{"id":88959,"date":"2009-10-01T00:00:00","date_gmt":"2009-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/10\/01\/el-futuro-de-la-naturaleza-y-de-la-agricultura\/"},"modified":"2017-01-30T13:27:12","modified_gmt":"2017-01-30T15:27:12","slug":"el-futuro-de-la-naturaleza-y-de-la-agricultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-futuro-de-la-naturaleza-y-de-la-agricultura\/","title":{"rendered":"El futuro de la naturaleza y de la agricultura"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-103746\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img11.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img11-120x109.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img11-250x227.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Al cabo de un siglo, los cambios clim\u00e1ticos podr\u00e1n causar alteraciones profundas en la naturaleza y en la agricultura brasile\u00f1a. Es posible que el yaguaret\u00e9, el mayor felino de Am\u00e9rica, no encuentre las \u00e1reas ideales para vivir en la Amazonia. El Cerrado, la sabana central del pa\u00eds, a su vez, puede desaparecer definitivamente oeste do estado de S\u00e3o Paulo. Y las p\u00e9rdidas en el cultivo de soja en Brasil corren el riesgo de trepar un 40%, es decir, llegar a p\u00e9rdidas anuales por valor 4.300 millones de reales. \u00c9stas son algunas de las proyecciones que han hecho investigadores preocupados con las transformaciones del clima proyectadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambios Clim\u00e1ticos (IPCC). Lo que les permite a los ec\u00f3logos y agr\u00f3nomos desviar la mirada del presente y mirar hacia el futuro son modelos matem\u00e1ticos que apuntan resumir en pocos par\u00e1metros las condiciones ambientales esenciales de cada especie y simular qu\u00e9 puede suceder con el clima en diferentes escenarios de concentraci\u00f3n de gases en la atmosfera.<\/p>\n<p>&#8220;Las unidades de conservaci\u00f3n actuales pueden no servir para preservar a las especies&#8221;, advierte Paulo De Marco J\u00fanior, de la Universidad Federal de Goi\u00e1s (UFG). De Marco dirige, junto a Jos\u00e9 Alexandre Diniz-Filho, el Laboratorio de Ecolog\u00eda Te\u00f3rica y S\u00edntesis, uno de los principales grupos de investigaci\u00f3n brasile\u00f1os en el uso de modelos ecol\u00f3gicos. Para el ec\u00f3logo de la UFG, de nada sirve seleccionar un \u00e1rea de selva para su protecci\u00f3n si la misma tiene pocas posibilidades futuras de albergar la diversidad biol\u00f3gica que se desea mantener. Tal es el caso de yaguaret\u00e9 <em>(Panthera<\/em> <em>onca),<\/em> tema del doctorado de Nat\u00e1lia T\u00f4rres, bajo la direcci\u00f3n de Diniz-Filho.<\/p>\n<p>Con base en 1.053 registros de yaguaret\u00e9s asentados en el banco de datos del Instituto On\u00e7a-pintada, Nat\u00e1lia defini\u00f3, basada en par\u00e1metros de precipitaci\u00f3n y temperatura, las condiciones clim\u00e1ticas ideales para los yaguaret\u00e9s. Pese a que pueden vivir en ambientes muy variados \u2013desde los bosques espesos, h\u00famedos y oscuros del coraz\u00f3n amaz\u00f3nico hasta la aridez de la regi\u00f3n conocida como Caatinga\u2013, estudios con trampas fotogr\u00e1ficas y monitoreo de estos grandes felinos revelan que prefieren las selvas m\u00e1s cerradas y \u00e1reas aleda\u00f1as a los cursos de agua, con temperaturas de entre 20 y 25 grados Celsius (\u00b0C) y lluvias durante la mayor parte del a\u00f1o. El modelo pas\u00f3 en el primer test: fue producido con base en la distribuci\u00f3n actual de los yaguaret\u00e9s y luego aplicado a las condiciones clim\u00e1ticas del pasado. La distribuci\u00f3n hallada en este ejercicio de pron\u00f3stico del pasado coincide con los datos hist\u00f3ricos \u2013de cuando los yaguaret\u00e9s circulaban pr\u00e1cticamente por todo Brasil, en un \u00e1rea dos veces mayor que la actual, y poblaban el imaginario popular.<\/p>\n<p>Los datos de Nat\u00e1lia salieron publicados al final de 2008 en <em>Cat News<\/em> y prev\u00e9n para los pr\u00f3ximos 100 a\u00f1os una importante reducci\u00f3n en las \u00e1reas m\u00e1s adecuadas para los yaguaret\u00e9s. En la Amazonia, por ejemplo, esas zonas ideales podr\u00e1n restringirse al llamado arco de desmonte, que incluye el norte de Mato Grosso y el sur de Par\u00e1, donde se registra una mayor presi\u00f3n debido al cultivo de soja y ca\u00f1a de az\u00facar. El desaf\u00edo ahora es encontrar por all\u00ed \u00e1reas capaces de sostener poblaciones de esos grandes predadores y que pueden preservarse.<\/p>\n<p>&#8220;Es importante resaltar que el modelo indica el potencial de aparici\u00f3n de la especie, no necesariamente d\u00f3nde estar\u00e1&#8221;, recuerda Nat\u00e1lia. Ella le a\u00f1adir\u00e1 al modelo clim\u00e1tico informaciones m\u00e1s detalladas, tales como el tama\u00f1o de las manchas de vegetaci\u00f3n. De este modo pretende indicar \u00e1reas prioritarias para la preservaci\u00f3n del yaguaret\u00e9. En el sur de la Amazonia, un \u00e1rea prometedora ubicada a lo largo del r\u00edo Araguaia, que nace en el l\u00edmite de Mato Grosso con Goi\u00e1s y se extiende al norte hasta desembocar en Tocantins, en el punto de encuentro entre Maranh\u00e3o, Par\u00e1 y Tocantins. &#8220;All\u00e1 existen todav\u00eda \u00e1reas preservadas&#8221;, comenta Nat\u00e1lia, &#8220;Y es un corredor importante para el yaguaret\u00e9, porque conecta la Amazonia con el Cerrado&#8221;. Y coincide con parte del \u00e1rea que debe mantenerse ideal para ella en el futuro, Pron\u00f3stico que ser\u00e1 mejorado mediante an\u00e1lisis m\u00e1s detallados. Al climat\u00f3logo Carlos Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, por su sigla en portugu\u00e9s), le sorprende que el modelo no destaque la permanencia de yaguaret\u00e9s en el oeste de la Amazonia. &#8220;Todos los modelos prev\u00e9n que all\u00ed habr\u00e1 selvas densas y h\u00famedas&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>La investigadora no se olvida que el yaguaret\u00e9 es capaz de vivir en ambientes muy diferentes, y por lo tanto la reducci\u00f3n de \u00e1reas ideales no necesariamente significa el fin de esos felinos. &#8220;Los cambios clim\u00e1ticos no afectar\u00e1n la distribuci\u00f3n general&#8221;, reflexiona, &#8220;pero, si la calidad del ambiente tuviera efecto sobre la abundancia de los animales, puede ser preocupante para la persistencia de las poblaciones a largo plazo&#8221;. Ahora procura reunir las informaciones para sugerir \u00e1reas de preservaci\u00f3n, que necesariamente deber\u00e1n tener en cuenta el tama\u00f1o de las \u00e1reas remanentes \u2013los grandes predadores necesitan mucho espacio para obtener recursos suficientes.<\/p>\n<p>M\u00e1s sensibles a las condiciones ambientales y menos m\u00f3viles, los anfibios son buenos indicadores de lo que sucede con las selvas. &#8220;Ellos dependen de la temperatura y la humedad del medio, por eso se restringen a su ambiente&#8221;, dice Jo\u00e3o Giovanelli, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de R\u00edo Claro, que emple\u00f3 modelos ecol\u00f3gicos para investigar distribuciones futuras de anfibios del Bosque Atl\u00e1ntico \u2013sapos restringidos a lo alto de monta\u00f1as y una rana con preferencias m\u00e1s flexibles.<\/p>\n<p>Considerando un escenario para 2100 con el doble de gas carb\u00f3nico (CO2) del que hab\u00eda en la era preindustrial (una de las posibilidades previstas por otros investigadores), algunas especies de los peque\u00f1os sapos dorados del g\u00e9nero <em>Brachycephalus,<\/em> del tama\u00f1o de la u\u00f1a del dedo gordo de una persona, pueden desaparecer. \u00c9stos solamente habitan \u00e1reas del Bosque Atl\u00e1ntico h\u00famedo de altitud, donde el aumento de temperatura puede alterar el r\u00e9gimen de neblinas y eliminar gran parte de dichas selvas, que pasar\u00edan a crecer decenas o centenas de metros monta\u00f1a arriba, siempre y cuando encuentren condiciones propicias. Aunque suceda, este proceso de migraci\u00f3n de la selva tarda y los min\u00fasculos sapos, que parecen gotas de oro sobre las hojas que forman un alfombra en el suelo de la selva, pueden no tener d\u00f3nde esperar. As\u00ed, los <em>Brachycephalus<\/em> pueden perder m\u00e1s de la mitad de su distribuci\u00f3n y diversas especies pueden extinguirse, de acuerdo con el cap\u00edtulo del grupo de la Unesp, que incluye al zo\u00f3logo C\u00e9lio Haddad, en el libro <em>A biologia y as mudan\u00e7as clim\u00e1ticas no Brasil<\/em>, editado por Marcos Buckeridge, de la Universidad de S\u00e3o Paulo, y publicado el a\u00f1o pasado por editorial RiMa.<\/p>\n<p>Giovanelli muestra tambi\u00e9n que no todas las especies saldr\u00e1n perjudicadas. La rana <em>Hypsiboas bischoffi<\/em>, por ejemplo, puede sacar partido de per\u00edodos de fr\u00edo menos intensos en algunas \u00e1reas de R\u00edo Grande do Sul y aumentar su distribuci\u00f3n un 57%.<\/p>\n<p><strong><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-103747\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img21.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img21-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img21-250x166.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">RAFAEL OLIVEIRA<\/span>Ambientes m\u00f3viles<br \/>\n<\/strong>El modelado ecol\u00f3gico puede ayudar a prever el destino de ecosistemas enteros. Es lo que hace el grupo de Carlos Nobre. &#8220;Definimos el bioma de acuerdo con un conjunto de par\u00e1metros clim\u00e1ticos, que incluyen humedad del suelo, temperaturas, evapotranspiraci\u00f3n de las plantas y resistencia al fuego, entre otros&#8221;, explica el climat\u00f3logo. El grupo estima, por ejemplo, que al final de este siglo, Uruguay, que es actualmente muy fr\u00edo, podr\u00e1 tener Bosque Atl\u00e1ntico. Estos resultados, publicados en 2007 en <em>Geophysical Research Letters,<\/em> indican tambi\u00e9n que en ciertas regiones de la Amazonia solamente resistir\u00e1n plantas adaptadas a condiciones de sabana. &#8220;Pero el modelo no permite hablar de migraci\u00f3n de biomas, que es un proceso ecol\u00f3gico sumamente complejo y lento&#8221;, advierte.<\/p>\n<p>La bot\u00e1nica Marinez Siqueira, del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro, concentr\u00f3 su trabajo de doctorado, dirigido por Giselda Durigan, del Instituto Forestal del Estado de S\u00e3o Paulo, en el efecto de los cambios clim\u00e1ticos sobre los \u00e1rboles del Cerrado, la vegetaci\u00f3n t\u00edpica del Brasil central. Un resultado de este trabajo fue el art\u00edculo publicado en 2003 en Biota Neotropica, en el cual Marinez model\u00f3 la distribuci\u00f3n de 162 especies arb\u00f3reas y prev\u00e9 en 50 a\u00f1os una reducci\u00f3n dr\u00e1stica del \u00e1rea ocupada por la mayor parte de \u00e9stas. Las mejores condiciones para el Cerrado se desplazar\u00e1n hacia el sur de la regi\u00f3n actualmente ocupada por dicho ecosistema, llegando cerca del l\u00edmite de los estados de S\u00e3o Paulo y Mato Grosso do Sul.<br \/>\nMarinez ahora se aboca a detallar qu\u00e9 debe suceder en S\u00e3o Paulo, tal como lo plante\u00f3 en un panel en el marco de la Conferencia Internacional sobre Inform\u00e1tica de la Biodiversidad, que se llev\u00f3 a cabo este a\u00f1o en Londres. En proyecciones para 2020 y 2080, ella muestra que las condiciones clim\u00e1ticas ideales para el Cerrado se desplazar\u00e1n al este del estado, cerca de Serra do Mar \u2013que actualmente es dominio del Bosque Atl\u00e1ntico. &#8220;Pero esto no quiere decir que el Cerrado vaya a invadir \u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico.&#8221;<\/p>\n<p>El hecho es que la distribuci\u00f3n de las especies a nivel regional y local no se define \u00fanicamente por el clima. &#8220;La temperatura y las precipitaciones por s\u00ed solas no definen la existencia de especies de Cerrado&#8221;, afirma la investigadora del Jard\u00edn Bot\u00e1nico carioca. Las especies que logran mantenerse en una cierta regi\u00f3n son en parte determinadas por la capacidad de retenci\u00f3n de agua del suelo, una categor\u00eda de datos que no contempl\u00f3 en los modelos que us\u00f3. El pr\u00f3ximo paso consistir\u00e1 en cambiar eso.<\/p>\n<p>Modelos m\u00e1s completos ayudar\u00e1n a imaginar el destino de aves del Cerrado. El ec\u00f3logo Miguel \u00c2ngelo Marini, de la Universidad de Brasilia (UnB), condujo un estudio que hizo proyecciones acerca de d\u00f3nde estar\u00e1n 26 especies de aves en 2030, 2065 y 2099. De acuerdo con los resultados, publicados en junio en el sitio de <em>Conservation Biology<\/em>, la mayor parte de esas aves se desplazar\u00e1, en promedio, 200 kil\u00f3metros al sudeste \u2013precisamente la regi\u00f3n m\u00e1s urbanizada del pa\u00eds. En el estado de S\u00e3o Paulo, por ejemplo, se estima que resta menos del 1% del Cerrado original. &#8220;De nada sirve que el clima sea benigno para las aves si la vegetaci\u00f3n del Cerrado tarda mucho en llegar&#8221;, dice Marini, quien estima una disminuci\u00f3n en las \u00e1reas ocupadas por todas las especies estudiadas, lo que podr\u00e1 llevar a que se tornen a\u00fan m\u00e1s raras las aves que ya tienen una distribuci\u00f3n restringida. Analizando las \u00e1reas conservadas, demostr\u00f3 en un art\u00edculo aceptado para su publicaci\u00f3n en <em>Biological Conservation<\/em> que las aves del Cerrado se encuentran poco protegidas actualmente \u2013y en el futuro lo estar\u00e1n menos a\u00fan. &#8220;Estamos identificando posibles sitios de nuevas unidades de conservaci\u00f3n en regiones de Minas Gerais en que existe una sobreposici\u00f3n entre el clima actual y el que habr\u00e1 dentro de 50 a\u00f1os.&#8221;<\/p>\n<p>Parece esencial planificar la preservaci\u00f3n con la mirada puesta en el futuro parece \u2013 tal vez las \u00e1reas definidas como prioritarias en el estado de S\u00e3o Paulo durante un workshop de especialistas en 2007 no re\u00fanan condiciones clim\u00e1ticas de albergar Cerrado en 2080, de acuerdo con las proyecciones de Marinez. &#8220;Las \u00e1reas de Cerrado que ya existen en el este del estado pasan a tener m\u00e1s importancia&#8221;, afirma. \u00c9se es el caso de los enclaves de Cerrado de Vale do Para\u00edba, en la fracci\u00f3n norte del estado de S\u00e3o Paulo, entre Serra do Mar y Serra da Mantiqueira, una regi\u00f3n sumamente alterada por la actividad humana y donde quedan pocos fragmentos de vegetaci\u00f3n natural. De cualquier manera, Marinez cree que vale la pena establecer \u00e1reas de preservaci\u00f3n por all\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Riesgo calculado<br \/>\n<\/strong>Los mismos principios pueden ayudar a planficiar el plant\u00edo de los principales cultivos brasile\u00f1os. Esto es lo que la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecu\u00e1ria (Embrapa) ha hecho, en asociaci\u00f3n con la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y el Inpe, y con apoyo de la Embajada del Reino Unido. De acuerdo con una publicaci\u00f3n coordinada por el ingeniero agr\u00f3nomo Hilton Silveira Pinto, de la Unicamp, y por el ingeniero agr\u00f3nomo Eduardo Assad, de Embrapa, presentada el a\u00f1o pasado, de no hacerse nada, el calentamiento global puede ser responsable en 2020 por p\u00e9rdidas del orden de los 7.400 millones de reales anuales en las cosechas de granos. En 2070 ese valor puede llegar a 14 mil millones de reales anuales. En el informe se analizaron d\u00f3nde se ubicar\u00e1n las condiciones ideales para los nueve cultivos m\u00e1s representativos de Brasil, que juntos corresponden al 86% del \u00e1rea plantada en el pa\u00eds: algod\u00f3n, arroz, caf\u00e9, ca\u00f1a de az\u00facar, fr\u00edjol, girasol, mandioca, ma\u00edz y soja.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-103749\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img31.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img31.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img31-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img31-250x166.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>El grupo consider\u00f3 dos escenarios. Uno pesimista estima un aumento de la temperatura de entre 2\u00b0C y 5,4\u00b0C hasta 2100, plausible en caso de que no se haga nada para reducir las emisiones. El escenario m\u00e1s optimista prev\u00e9 un aumento de temperatura de entre 1,4\u00b0C y 3,8\u00b0C hasta 2100, en caso de que el crecimiento de la poblaci\u00f3n humana se estabilice, los recursos naturales se preserven y se reduzcan las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. &#8220;Si Brasil sigue estable en su inacci\u00f3n&#8221;, espeta Hilton Pinto, &#8220;los perjuicios ser\u00e1n \u00e9sos&#8221;. Las p\u00e9rdidas en la producci\u00f3n de soja, el cultivo que m\u00e1s debe sufrir, pueden superar los 7 mil millones de reales anuales en 2070, con p\u00e9rdidas de \u00e1reas cultivables sobre todo en la regi\u00f3n sur y en el cerrado nordestino. A menos de 10\u00b0C las plantas casi no crecen, y a partir de 40\u00b0C no florecen normalmente y tienden a perder las bayas. Asimismo, durante la germinaci\u00f3n y el per\u00edodo ubicado entre la floraci\u00f3n y la producci\u00f3n de los granos, la soja requiere una gran cantidad de agua.<\/p>\n<p>Los cambios ya est\u00e1n sucediendo. &#8220;El caf\u00e9 del oeste de S\u00e3o Paulo migr\u00f3 al nordeste del estado, en la regi\u00f3n de Mogi&#8221;, comenta Hilton Pinto. En conversaciones con caficultores, Pinto averigu\u00f3 que de 1995 en adelante el florecimiento se ha visto cada vez m\u00e1s comprometido por olas de calor en meses normalmente poco c\u00e1lidos, como septiembre, que causan abortos de flores. Pero los da\u00f1os no ser\u00e1n generalizados. &#8220;La ca\u00f1a tiene afinidad con las temperaturas c\u00e1lidas y de tenores m\u00e1s altos de CO2&#8221;, recuerda. De acuerdo con sus c\u00e1lculos, aun cuando no se haga nada para adaptar ese cultivo a las nuevas condiciones, el \u00e1rea adecuada para su producci\u00f3n puede aumentar alrededor de un 150% en 2020.<\/p>\n<p>El grupo ahora estima cu\u00e1nto deber\u00e1 invertir Brasil en la producci\u00f3n de plantas adaptadas a las nuevas condiciones. Seg\u00fan el ingeniero agr\u00f3nomo de la Unicamp, cada nuevo cultivar cuesta un mill\u00f3n de reales anualmente. Estos datos se encuentran en una nueva publicaci\u00f3n, centrada en la mitigaci\u00f3n y la adaptaci\u00f3n, que ser\u00e1 presentada este mismo mes. Como se tarda al menos diez a\u00f1os para desarrollar una nueva variedad, la cuenta se eleva a 10 millones de reales por cada una de ellas.<\/p>\n<p>Las proyecciones pueden tener aplicaci\u00f3n directa en la pr\u00e1ctica mediante el Zoneamiento de Riesgos Clim\u00e1ticos, que estima los riesgos de plantar cada cultivo en cada municipio del pa\u00eds \u2013una probabilidad de \u00e9xito de al menos un 80% califica al labrador para obtener financiamiento. &#8220;Es un sistema que vale 19 mil millones de reales en financiamiento destinado a la agricultura familiar&#8221;, comenta el investigador.<\/p>\n<p>Pese a tener una producci\u00f3n peque\u00f1a en Brasil, el girasol es una de las plantas con mayor \u00e1rea potencial para el plant\u00edo, alrededor de 4,4 millones de kil\u00f3metros cuadrados \u2013\u00e1rea que se reducir\u00eda hasta un 18% en 2070 principalmente en la regi\u00f3n agreste y en el Cerrado nordestinos. M\u00e1s que los cambios clim\u00e1ticos, una amenaza a este cultivo la constituyen las orugas de la mariposa <em>Chlosyne lacinia<\/em>, que comen sus hojas y causan una reducci\u00f3n de un 80% en la productividad. Este insecto, conocido en Brasil como plaga del girasol, fue el tema de trabajo de la bi\u00f3loga Juliana Fortes, de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa, en asociaci\u00f3n con De Marco. En dicho trabajo, una tesina de maestr\u00eda dirigida por Evaldo Vilela, la investigadora adopt\u00f3 un escenario que prev\u00e9 un aumento de 2,6\u00b0C durante los pr\u00f3ximos 100 a\u00f1os. Juliana verific\u00f3 que la producci\u00f3n del modelo teniendo en cuenta la especie como un todo puede inducir a errores en la distribuci\u00f3n prevista, porque en el caso de esas mariposas, cada subespecie tiene exigencias ambientales diferentes \u2013y solamente la <em>C. lacinia saundersii<\/em>, la m\u00e1s com\u00fan en Brasil, es conocida como plaga del girasol.<\/p>\n<p>De ser reales, los cambios clim\u00e1ticos pueden ser una buena noticia para el girasol: disminuir\u00eda la superposici\u00f3n entre las orugas y las \u00e1reas adecuadas al cultivo de las flores amarillas ricas en aceite. Pero la tesina, aprobada este a\u00f1o, tambi\u00e9n advierte: si la subespecie <em>C. lacinia lacinia<\/em>, t\u00edpica de Am\u00e9rica Central, fuera introducida en Brasil, podr\u00e1 sacar partido de los cambios del clima y adaptarse a buena parte del centro y del nordeste del pa\u00eds. &#8220;De suceder eso, en lugar de una disminuci\u00f3n del \u00e1rea en el futuro, la posible hibridaci\u00f3n de la subespecie <em>lacinia<\/em> con la <em>saundersii <\/em>puede significar el aumento del \u00e1rea de la especie en Brasil&#8221;, imagina Juliana, temiendo mayores da\u00f1os al girasol.<\/p>\n<p><strong><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-103750\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img41.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img41.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img41-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3957img41-250x188.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> CHARLES DUCA\/CENTRO UNIVERSIT\u00c1RIO DE VILA VELHA <\/span>Futuro en construcci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>El uso de modelos se ha diseminado cada vez m\u00e1s y puede ser una herramienta esencial para hacer frente los cambios clim\u00e1ticos, pero est\u00e1n todav\u00eda siendo perfeccionados, a medida que el conocimiento crece. Existen decenas de modelos distintos y cada uno da un peso distinto a las diferentes variables clim\u00e1ticas. Lo que muchos investigadores hacen es aplicar varios de estos modelos y usar los consensos existentes entre ellos para producir mapas de distribuci\u00f3n futura.\u00a0&#8220;Nuestro trabajo consiste en suministrar proyecciones del clima futuro&#8221;, dice el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Antonio Marengo, coordinador del grupo de cambios clim\u00e1ticos del Centro de Ciencia del Sistema Terrestre, del Inpe. All\u00ed, un equipo interdisciplinario constantemente mejora los modelos, insertando m\u00e1s datos y mejorando la representaci\u00f3n matem\u00e1tica de complejos procesos que ocurren en la naturaleza.\u00a0 &#8220;Los modelos son herramientas matem\u00e1ticas, y todos exhiben incertidumbres&#8221;. Para Marengo, es necesario tener en cuenta esas incertidumbres para saber d\u00f3nde son m\u00e1s seguras las proyecciones \u2013incluso para buscar maneras de mejorar el modelo en donde no funciona. Su equipo se vale de datos e informaciones \u2013nacionales e internacionales\u2013\u00a0para desarrollar modelos regionales que aporten m\u00e1s detalles sobre el clima de Brasil y de Am\u00e9rica del Sur, pero a\u00fan no ha sido posible llegar al nivel de detalle deseado para el pa\u00eds entero. &#8220;La confiabilidad de las proyecciones tiende a ser relativamente menor en el centro-oeste y en el interior de la regi\u00f3n sudeste, porque algunos procesos de zonas continentales a\u00fan no son bien representados en los modelos&#8221;, afirma. &#8220;Y el Pantanal tiene dificultades a\u00fan mayores, porque los modelos no lidian bien con las emisiones y la representaci\u00f3n hidrol\u00f3gica de un pantano de aquellas dimensiones.&#8221;<\/p>\n<p>Marengo afirma que el Inpe trabaja con modelos que conoce en detalle, pero es dif\u00edcil obtener datos climatol\u00f3gicos de ciertas regiones en series de tiempo largas, de alta calidad y con registros diarios, necesarios para el estudio de extremos clim\u00e1ticos. &#8220;Si tuvi\u00e9ramos bases de datos m\u00e1s finas, podr\u00edamos hacer an\u00e1lisis m\u00e1s detallados \u2013en la escala de una cuenca del estado de S\u00e3o Paulo, por ejemplo&#8221;, dice De Marco. Asimismo, es necesario conocer los distintos modelos a fondo. &#8220;De nada sirve \u00fanicamente apretar el bot\u00f3n y ver la respuesta&#8221;, comenta Giovanelli. &#8220;Hay que conocer el funcionamiento del modelo y el banco de datos disponible sobre la especie para saber si ser\u00e1n compatibles con la pregunta que hacemos.&#8221;<\/p>\n<p>Otra dificultad que enfrentan los modelos es de \u00edndole ecol\u00f3gica: los lugares en que una especie habita no necesariamente son los \u00fanicos donde podr\u00eda existir. As\u00ed como Marinez Siqueira no puede estar segura de que el Cerrado invadir\u00e1 \u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico, los yaguaret\u00e9s pueden lograr vivir bien en \u00e1reas menos propicias y los sapos de las monta\u00f1as a lo mejor no sufren tanto como se espera ante los cambios clim\u00e1ticos \u2013seg\u00fan Haddad, existen registros de anfibios t\u00edpicos del Cerrado que han sido hallados en pleno Bosque Atl\u00e1ntico. Para Paulo De Marco, esto no llega a ser un problema. &#8220;Hacemos proyecciones para el futuro usando especies para las cuales tenemos datos suficientes para representar su distribuci\u00f3n y su ecolog\u00eda&#8221;, afirma. &#8220;Asimismo, los trabajos actuales muestran que el nicho ecol\u00f3gico actual de una especie es un buen previsor del nicho futuro&#8221;. Y esto es en situaciones normales. El ec\u00f3logo de Goi\u00e1s explica que especies invasoras, que cambian s\u00fabitamente de h\u00e1bitat, r\u00e1pidamente se adaptan a las nuevas condiciones.<\/p>\n<p>El conocimiento proveniente de estas proyecciones hace que las herramientas se vuelvan m\u00e1s confiables para hacer frente a los cambios ambientales causados por el hombre, que incluyen tambi\u00e9n los efectos amplificados del desmonte, tal como lo muestra el siguiente art\u00edculo.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>MARINI, M.A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1523-1739.2009.01258.x\/full\" target=\"_blank\">Predicted climate-driven distribution changes and forecasted conservation conflicts in a neotropical savanna.<\/a> <strong>Conservation Biology<\/strong>. 2009.<br \/>\nSALAZAR, L.F. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1029\/2007GL029695\/full\" target=\"_blank\">Climate change consequences on the biome distribution in tropical South America<\/a>. <strong>Geophysical Research Letters<\/strong>. v. 34. 2007.<br \/>\nSIQUEIRA, M.F. de; PETERSON, A.T. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/bn\/v3n2\/a05v3n2.pdf\" target=\"_blank\">Consequences of global climate change for geographic distributions of Cerrado tree species. <\/a><strong>Biota Neotropica<\/strong>. v. 3, n. 2. 2003.<br \/>\nT\u00d4RRES, N.M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.catsg.org\/fileadmin\/filesharing\/5.Cat_News\/5.3._Special_Issues\/5.3.4._SI_4\/Torres_et_al_2008_Jaguar_distribution_in_Brazil_s.pdf\" target=\"_blank\">Jaguar distribution in Brazil: past, present and future<\/a>. <strong>Cat News<\/strong>. Autumn 2008.<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Modelos matem\u00e1ticos ayudan a prever los efectos del calentamiento global","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[268,275],"coauthors":[95],"class_list":["post-88959","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-agropecuaria-es","tag-biodiversidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88959","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88959"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88959\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88959"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88959"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88959"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88959"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}