{"id":88846,"date":"2009-08-01T00:00:00","date_gmt":"2009-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/08\/01\/lector-amigo-mio-mi-par-mi-hermano\/"},"modified":"2017-01-27T13:48:39","modified_gmt":"2017-01-27T15:48:39","slug":"lector-amigo-mio-mi-par-mi-hermano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lector-amigo-mio-mi-par-mi-hermano\/","title":{"rendered":"Lector, amigo m\u00edo, mi par, mi hermano"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-103611\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor-11.jpg\" alt=\"\" width=\"278\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor-11.jpg 278w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor-11-120x151.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor-11-250x315.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Logr\u00f3 la proeza de ser encarcelado por los tres reg\u00edmenes que Francia conoci\u00f3 entre los siglos XVIII y XIX: el Antiguo R\u00e9gimen, por pedido de Luis XVI; la Revoluci\u00f3n Francesa, bajo el comando de Robespierre; y la Restauraci\u00f3n, cuando, detenido por Napole\u00f3n, acab\u00f3 muriendo en la c\u00e1rcel. Para quien pas\u00f3 buena parte de sus existencia detr\u00e1s de las gradas, Donatien-Alphonse Fran\u00e7ois de Sade (1740-1814), o el marqu\u00e9s de Sade, alcanz\u00f3 una notoriedad impresionante, que a la postre, mediante un parco conocimiento al respecto de qui\u00e9n realmente \u00e9l fue, lo vulgariza todav\u00eda m\u00e1s, transform\u00e1ndolo en un vago sin\u00f3nimo de &#8220;perversi\u00f3n&#8221;. &#8220;La lectura psicopatol\u00f3gica no resulta incorrecta, sino s\u00f3lo una entre las tantas posibles al respecto de Sade: pero \u00e9l no es solamente eso. Es tambi\u00e9n eso&#8221;, afirma el historiador Gabriel Giannattasio, profesor libre docente de la Universidad Estadual de Londrina (UEL) y autor de Sade: <em>um anjo negro da modernidade<\/em> (Editora Imagin\u00e1rio, 208 p\u00e1ginas, 26 reales) y que acaba de lanzar <em>Cartas de Vincennes:<\/em> <em>um libertino na pris\u00e3o<\/em> (Eduel, 154 p\u00e1ginas, 35 reales), obra que re\u00fane 16 cartas escritas por Sade en la c\u00e1rcel, entre 1777 y 1784, en la prisi\u00f3n-castillo de Vincennes, destino de los nobles en desgracia y v\u00edctimas de las lettres de cachet, que eran documentos emitidos por el rey para encarcelar a los &#8220;indeseables&#8221;, tales como el marqu\u00e9s. Por primera vez, una versi\u00f3n integral de las cartas es editada en el pa\u00eds. Los destinatarios principales eran Renn\u00e9, la primera mujer del escritor; la se\u00f1ora de Montreuil, suegra &#8220;s\u00e1dica&#8221; que detestaba al libertino; y la se\u00f1orita de Rousset, amiga \u00edntima del noble e interlocutora.<\/p>\n<p>&#8220;Esas cartas profundizan el misterio de Sade y esbozan la estructura de su pensamiento, la antesala, la industria experimental y productora del hombre Sade. Es mediante esas cartas que \u00e9l se comunicaba con el universo que lo cercaba y ese ejercicio de comunicaci\u00f3n le permit\u00eda poner a prueba sus pensamientos y desarrollar su filosof\u00eda&#8221;, afirma el investigador. Cuando las escribe, todav\u00eda no es el autor de Justine o La filosof\u00eda en la alcoba o <em>Los 120 d\u00edas de Sodoma.<\/em> &#8220;El marqu\u00e9s a\u00fan no es el literato, cuya carrera comenz\u00f3 tard\u00edamente. Las cartas de la prisi\u00f3n son, de este modo, un preanuncio de las ideas y del vigor imaginativo que derivar\u00e1n en formas m\u00e1s libres en sus novelas. La correspondencia de Vincennes es la m\u00e1s rica que lleg\u00f3 hasta nuestros d\u00edas, muy superior a las cartas que escribi\u00f3 m\u00e1s tarde, entre 1784 y 1789 en la Bastilla, en general, burocr\u00e1ticas&#8221;, explica. Para el profesor, eso es revelador de un desplazamiento de los canales de expresi\u00f3n del c\u00e9lebre libertino. &#8220;Su energ\u00eda literaria se traslada con toda su fuerza a sus obras y al per\u00edodo privilegiado de su producci\u00f3n filos\u00f3fico-literaria, utilizando una pluralidad de formas y g\u00e9neros&#8221;. En las cartas es posible percibir la superaci\u00f3n intelectual del libertino en un libertario radical, igualmente capaz de poner en jaque al Iluminismo, del cual fue, en un principio, un seguidor, para m\u00e1s tarde, utilizando los propios argumentos iluministas (que los iluminados no osaban practicar), romper el molde del movimiento y reinventarlo dr\u00e1sticamente. &#8220;Seg\u00fan dices, mi manera de pensar no puede ser aprobada. \u00bfY qu\u00e9? \u00a1Insano es aqu\u00e9l que adopta una manera de pensar para agradar a los otros! Mi manera de pensar es fruto de mis reflexiones, producto de mi existencia y organizaci\u00f3n. Esa manera de pensar que t\u00fa desapruebas es el \u00fanico consuelo de mi vida; es lo que alivia mis penas y la prisi\u00f3n, ella compone todos mis placeres en el mundo y es m\u00e1s importante que mi propia vida. No fue mi manera de pensar lo que me trajo infelicidad, sino la de los otros&#8221;, le escribe a su mujer. &#8220;Se trata de escritos que esbozan el enigma y ya contienen los personajes y tem\u00e1tica del romance sadiano. En su celda, Sade fue un observador ejemplar, o mejor dicho, un experimentador ejemplar&#8221;, acota el autor.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-103609\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor2-300x3002.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor2-300x3002.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor2-300x3002-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor2-300x3002-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Y tuvo tiempo suficiente para ello. &#8220;Para un prisionero, las cartas sirven para abolir distancias. Para un prisionero como Sade, que ignoraba la extensi\u00f3n de su pena, ese sentido fue imperioso. Durante los 13 a\u00f1os que estuvo en Vincennes, el marqu\u00e9s afirm\u00f3 con tal intensidad el deseo de &#8216;abolir distancias&#8217; que acab\u00f3 por transformarlo en un principio soberano de su literatura&#8221;, explica Eliane Robert de Moraes, profesora titular de est\u00e9tica y literatura en la PUC-SP y autora de diversos ensayos sobre el imaginario er\u00f3tico en la literatura, entre los cuales se encuentran Sade: <em>a felicidade libertina<\/em> (Iluminuras) y <em>O corpo imposs\u00edvel<\/em> (Iluminuras\/ FAPESP). &#8220;Fue durante ese primer per\u00edodo de reclusi\u00f3n que naci\u00f3 la literatura sadiana, inaugurada en 1782 por el &#8216;<em>Di\u00e1logo entre un padre y un moribundo&#8217;<\/em>, escrito en Vincennes, seguido por el monumental &#8216;<em>Los 120 d\u00edas de Sodoma&#8217;<\/em>, redactado en 1785 en la Bastilla. Si \u00e9stos ya contienen toda la base sobre la cual \u00e9l edificar\u00e1 su literatura, no dejan de remitir, jam\u00e1s, al mismo cuerpo a cuerpo con el lector que la correspondencia ans\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Si, lo confieso, soy libertino; conceb\u00ed todo lo concebible en el g\u00e9nero, pero ciertamente no hice todo lo que conceb\u00ed y no lo har\u00e9 jam\u00e1s. Soy un libertino, pero no un criminal, un asesino&#8221;, confiesa en una de sus cartas. Es una bella profesi\u00f3n de fe. &#8220;La literatura de Sade expresa, m\u00e1s que cualquier otra, una especie de &#8216;hipermoral&#8217;. O sea, es un pensamiento que busca descubrir en la creaci\u00f3n art\u00edstica aquello que la realidad rechaza. Para realizar esa exploraci\u00f3n, le da la espalda a la \u00e9tica y a la moral, descartando discursos humanistas. Procura o\u00edr la voz de los verdugos, considerando sus motivos y a\u00fan su falta de motivos para alcanzar un conocimiento sobre el mal. Pero atenci\u00f3n: se trata aqu\u00ed de un conocimiento, y no de una pr\u00e1ctica&#8221;, advierte la investigadora. En el l\u00edmite, observa Eliane, la relaci\u00f3n entre el conocimiento y la acci\u00f3n se halla en el centro de la discusi\u00f3n, ya que los detractores de Sade, como los tres reg\u00edmenes que lo encarcelaron, aunque atacasen su discurso, no era raro que lo pusiesen en pr\u00e1ctica. &#8220;Superando igualmente a sus refinamientos. Desafortunadamente, en materia de sadismo, la historia humana es bastante m\u00e1s pr\u00f3diga que la literatura sadiana&#8221;. Finalmente, la palabra libertino tiene su origen en el lat\u00edn libertinus, cuyo significado exacto ser\u00eda: aquella persona libre de la esclavitud y de cualquier prejuicio y convenci\u00f3n social o moral.<\/p>\n<p>&#8220;En el caso de Sade resulta imposible distinguir al libertino del libertario. Pol\u00edtica y moral, en ese caso, son hermanas siamesas y vale lo mismo para el fil\u00f3sofo que para el escritor. La opci\u00f3n literaria del creador de<em> Justine<\/em> exige particular atenci\u00f3n, ya que la ficci\u00f3n constituy\u00f3 su privilegiada forma de expresi\u00f3n&#8221;, observa Eliane.\u00a0 &#8220;Al trasladar la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica a la alcoba libertina, el marqu\u00e9s fue obligado a tomar en cuenta las diferencias entre cada uno de los &#8216;caprichos de la naturaleza&#8217; que forman parte de su interminable cat\u00e1logo. Con ello, se vio obligado a exceder los l\u00edmites de la filosof\u00eda con la certeza de que s\u00f3lo la literatura permitir\u00eda su ingreso en el territorio ilimitado de la imaginaci\u00f3n er\u00f3tica&#8221;, analiza. La investigadora recuerda que es significativo que uno de los libros m\u00e1s importantes de Sade, <em>La philosophie dans le boudoir<\/em>, asocie, desde el t\u00edtulo, la reflexi\u00f3n pol\u00edtica con las pr\u00e1cticas libertinas. &#8220;No se trata de una filosof\u00eda de alcoba, sino de una filosof\u00eda en la alcoba. La diferencia es sutil, pero esencial&#8221;, explica. Importante, por otra parte, a punto tal de permitir la inusitada, pero genial, &#8220;reuni\u00f3n&#8221; entre el marqu\u00e9s y Machado de Assis, realizada por la investigadora. Eliane Robert percibe ecos &#8220;familiares&#8221; entre la literatura sadiana y el cuento machadiano <em>A causa secreta<\/em> (1885), m\u00e1s conocido por la descripci\u00f3n horrorosa, y extra\u00f1amente rica en detalles (algo poco com\u00fan en la literatura de Machado), del placer literalmente s\u00e1dico con el que el personaje Fortunato tortura un rat\u00f3n. &#8220;Aunque ellos sean escritores muy distintos, ambos desean tocar el fondo falso que constituye nuestra humanidad&#8221;, explica la profesora. &#8220;Finalmente, si el punto de vista de los narradores sadianos siempre coincide con la conciencia de sus p\u00e9rfidos libertinos, lo que ocurre en el cuento de Machado no difiere mucho de ese modelo&#8221;. El &#8220;placer vasto, quieto y profundo&#8221;, una frase del cuento, observa Eliane, igualmente remite a la soledad de los personajes sadianos, incluso en el momento en que Fortunato sorprende a un amigo, testigo ocular de las atrocidades con el rat\u00f3n, llorando frente al ata\u00fad de su fallecida mujer, revelando una pasi\u00f3n oculta y ad\u00faltera. En aquel momento, nota la investigadora, surge, en el rostro de Fortunato, al saberse enga\u00f1ado, aunque &#8220;vengado&#8221;, la misma expresi\u00f3n de placer que tuvo al torturar al roedor, s\u00f3lo que, esta vez, el gozo se produce con el sufrimiento del amigo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-103608\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor3-300x1492.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"149\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor3-300x1492.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor3-300x1492-120x60.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/leitor3-300x1492-250x124.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>&#8220;En Sade, todo y cualquier argumento, por m\u00e1s racional que sea, acaba siendo arrastrado por la fantas\u00eda, y en forma tal que termina por ofrecerse al lector como una alucinaci\u00f3n. Nada m\u00e1s distante del notable realismo psicol\u00f3gico de Machado&#8221;, sostiene. &#8220;La comparaci\u00f3n, agrega, permite concebir la distancia entre una literatura que trabaja con modelos, como sucede con los personajes del marqu\u00e9s y otra enfocada en la particularizaci\u00f3n de los personajes, caracter\u00edstica de los grandes realistas del siglo XIX&#8221;, advierte. Seg\u00fan Eliane, el libertino de Sade ostenta tal gusto por el mal que no deja ninguna sombra de ambivalencia respecto de su car\u00e1cter. En tanto, el s\u00e1dico de Machado es un sujeto encubierto, con un pasar de hombre de bien, mientras mantiene h\u00e1bitos escondidos en el silencio de la intimidad. &#8220;Lo que se nota en esa comparaci\u00f3n es el proceso hist\u00f3rico que conduce a la privatizaci\u00f3n de los actos perversos. Adem\u00e1s, Machado es pr\u00f3digo en escenas que nos revelan no s\u00f3lo la versi\u00f3n brasile\u00f1a de esa privatizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la propia interiorizaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la pr\u00e1ctica del mal&#8221;. En ese sentido, para la profesora, hay que recordar que Sade fue hombre de su tiempo, sin duda, lo cual no le impide ser moderno y hasta tambi\u00e9n posmoderno, en la medida en que \u00e9l fue y es as\u00ed conocido. &#8220;Pero puede ser tambi\u00e9n un autor fuera de su tiempo y me gusta verlo tambi\u00e9n desde esa \u00f3ptica. Lo que m\u00e1s me atrae en Sade es justamente esa ruptura con el mundo que opera su literatura, en el intento por despertar y poner en juego virtualidades humanas a\u00fan insospechadas. \u00c9l se vale de la imaginaci\u00f3n para acceder a los dominios de lo imposible&#8221;.<\/p>\n<p>Finalmente, en un universo en el que Dios estar\u00eda muerto, todo estar\u00eda permitido, y existe incluso espacio para pensar en qu\u00e9 es el mal. &#8220;Invirtiendo la l\u00f3gica de Rousseau respecto de la bondad natural del hombre, Sade reconoce en el mal el concepto creador de todo lo que existe. El mal se convierte en la fuerza motriz del Universo, ya que es la categor\u00eda esencial al mundo natural y humano. Aunque \u00e9l haya dicho que &#8216;el Universo no sobrevivir\u00eda un segundo si todo fuese virtud&#8217;, lo inverso es v\u00e1lido respecto del vicio. Es un juego de tensi\u00f3n entre creaci\u00f3n y destrucci\u00f3n que revela el sentido tr\u00e1gico de nuestra existencia&#8221;, nota Giannattasio. De la misma manera, en ese esquema filos\u00f3fico no hay espacio para el &#8220;pacto social&#8221; de Rousseau. &#8220;El desaf\u00edo, seg\u00fan \u00e9l, consist\u00eda en proponer leyes que considerasen a los individuos y su rol en la sociedad. El pacto, en cambio, planteaba renunciar a la propia voluntad en beneficio del bien general. Sade disiente e invoca la liberaci\u00f3n de los instintos. Si Rousseau quiere la destrucci\u00f3n de las fuerzas naturales, Sade las defiende, afirmando que la \u00fanica moral posible es la de cada individuo&#8221;. O, en las propias palabras del marqu\u00e9s, en una de sus cartas: &#8220;No son las opiniones ni los vicios de los particulares los que perjudican al Estado; son las costumbres del hombre p\u00fablico que, por s\u00ed mismas, tienen influjo en la administraci\u00f3n general. Que un particular crea o no en Dios, que honre a una prostituta o que le de cien puntapi\u00e9s en la panza, tales conductas no mantendr\u00e1n ni destruir\u00e1n la constituci\u00f3n de un Estado. Si el pol\u00edtico corrupto triunfa, el otro se pudre en una celda&#8221;. En 1783, seis a\u00f1os antes de la ca\u00edda de la Bastilla y de la revoluci\u00f3n, Sade ya advert\u00eda: &#8220;Que el rey corrija los vicios del gobierno, que reforme los abusos, que ahorque a los ministros que lo enga\u00f1an o que le roban, en lugar de reprimir las opiniones y gustos particulares de sus s\u00fabditos. Esos gustos y opiniones no afectar\u00e1n su trono, mientras que las vilezas de aqu\u00e9llos que lo rodean lo derrumbar\u00e1n tarde o temprano&#8221;,\u00a0 una precauci\u00f3n que todav\u00eda suena actual.<\/p>\n<p>&#8220;Mi cuerpo a la ma\u00f1ana cuenta con una disposici\u00f3n diferente a la de mi cuerpo por la noche. Puedo ser el m\u00e1s virtuoso de los hombres y convertirme en el m\u00e1s vicioso&#8221;, escribi\u00f3 el noble. &#8220;Sade representa al materialismo llevado hasta sus \u00faltimas consecuencias, pues, frente a las necesidades del cuerpo, \u00bfc\u00f3mo puedo tener una \u00fanica raz\u00f3n que de cuenta de tanta multiplicidad?\u00a0 La modernidad es un tiempo que volc\u00f3 y a\u00fan vuelca todos sus esfuerzos para hacer del hombre un animal racional. Sade es una de las expresiones del siglo XVIII que mejor traducen la futilidad de ese esfuerzo, al oponerse a la imagen del animal controlado por la raz\u00f3n, el animal est\u00e9tico, dotado de arrebato creativo. As\u00ed es Sade, un extempor\u00e1neo para la modernidad, aunque profundamente marcado por ella&#8221;, observa Giannattasio. Las cartas, finalmente, no mienten, ni siquiera las del marqu\u00e9s: &#8220;\u00a1Goza, mi amigo, goza! Y no ocupes la mitad de tu vida intentando arruinar la existencia de los dem\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nMORAES, E. R. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0103-40142009000100018&amp;script=sci_arttext&amp;tlng=pt\" target=\"_blank\">Um vasto prazer, quieto e profundo<\/a>. <strong>Estudos Avan\u00e7ados,<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las Cartas de Sade fueron el laboratorio de su filosof\u00eda","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[117],"class_list":["post-88846","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88846"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88846\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88846"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}