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/science.sciencemag.org\/content\/324\/5926\/481\" target=\"_blank\">Fire in the Earth system<\/a>. <strong>Science<\/strong>. v. 324, p. 481-484. Abril de 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El polvo del Saara origina nubes responsables por las lluvias en la Amazonia ","protected":false},"author":40,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286],"coauthors":[139],"class_list":["post-88810","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88810"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88810\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88810"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}