{"id":89001,"date":"2009-11-01T00:00:00","date_gmt":"2009-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/11\/01\/sumergido-en-stand-by\/"},"modified":"2017-01-30T18:17:47","modified_gmt":"2017-01-30T20:17:47","slug":"sumergido-en-stand-by","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sumergido-en-stand-by\/","title":{"rendered":"Sumergido en stand-by"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-104463\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-1-215x3002.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-1-215x3002.jpg 215w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-1-215x3002-120x167.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">2005 FINDING SPECIES\/GONZALO RIVAS<\/span>\u00bfPor qu\u00e9 algunas plantas logran vivir casi medio a\u00f1o en medio de la oscuridad l\u00edquida, totalmente sumergidas por las crecidas de los r\u00edos de la Amazonia, mientras que otros ejemplares de la misma especie no resisten ni dos semanas debajo del agua? Luego de comparar semillas y plantines de un perfumado \u00e1rbol de la regi\u00f3n norte, la sucuuba, (tambi\u00e9n conocida como agoniada o bellaco caspi, <em>Himatanthus sucuuba<\/em>), extra\u00eddas en zonas inundadas de vegas y en \u00e1reas secas de tierra firme de los alrededores de Manaos, un equipo brasile\u00f1o de bot\u00e1nicos y ec\u00f3logos encontr\u00f3 una serie de pistas que ayudan a entender este enigma evolutivo. Si bien presentan una apariencia externa id\u00e9ntica a la de sus hermanas encontradas en las tierras no inundables de la selva, las plantas de la vega desarrollaron una forma particular de almacenar y gastar energ\u00eda que les asegura la supervivencia en este ambiente doblemente hostil para la mayor\u00eda de los vegetales, sin luz y con escasa cantidad de ox\u00edgeno. Probablemente como resultado de un largo proceso adaptativo que permiti\u00f3 su proliferaci\u00f3n a orillas de los r\u00edos, las sucuubas instaladas en las m\u00e1rgenes anegadizas almacenan alrededor de un 30% m\u00e1s de carbohidratos en sus ra\u00edces y\u00a0 consumen los az\u00facares que les sirven de combustible de manera m\u00e1s econ\u00f3mica que las plantas provenientes del \u00e1rea seca.<\/p>\n<p>Pese a estar constituidas por las mismas reservas qu\u00edmicas, las semillas de sucuuba de vega y las de tierra firme presentan concentraciones dispares de estos compuestos, y tales desigualdades tambi\u00e9n ayudan a explicar por qu\u00e9 solamente las primeras no perecen en el medio liquido. Las semillas originarias de las \u00e1reas anegadas son m\u00e1s duras (tienen una cantidad mayor de los polisac\u00e1ridos que forman su pared celular) y se muestran casi impermeables. Si bien desde el punto de vista de la morfolog\u00eda los \u00e1rboles que viven en esos dos ambientes distintos son iguales y pertenecen a la misma especie, podemos decir que, fisiol\u00f3gicamente, se comportan como si fueran dos especies distintas, dice la bot\u00e1nica Cristiane Ferreira, de la Universidad de Brasilia (UnB), la primera autora de un art\u00edculo cient\u00edfico publicado sobre la planta, informalmente llamada jazm\u00edn de la Amazonia por sus flores y aroma similares a los del jazm\u00edn, en la edici\u00f3n de noviembre de la revista <em>Annals of Botany<\/em>. Sorprendimos a la sucuuba en medio del proceso de especiaci\u00f3n, afirma la ec\u00f3loga Maria Teresa Fernandez Piedade, del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa, sigla en portugu\u00e9s), de Manaos, otra autora del estudio. Y es probable que eso suceda con otras especies de la zona que tambi\u00e9n se han adaptado a distintos ambientes. An\u00e1lisis gen\u00e9ticos preliminares indican a su vez que el ADN de ambas variedades tiende a distanciarse.<\/p>\n<p>La sucuuba, un \u00e1rbol que llega a vivir 70 a\u00f1os, mide en su edad adulta 25 metros de altura. A su l\u00e1tex se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, analg\u00e9sicas y\u00a0 vermicidas, y est\u00e1 lejos de ser la \u00fanica planta que se desarrolla tanto en \u00e1reas secas como en zonas inundadas de la Amazonia. Los expertos estiman que alrededor del 30% de las especies de vega tambi\u00e9n existen en tierra firme. Pero la planta es un caso extremo de adaptaci\u00f3n, ideal para un estudio destinado a entender los mecanismos que permiten la supervivencia de vegetales en zonas anegadas. Seleccionamos una especie que ejemplifica claramente esta cuesti\u00f3n, comenta Maria Teresa. Su h\u00e1bitat por excelencia es el m\u00e1s extremo en t\u00e9rminos de contacto con el medio l\u00edquido: la vega baja, pegada a las orillas de los r\u00edos, precisamente el primer punto que siente los efectos de las crecidas y el \u00faltimo que se libra de ellas. En esta regi\u00f3n, las aguas inevitablemente avanzan sobre las costas de los r\u00edos, incluso en a\u00f1os poco lluviosos, a diferencia de lo sucede en la vega alta, donde no siempre hay anegamientos y, cuando los hay, su extensi\u00f3n y su duraci\u00f3n son menores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-104464\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-2-300x2252.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-2-300x2252.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-2-300x2252-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-2-300x2252-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CRISTIANE FERREIRA<\/span>La resistencia de la sucuuba al medio acu\u00e1tico es impresionante. Hasta llegar a los 10 a\u00f1os de edad, cuando probablemente ha adquirido altura suficiente (unos seis metros) para mantener la parte superior del tronco y la copa fuera del alcance de las crecidas, la planta habr\u00e1 pasado casi la mitad de su vida totalmente sumergida en las aguas. Al igual que otras plantas que viven en \u00e1reas anegadizas, donde la luz penetra a lo sumo tres metros agua adentro, los ejemplares adultos de sucuuba exhiben en su tronco las marcas dejadas por la \u00faltima crecida.<\/p>\n<p>Cuando se encuentran hundidas en las tinieblas acu\u00e1ticas, cubiertas durante cinco meses seguidos por una columna de hasta seis metros de agua, las sucuubas de la vega entran en una fase que se asemeja vagamente a la hibernaci\u00f3n de los animales de los ambientes helados: gastan m\u00e1s lentamente sus reservas de energ\u00eda y no crecen en la vertical. Ahorran al m\u00e1ximo sus az\u00facares para poder usarlos en el momento m\u00e1s adecuado, en la \u00e9poca de estiaje, cuando la prioridad ser\u00e1 ganar en altura lo suficiente como para escapar de la pr\u00f3xima inundaci\u00f3n estacional o minimizar sus efectos. Al fin y al cabo, durante el per\u00edodo en que las aguas regresan al cauce de los r\u00edos, estos \u00e1rboles cuentan tan s\u00f3lo con tres meses para germinar y estirar su tronco lo m\u00e1ximo posible, antes de ser devorados nuevamente por las aguas. La estrategia de supervivencia es sorprendente, dado que en un ambiente sin luz, las plantas no hacen la fotos\u00edntesis (o la hacen marginalmente) y tienden a quemar todo su stock de carbohidratos para mantenerse vivas. Esto es lo que sucede con la sucuuba de tierra firme cuando se la inserta en una zona inundada: germina muy r\u00e1pidamente y se muere de hambre, pero no ocurre lo propio con la de la vega.<\/p>\n<p>Un experimento realizado por los cient\u00edficos brasile\u00f1os con plantines (las pl\u00e1ntulas, en la jerga de los bot\u00e1nicos) de sucuuba de un mes de vida y 10 cent\u00edmetros de altura, ilustra las diferentes habilidades adaptativas de cada poblaci\u00f3n de este \u00e1rbol. Los ejemplares provenientes de la vega lograron sobrevivir cuando fueron cultivados y mantenidos por m\u00e1s de un mes en recipientes anegados con agua y privados de luz externa, un ambiente artificial que intenta simular las condiciones naturales de la vega baja. Tambi\u00e9n prendieron al plant\u00e1rselos en macetas que no se inundaron. En tanto, las muestras de la especie provenientes de tierra firme no sortearon las barreras del exceso de agua y la oscuridad. Murieron en el ambiente tomado por el l\u00edquido.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-104465\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-3-300x2152.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-3-300x2152.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-3-300x2152-120x86.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Submersa-3-300x2152-250x179.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> FLORIAN WITTMANN<\/span>De acuerdo con el bot\u00e1nico Marcos Buckeridge, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien coordin\u00f3 los estudios sobre carbohidratos, las dos poblaciones de sucuuba muestran de qu\u00e9 modo plantas de una misma especie adaptadas a ambientes distintos pueden usar sus existencias de energ\u00eda en momentos y para funciones completamente distintas. Es cierto que los ejemplares de vega acumulan m\u00e1s az\u00facares en la ra\u00edz que los de tierra firme, pero no es eso lo que hace que el metabolismo de cada una de las plantas de la especie funcione de manera diferente. No es la cantidad total de carbohidratos lo que diferencia a ambas poblaciones de sucuuba, sino la forma en que estos compuestos est\u00e1n estructurados en la planta y como \u00e9sta hace uso de cada tipo de reserva energ\u00e9tica, comenta Buckeridge. Las semillas de sucuuba provenientes de la vega, por ejemplo, cuentan con cinco veces menos az\u00facares solubles consideradas reservas de uso r\u00e1pido que las de tierra firme. Evolutivamente, esa distribuci\u00f3n de carbohidratos tiene su sentido. Al fin y al cabo, cuando est\u00e1 sumergido, un \u00e1rbol de zona anegada debe usar su energ\u00eda en forma controlada para asegurarse la supervivencia durante m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>En la apariencia externa, las plantas de vega y las de tierra firme siguen siendo absolutamente iguales. Pero, a ejemplo de lo que sucede con los gemelos, que nacen biol\u00f3gicamente id\u00e9nticos, pero tienen comportamientos distintos, ambas poblaciones del \u00e1rbol adoptan, por decirlo de alguna manera, estilos de vida particulares, en funci\u00f3n del ambiente en que viven. Es posible que los ejemplares de las dos zonas de bosque tambi\u00e9n est\u00e9n distanci\u00e1ndose desde el punto de vista anat\u00f3mico (se han verificado alteraciones en la estructura interna de sus ra\u00edces). Sin embargo, esta cuesti\u00f3n solamente quedar\u00e1 aclarada en el futuro. Por ahora, pese a exhibir un metabolismo distinto, las sucuubas de vega y las de tierra todav\u00eda producen semillas durante el mismo per\u00edodo: entre junio y julio, luego de la \u00e9poca de crecidas, y su dispersi\u00f3n se da por el viento o por flotaci\u00f3n, en el caso del medio acu\u00e1tico. Adem\u00e1s de ser importante para entender los mecanismos que hacen posible la adaptaci\u00f3n de un \u00e1rbol a \u00e1reas inundadas de la Amazonia, el estudio de las dos poblaciones de sucuuba tambi\u00e9n es relevante por un motivo sumamente pr\u00e1ctico. Esta planta suscita un gran inter\u00e9s comercial debido a sus propiedades medicinales y tambi\u00e9n por su madera liviana, buena para revestimientos de pisos. Si alguien un d\u00eda fuera a plantar sucuubas en una vega, debe estar seguro de que los ejemplares introducidos se adaptan a las \u00e1reas anegadas, advierte Cristiane. De lo contrario, el manejo de la especie a orillas de los r\u00edos no ser\u00e1 factible.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nFERREIRA, C.S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/aob.oxfordjournals.org\/content\/early\/2009\/09\/21\/aob.mcp212.short\" target=\"_blank\">The role of carbohydrates in seed germination and seedling establishment of Himatanthus sucuuba, an Amazonian tree with populations adapted\u00a0to flooded and non-flooded conditions<\/a>. <strong>Annals of Botany<\/strong>. v. 104 (6), p.1.111-19. nov. 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un \u00e1rbol ahorra energ\u00eda para sobrevivir a una inundaciones","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,282,293,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-89001","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-botanica-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89001"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89001\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89001"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}