{"id":89012,"date":"2009-11-01T00:00:00","date_gmt":"2009-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/11\/01\/con-la-terraza-llena-de-turistas\/"},"modified":"2017-01-31T11:59:10","modified_gmt":"2017-01-31T13:59:10","slug":"con-la-terraza-llena-de-turistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-la-terraza-llena-de-turistas\/","title":{"rendered":"Con la terraza llena de turistas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Gringo1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-231302\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-231302\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Gringo1-300x212.jpg\" alt=\"Prince Charles And Camilla, Duchess of Cornwall Brazil Tour - Day 1\" width=\"300\" height=\"212\" \/><span class=\"media-credits-inline\">John Stillwell\/WPA Pool\/Getty Images<\/span><\/a>Ya en 1884 le era dif\u00edcil al <em>Diccionario Oxford encontrarle<\/em> una definici\u00f3n precisa a la palabra <em>slumming<\/em>, que caracterizaba la reciente tendencia victoriana a visitar las \u00e1reas pobres de las ciudades; una acci\u00f3n que, seg\u00fan afirmaba el vern\u00e1culo, pod\u00eda llevarse a cabo en calidad de filantrop\u00eda o como curiosidad por conocer la miseria de los otros. Siglos m\u00e1s tarde a\u00fan causa extra\u00f1eza ver a extranjeros en jeeps subiendo el morro para conocer la favela Rocinha de R\u00edo de Janeiro, luego de haber visto <em>Ciudad de Dios<\/em>, o brasile\u00f1os entusiasmados para ver de cerca la villa miseria de Dharavi, en Mumbai, igual a las de la novela <em>Camino de las Indias<\/em>. \u00bfSi el consumo y el turismo son temas de investigaci\u00f3n que causan controversia, fuente de acusaciones morales, qu\u00e9 decir del consumo de las favelas tur\u00edsticas?, se pregunta a soci\u00f3loga del Cpdoc\/ FGV Bianca Freire-Medeiros, autora de la investigaci\u00f3n Para ver a los pobres: la construcci\u00f3n de la favela carioca como destino tur\u00edstico, financiada por el CNPq, que acaba de transformarse en el libro<em> Gringo na laje<\/em> (FGV Editora, 163 p\u00e1ginas, R$ 17). Puesto que el mercado no es naturalmente concebido como el lugar adecuado para la expresi\u00f3n de la solidaridad, hacer de la pobreza una mercader\u00eda, una atracci\u00f3n tur\u00edstica por la cual se cobra y se paga puede caracterizarse como algo abyecto, analiza. No sorprende que los que optan por consumir favelas tur\u00edsticas se esfuercen por convencerse a s\u00ed mismos y convencer a los otros de que su visita no es un ejercicio de voyeurismo, sino un acto \u00e9tico y solidario. Desafortunadamente, la mayor\u00eda desconoce que el pago de los paseos es retenido por las agencias de turismo y no se revierte en beneficios para los habitantes de las favelas, explica la investigadora. Sin embargo, lo m\u00e1s impresionante es la manera en que las favelas conquistaron positivamente Brasil y el mundo en tan poco tiempo.<\/p>\n<p>Basta con recordar que, en 1996, cuando Michael Jackson lleg\u00f3 a Brasil para grabar un clip en Morro Dona Marta, en la zona sur carioca, hubo pol\u00edticos brasile\u00f1os que se indignaron al ver al <em>pop star<\/em> estadounidense siendo recibido como el rey de la favela. Ahora resulta que quiere convertirse en el rey de la miseria y la pobreza, lo acus\u00f3 en la \u00e9poca el entonces gobernador de R\u00edo, Marcello Alencar. Tan s\u00f3lo una d\u00e9cada despu\u00e9s, en 2006, otra favela, la Rocinha, se vio transformada en uno de los puntos tur\u00edsticos oficiales de la ciudad. La moda actual internacional de favela <em>chic<\/em> ha convertido incluso a la m\u00e1s humilde mercader\u00eda brasile\u00f1a, las sandalias de goma, en objetos de fetiche, sostiene la brasile\u00f1ista Lorraine Leu. Esto llev\u00f3 en 2005 a la soci\u00f3loga Bianca, recientemente doctorada, a empezar una investigaci\u00f3n sobre el fen\u00f3meno de la conversi\u00f3n inesperada de las favelas cariocas en destinos tur\u00edsticos, observado en cuatro morros de la ciudad de R\u00edo de Janeiro: Rocinha (el caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico), Morro dos Prazeres, Morro da Babil\u00f4nia y Morro da Provid\u00eancia. Las favelas, evitadas por las \u00e9lites locales, se transformaron en atracciones sumamente apreciadas por los turistas extranjeros. Siguiendo la misma l\u00f3gica del turismo pro pobreza del resto del mundo, el de las favelas se les vende a los visitantes del Primer Mundo como aquello que permite la implicaci\u00f3n en una acci\u00f3n de cu\u00f1o altruista y con un sentido de buena ciudadan\u00eda, sin al mismo tiempo motivar a la aventura, sostiene Bianca. Actualmente, solamente en la Rocinha son siete las agencias que atienden juntas a 3.500 mil turistas por mes en promedio, en el marco de los llamados <em>favela tours<\/em>, por los cuales se llega a cobrar 35 d\u00f3lares por persona, por un paseo que dura entre tres y cuatro horas. Pero la mayor\u00eda de los habitantes entrevistados no sabe que los extranjeros paga tal importe por el paseo y\u00a0 algunos reaccionan indignados. Por cierto: alrededor del 70% de los entrevistados sostuvo que no cobrar\u00edan por recibir a las visitas, en una postura que podr\u00eda ilustrarse con esta frase: Es algo que se hace por amor y el amor no tiene precio; yo podr\u00eda llevarlos a ver la Rocinha; me har\u00eda feliz hacerlo.<\/p>\n<p>Esta cordialidad ya se ha extendido a innumerables visitantes, del futurista Marinetti a Orson Welles, pasando por Le Corbusier, todos felices visitantes informales de las favelas. Nuestros informantes apuntan que la Eco-92 fue el hito fundante de la favela como destino tur\u00edstico, lo que no deja de ser ir\u00f3nico si recordamos que las autoridades gubernamentales abocaron muchos esfuerzos con miras a aislar a las favelas de las miradas extranjeros, incluso contando para ello con el Ej\u00e9rcito. Pero fue en un paseo de regreso por la selva de Tijuca, pasando por S\u00e3o Conrado, que surgi\u00f3 el inter\u00e9s de un grupo de extranjeros de fotografiar la favela, en ese entonces sitiada por ca\u00f1ones de un agrupamiento militar. Las agencias vieron el potencial e hicieron suya la idea. Fue entonces cuando la favela sali\u00f3 de las m\u00e1rgenes de la cultura tur\u00edstica para convertirse en una atracci\u00f3n altamente rentable y disputada. Por otro lado, todos los operadores con los que conversamos apuntan el \u00e9xito del film Cidade de Deus como uno de los grandes responsables del creciente inter\u00e9s en las favelas como atracci\u00f3n tur\u00edstica. La pel\u00edcula fue promovida en el mundo como un testimonio sobre la vida en los guetos cariocas, sostiene la investigadora, quien sin embargo apunta la inexistencia de inter\u00e9s por parte de los turistas en conocer el local de la <em>Cidade de Deus<\/em> real, en detrimento de\u00a0 las vistas espectaculares a la Rocinha. Los turistas descubiertos por Bianca son, en su mayor\u00eda abrumadora, extranjeros, y en ese grupo la mayor parte corresponde a europeos: m\u00e1s del 60%. Es un grupo heterog\u00e9neo, cuya ansiedad tiene que ver con diferenciarse. Quieren diferenciarse de los turistas convencionales, de los turistas-voyeurs, en definitiva, de la \u00e9lite carioca, afirma la investigadora. Seg\u00fan Bianca, la nueva burgues\u00eda construye el n\u00facleo de su identidad en oposici\u00f3n a la burgues\u00eda tradicional: si \u00e9sta pasa sus vacaciones en las ciudades hidrominerales, la nueva tiene el placer como exigencia, aunque \u00e9ste provenga de la contemplaci\u00f3n de la miseria ajena. Es com\u00fan que los<em> turistas justifiquen<\/em> su presencia en las favelas con base tanto en los beneficios que aportar\u00edan a la zona como en los efectos positivos de dicha experiencia para sus vidas. En las palabras de un turista norteamericano en su <em>blog<\/em>: Rocinha es un <em>must-do<\/em> en R\u00edo, porque iluminar\u00e1 su vida al darle un <em>insight<\/em> \u00fanico en un lugar fascinante.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Gringo2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-231303\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-231303\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/Gringo2-685x1024.jpg\" alt=\"BRAZIL-TOURISM-SHANTYTOWN\" width=\"300\" height=\"449\" \/><span class=\"media-credits-inline\">AFP  PHOTO \/ M.CHARGEL<\/span><\/a>Los turistas se dicen transformados, capaces de dar valor a lo que realmente importa. Al mismo tiempo, las ventajas, el confort y los beneficios del hogar son reforzados mediante la exposici\u00f3n a la diferencia y la escasez. En una interesante paradoja, el contacto en primera mano con aqu\u00e9llos para los que diversos bienes de consumo a\u00fan no son inaccesibles asegura a los turistas su perfeccionamiento como consumidores. La gran mayor\u00eda, sostiene la autora, cree que los tours aportan un dinero fundamental al vencindario. Al mismo tiempo, pese al bienestar de que el local no sea su motivaci\u00f3n central, todos los agentes tur\u00edsticos se definen como \u00e9ticos. Creen que su business tiene una dimensi\u00f3n social importante, en la medida en que aumenta la autoestima de los habitantes que reciben gente de todo el mundo que quiere conocerlos. Seg\u00fan la autora, no rara vez la favela emerge como un territorio autosuficiente, portador de una cultura propia, donde los habitantes se mantienen unidos en oposici\u00f3n a la sociedad ego\u00edsta que los rodea; en definitiva, una comunidad. Lo que viv\u00ed all\u00ed me hizo sentir mucho m\u00e1s seguro dentro de la favela que del lado de afuera, en las playas y en los alrededores de Copacabana. Anduve con una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica de 5 mil d\u00f3lares durante el tour, cosa que jam\u00e1s har\u00eda fuera de la favela, confes\u00f3 un entrevistado. Con todo, eso no quita el car\u00e1cter terrible e invasivo del paseo, ya que algunas agencias, afirma Bianca, incentivan a entablar en efecto una relaci\u00f3n de zool\u00f3gico con la localidad, ya que se orienta sin foco hacia los habitantes y se incentiva incluso a que los turistas saquen fotos del interior de las casas, y no de los aspectos sociales, culturales y pol\u00edticos de la favela.<\/p>\n<p>Fotograf\u00edas Al cabo de analizar 710 fotos posteadas en 50 fotologs, la investigadora Palloma Menezes, del grupo de Bianca y autora del estudio Gringos y c\u00e1maras en la favela Rocinha, descubri\u00f3 que las casas y los habitantes constituyen, sin asomo de duda, el principal foco de las fotograf\u00edas durante los tours, aunque seg\u00fan las agencias, los turistas son disuadidos a tenerlos como elementos centrales de su registro fotogr\u00e1fico. Nunca hubo tama\u00f1a reproducci\u00f3n y difusi\u00f3n de im\u00e1genes de favelas como hay en los d\u00edas actuales, afirma Palloma. Esto es fuente de controversia en la zona, pues, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n, al tiempo en que el vecindario prefiere que se muestren \u00fanicamente los mejores lados de la favela, est\u00e1n los que defienden que se fotograf\u00ede la miseria, la parte m\u00e1s chocante, la que lastima, que ser\u00e1 una recordaci\u00f3n de la Rocinha que lastima all\u00e1, en la tierra de ellos, como dijo una habitante en una entrevista. Por otra parte, si bien los turistas no ahorran gastos en los chips de las m\u00e1quinas, si que lo hacen a la hora de gastar en la vecindad, pues creen que comprando el paquete tur\u00edstico ya han contribuido lo suficiente.<\/p>\n<p>Los turistas gastan muy poco durante la visita (la mayor\u00eda compra \u00fanicamente una botella de agua) y no hay paseos agenciados por los habitantes del barrio, lo que redunda en la ausencia de capitales generados por el turismo que pasen a manos de los vecinos y se reinviertan en la propia favela, afirma la investigadora. Seg\u00fan ella, hasta ahora, por ende, el turismo en la Rocinha beneficia econ\u00f3micamente a un segmento muy espec\u00edfico y minoritario, no promueve una distribuci\u00f3n efectiva de ganancias y las agencias de turismo raramente entablan di\u00e1logo alguno con as instituciones representativas de la comunidad. Lo que existen son contribuciones ocasionales, las llamadas propinas, el dinero que el turista da por caridad o simpat\u00eda y\u00a0 que marca al vecino, y a la figura del turista, como alguien generoso e interesado en mejorar la vida de la comunidad. Sin embargo, en general, en general el turista es visto como duro, grosero, invasivo, poco interesado en la vida del vecindario y que prefiere visitar el espacio como se visita un zool\u00f3gico, decidido a gastar lo m\u00ednimo y llevarse lo m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>Y s\u00ed, el turismo en la favela es un tanto invasivo, \u00bfvio Porque usted anda por aquellas callejuelas angostas y las personas dejan las ventanas abiertas. Y hay turistas que no tienen confianz\u00f3metro: \u00a1meten la cara dentro de las casas de la gente! Eso es realmente desagradable. Ya sucedi\u00f3 con otro gu\u00eda. Una vecina estaba cocinando y su cocina estaba al lado de una ventanita; un turista pas\u00f3, meti\u00f3 la mano por la ventana y le abri\u00f3 la tapa de la olla. La vecina se enfureci\u00f3. \u00a1Y le peg\u00f3 en la mano!, comenta un gu\u00eda. En los paseos que acompa\u00f1amos, nunca dejamos de presenciar que en alg\u00fan momento la vidriera se invert\u00eda y los turistas pasaban a ser la atracci\u00f3n de los habitantes, comenta Bianca.<\/p>\n<p>La investigadora recuerda de qu\u00e9 manera los vecinos les atribuyen calidades infantiles a los turistas: Ellos hablan todos atravesados, que c\u00f3mico; me encanta ver cuando pasan los d\u00edas de lluvia, con aquellas capitas amarillas, parecen todos pollitos.<\/p>\n<p>A lo mejor es gracias a ese juego de cintura que, pese a todo, la gran mayor\u00eda de los entrevistados, el 83%, ve con simpat\u00eda la presencia de los turistas en las favelas. Todo a\u00fan envuelto en una paradoja: pese a comprender que los grandes atractivos de la Rocinha como destino tur\u00edstico son precisamente la pobreza y la violencia, el vasto contraste entre su realidad cotidiana y aqu\u00e9lla de los turistas, muchos no quieren que los aspectos negativos (ranchos precarios, basura, desorganizaci\u00f3n del espacio, violencia) sean los predicados asociados a la Rocinha tur\u00edstica. Y cuando los gringos suben a los techos surge la confusi\u00f3n. La favela tur\u00edstica es una serie de idealizaciones: turistas que idealizan a los vecinos, que pueden ser vistos como guardianes de los valores aut\u00e9nticos y de lo que realmente importa, pero tambi\u00e9n como pobrecitos y miserables; y habitantes que idealizan a los turistas, consider\u00e1ndolos al mismo tiempo generosos y\u00a0 solidarios, pero tambi\u00e9n como duros y desubicados; agencias que idealizan tanto a los turistas como a los vecinos y, con base en tales idealizaciones, trazan sus circuitos, responden a las demandas y intermedian conflictos. Cosas de las cuales ning\u00fan <em>Diccionario Oxford <\/em>da cuenta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00f3mo funcionan los tours por las favelas cariocas","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[437],"class_list":["post-89012","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89012"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89012\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89012"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}