{"id":88960,"date":"2009-10-01T00:00:00","date_gmt":"2009-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/10\/01\/tierra-seca-rios-crecidos\/"},"modified":"2015-08-26T19:15:10","modified_gmt":"2015-08-26T22:15:10","slug":"tierra-seca-rios-crecidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tierra-seca-rios-crecidos\/","title":{"rendered":"Tierra seca, r\u00edos crecidos"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-103783\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3958img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3958img11.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3958img11-120x98.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/art3958img11-250x204.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span>La tala de bosques no causa \u00fanicamente transformaciones locales, tales como la erosi\u00f3n del suelo. Puede tambi\u00e9n provocar cambios m\u00e1s vastos, aumentando en un primer momento y posteriormente reduciendo el volumen de agua de los principales r\u00edos de una regi\u00f3n. La reducci\u00f3n de lluvias que ocurrir\u00e1 puede afectar tambi\u00e9n \u00e1reas distantes de la que fue deforestada, debido a la circulaci\u00f3n de masas de aire en la baja atm\u00f3sfera, de acuerdo con estudios recientes de investigadores de Minas Gerais y de Estados Unidos sobre la Selva Amaz\u00f3nica. &#8220;Sin la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, que libera parte del agua de la lluvia a la atm\u00f3sfera en forma de vapor, m\u00e1s agua ir\u00e1 a parar a los r\u00edos, aun cuando el volumen de lluvias no aumente&#8221;, dice Marcos Costa, docente de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV), Minas Gerais. Costa es uno de los autores del art\u00edculo publicado en mayo de este a\u00f1o en el <em>Journal of Hydrology<\/em> con estos resultados, obtenidos mediante observaciones de campo y simulaciones matem\u00e1ticas de cambios en el uso de la tierra y en la atm\u00f3sfera sobre el r\u00e9gimen de lluvias. La mayor oscilaci\u00f3n del nivel de los r\u00edos puede tener serias consecuencias para lo que viven cerca de ellos \u2013ya que inundaciones m\u00e1s severas pueden preceder a sequ\u00edas m\u00e1s dram\u00e1ticas\u2013 y para la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, ya que las hidroel\u00e9ctricas se planean con base en oscilaciones regulares del caudal de los r\u00edos.<\/p>\n<p>Los r\u00edos cercanos a tierras deforestadas transportan m\u00e1s agua, en respuesta a transformaciones ambientales de las \u00faltimas d\u00e9cadas. En un estudio de 2003 publicado en el <em>Journal of Hydrology<\/em>, Costa y dos colegas de la Universidad de Wisconsin verificaron que el volumen de agua se increment\u00f3 en promedio un 25% en los principales r\u00edos de la cuenca hidrogr\u00e1fica Araguaia-Tocantins en la comparaci\u00f3n entre 1949-1968 y 1979-1998. &#8220;Este incremento de caudal es importante, porque estamos hablando de medias de largo plazo, de 20 a\u00f1os o m\u00e1s, en una escala temporal en que la variaci\u00f3n deber\u00eda ser m\u00ednima o nula&#8221;, dice Costa. Esa red de r\u00edos irriga alrededor de 10% del territorio nacional \u2013un \u00e1rea equivalente a tres veces el estado de S\u00e3o Paulo. &#8220;Nadie imaginaba que esos efectos ya estuviesen ocurriendo.&#8221;<\/p>\n<p>Otra conclusi\u00f3n indica que en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas la \u00e9poca de caudal m\u00e1s intenso del Tocantins ha venido comenzando un mes antes, implicando potenciales alteraciones en la capacidad de generaci\u00f3n de energ\u00eda en las cuatro hidroel\u00e9ctricas del Tocantins \u2013una de ellas, la de Tucuru\u00ed, es la segunda mayor de Brasil. &#8220;Estas informaciones son importantes y deben tenerse en cuenta en la planificaci\u00f3n de aprovechamiento de recursos h\u00eddricos&#8221;, dice Benedito Braga, director de la Agencia Nacional de Aguas (ANA), quien conoci\u00f3 los resultados de ese estudio en un seminario realizado en Suecia en 2007. El plan estrat\u00e9gico de la cuenca hidrogr\u00e1fica de los r\u00edos Araguaia y Tocantins, presentado este a\u00f1o por la ANA, prev\u00e9 la construcci\u00f3n de 13 hidroel\u00e9ctricas hasta 2016.<\/p>\n<p>\u00c1reas vulnerables &#8211; La cuenca amaz\u00f3nica puede perder del 25% al 40% de los montes aut\u00f3ctonos hasta 2050 si el ritmo de deforestaci\u00f3n se mantiene, de acuerdo con un estudio publicado por Britaldo Soares-Filho, de la Universidad Federal de Minas Gerais, en 2006 en <em>Nature.<\/em>\u00a0 &#8220;Las regiones con mayor deforestaci\u00f3n deben sufrir alteraciones m\u00e1s acentuadas&#8221;, afirma Soares-Filho. En la cuenca del Tocantins, una de las m\u00e1s alteradas por la producci\u00f3n agropecuaria, la p\u00e9rdida de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona puede pasar del actual 58% al 80%, en un escenario de control gubernamental intenso sobre la deforestaci\u00f3n, y al 90%, con una gobernanza d\u00e9bil. R\u00edos como el Araguaia, el Xing\u00fa, el Tapaj\u00f3s y el Madeira, que atraviesan \u00e1reas de deforestaci\u00f3n intensa, tambi\u00e9n son pasibles de sufrir transformaciones dr\u00e1sticas hasta la mitad de este siglo. Incluso la cuenca del r\u00edo Juru\u00e1, actualmente casi toda cubierta de bosques, podr\u00e1 perder del 21% al 43% de la vegetaci\u00f3n natural hasta 2050.<\/p>\n<p>Adaptaciones destinadas a mitigar el impacto de las inundaciones m\u00e1s intensas pueden ser in\u00fatiles en un segundo momento, cuando el problema pasa a ser una reducci\u00f3n del volumen de agua de los r\u00edos, otra consecuencia de la reducci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n natural \u2013en este caso sobre la atmosfera. En el estudio m\u00e1s reciente, Costa, Soares-Filho y Michael Coe, investigador del Woods Hole Research Center, Estados Unidos, describieron la secuencia de fen\u00f3menos que produce este efecto: la deforestaci\u00f3n reduce el volumen de vapor de agua liberado por las plantas a la atm\u00f3sfera mediante la transpiraci\u00f3n, ya que habr\u00e1 gram\u00edneas donde antes hab\u00eda \u00e1rboles. El agua de lluvia se escurrir\u00e1 hacia los r\u00edos, sin volver a las nubes ni alimentar nuevas lluvias.<\/p>\n<p>Como el aire cerca de la tierra desnuda se calentar\u00e1 m\u00e1s que antes, el flujo de calor y la circulaci\u00f3n del aire se alterar\u00edan. Puede llover menos tambi\u00e9n en \u00e1reas ubicadas lejos de la deforestada, ya que el viento cargar\u00e1 por m\u00e1s tiempo el aire, puesto que ser\u00e1 m\u00e1s seco. El desmonte en Goi\u00e1s o Mato Grosso puede reducir un 10% el caudal del r\u00edo Negro y de otros del norte y el noroeste de la Amazonia que atraviesan tierras pr\u00e1cticamente intactas.<\/p>\n<p>La extensi\u00f3n de la deforestaci\u00f3n determina el impacto en el r\u00e9gimen de lluvias. Coe, Costa y Soares-Filho arribaron a la conclusi\u00f3n de que la cantidad de lluvia sobre una regi\u00f3n permanecer\u00eda estable mientras los bosques aut\u00f3ctonos cubran al menos la mitad del \u00e1rea. &#8220;La deforestaci\u00f3n prevista para 2050, incluso con acci\u00f3n gubernamental, basta para hacer que la lluvia comience a disminuir&#8221;, dice Costa. Esta reducci\u00f3n ocurre cuando entre el 40% y le 65% del \u00e1rea ha sido deforestada. &#8220;El efecto superficial del desmonte sigue, pero el caudal de los r\u00edos no aumenta como antes y, a partir de un cierto momento, comienza a disminuir.&#8221;<\/p>\n<p>Por alterar el espacio y generar incertidumbre sobre posibles usos del territorio, el sube y baja de los r\u00edos amaz\u00f3nicos, en escalas incluso mayores que las actuales, &#8220;puede imposibilitar la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de la regi\u00f3n&#8221;, dice el economista Francisco de Assis Costa, del N\u00facleo de Altos Estudios Amaz\u00f3nicos de la Universidad Federal de Par\u00e1, uno de los coordinadores del libro recientemente publicado <em>Um projeto para a Amaz\u00f4nia no s\u00e9culo 21: desafios e contribui\u00e7\u00f5es<\/em>. Los coordinadores del libro, Bertha Becker, Costa y Wanderley Messias da Costa, valoran la red fluvial como una ventaja competitiva de la Amazonia para el transporte de cargas y de pasajeros, pero la posibilidad de reducci\u00f3n del volumen de aguas puede perjudicar la integraci\u00f3n con otros medios de transporte, como por ejemplo el a\u00e9reo, y el refuerzo de la infraestructura de las ciudades, la mayor\u00eda ubicadas a orillas de los r\u00edos.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>Coe, M. T. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0022169409001322\" target=\"_blank\">The influence of historical and potential future deforestation on the stream flow of the Amazon River \u2013 Land surface processes and atmospheric feedbacks<\/a>. <strong>Journal of Hydrology<\/strong>. n. 369, p.165-174. 2009.<br \/>\n<span style=\"line-height: 1.5;\">Costa, M. H. <\/span><em style=\"line-height: 1.5;\">et al<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0022169403002671\" target=\"_blank\">Effects of large-scale change in land cover on the discharge of the Tocantins River, Southeastern Amazonia<\/a>. <\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">Journal of Hydrology<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\">. n. 283, p. 206-216. 2003.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Masas de aire ocasiona perjuicios en \u00e1reas lejanas de las deforestadas","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[286,269],"coauthors":[5968],"class_list":["post-88960","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-clima-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88960"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88960\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88960"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=88960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}