{"id":88845,"date":"2009-08-01T00:00:00","date_gmt":"2009-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/08\/01\/calculos-mortales\/"},"modified":"2016-01-27T18:15:08","modified_gmt":"2016-01-27T20:15:08","slug":"calculos-mortales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/calculos-mortales\/","title":{"rendered":"C\u00e1lculos mortales"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_103576\" style=\"max-width: 288px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103576\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais11.jpg\" alt=\"\" width=\"278\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais11.jpg 278w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais11-120x151.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais11-250x315.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Lasar Segall, 1891 Vilna \u2013 1957 S\u00e3o Paulo, Pogrom (1937, pintura al \u00f3leo sobre tela, 184 x 150 cm. \u2013 Archivo del Museo Lasar Segall \u2013 ibram\/minc)<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span><\/p><\/div>\n<p>Aun despu\u00e9s de la &#8220;invenci\u00f3n&#8221; de la banalidad del mal, propuesta por Hannah Arendt, resulta dif\u00edcil pensar en campos de concentraci\u00f3n, actuales o pasados, como espacios surgidos del pragmatismo. Sin embargo, recientes investigaciones, nacionales y extranjeras, revelan que los campos sirvieron, por encima de todo, para prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos de gobiernos totalitarios, ya sea como fuente de trabajo forzado en nombre de la modernizaci\u00f3n de las sociedades, o como forma de aislar los elementos considerados &#8220;indeseables&#8221;. Desafortunadamente, \u00e9se no fue un &#8220;privilegio&#8221; alem\u00e1n solamente y tambi\u00e9n sucedi\u00f3 en Brasil. &#8220;Con la pr\u00e1ctica del genocidio en los campos de concentraci\u00f3n, el t\u00e9rmino pas\u00f3 a representar el &#8216;infierno&#8217; que significaron los campos nazis y stalinistas. Esa representaci\u00f3n qued\u00f3 grabada en nuestro imaginario, impidi\u00e9ndonos pensar en otros campos de concentraci\u00f3n como limbos o purgatorios, niveles \u00e9stos anteriores, pero tambi\u00e9n pasajes al infierno&#8221;, advierte la historiadora Priscila Perazzo, cuya tesis doctoral, defendida\u00a0 en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), con apoyo de la FAPESP, denominada <em>Prisioneiros da guerra: os &#8220;s\u00faditos do Eixo&#8221; nos campos de concentra\u00e7\u00e3o brasileiros<\/em>, acaba de salir en libro (Humanitas\/ FAPESP, 384 p\u00e1ginas, 40 reales).<\/p>\n<p>La investigadora revela que el encierro de inmigrantes alemanes y japoneses, en Brasil, durante la guerra, constituy\u00f3 un pragm\u00e1tico &#8220;elemento de negociaci\u00f3n de intereses entre Brasil y Estados Unidos en el campo de las relaciones internacionales&#8221; y tambi\u00e9n una oportunidad para el Estado Novo de reforzar su pol\u00edtica de nacionalismo extremo, excluyendo &#8220;elementos indeseables&#8221; de razas que no fuesen blancas o se mantuvieran cerradas en sus comunidades extranjeras. Aunque reconozca la diferencia abismal entre los campos de exterminio europeos y los campos de concentraci\u00f3n brasile\u00f1os, Priscila alerta sobre lo que denomina &#8220;la trampa del imaginario&#8221;. &#8220;Nosotros, que militamos por los derechos humanos, muchas veces insistimos que los campos existieron solamente en las terribles experiencias de Hitler y Stalin. No podemos caer en ese enga\u00f1o, porque, en esa lucha, no nos cabe dimensionar el sufrimiento humano, sino evitarlo, independientemente de su intensidad&#8221;, pondera. Al fin y al cabo, Brasil no s\u00f3lo recurri\u00f3 a los campos, sino que fue pionero en su utilizaci\u00f3n. Ya en 1915 se inauguraba el campo de concentraci\u00f3n de Alagadi\u00e7o, en Cear\u00e1, donde m\u00e1s de 10 mil migrantes por la gran sequ\u00eda de aquel a\u00f1o fueron recluidos entre cercos de alambre de p\u00faa, recibiendo poca comida y bajo la vigilancia de soldados, un procedimiento que se repiti\u00f3, en versi\u00f3n racionalizada, durante la sequ\u00eda de 1932 y durante los a\u00f1os de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>&#8220;La expresi\u00f3n campo de concentraci\u00f3n qued\u00f3 asociada con la ferocidad del Holocausto y la vehemencia de ese imaginario impidi\u00f3 la apreciaci\u00f3n de las similitudes con las acciones del Estado brasile\u00f1o realizadas en los campos de concentraci\u00f3n de Cear\u00e1&#8221;, afirma el historiador Frederico de Castro Neves, de la Universidad Federal de Cear\u00e1, coordinador del grupo de investigaci\u00f3n del proyecto <em>La sequ\u00eda y la ciudad<\/em>, que pretende identificar los mecanismos de control social implementados para regular los comportamientos y la circulaci\u00f3n de los migrantes durante el per\u00edodo de sequ\u00edas, entre los cuales se encuentran los campos de concentraci\u00f3n. Fue la f\u00f3rmula utilizada para aislar a Fortaleza de los migrantes &#8220;indeseables&#8221;, as\u00ed como, entre los a\u00f1os 1930 y 1940, tambi\u00e9n funcion\u00f3 como una buena fuente de mano de obra forzada para el r\u00e9gimen varguista. &#8220;\u00bfY usted? \u00bfHa visto mucho horror en el campo de concentraci\u00f3n?&#8221;, pregunta el sertanejo Vicente, personaje de la novela <em>O quinze<\/em> (1930), de Rachel de Queiroz, sobre la sequ\u00eda de 1915, donde el arribo de los migrantes a su confinamiento, saliendo de los trenes, evoca Auschwitz: &#8220;Se encontraron presurosos en la oleada de descenso, y se vieron transportados a trav\u00e9s de la plaza de arena, y caminaron por una calleja pedregosa, y fueron encerrados en un corral cercado con alambre donde una infinidad de gente bull\u00eda&#8221;. En Alagadi\u00e7o, los cad\u00e1veres se acumulaban a la espera de transporte y un testigo predijo: &#8220;El campo de concentraci\u00f3n me dio la certeza de que en breves d\u00edas tendr\u00edamos all\u00ed un campo santo&#8221;.<\/p>\n<div id=\"attachment_103579\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103579\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais2-300x2692.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais2-300x2692.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais2-300x2692-120x108.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais2-300x2692-250x224.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Lasar Segall, 1891 Vilna \u2013 1957 S\u00e3o Paulo, Muerte (1917, pintura al \u00f3leo sobre tela, 92,5 x 104 cm. \u2013 Colecci\u00f3n particular, sp)<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La econom\u00eda del Holocausto<\/strong><br \/>\nLos estudios nacionales, en cierto modo, se insertan en una tendencia acad\u00e9mica internacional que desde hace algunos a\u00f1os comienza a discutir la denominada &#8220;econom\u00eda del holocausto&#8221;, un modelo utilizado por los nazis para &#8220;modernizar&#8221; Alemania a partir de una estructura industrial compleja en el modelo de capitalismo nazi y a partir de los campos de concentraci\u00f3n, como una buena manera de suplir la carencia de mano de obra para el esfuerzo de guerra. &#8220;Los beneficios econ\u00f3micos obtenidos mediante la apropiaci\u00f3n de los bienes de la comunidad jud\u00eda y la explotaci\u00f3n con trabajos forzados de prisioneros por parte de varias empresas son factores que contribuyeron para que el colapso econ\u00f3mico de Alemania en la Segunda Guerra Mundial fuese postergado&#8221;, escribe la historiadora Ania Cavalcante en su tesis de doctorado <em>Holocausto y capitalismo,<\/em> recientemente defendida en la USP. &#8220;La guerra modific\u00f3 los objetivos de los campos de concentraci\u00f3n. El Holocausto no result\u00f3 un proceso lineal, ya que no exist\u00eda consenso en la c\u00fapula nazi al respecto de si la pol\u00edtica de exterminio de los prisioneros deber\u00eda ser priorizada en detrimento de la utilizaci\u00f3n del trabajo forzado&#8221;.<\/p>\n<p>El sistema de campos de trabajo, en Alemania y en los pa\u00edses ocupados, reuni\u00f3 2.498 empresas, 20 mil &#8220;campos de trabajo civil&#8221; y entre 10 y 12 millones de personas que, bajo condiciones inhumanas, fueron obligadas a desempe\u00f1ar trabajos forzados para la econom\u00eda de guerra alemana. &#8220;De este modo, cuando en 1944 Alemania not\u00f3 que estaba perdiendo la guerra, hubo una disminuci\u00f3n del exterminio masivo en funci\u00f3n de las necesidades del esfuerzo b\u00e9lico&#8221;. Auschwitz fue el s\u00edmbolo de la &#8220;econom\u00eda del Holocausto&#8221;. &#8220;Ese campo de concentraci\u00f3n y exterminio representaba, por un lado, un aspecto productivo de una estructura industrial y bancaria asociada con el tipo de capitalismo predicado por el nazismo. Su estructura industrial se basaba en el trabajo forzado de prisioneros para empresas alemanas (IG-Farben, Siemens y Krupp), sobre todo de caucho sint\u00e9tico producido por IG-Farben, la mayor industria qu\u00edmica europea de la \u00e9poca, cuya firma asociada, Degesh, produc\u00eda el gas Zykon B, utilizado en las c\u00e1maras de gas del campo&#8221;, nota Ania. &#8220;La estructura bancaria de Auschwitz, a su vez, se basaba en la financiaci\u00f3n bancaria realizada por el Deutsche Bank para la construcci\u00f3n de las estructuras del campo, tales como la f\u00e1brica de Buna, los crematorios y galpones de las SS. Los crematorios del campo fueron provistos por Topf &amp; S\u00f6hne, siendo planificados por los ingenieros de esa industria para una eficiencia m\u00e1xima, una relaci\u00f3n directa entre tecnolog\u00eda, modernidad y asesinato en escala industrial, el aspecto destructivo del cual Auschwitz tambi\u00e9n es s\u00edmbolo&#8221;, dice la investigadora.<\/p>\n<p>A fines de 1944, se estima que los campos de Himmler suministraron para la maquinaria de guerra nazi, por lo menos 500 mil trabajadores. &#8220;Para ello, igualmente tambi\u00e9n se control\u00f3 la mortalidad en los campos que, hasta 1942, era abrumadora, a punto tal de impedir a las SS de lograr los objetivos exigidos por Himmler. El servicio m\u00e9dico de los campos fue reactivado y aumentaron las raciones para los prisioneros&#8221;. La industria privada alemana &#8220;invit\u00f3&#8221; a las SS a asociarse en la provisi\u00f3n de internos para los campos, en la medida en que la relaci\u00f3n costo-beneficio del trabajo forzado, a\u00fan con los &#8220;impuestos&#8221; cobrados por las SS y la productividad de los reclusos, era muy favorable al empleador, aunque el Reich exigiera que los empresarios no se quedasen con toda la rentabilidad extra. Atentos a la demanda de mano de obra de las empresas, las SS aumentaban las deportaciones en masa desde los pa\u00edses ocupados para ofrecer cada vez mayor cantidad de trabajadores y para sustituir a los prisioneros muertos por agotamiento o enfermedades. &#8220;Es impresionante verificar esas concesiones pragm\u00e1ticas realizadas por los nazis en detrimento de los imperativos ideol\u00f3gicos cuando las circunstancias as\u00ed lo exig\u00edan, un compromiso entre trabajo y destrucci\u00f3n&#8221;, afirma el historiador Wolf Gruner, de la <em>University of Southern California, autor del estudio Jewish forced labor under the nazis: economic needs and racial aims, recientemente editado por la Cambridge University Press.<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_103581\" style=\"max-width: 288px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103581\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais31.jpg\" alt=\"\" width=\"278\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais31.jpg 278w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais31-120x151.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais31-250x315.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Lasar Segall, 1891 Vilna \u2013 1957 S\u00e3o Paulo, dise\u00f1o original del suplemento Visiones de guerra (1940-1943, tinta negra a pluma y pincel y acuarela sobre papel, 15,6 x 19,5 cm. \u2013 Archivo del Museo Lasar Segall \u2013 ibram\/minc)<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;La c\u00fapula del Tercer Reich improvis\u00f3 una nueva estrategia que combinaba el esfuerzo de expansi\u00f3n de la movilizaci\u00f3n industrial con algunos de los componentes m\u00e1s destructivos de la ideolog\u00eda nazi. Al mismo tiempo, en una terrible paradoja, el trabajo forzado de los prisioneros en los campos de concentraci\u00f3n, que mat\u00f3 a miles por agotamiento, permiti\u00f3 que muchos sobreviviesen al exterminio, destino seguro de todos aqu\u00e9llos que no fuesen considerados aptos para el trabajo forzado&#8221;, analiza Gruner. &#8220;Claramente encontraremos medios para reconciliar los impulsos genocidas ideol\u00f3gicos con el sistema racional de explotaci\u00f3n, totalmente funcional desde el punto de vista del empleador individual, aunque no para la econom\u00eda como un todo&#8221;. De ese esquema naci\u00f3 un sistema de campos de trabajo que benefici\u00f3 a 2.500 empresas alemanas mediante la esclavizaci\u00f3n de 12 millones de personas. Por eso, las preocupaciones estrat\u00e9gicas y econ\u00f3micas fueron importantes para la implementaci\u00f3n de esa pol\u00edtica e incluso tuvieron prioridad por sobre el asesinato racial en masa. &#8220;Hasta la primera mitad del siglo XX, la situaci\u00f3n de los civiles durante los conflictos b\u00e9licos no era materia de discusi\u00f3n de los derechos humanos. Fueron los horrores de la Segunda Guerra Mundial los que dejaron para la posteridad la preocupaci\u00f3n al respecto de las garant\u00edas individuales, aunque en el transcurso de los \u00faltimos 60 a\u00f1os continuemos enfrentando esas situaciones&#8221;, dice Priscila. El concepto de campo de concentraci\u00f3n, aparte, nace de una prosaica necesidad pragm\u00e1tica. &#8220;La idea de recluir civiles tachados de &#8216;indeseables&#8217;, en campos de concentraci\u00f3n, surgi\u00f3 durante la Guerra de los B\u00f3ers (entre 1899 y 1902), entre ingleses y <em>afrikaners,<\/em> en Sud\u00e1frica, cuando por primera vez se adopt\u00f3 la pr\u00e1ctica de la custodia en modelos &#8216;industriales&#8217; bajo la justificaci\u00f3n de tratarse de personas &#8216;cuyas ofensas no se pod\u00edan comprobar, y que no pod\u00edan ser condenadas mediante un proceso legal com\u00fan&#8217;, tal como afirm\u00f3 Hannah Arendt&#8221;.<\/p>\n<p>Casi 30 mil b\u00f3ers, entre hombres, mujeres y ni\u00f1os, murieron por enfermedades y hambre en esos campos que Lord Kitchner, el comandante de las fuerzas brit\u00e1nicas en Sud\u00e1frica, justificaba como &#8220;necesidades pr\u00e1cticas&#8221;, lejos de condenarlos como acciones inhumanas. Los campos de concentraci\u00f3n nacionales, definidos abiertamente por nuestras autoridades como tales, igualmente fueron creados por razones pragm\u00e1ticas. &#8220;Oficialmente, los campos surgieron por causa de la imposibilidad de los gobiernos federal y estadual de acomodar todo el contingente de extranjeros presos a partir de 1942. El discurso oficial siempre los denomin\u00f3 como campos de concentraci\u00f3n. Al fin y al cabo, luego de ser considerados por el Estado como prisioneros de guerra, los denominados &#8216;s\u00fabditos del Eje&#8217;, necesitaban ser recluidos como &#8216;enemigos&#8217; en esos espacios, aunque las condiciones de esos lugares se hallaran lejos de las preconizadas por la Convenci\u00f3n de Ginebra de 1929&#8221;, explica Priscila. Se produjo igualmente un gran esfuerzo, para brindar en Brasil y en el exterior, una imagen de humanitarismo que, contrariamente a lo que hac\u00edan los alemanes en sus campos, se proporcionaba a los prisioneros en Brasil, como forma de agradar a los norteamericanos, que eran una pieza fundamental, y muy pr\u00e1ctica, en la creaci\u00f3n de los campos. &#8220;El gobierno brasile\u00f1o asumi\u00f3 la represi\u00f3n al nazi-fascismo para concordar con la direcci\u00f3n asumida mediante el alineamiento con los Aliados y el tratamiento a los &#8216;s\u00fabditos del Eje&#8217; dej\u00f3 de ser s\u00f3lo una cuesti\u00f3n nacional para proyectarse como elemento de negociaci\u00f3n internacional&#8221;, sostiene. El tratamiento de esos extranjeros como prisioneros de guerra era la fuerza que promov\u00eda el di\u00e1logo con los Aliados, un elemento de negociaci\u00f3n de la inserci\u00f3n brasile\u00f1a dentro del contexto mundial. &#8220;Lo que se deseaba era la posibilidad de que el pa\u00eds contara con apoyo estadounidense para conquistar una posici\u00f3n de hegemon\u00eda en Am\u00e9rica del Sur, una causa disputada tambi\u00e9n por Argentina, que rechaz\u00f3 la aproximaci\u00f3n a Washington. Vargas era consciente de que podr\u00eda obtener ventajas de las disputas en el continente para la construcci\u00f3n de un Estado nacional moderno con proyecci\u00f3n internacional&#8221;, analiza.<\/p>\n<div id=\"attachment_103583\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103583\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais4-300x2362.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"236\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais4-300x2362.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais4-300x2362-120x94.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Calculos-Mortais4-300x2362-250x197.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Lasar Segall, 1891 Vilna \u2013 1957 S\u00e3o Paulo, dise\u00f1o original del suplemento Visiones de guerra (1940-1943, tinta roja, negra y amarilla aguada sobre papel, 19,5 x 15,6 cm. \u2013 Archivo del Museo Lasar Segall \u2013 ibram\/minc)<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al mismo tiempo, seg\u00fan la investigadora, para el nacionalismo al que apuntaba el gobierno de Vargas, esa reclusi\u00f3n fue igualmente interesante, ya que permiti\u00f3 la ejecuci\u00f3n de las pol\u00edticas nacionalistas, sacando de circulaci\u00f3n a los elementos de los que el Estado recelaba, ya que, en general, se resist\u00edan a dejar de lado sus valores nacionales o no entraban en los planes varguistas de un Brasil &#8220;blanco&#8221;. &#8220;As\u00ed como la persecuci\u00f3n de los alemanes fue parte integrante del proyecto \u00e9tnico-pol\u00edtico del gobierno de Vargas y, hasta 1942, poco tuvo que ver con la guerra en Europa, los japoneses fueron v\u00edctimas de la pol\u00edtica interna que pretend\u00eda contener el &#8216;peligro amarillo&#8217;. Desde 1934 ellos no eran ya inmigrantes &#8216;deseables&#8217;, ya que se quer\u00eda reconstituir la raza brasile\u00f1a mediante su &#8216;blanqueamiento&#8217;. Eso tambi\u00e9n explica porqu\u00e9 los italianos fueron menos perseguidos, ya que, en la mayor\u00eda de los casos, se hallaban muy integrados al pa\u00eds y dentro de los c\u00e1nones del Estado Novo&#8221;. Para Priscila, del mismo modo que resulta imposible contar con la certeza de que los inmigrantes japoneses confinados en campos norteamericanos (alrededor de 110 mil de ellos fueron apresados por los norteamericanos bajo el alegato de &#8220;necesidad militar&#8221;) hubieran cometido actos de traici\u00f3n si permanec\u00edan en libertad, internar a los &#8220;s\u00fabditos del Eje&#8221; tuvo un significado pol\u00edtico pragm\u00e1tico, enfocado tanto en el campo de las negociaciones entre Brasil y Estados Unidos como tambi\u00e9n para conjugar las pol\u00edticas perseguidas por el Estado Novo antes de 1942, que propiamente de una necesidad de reclusi\u00f3n de esos extranjeros en campos de concentraci\u00f3n como pr\u00e1ctica represiva.<\/p>\n<p><strong>Iniciativa del gobierno<br \/>\n<\/strong>&#8220;La creaci\u00f3n de los campos de concentraci\u00f3n brasile\u00f1os, adaptando presidios y colonias penales ya existentes en S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro, Pernambuco y Rio Grande do Sul, representa una iniciativa del gobierno brasile\u00f1o para corresponder las ansias y presiones de los norteamericanos sobre Am\u00e9rica Latina&#8221;. Eso queda evidenciado en los recaudos legales tomados por el gobierno de Vargas. &#8220;Era necesario que no existiera incompatibilidad entre las medidas legales internas relacionadas con los extranjeros de los pa\u00edses en guerra con Brasil y las disposiciones internacionales de la Convenci\u00f3n de Ginebra de 1929. Si el pa\u00eds quer\u00eda conquistar el apoyo norteamericano como potencia en Sudam\u00e9rica, era necesario respetar las instituciones y las normas&#8221;.<\/p>\n<p>Por eso la necesidad, contin\u00faa Priscila, de lidiar con los &#8220;enemigos&#8221; como reclusos civiles y otorgarles, por extensi\u00f3n, el mismo tratamiento dado a los prisioneros de guerra, lo cual se constituye en una condici\u00f3n para que el pa\u00eds pudiese proyectarse con &#8220;dignidad&#8221; entre las grandes potencias. &#8220;Con ello, los extranjeros pasaron a recibir protecci\u00f3n internacional, contradiciendo las intenciones brasile\u00f1as. Si la guerra, por un lado, perjudic\u00f3 a esos extranjeros, por otro, asegur\u00f3 que su encarcelamiento obedeciese a las normas internacionales que el gobierno de Vargas alegaba cumplir, protegi\u00e9ndolos contra las decisiones arbitrarias de la pol\u00edtica interna del Estado Novo&#8221;, dice. Una notable analog\u00eda con la supervivencia de prisioneros de los campos alemanes en funci\u00f3n de su utilizaci\u00f3n como esclavos. Tambi\u00e9n es necesario recordar que ese &#8220;cuidado&#8221; con los prisioneros era algo para que &#8220;vieran los norteamericanos&#8221;, muy diferente de la crueldad t\u00edpica con que los prisioneros pol\u00edticos brasile\u00f1os eran tratados, por ejemplo, en Ilha Grande, la prisi\u00f3n adaptada para la reclusi\u00f3n de algunos &#8220;s\u00fabditos del Eje&#8221;; o, tambi\u00e9n, nada coherente con la cruel pol\u00edtica antisemita de selecci\u00f3n de extranjeros que pod\u00edan o no refugiarse en Brasil, practicada por el Estado Novo. A\u00fan el calificativo &#8220;s\u00fabditos del Eje&#8221;, deja entrever intereses m\u00e1s directos del nacionalismo varguista, ya que, aparte de un argot de la propaganda de guerra, evidenciaba que aquellas personas eran obedientes a otro poder que no era el del dictador brasile\u00f1o y, por eso, necesitaban ser apartadas, por cuestiones pol\u00edticas, de la sociedad totalmente brasile\u00f1a que se pretend\u00eda reinventar. Los campos se convierten as\u00ed en plataforma de un proyecto nacional e internacional.<\/p>\n<p>La experiencia, tal como ya se dijo, no era nueva, habiendo sido empleada en Cear\u00e1 durante los movimientos sociales devenidos de las sequ\u00edas. &#8220;Pero en 1932, la primera intervenci\u00f3n del Estado durante el per\u00edodo de sequ\u00eda en el semi\u00e1rido cearense ocurri\u00f3 en forma ordenada y centralizada. Entre 1877 y 1932 se gest\u00f3 una nueva estructura respecto de c\u00f3mo lidiar con la pobreza a la que la sequ\u00eda otorgaba visibilidad y se estableci\u00f3 una nueva relaci\u00f3n entre migrantes, gobernantes y habitantes de las ciudades&#8221;, analiza Neves. De esta manera, sostiene, un amplio programa de creaci\u00f3n de campos de concentraci\u00f3n donde los emigrantes fuesen inducidos a ingresar e impedidos de salir fue implementado con el total apoyo de la Intervenci\u00f3n Federal de Cear\u00e1. Para prevenir la &#8220;afluencia tumultuosa&#8221; de migrantes hambrientos a Fortaleza, se localizaban cinco campos en las proximidades de las principales v\u00edas de acceso a la capital, atrayendo a los agricultores que perd\u00edan sus cosechas. Dos campos menores se hallaban en sitios estrat\u00e9gicos de Fortaleza, conectados con las estaciones ferroviarias donde arribaban los hambrientos, impidiendo que circulasen libremente. &#8220;Una vez en el campo, el migrante era obligado a permanecer en \u00e9l durante todo el per\u00edodo de sequ\u00eda y a someterse a las condiciones de residencia, comportamiento y trabajo, dictados por los dirigentes&#8221;. El mayor campo, en la ciudad de Crato, lleg\u00f3 a albergar a 60 mil personas. La posibilidad de ingreso de Brasil en la Segunda Guerra Mundial agrav\u00f3 la forma de intervenci\u00f3n directa del Estado. &#8220;Se trataba de un elemento que obraba de manera tal de favorecer una intervenci\u00f3n directa en el mercado de trabajo y alimentos, tal como ocurri\u00f3 en 1932. El clima b\u00e9lico favorec\u00eda las soluciones autoritarias&#8221;, afirma Frederico. De manera similar al modelo europeo, los emigrantes se convirtieron en fuerza laboral, aunque, al contrario de la precisi\u00f3n germ\u00e1nica, hubo un exceso de trabajadores, provocando desordenes inesperados en la rutina laboral. &#8220;Era la confrontaci\u00f3n entre una racionalidad t\u00e9cnica orientada para la alta productividad y el mejor aprovechamiento de los recursos con el menor costo posible y una necesidad de atender a la &#8216;intensificaci\u00f3n de la asistencia'&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Amazonia<\/strong><br \/>\nIngresan a la escena los t\u00e9cnicos. &#8220;Seg\u00fan su visi\u00f3n, los migrantes deber\u00edan ser distribuidos por el territorio para realizar obras y servicios que ser\u00edan definidos exclusivamente por el organismo t\u00e9cnico competente&#8221;, afirma el investigador. De esa percepci\u00f3n, surgi\u00f3 el &#8220;ej\u00e9rcito del caucho&#8221;, con el desarraigo de los migrantes nordestinos hacia las regiones productoras de caucho en la Amazonia en el marco del mejor esp\u00edritu del &#8220;esfuerzo de guerra&#8221; con mano de obra barata o gratuita. Los embarques s\u00f3lo fueron suspendidos luego del torpedeo\u00a0 a los buques brasile\u00f1os como forma de transporte de ese trabajo cuasi forzado. &#8220;Al mismo tiempo, nuevos campos de concentraci\u00f3n fueron organizados en la capital, intentando evitar el tr\u00e1nsito indeseable de los migrantes y, en octubre, el campo de Alagadi\u00e7o fue reabierto&#8221;. Entre 1930 y 1945, seg\u00fan acota el investigador, el patr\u00f3n de relaci\u00f3n entre migrantes recluidos y las autoridades se paut\u00f3 en los principios del liberalismo econ\u00f3mico, seg\u00fan el &#8220;mercado libre&#8221;, combinando elementos del paternalismo autoritario (presencia de las autoridades en el lugar, control del mercado de trabajo, pr\u00e1cticas similares a la &#8220;protecci\u00f3n de los pobres&#8221;) con el cl\u00e1sico abordaje liberal. En la diplomacia o en la econom\u00eda, los campos de concentraci\u00f3n cumplieron sus funciones pr\u00e1cticas y productivas. Para los prisioneros, el \u00fanico consuelo por tener tama\u00f1a &#8220;utilidad forzada&#8221; tal vez se exprese\u00a0 en los versos de la <em>Balada de los muertos en los campos de concentraci\u00f3n<\/em>, de Vinicius de Moraes: &#8220;\u00a1Cad\u00e1veres de Belsen y Buchenwald!\/ Vosotros sois el humus de la tierra\/ De donde el \u00e1rbol del castigo\/ Dar\u00e1 madera al pat\u00edbulo\/ Y de donde los frutos de la paz\/ Caer\u00e1n al suelo de la guerra!&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios revelan las sutilezas de la banalidad del mal","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[117],"class_list":["post-88845","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88845","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88845"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88845\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88845"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88845"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88845"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88845"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}