{"id":88956,"date":"2009-10-01T00:00:00","date_gmt":"2009-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/10\/01\/ambiente-celebraciones-y-reflexiones\/"},"modified":"2015-08-07T11:43:29","modified_gmt":"2015-08-07T14:43:29","slug":"ambiente-celebraciones-y-reflexiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ambiente-celebraciones-y-reflexiones\/","title":{"rendered":"Ambiente, celebraciones y reflexiones"},"content":{"rendered":"<p>Tomada en su inequ\u00edvoca y asumida identidad de revista brasile\u00f1a de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica,<em>Pesquisa FAPESP<\/em> cumple 10 a\u00f1os en este comienzo de octubre. En efecto, la restrictiva frase de apertura es obligatoria pues, a ejemplo de tantas otras construcciones intelectuales, esta publicaci\u00f3n tiene sus ambig\u00fcedades de origen. Y las mismas permiten al menos dos lecturas distintas sobre la verdadera edad de la publicaci\u00f3n: primeramente, si tom\u00e1semos la cantidad de ediciones mensuales como el m\u00e1s consistente indicador del tiempo transcurrido, deber\u00edamos decir que ya va por los 14 a\u00f1os. Pero, si nos ce\u00f1imos al producto revista <em>stricto sensu<\/em> y a la existencia del t\u00edtulo <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, volvemos a la informaci\u00f3n inicial que nos hace celebrar en este momento el d\u00e9cimo aniversario. Les explico a los lectores que a\u00fan no han escuchado o le\u00eddo nada al respecto: de un peque\u00f1o bolet\u00edn llamado <em>Not\u00edcias FAPESP<\/em>, que surgi\u00f3 en agosto de 1995 y que poco a poco fue creciendo, ganando en densidad, torn\u00e1ndose gradualmente m\u00e1s complejo, de manera sumamente planificada, e incluso cari\u00f1osamente pensada, naci\u00f3, en octubre de 1999, <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. El bolet\u00edn hab\u00eda avanzado por 46 ediciones, a un promedio de 11 por a\u00f1o, y al transformarse en <em>Pesquisa<\/em>, coincidimos todos, el directorio de la Fundaci\u00f3n, los bibliotecarios consultados y los propios periodistas responsables, que la revista deber\u00eda tener, por deber de justicia y por artes de la llamada indexaci\u00f3n, el n\u00famero 47. Esto se\u00f1alar\u00eda la continuidad de un proyecto, por m\u00e1s que la publicaci\u00f3n se hubiese distanciado y luego fuese a apartarse m\u00e1s y m\u00e1s del bolet\u00edn de origen, en t\u00e9rminos de la calidad, la importancia editorial y la ambici\u00f3n de aquel peque\u00f1o informativo.<\/p>\n<p>No me detendr\u00e9 demasiado en este espacio para hacer un an\u00e1lisis de la revista, que, a esta altura, cabe acotarlo, es objeto de algunos estudios acad\u00e9micos que indagan entre otros aspectos su papel en el avance del modelo de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica en Brasil y examinan minuciosamente su lenguaje. Y como sostuvo Celso Lafer en su discurso de toma de posesi\u00f3n de la presidencia de la FAPESP, en septiembre de 2007, <em>Pesquisa <\/em>&#8220;es una significativa cara externa del rol de la Fundaci\u00f3n, y al mismo tiempo, un aporte destinado a concientizar a la opini\u00f3n p\u00fablica acerca del relevante e indispensable nexo entre las \u00e1reas del conocimiento en el mundo contempor\u00e1neo&#8221;.\u00a0 Por supuesto, debemos dedicar tiempo suficiente a las reflexiones sobre los caminos que llevan a perfeccionar <em>Pesquisa FAPESP<\/em> y a ampliar su influencia en aras de la difusi\u00f3n del conocimiento y de un pensamiento m\u00e1s solidamente cient\u00edfico en nuestro pa\u00eds, sin por ello dejar de lado la b\u00fasqueda incesante de la claridad y la elegancia en los textos period\u00edsticos y en el tratamiento visual que ha sido su marca. Y aunque sean extremadamente lisonjeras las palabras que recabamos sobre la calidad editorial de la revista en los m\u00e1s variados foros a lo largo y ancho de Brasil \u2013y que a veces incluso llegan desde el exterior\u2013, es con esp\u00edritu cr\u00edtico y sencillez, con rigor y \u00e1nimo creativo que debemos pensar los pr\u00f3ximos a\u00f1os de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>Pero ya es tiempo de hablar de los destacados de esta edici\u00f3n. En primer lugar, la portada, compuesta por dos textos que llevan las firmas de la editora asistente de ciencia, Maria Guimar\u00e3es, y del editor especial, Carlos Fioravanti. El reportaje aborda los modelos matem\u00e1ticos que ayudan a prever los efectos del calentamiento global y del desmonte de selvas, especialmente sobre la naturaleza y la agricultura de Brasil, en un horizonte de hasta 100 a\u00f1os. <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/10\/01\/el-futuro-de-la-naturaleza-y-de-la-agricultura\/?\" target=\"_blank\">Seg\u00fan informa Maria, es posible que el yaguaret\u00e9 no encuentre m\u00e1s \u00e1reas ideales para vivir en la Amazonia<\/a>, que el Cerrado [sabana] desaparezca totalmente del oeste paulista y que las p\u00e9rdidas en el cultivo de soja acumulen perjuicios anuales por valor de 4.300 millones de reales, de tenerse en cuenta las proyecciones solidamente fundamentadas de investigadores preocupados con los cambios clim\u00e1ticos previstos por el IPCC. <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/10\/01\/tierra-seca-rios-crecidos\/?\" target=\"_blank\">En tanto, del informe de Fioravanti emergen las consecuencias de la deforestaci\u00f3n incluso en \u00e1reas alejadas de aqu\u00e9llas que fueron taladas<\/a>, inicialmente con el aumento del volumen de agua de los r\u00edos, y luego con su reducci\u00f3n y con serios efectos sobre los reg\u00edmenes de lluvias.<\/p>\n<p>De los pron\u00f3sticos m\u00e1s o menos sombr\u00edos sobre el medio ambiente, vale la pena pasar a un campo con una carga est\u00e9tica chispeante, por decirlo de alguna manera. Me refiero al <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/10\/01\/orfebreria-multicolor\/?\" target=\"_blank\">art\u00edculo referente a un proceso innovador de tratamiento del oro<\/a> que permite la obtenci\u00f3n de aleaciones de m\u00faltiples colores destinadas a la fabricaci\u00f3n de joyas. De acuerdo con el informe de la editora asistente de tecnolog\u00eda, Dinorah Ereno, \u2013a primera vista, las piezas de oro de color parecen piedras de colores sorprendentes, que pueden variar de tonalidad\u2013, dependiendo de la incidencia de la luz. Se logran \u2013azules en varios matices, p\u00farpura y otros colores\u2013 mediante una t\u00e9cnica de molienda en alta frecuencia, muy distante de la tradicional fundici\u00f3n empleada normalmente en joyer\u00eda. Nos encontramos aqu\u00ed en un vasto campo para la imaginaci\u00f3n de los <em>dise\u00f1adores<\/em> de joyas, y quiz\u00e1s para los negocios del segmento en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y para culminar este ya largo mensaje a los lectores, destaco la <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/10\/01\/miedo-injustificado\/?\" target=\"_blank\">entrevista ping-pong con el genetista Jo\u00e3o L\u00facio de Azevedo<\/a>, a cargo del editor jefe, Neldson Marcolin, y el editor de tecnolog\u00eda, Marcos de Oliveira. Considerado por sus pares como el investigador brasile\u00f1o que m\u00e1s entiende de gen\u00e9tica de los microorganismos de la agricultura, Azevedo comenta en su charla amena y clara que le parece c\u00f3mica la ignorancia de las personas al respecto de hongos y bacterias y el injustificado miedo decurrente precisamente de dicha ignorancia. Al fin y al cabo, sostiene, &#8220;tan s\u00f3lo el 1% de los microorganismos causa problemas&#8221;. Lo que constituye una excelente informaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan cuando se aprende que hay muchas m\u00e1s bacterias que c\u00e9lulas en cada planta \u2013as\u00ed como cada cuerpo humano es frecuentado por una cantidad de microorganismos mucho mayor que la de las c\u00e9lulas que lo componen. Para simplificarlo en cifras: son alrededor de cien mil bacterias por gramo de planta que se encuentran en los vegetales multicelulares. Palabra de Jo\u00e3o L\u00facio de Azevedo.<\/p>\n<p>\u00a1Que tengan una buena lectura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ambiente, celebraciones y reflexiones","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-88956","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88956"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88956\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88956"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}