{"id":88957,"date":"2009-10-01T00:00:00","date_gmt":"2009-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/10\/01\/hans-staden-naturalista-2\/"},"modified":"2017-01-30T14:09:03","modified_gmt":"2017-01-30T16:09:03","slug":"hans-staden-naturalista-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hans-staden-naturalista-2\/","title":{"rendered":"Hans Staden, naturalista"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/memoria1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-231250\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-231250\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/memoria1-300x225.jpg\" alt=\"memoria1\" width=\"300\" height=\"225\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MARILDA CORTOPASSI LAURINO\/LAB. DE ABELHAS\/IBUSP<\/span><\/a>Viagem ao Brasil,<\/em> de Hans Staden, fue uno de los primeros libros enteramente escritos sobre el pa\u00eds. Desde 1557, cuando fue publicado en la ciudad de Marburg, en Hessen, Alemania, es un gran \u00e9xito editorial, con m\u00e1s de 80 ediciones en diversos idiomas. Y a pesar de ser una obra muy le\u00edda desde hace centenares de a\u00f1os, sigue generando sorpresas. A Wolf Engels, genetista y zo\u00f3logo alem\u00e1n de la Universidad de T\u00fcbingen, por ejemplo, le llam\u00f3 la atenci\u00f3n el cap\u00edtulo 35 de la segunda parte del libro. En tan s\u00f3lo 115 palabras, Engels identific\u00f3 la primera descripci\u00f3n de abejas sin aguij\u00f3n registrada en Brasil y public\u00f3 un <a href=\"http:\/\/www.funpecrp.com.br\/gmr\/year2009\/vol8-2\/\/pdf\/kerr039.pdf\" target=\"_blank\">art\u00edculo<\/a> este a\u00f1o en la edici\u00f3n online de <em>Genetics and Molecular Research<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;El libro de Hans Staden es muy conocido, pero las informaciones sobre la fauna y particularmente sobre las abejas aut\u00f3ctonas sin aguij\u00f3n nunca fueron mencionadas&#8221;, dice Engels, que trabaja tambi\u00e9n en el Departamento de Gen\u00e9tica de la Universidad de S\u00e3o Paulo con sede en Ribeir\u00e3o Preto, y elabora proyectos binacionales con Brasil desde hace 40 a\u00f1os. &#8220;Conozco las tres especies muy bien y los detalles descritos por Staden son precisos&#8221;. Las abejas sin aguij\u00f3n fueron catalogadas como un grupo caracter\u00edstico, el de los melip\u00f3nidos, reci\u00e9n 250 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <em>Viagem ao Brasil. <\/em>El libro evoca los dos periplos del artillero alem\u00e1n por el pa\u00eds y cuenta como los tupinambaes, indios antrop\u00f3fagos, lo tomaron prisionero; pero logr\u00f3 escapar.<\/p>\n<p>El p\u00e1rrafo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n del investigador alem\u00e1n es \u00e9ste: &#8220;Tres especies de abejas hay en el pa\u00eds. Las primeras son similares a las ac\u00e1. Las segundas son negras y del tama\u00f1o de las moscas. Las terceras son peque\u00f1as, como mosquitos. Todas esas abejas fabrican miel en los huecos de los \u00e1rboles y muchas veces saqu\u00e9 yo miel de las tres especies con los salvajes. Las peque\u00f1as tienen en general, mejor miel que las otras. Tampoco pican como las abejas de ac\u00e1. Vi muchas veces, al sacar miel, que los salvajes quedaban llenos de abejas y que con mucho costo se las \u00a0quitaban con las manos de sus cuerpos desnudos. Yo mismo saqu\u00e9 miel, desnudo; pero la primera vez, debido al dolor, me vi obligado a meterme en el agua y sac\u00e1rmelas all\u00ed, para librarme de ellas&#8221; (traducci\u00f3n de la edici\u00f3n brasile\u00f1a, editorial Martin Claret, 2008).<\/p>\n<p>De acuerdo con Engels, esas tres especies son la &#8220;manda\u00e7aia&#8221; (<em>Melipona cuadrifasciata<\/em>), la mandaguari (<em>Scaptotrigona postica<\/em>) y la jata\u00ed (<em>Tetragonisca angustula<\/em>). Son abejas aut\u00f3ctonas de Brasil con el aguij\u00f3n atrofiado. En el pa\u00eds hay m\u00e1s de 300 especies de este tipo. Aunque no piquen, defienden su miel haciendo peque\u00f1as mordeduras en la piel. Paulo Nogueira-Neto, profesor em\u00e9rito de la Universidad de S\u00e3o Paulo, autor de <em>Vida e cria\u00e7\u00e3o<\/em> <em>das abelhas-ind\u00edgenas<\/em> <em>sem ferr\u00e3o<\/em> (editorial Nogueirapis), fue uno de los primeros investigadores que estudi\u00f3 estas especies en el pa\u00eds, al igual que Warwick Estevam Kerr, experto en gen\u00e9tica animal.<\/p>\n<p>Nogueira-Neto recuerda que el padre Jos\u00e9 de Anchieta escribi\u00f3 una carta a su superior en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, el padre Diogo Laines, datada en 1560, tan s\u00f3lo tres a\u00f1os despu\u00e9s que Staden publicase su libro. En ella, Anchieta efect\u00faa numerosas observaciones sobre la fauna y la flora brasile\u00f1a, y tambi\u00e9n menciona abejas que &#8220;hacen su miel en troncos de \u00e1rboles&#8221;. Nogueira-Neto comenta que cuando estuvo al frente de la Secretar\u00eda Especial de Medio Ambiente (1974-1986) y cre\u00f3 la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica Tupinamb\u00e1s, en la localidad paulista de Ubatuba, us\u00f3 <em>Viagem ao Brasil <\/em>para bautizar a algunos islotes. &#8220;En la \u00e9poca hab\u00eda algunas islas oce\u00e1nicas sin nombre&#8221;, informa. &#8220;Como el Servicio de Patrimonio de la Naci\u00f3n no admite lugares sin nombres, me val\u00ed del libro para nombrar a las islas con denominaciones ind\u00edgenas, porque fue en aquella parte del litoral paulista que Hans Staden fue tomado prisionero por los tupinambaes&#8221;, dice Nogueira-Neto.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>ENGELS, W.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.funpecrp.com.br\/gmr\/year2009\/vol8-2\/\/pdf\/kerr039.pdf\" target=\"_blank\">The first record on Brazilian stingless bees published 450 years ago by Hans Staden<\/a>.\u00a0<strong>Genetics and Molecular Research.<\/strong>\u00a0vol. 8, n. 2. p. 738 \u2013 743.<strong>\u00a0<\/strong>jun. 2009.<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hans Staden fue el primero en hacer una descripci\u00f3n de las abejas sin aguij\u00f3n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[275,269,335],"coauthors":[104],"class_list":["post-88957","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-biodiversidad","tag-ambiente-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88957"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88957\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88957"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}